Revisitando Love Actually

Publicado el 5 de junio de 2026

Love Actually

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El amor está en todas partes... incluso en Navidad

Incluso en una época de cambio e incertidumbre como fueron los primeros años del siglo XXI, poco después de los atentados de las Torres Gemelas, el amor estaba realmente en todas partes…

En los días previos a la Navidad, David, el nuevo Primer Ministro británico que acaba de tomar posesión de su cargo, no puede evitar enamorarse de Natalie, una deslenguada asistenta a la que también pretende beneficiarse el Presidente de los Estados Unidos. Karen es la hermana de David, madre de familia cuyo esposo, Harry, dirige una agencia creativa en la que la provocativa secretaria, Mia, intenta seducirle. Otra de las empleadas de esta agencia es Sarah, prendada del apuesto Karl pero incapaz de consumar la relación porque siempre está pendiente de su hermano Michael, discapacitado psíquico. Mark, un conocido de Mia, sufre en silencio cuando su mejor amigo Peter se casa con Juliet, a la que ama en secreto. A la boda de Peter y Juliet asiste Jamie, un escritor a quien su novia le ha sido infiel y, decepcionado, se refugia en una villa de la campiña francesa, atendida por la atractiva portuguesa Aurelia, por la que aprende a hablar su idioma sólo para poder declarársele. Daniel es un amigo de Karen que acaba de enviudar y debe hacerse cargo del hijo de su esposa, un niño que bebe los vientos por la joven Joanna. Un poco menos platónica es la ambición de Colin, el camarero del catering del banquete de bodas de Juliet y Peter, ya que se ha propuesto viajar a Norteamérica para ligar con alguna de las voluptuosas hembras que ha visto en las películas, mientras que su colega Tony se queda en Inglaterra currando como ayudante de dirección en una película pornográfica en la que John y Judy actúan como dobles de cuerpo cuando reciben la flecha de Cupido. En medio de todo este embrollo, el viejo rockero Billy Mack, ayudado por su manager Joe, se esfuerza para conseguir que su trasnochada balada La Navidad está en todas partes ascienda al número uno de las listas de éxitos de todo el país…

El guionista Richard Curtis, neozelandés de nacimiento pero británico de adopción, se había hecho relativamente popular en Inglaterra gracias a sus colaboraciones con el famoso Mr. Bean, Rowan Atkinson, primero en radio y luego en televisión. Su debut en la gran pantalla fue Un tipo de altura (1989), que dirigió Mel Smith y en la que actuaban Jeff Goldblum, Emma Thompson y, lógicamente, Rowan Arkinson. Cinco años después, redactó el libreto de la que sería la comedia inglesa más taquillera de los últimos tiempos, Cuatro bodas y un funeral, a la que siguieron los guiones de Mr Bean (1997, traslación al cine de la estrambótica serie antes mencionada), Notting Hill (1999, su reencuentro con Hugh Grant, protagonista de Cuatro bodas…) y El diario de Bridget Jones (2001, también con Grant, además de Renée Zellwegger y Colin Firth). El siguiente proyecto de Curtis debía ser nuevamente una comedia romántica, esta vez centrada en dos personajes masculinos y las personas de su entorno; uno de ellos era el Primer Ministro de Gran Bretaña, y el otro, un escritor resentido tras un desengaño amoroso. En torno a ellos, Curtis imaginó un total de catorce pequeñas historias, todas reflejando los diferentes tipos de amor que le dan sentido a la vida y que, a la manera del mejor Robert Altman de Vidas cruzadas o El juego de Hollywood iban a estar interconectadas de una u otra manera. El texto resultante quedó tan de su agrado que pensó que no debía consentir que nadie que no fuera él mismo lo dirigiera, por lo que decidió que había llegado el momento de dar el salto a la realización, decisión en la que le apoyaron los productores junto a los que había forjado su carrera, Duncan Kenworthy de DNA Films y Tim Bevan y Eric Fellner de Working Title.

Para liderar el reparto, Curtis tenía apalabrados a los dos intérpretes masculinos de El diario de Bridget Jones, esto es, Hugh Grant (al que le unía una longeva amistad además de un sinfín de cooperaciones) y Colin Firth; el uno daría vida al Primer Ministro, y el otro al escritor Jamie. Emma Thompson, vieja conocida desde Un tipo de altura, sería la sufrida Karen, a quien su marido Harry (Alan Rickman) engaña con su secretaria; mientras que Thompson dijo basar su sentida interpretación en las amarguras vividas durante sus años de matrimonio con Kenneth Branagh, Curtis tuvo por fin la ocasión de trabajar con Rickman, a quien hubiera querido como protagonista de Cuatro bodas y un funeral. El irlandés Liam Neeson hizo de lloroso viudo, entrañable padrastro y finalmente seductor de una rutilante Claudia Schiffer que sustituyó a la inicialmente prevista Madonna. Para interpretar a Sarah, Curtis estaba empeñado en encontrar a “una chica que actuase como Laura Linney”, de manera que los productores, sin que él lo supiera, obraron el milagro de traerle a la mismísima Laura Linney. El personaje del dependiente de la joyería, llamado simplemente Rufus, estaba escrito para Simon Pegg, pero en el último momento le fue adjudicado al sempiterno Rowan Atkinson, encantado de atender una vez más la llamada de Richard Curtis; se dice que Rufus es una especie de ángel que, primero, intenta evitar por todos los medios que Harry traicione a Karen y, más adelante, facilita el encuentro en el aeropuerto de Sam y Joanna. En el nutrido elenco de “Love Actually” figuran nombres que en 2003 todavía no eran demasiado conocidos, pero que muy pronto estarían en boca de todos; es el caso de Keira Knightley (Piratas del Caribe, Orgullo y prejuicio), Thomas Brodie Sangster (El corredor del laberinto, Juego de tronos, que, aunque semeja tener menos edad, ya había cumplido los 13 años, por lo que tan sólo se llevaba 5 con Keira Knightley), Andrew Lincoln (Rick Grimes en The Walking Dead), Chiwetel Ejiofor (nominado al Oscar por 12 años de esclavitud), Bill Nighy (Davy Jones en Piratas del Caribe: El cofre del Hombre Muerto), Kris Marshall (el inspector Humphrey Goodman de la serie Muerte en el Paraíso), Rodrigo Santoro (Jerjes en 300) y, por supuesto, Martin Freeman (John Watson en la serie Sherlock y Bilbo Bolsón en la trilogía de El Hobbit). Otros intérpretes del film son Martine McKutcheon (Natalie, la plebeya que enamora al Primer Ministro), Heike Makatsch (la tentadora Mia), Joanna Page (la actriz porno Judy), Lúcia Moniz (la portuguesa Aurelia), Gregor Fisher (Joe, el representante de Billy Mack) y Abdul Salis (el sufrido amigo de Colin), a los que habría que añadir los cameos de los norteamericanos Billy Bob Thornton (ex-marido de Angelina Jolie y Laura Dern y conocido por El otro lado de la vida y Armageddon, que da vida al Presidente de los USA), Denise Richards (la Chica Bond de El mundo nunca es suficiente) y January Jones (la Betty Draper de Mad Men), la francesa Jeanne Moreau (la pasajera a la que Colin Firth cede su taxi en el aeropuerto de Marsella), los humoristas Art & Dec (presentando uno de los shows en los que aparece Billy Mack) y los cantantes de soul Ruby Turner (la madre de Joanna) y Lynden David Hall, que falleció de cáncer en 2006 a los 31 años y en cuyo funeral fue interpretado el All You Need Is Love de los Beatles, la pieza que canta en la boda de Peter y Juliet en Love Actually.

De las 14 historias de amor que Richard Curtis había concebido para ser narradas en Love Actually, dos nunca llegaron a ser filmadas y otras dos, aunque sí lo hicieron, se quedaron en la mesa de montaje. Las filmaciones dieron comienzo a finales de 2002 utilizando la ciudad de Londres como escenario privilegiado para algunas secuencias. Entre los lugares, fácilmente reconocibles, que pueden admirarse en el largometraje, están el puente de Waterloo en el South Park, con espectaculares vistas del río Támesis y, al fondo, la Catedral de St. Paul y el Puente del Milenio; Oxford Street, sede de los grandes almacenes Selfridges; Bayswater, donde se enclava el Whiteleys Shopping Centre; Somerset House, que alberga la enorme pista de patinaje sobre hielo; el barrio de Notting Hill, de tan grato recuerdo para Richard Curtis; la “zona chunga” de Wandsworth; o el aeropuerto internacional de Heathrow, en cuyas terminales 3 y 5 se grabaron con cámara oculta (aunque después se recabó el permiso de los viajeros retratados) la apertura y el cierre del film. La secuencia de la boda de Peter y Juliet, en la que tiene lugar el precioso flashmob de All You Need Is Love se rodó en Grosvenor Chapel, en Mayfair, aunque el verdadero origen de la misma fue el funeral del titiritero Jim Henson, celebrado en Mayo de 1990 en Nueva York y al que había asistido Richard Curtis; se trató de un instante maravilloso en el que el dolor y el gozo se dieron la mano, al irrumpir en mitad de las exequias los Teleñecos y los marionetistas que los accionaban, cantando varios temas de la popular serie televisiva creada por Henson, The Muppet Show. El exterior del número 10 de Downing Street, o lo que es lo mismo, la residencia del Primer Ministro, se reprodujo en los Estudios Shepperton, en Surrey, pero un equipo de rodaje sí se desplazó a Marsella, Francia, para registrar las escenas que atañen a Jamie y Aurelia. El director de fotografía volvió a ser Michael Coulter (Cuatro bodas y un funeral, Notting Hill), ejerciendo Jim Clay (Bésame antes de morir, Juego de lágrimas) como diseñador de producción y la excelente Joanna Johnston como autora del vestuario. Una de las primeras tareas de Johnston fue la de hacer pasar a Emma Thompson por una mujer entrada en carnes (la ex-señora Branagh estaba extremadamente delgada), lo cual consiguió añadiendo interminables capas de ropa sobre el cuerpo de la actriz. En otro orden de cosas, el propio Andrew Lincoln rotuló de su puño y letra los carteles con los que Mark se declara a Juliet, en la que es posiblemente el instante más recordado del film, estúpidamente considerado una expresión de acoso por los wokistas más fanatizados. En el terreno musical, el escocés Craig Armstrong (Romeo + Julieta, Moulin Rouge) compuso la enternecedora y a ratos épica partitura original, si bien la banda sonora debía incluir forzosamente varias canciones a las que se hacía referencia en la trama; la primera, el hiperconocido Love Is All Around de The Troggs, que en Cuatro bodas y un funeral habían cantado los Wet Wet Wet y que aquí, en la auténtica voz de Bill Nighy, pasaría a retitularse Christmas Is All Around (La Navidad está por todas partes). No podía faltar el All I Want For Christmas Is You de Mariah Carey, que se escucha durante la función navideña del colegio, y que, cantada por la pequeña Olivia Olson (Joanna), sonaba tan exageradamente bien que los técnicos de sonido decidieron retocarla porque no parecía posible que una niña de diez años cantara como una profesional adulta. Como guinda del pastel, la marchosa Jump de The Pointer Sisters, que acompañaba el baile a lo Tom Cruise del Primer Ministro y que Hugh Grant no quiso grabar hasta el último día por vergüenza e inseguridad.

Love Actually se estrenó primero (14 de Noviembre de 2003) en Estados Unidos, y, justo una semana después, en Gran Bretaña (21 de Noviembre, la misma fecha que en España). Aunque las críticas no fueron unánimemente positivas, el público sí la respaldó y logró amasar la cifra de 247 millones de dólares, 5 veces y media su presupuesto. Entre los honores que obtuvo, destacan un BAFTA al Mejor Actor Secundario (Bill Nighy), tres premios Empire (Mejor Película, Mejor Actriz Británica: Emma Thompson y Mejor Actriz Revelación: Martine McCutcheon) y dos premios del Círculo de Críticos Londinenses (Mejor Actriz Scundaria: Emma Thompson y Mejor Actor Secundario: Bill Nighy). Curiosamente, los Oscar la ignoraron por completo, tal vez por su marcado acento inglés… o por la mala visión que da del imperialismo y el materialismo yanqui.

Aunque parezca evidente que su título podría traducirse como El amor, actualmente, el significado real de Love Actually no es otro que Realmente amor, denominación que tuvo en los países de América Latina, y este matiz es importante porque no se trata de un ensayo acerca de la pervivencia del afecto en un momento concreto del nuevo milenio, sino de una exposición de los diferentes modos y maneras que el amor auténtico puede adoptar. Una exposición de todo menos fría y estadística, porque el afecto, que, efectivamente, está en todas partes (sobre todo en Navidad) es lo único que da sentido y completa nuestras vidas, y no sólo como vínculo romántico entre un hombre y una mujer, sino como motivación genuina que impulsa a amigos, a hermanos e incluso a políticos con demasiado corazón. Y sí, una de las razones por las que me ha apetecido volver a revisitar esta maravillosa película es por la inclusión de su banda sonora en la publicidad de Amazon, algo que me parece sumamente irreverente y hasta grotesco pero que, mira tú por dónde, puede que para algunos haya logrado hasta ponerla en el candelero.

(Nota: La versión original de este artículo la publiqué dentro de mi libro El cine en Pantalla Grande)

Valoración: ★★★★☆

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