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jueves, 4 de enero de 2018

Cine actualidad/ “WONDER WHEEL”

De norias, teatros y gangsters

La maravillosa rueda de talento del ya venerable Woody Allen (acaba de cumplir 82 añazos) gira y gira ininterrumpidamente desde 1968, cuando debutó en la dirección con “Toma el dinero y corre”.  Desde entonces, sus millones de fans de todo el mundo tienen obligatoriamente una cita anual con este judío bajito y neurótico de cuya máquina de escribir han brotado no pocos guiones memorables.

Woody Allen empalma una película con otra, la finalización de un rodaje con el inicio del siguiente, de modo que es más que lógico que, sobre todo en estos últimos años, no todos sus trabajos sean geniales o redondos.  Con todo, un cineasta de su envergadura siempre es capaz de un insuflar a sus obras una pizca de su inmensa sabiduría…

Ginny, una antigua actriz venida a menos, se ha casado en segundas nupcias con el irascible Humpty, el encargado de la noria del parque de atracciones de Coney Island.  Son los años 50, y la aparente tranquilidad del matrimonio se ve alterada cuando ella conoce a un vigilante de la playa con pretensiones de dramaturgo, y Humpty recibe la visita de su díscola hija, con la que no se habla desde que ella se casó con un peligroso gangster…

Cuenta la leyenda que, de un tiempo a esta parte, Woody Allen nos brinda una de cal y otra de arena:  a una película excelente le sigue otra más bien mediocre, lo cual no resultaría extraño, de ser cierto, debido a la referida costumbre del maestro de estrenar invariablemente una película cada año.  En el caso de “Wonder Wheel”, la película que hoy nos ocupa, no tengo muy claro si tocaría una de las “buenas” o una de las “malas” (la anterior, “Café Society” no se decantaba muy claramente en un sentido o en otro…  como tampoco la penúltima, “Irrational Man”).  Lo que sí es cierto es que durante casi todo el (excesivo) metraje me pareció muy poco “alleniana”, ni buena ni mala sino impersonal.  O, mejor dicho, creí percibir que la autoría del film no se debe tanto a su guionista y realizador como a su insigne director de fotografía.

Vittorio Storaro (77 años) es, sin duda alguna, uno de los mejores cinematógrafos de la historia del Cine, un especialista en brindar belleza a través de la luz.  Allen ya había trabajado con él en “Historias de Nueva York” y “Café Society”, pero diríase que en “Wonder Wheel” la aportación de Storaro ha ido muchos pasos más allá, ya que es la fotografía y el tratamiento de la luminosidad y el color lo que eleva la categoría del film por encima de un guión un tanto anodino.  En no pocos momentos, el ritmo decae y los espacios cerrados, aun a pesar del colorido preciosista de Storaro, resultan irreales, poco creíbles.  Los tiempos muertos nos sumergen en la monotonía, y el desarrollo de la trama se vislumbra claramente desde el principio.  Una cosa que eché mucho de menos fueron los habituales diálogos ácidos tan típicos de Allen, quien en esta ocasión tiene su consabido alter-ego en el personaje del salvavidas a cargo de Justin Timberlake, errada elección a mi parecer, ya que el cantante-actor (a quien tampoco ayuda un doblaje desganado) compone un personaje soso y carente de empatía.  Ni siquiera el humor hace acto de presencia en los momentos en que hubiera sido necesario (la caracterización de los mafiosos), y el conjunto está a un paso por debajo del nivel esperado.

Sin embargo, cuando el film está llegando a su fin, emerge la figura de una gigantesca Kate Winslet y Allen le brinda un pedazo de monólogo que la protagonista de “Titanic” borda magistralmente, alcanzando una intensidad imprevista que te deja con enormes ganas de aplaudir.  ¡Pido y demando una nueva nominación al Oscar para este pedazo de actriz!  Completan el cuarteto protagonista un recuperado James Belushi (un poco sobreactuado para mi gusto) y la joven Juno Temple, que deja en mal lugar al personaje de Justin Timberlake por enamorarse de la mujer equivocada…

Luis Campoy

Lo mejor:  la fotografía de Vittorio Storaro y la enorme Kate Winslet, no necesariamente por ese orden
Lo peor:  la falta de diálogos chispeantes, la carencia del “toque Allen” tan característico
El cruce:  “La rosa púrpura de El Cairo” + “Café Society” + “El corazón del Angel”

Calificación:  7 (sobre 10)

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