Musicales murcianos fantasmales
Hasta 1986, el Fantasma de la Opera representaba dos imágenes contundentes para mi: la una, el rostro maquillado y deforme de Lon Chaney en la película de 1925, y la otra, la portada del LP que contenía la banda sonora de la versión pop que perpetró Brian De Palma en 1974, con fabulosas canciones de Paul Williams.
Sin embargo, coincidiendo con el inicio de la segunda parte de mi vida, instalado en Lorca y la Región de Murcia por motivos laborales, comenzó a sonar en la radio (en todas las radios) una canción de espíritu gótico pero formas rockeras que enseguida supe que era el tema principal del nuevo trabajo de Andrew Lloyd Webber, a la sazón uno de mis compositores favoritos por haber sido el creador de mis musicales más escuchados, Jesucristo Superstar, Evita y Cats. Aquella primera versión del single The Phantom Of The Opera la cantaban Sarah Brightman y Steve Harley, ella, esposa y musa de Webber, y él, líder de la banda Cockney Rebel. En octubre de ese año, Brightman se convertiría en Chistine Daaé, la protagonista del espectáculo tal como se estrenaría en el Her Majesty’s Theatre de Londres, mientras que él acabó siendo sustituído por Michael Crawford en el papel de Erik Claudin, un antiguo violinista que, traumatizado por la deformidad de su rostro, vive en los sótanos del Teatro de la Opera Garnier de París y se encapricha de la joven soprano Christine, a la que educa en secreto para convertirla en estrella del bel canto. El libreto del musical, inspirado obviamente en la novela de Gaston Leroux de 1909, fue redactado por el propio Andrew Lloyd Webber en colaboración con Richard Stilgoe, quien además co-escribió las letras de las canciones junto a Charles Hart. El elenco principal se completaría con Steve Barton como Raoul, Vizconde de Chagny, enamorado desde la infancia de Cristine; David Firth y John Savident como, respectivamente, Monsieur André y Monsieur Firmin, los nuevos propietarios del teatro; Rosemary Ashe y John Aron como la Carlotta y Piangi, los divos de la compañía; y Janet Devenish como la bailarina Meg Giry, la mejor amiga de Christine, y Mary Millar como la madre de esta última, Madame Giry, coreógrafa y única conocedora de los secretos de Erik/El Fantasma. El productor del espectáculo sería el escocés Cameron MackIntosh (que acababa de petarlo con la citada Cats y, sobre todo, con mi adorada Los Miserables) y el director el gran Harold Prince, contando con Maria Björnson como diseñadora de escenografía y vestuario, Gillian Lynne como creadora de las coreografías y David Cullen al frente de la dirección musical. El éxito de la producción fue indescriptible, convirtiéndose en el espectáculo de moda en todo el mundo, hinchándose a recoger premios y expandiéndose a Broadway y a todos los escenarios habidos y por haber, en algunos de los cuales aún se mantiene después de 40 años de exhibición.
Me faltó tiempo para comprarme una primera versión discográfica del evento, un Highlights en vinilo editado por Polydor que, antes de desgastarlo de tanto reproducirlo, grabé en cinta de cassette para poder escucharlo durante mis largos trayectos Alicante-Lorca en autobús. Lo bueno del Highlights era que, como su nombre indica, las canciones que contenía eran las mejores (o al menos las más comerciales), aunque se prescindía de la práctica totalidad de los números que en la obra corresponden a las óperas ficticias Hannibal, Il Muto y Don Juan Triunfante. Para conocer la totalidad de las canciones tuve que esperar aún algunos años, hasta que conseguí hacerme, primero, con un CD doble de aquella misma versión de 1986 y, posteriormente, con la banda sonora de la película de 2004 que dirigió Joel Schumacher y protagonizaron Gerard Butler como El Fantasma, Emy Rossum como Christine y Patrick Wilson como Raoul, quienes además cantaron ellos mismos sus partes, algo decepcionante por lo que a Butler se refiere.
El Fantasma de la Opera ha contado en España con dos producciones teatrales de primer nivel, siendo la primera la que se representó en el Teatro Lope de Vega de Madrid entre 2002 y 2004, con Luis Amando/Juan Carlos Barona como El Fantasma, Felicidad Farag/Julia Möller como Christine (fueron Barona y Möller los que grabaron la versión en CD que obra en mi poder), Armando Pita como Raoul, David Venancio Muro como Monsieur Firmin y Enrique Del Portal como Monsieur André. La segunda gran versión española debutó en el madrileño Teatro Albéniz en Octubre de 2023, con producción de LetsGoCompany y supervisión de Amigos Para Siempre, la compañía de Andrew Lloyd Webber en colaboración con Antonio Banderas (que alguna que otra vez ha interpretado el tema principal junto a la mismísima Sarah Brightman, ahora ex señora Webber). El reparto de este remake incluía a Gerónimo Rauch como El Fantasma, Talía del Val como Christine, Guido Balzaretti como Raoul, Omar Calicchio como Monsieur Firmin y, de nuevo, más de dos décadas después, Enrique Del Portal como Monsieur André. Gracias a este último, con quien me honro en mantener una relación cordial, pude entrevistarles tanto a él mismo como al protagonista Gerónimo Rauch para el podcast que hacía hasta hace bien poco, El Navegante de los 7 Mares. En Junio de 2025, esta compañía comenzó una gira por diversas ciudades de España, que en Mayo de 2026 les ha traído a la Región de Murcia.
Fue en el Auditorio Victor Villegas de la capital murciana donde, por vez primera, el viernes 8 de Mayo de 2026 tuve la oportunidad de ver en vivo y en directo El Fantasma de la Opera. Ya la había visto varias veces tanto en grabaciones teatrales como en la citada producción cinematográfica, aunque, definitivamente no fue lo mismo, ni mucho menos, estar allí adentro, en el corazón del teatro, sintiendo y viviendo cada nota, cada actuación y cada destello de luz. Como suele suceder en estos casos, el elenco que hace la gira no es el mismo que representó la obra inicialmente en Madrid, por lo que a quienes tuve ocasión de aplaudir aquel día fue al eurovisivo Daniel Diges como El Fantasma, Ana San Martín como Christine, Rubén López como Raoul, Marta Pineda como la Carlotta y, cómo no, Enrique del Portal encarnando a Monsieur André. La dirección del espectáculo en gira tiene como responsable a Federico Bellone, con Chiara Donato a cargo del diseño de producción y vestuario y a una murciana, Silvia Montesinos, como autora de las traducciones de las letras. Julio Awad era el encargado de dirigir la orquesta en la función a la que yo asistí, aunque lo primero que tengo que decir es que todo, pero todo el tiempo, tuve la sensación de que la música no venía del foso en el que se hallaban los instrumentistas, sino de altavoces colocados estratégicamente en el escenario, razón por la cual me embargó la creencia (espero que errónea) de que estaba asistiendo a un molesto playback orquestal que me frustró.
Al igual que me viene sucediendo durante estos últimos cuarenta años, aquel viernes murciano volví a reafirmarme en mi convicción de que los dos actos de que consta El Fantasma de la Opera están totalmente descompensados. El primer Acto es una verdadera maravilla, que empieza desde lo más alto con la subasta y la Obertura y continúa con las bellísimas Think Of Me, Angel Of Music, el dueto The Phantom Of The Opera y The Music Of The Night, todas seguidas y casi sin solución de continuidad, para luego volver a encandilarnos con la divertida Prima Donna y finalizar por todo lo alto con el otro gran dueto, el de Christine y Raoul en All I Ask You. Sin embargo, el Acto 2 me parece muy, pero que muy inferior musicalmente, destacando sólo piezas como Masquerade, Wishing You Were Somehow Here Again y The Point Of No Return y rellenando impunemente la partitura con repeticiones de temas anteriores. Que sí, que me dirán que es que el principio es más luminoso y gozoso y el final es más reflexivo, ahonda en la psicología de los personajes y, por consiguiente, resulta más dramático y oscuro, pero, para mi, lo que resultó fue (y pido perdón por declarar públicamente ésto) insoportablemente aburrido e interminable. Pero que todo eso que he dicho no sirva para desmerecer las enormes virtudes del espectáculo que me apabullaron. La increíble iluminación, los escenarios cambiantes sobre plataformas rotatorias, el prodigioso diseño de sonido y vestuario y los intérpretes rayan todos a un altísimo nivel, con especial mención a Daniel Diges, Ana San Martín y Marta Pineda, seguidos de cerca por Rubén López, Enrique del Portal, Mario Corberán y Sofía Esteve. Fue para mi una noche tan feliz como inolvidable, culminación de un sueño “fantasmal” que había empezado a soñar nada menos que cuarenta años atrás.
Valoración: ★★★★☆