Cine actualidad: Las ovejas detectives

Publicado el 7 de julio de 2026

Las ovejas detectives

🔍 Poster de Las ovejas detectives

Misterio, lana y costumbrismo para todos los públicos

En un panorama cinematográfico donde la animación suele dividirse entre propuestas infantiles (la mayoría) y apuestas adultas (cada vez más frecuentes), Las ovejas detectives aparece como una rara avis: una película apta para todos los públicos, pero construida con una inteligencia narrativa que permite múltiples niveles de lectura. Su combinación de humor costumbrista, guiños al whodunit clásico y una sorprendente manipulación emocional muy bien disimulada la convierten en una experiencia tan accesible como inesperadamente sofisticada.

En un idílico pueblito británico junto a la campiña, un maduro y solitario pastor tiene la costumbre de leerles a sus ovejas relatos policiacos al atardecer. Cuando el pastor aparece asesinado, las propias ovejas, para quienes las historias detectivescas no han caído en saco roto, deciden iniciar por su cuenta una investigación paralela a la que realiza el jefe de policía humano…

Esta insólita mezcla entre La oveja Shaun y Misterioso asesinato en Manhattan tiene su origen en la novela Las ovejas de Glennkill escrita por Leonie Swann en 2005, y ha sido llevada a la pantalla por Kyle Balda, co-director de casi todas las películas de Los Minions, con producción de Working Title y un reparto en el que destacan Hugh Jackman, Emma Thompson, Nicholas Braun, Molly Gordon o Nicholas Galitzine y con Julia-Louise Dreyfus, Bryan Cranston, Regina Hall o Patrick Stewart otorgando sus voces a las ovejas

Lo primero que hay que decir es que la película constituye una auténtica delicia. La ambientación nos retrotrae a Oro en barras, Tocando el viento o Lloviendo piedras, con ecos evidentes de Agatha Christie aquí y allá, como si Hércules Poirot, Miss Marple o el Padre Brown estuviesen a punto de sumarse de un momento a otro a la investigación.

Aquí las pesquisas las desarrollan, en paralelo, el torpe agente encarnado por Nicholas Braun y la oveja digital Lily, a la que en España dobla Cristina Castaño. Ambos son quienes, cada uno por su cuenta y a su manera, investigan un caso que, aunque lleno de pistas falsas, permite intuir desde muy pronto quién es y quién no es el asesino. Pero la gracia no está en el giro final, sino en el camino: en cómo la película juega con las convenciones del género, las exagera, las parodia y las abraza con cariño.

Simultáneamente, las ovejas tienen su propia subtrama llena de altibajos emocionales, y el mérito está en cómo el guión sabe fusionar hábilmente el misterio clásico con el melodrama animal. El libro ya proponía esa convivencia ovejil-humana como metáfora de la vida en comunidad, y la película respeta ese espíritu, ampliando el universo visual y reforzando la ternura de los personajes. La adaptación es fiel en tono, pero más luminosa: donde la novela era más irónica y mordaz, el film opta por una mirada más cálida, más Alexander Mackendrick, más Ken Loach en su retrato de la vida cotidiana. De Mackendrick toma el gusto por el humor fino y las situaciones absurdas tratadas con absoluta seriedad, mientras que de Loach replica la sensibilidad hacia las dinámicas comunitarias y los pequeños gestos que definen a un pueblo. Si me apuráis, también detecté claros rasgos spielbergianos en la habilidad para manipular emocionalmente al espectador sin que este se sienta manejado.

Y es que uno de los mayores aciertos del film es la coexistencia de las realidades ovejil y humana, que permite gags visuales muy efectivos, situaciones de humor costumbrista que recuerdan a la mejor comedia británica, momentos de ternura que funcionan sin caer en lo cursi, y una lectura metafórica sobre la diversidad y la cooperación.

Las ovejas detectives no pretende ser Asesinato en el Orient Express. Se conforma con ser una celebración del género, una carta de amor a las historias de misterio contadas con humor, cariño y un toque de lana. Sí, es fácil intuir quién es el asesino. Sí, el guion juega con pistas que son casi guiños al espectador. Pero eso no importa. La película triunfa porque no engaña: es amable, divertida, tierna y consciente de su propia naturaleza. Es cine familiar con alma británica, con guiños para los adultos y risas para los niños. Una pequeña joya que demuestra que, a veces, para resolver un crimen, basta con mirar a los ojos de una oveja que sabe más de lo que parece.

Valoración: ★★★☆☆

Imágenes tomadas de fuentes públicas de internet