Cosas de mi vida: La radio en Cinemascope

Publicado el 4 de julio de 2026

La radio en Cinemascope

🔍 La radio en cine+COPE

Días de radio, Parte 2

Hubo un tiempo en que la radio era en Pantalla Grande, y otro en que pasó al Cinemascope…

El cambio de milenio trajo importantes consecuencias para mi, en todos los sentidos. Mi vida cambió, cambió mi lugar de residencia y cambiaron muchas de las personas de mi entorno. Había que empezar de nuevo, y mis padres y yo lo hicimos en Alhama de Murcia, la población matriz de ElPozo, una de las empresas cárnicas más importantes de toda España. Primero en la calle de la Feria, luego en la Plaza de Las Américas y, finalmente, en la Plaza de la Constitución, transcurrieron algunos años decisivos para mi, llenos de momentos felices, situaciones dolorosas, sueños y frustraciones que, obviamente, me ayudaron a crecer como persona.

Lo que nunca cambió fue mi amor por el Cine y mi necesidad de seguir vinculado a él, ya fuese como partícipe directo o al menos como divulgador. Mi último programa de radio había sido el Especial Navideño de Pantalla Grande, que se emitió en la Cadena Azul de Lorca el martes 19 de Diciembre de 2000, como despedida a una época inolvidable que ya intuía que iba tener forzosa continuidad, de alguna manera, alguna vez. Pero estábamos en pleno 2001 y yo necesitaba, cual Abuelo Cebolleta, continuar contando batallitas, batallitas cinéfilas.

En Alhama, no había duda de que la radio más escuchada en aquellos primeros años 2000 era la emisora COPE Espuña, la que más hacía por la sociedad y la cultura alhameñas. Estaba cantado que, antes o después, iba a tener que dirigirme a ellos si quería volver a hablar de cine en las ondas. Lo hice al final del verano de 2001, y aún recuerdo las altísimas escaleras del edificio en que se hallaba su sede, situada en la avenida Juan Carlos I. También recuerdo el temor que sentí durante mi entrevista con el director Paco Espadas, un tipo realmente carismático que, a pesar de algunas habladurías, siempre fue muy cercano y amigable conmigo.

Como el nombre Pantalla Grande estaba asociado a la lorquina Cadena Azul, tuve que pensar otro para mi nuevo programa, y así surgió cine+COPE, una denominación que me pareció y me sigue pareciendo perfecta, quizás incluso demasiado perfecta. Reunía la temática del espacio y el nombre de la cadena en una sola palabra, que, además, tenía sentido, ¡y qué sentido!. El caso es que cine+COPE comenzó a emitirse a las 18:30 de la tarde del martes 3 de Septiembre de 2001, en los 88.2 Mhz de la frecuencia modulada, con un especial dedicado a Star Wars (antes conocida como La Guerra de las Galaxias), que al año siguiente tenía previsto estrenar su quinta entrega, o sea, la segunda, El Ataque de los Clones. Los siguientes programas continuaron emitiéndose los martes, día más bien poco cinematográfico, hasta que, finalmente, regresaron al jueves, tal y como Pantalla Grande había empezado en 1992.

Cine+COPE

🔍 En el estudio de COPE Espuña

Nunca oculté que cine+COPE era básicamente una continuación de Pantalla Grande, un programa que, cuando finalizó, ya llevaba 8 años de emisión y estaba más que rodado. Las secciones de que constaba el nuevo espacio eran Noticias de Cine, Estrenos de Video, la programación de la sala de cine local, el Cinema Velasco, el concurso Mira quién habla, Estrenos de Cine a nivel nacional, el Top-10 de la taquilla mundial y las Love Stories (entrañables Historias de amor entre estrellas de la pantalla), con una pausa de diez minutos para la emisión del Informativo territorial de la cadena COPE y todo ello aderezado, como no podía ser de otra manera, con fabulosas bandas sonoras, hasta cuatro temas por programa.

Durante aquella etapa alhameña, se produjo en mi el salto a la dirección técnica que tanto se me ha había demandado en Cadena Azul, es decir, no sólo elaboraba los guiones en casa y luego los leía en la emisora, sino que, además, era yo quien, durante la emisión de cada programa, iba “pinchando” la música necesaria (algunos temas, la mayoría, los llevaba en CD, pero otros iban en cinta de cassette e incluso, algunos, en disco LP) y, ya puestos, también atendía las llamadas telefónicas, dando por hecho que, como así solía suceder, la mayoría iban a estar destinadas a participar en mi programa. Vamos, que el trabajo era de órdago, de ése que no te deja otra opción más que refugiarte en la frase “Palos con gusto no duelen”.

En la radio de Alhama, todo fue más fácil, supongo que porque el mundo había evolucionado, y yo con él. Los compañeros de COPE me acogían con los brazos abiertos, me daban toda clase de facilidades y enseguida llegamos a un acuerdo sobre qué mínima compensación pecuniaria podría percibir. También me abrieron las puertas de la publicidad, que es de donde se nutre este tipo de negocios, y entre los comercios y entidades que accedieron a anunciarse conmigo cabe destacar, cómo no, al citado Cinema Velasco, al VideoClub Quinta Avenida, a la Clínica de Ortodoncia de Alhama y a la Concejalía de Cultura, todos ellos dispuestos a apoyar a la cultura de manera directa y entregada.

A pesar de que había cambiado de ciudad, tuve la fortuna de mantener a muchos de mis antiguos oyentes, gracias a que, como quedó dicho en el artículo anterior, la Cadena Azul emitía no sólo en Lorca sino también en el resto de la Región de Murcia. En cuanto a mis queridos colaboradores, también tuve el privilegio de seguir contando con algunos de ellos, como José Ruiz Montalván Monty, Domingo Jiménez, Jesús Martínez (el presidente del CineClub Paradiso de Lorca), Eusebio Poveda, Ginés García Agüera, Juan Quesada, Jesús Miguel Sáez, José María Cánovas, el realizador Ernesto Pérez Cortijos, el técnico de efectos especiales Santiago Espín o el afamado miembro numerario del JBIFC (Club Internacional de Fans de James Bond) Santiago Lafuente, algunos de los cuales en más de una ocasión se desplazaron hasta Alhama para participar en directo en los programas. ¡Cuánto les agradecí aquella deferencia que tan feliz me hizo (y seguro que a nuestros oyentes también)!

Fueron tres años maravillosos los que cine+COPE se mantuvo en antena, siempre con buena acogida entre el público (los índices de llamadas, cartas y participaciones varias así lo atestiguaban), pero mi vida no dejaba de cambiar y yo estaba humanamente exhausto, además de que me planteaba volver a residir en Lorca, ciudad a la que, al fin y al cabo, iba a y venía todos los días por motivos laborales. Con algo de alivio pero, sobre todo, con inevitable melancolía, recuerdo que a las 19:44 horas del jueves 27 de Mayo de 2004 sonó nuestra sintonía de despedida (el tema de Amarcord de Nino Rota) por última vez, como colofón a un programa en el que, entre otros asuntos, dimos cuenta de los estrenos de Harry Potter y el Prisionero de Azkaban, Spiderman 2 y El día de mañana y de la salida en DVD de El Señor de los Anillos: El Retorno del Rey. Recogí los CD’s y cassettes que había llevado de mi casa, me despedí de compañeros como Salva y José María y bajé las escaleras de COPE Espuña por última vez.

Al regresar a Lorca, hubo un intento de retomar Pantalla Grande, pero sólo se emitió una única entrega, y es que hay que saber aceptar que existen etapas que, cuando finalizan, ya no se pueden recuperar. Durante los 22 años siguientes, he pisado varios estudios de radio y televisión, claro que sí, pero ya no como presentador, técnico o colaborador sino como simple invitado o entrevistado, y, obviamente, no es lo mismo. Mi amor por la radio, ese gusanillo que, cuando te muerde, nunca desaparece del todo, ha permanecido muy dentro de mí, inasequible al desaliento, aunque, en estos últimos años, lo he ido calmando gracias a mis podcasts, que no dejan de ser, como yo suelo decir y tal y como yo los concibo, “programas de radio que se emiten por internet”. Pero, por mucho que intente abstraerme, no es lo mismo que cuando, veinticinco años atrás, pude vivir, de verdad, la radio en Cinemascope

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