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lunes, 24 de octubre de 2016

Cine actualidad/ “LA CHICA DEL TREN”

Suspense ferroviario

Publicada en 2015, la novela “La chica del tren”, de la escritora inglesa Paula Hawkins, llegó a vender, en el Reino Unido, un ejemplar cada 16 segundos.  Su éxito fue, simplemente, arrollador, impulsado por el fervor del boca a boca de los lectores (que la ensalzaron a través de Twitter y Facebook) y desafiando la opinión de los críticos más sesudos, que llegaron a tacharla de “basura”.  El caso es que, ante uno de estos best-sellers tan incuestionables, las productoras de cine hacen cola con vistas a hacerse con sus derechos para la pantalla, y, apenas un año después de su lanzamiento en papel, ya tenemos en nuestras salas la correspondiente película.

Rachel es una mujer con graves problemas de alcoholismo, a la que su marido ha abandonado para formar otra familia.  Sola y decepcionada, Rachel toma cada día el mismo tren a la misma hora, y, mientras está detenida, mira desde la ventana de su vagón e imagina cómo será la vida de una pareja a la que supone idílica y feliz.  Pero, como es natural, las apariencias engañan considerablemente…

No he leído la novela de Paul Hawkins, aunque he investigado un poco y las reseñas hablan de un par de diferencias significativas entre libro y película.  Para empezar, la heroína literaria es una mujer gris y poco atractiva, mientras que en el film la protagonista es nada menos que Emily Blunt, una de las actrices más guapas de los últimos años.  Por otro lado, me cuentan que la estructura narrativa del relato peca de un exceso de linealidad, mientras que en la versión al cine abundan los flashbacks más imprevistos y alevosos.  Precisamente ésto fue lo que me descolocó desde el principio, sumiéndome en un vórtice de ignorancia y extrañeza del que me costó casi una hora recuperarme.

La película comienza narrando la deprimente vida de Rachel, y de repente empiezan a aparecer personajes que uno no sabe muy bien quiénes son y qué pintan en todo ese tinglado.  Además, por alguna extraña razón, el director de casting ha considerado divertido o necesario introducir a dos actrices de aspecto físico y complexión  idénticos, de modo que el pobre espectador no tiene más remedio que preguntarse:  “Pero ¿qué y quienes son esas señoritas?  ¿Hermanas?  ¿Primas?  ¿Amigas y residentes en Nueva York?”.  La sensación de no saber de qué iba todo aquel asunto, de que me estaban tomando el pelo con una trama rocambolesca en la que la acción iba constantemente hacia delante y hacia atrás me desesperó y me llegué a plantear seriamente abandonar la sala.  Por fortuna, tuve un poco de paciencia y, repentinamente (gracias a que hice trampas y consulté la trama del libro en la Wikipedia), comencé a comprender y entender, lo que me hizo finalmente apreciar e incluso disfrutar.

Me parece muy, pero que muy arriesgada la apuesta del director Tate Donovan (“Criadas y señoras”) al narrar la película de un modo que sólo complacerá a los conocedores del libro y que confundirá al resto de los mortales.  Con todo, parece que los resultados en taquilla no han sido del todo malos, y ello se debe no tanto a la convencional trama de misterio como al buen hacer de un reparto en el que brilla con luz propia una oscarizable Emily Blunt, quien realiza la mejor interpretación de su carrera.  La acompañan Rebecca Ferguson, Haley Bennett, Luke Evans, Justin Theroux y Edgar Ramirez, todos ellos correctos y entregados a un thriller alcohólico que, si se le presta un poco de paciencia, regala un desenlace inesperado.

Luis Campoy

Lo mejor:  Emily Blunt, directa al Oscar
Lo peor:  el galimatías narrativo de los primeros cuarenta minutos;  el ¿intencionado? juego de equívocos entre Rebecca Ferguson y Haley Bennett
El cruce:  “La ventana indiscreta” + “Extraños en un tren” + “Perdida”

Calificación.  6 (sobre 10)

jueves, 20 de octubre de 2016

Cine/ “CEGADOS POR EL SOL”


Belleza mediterránea

De vez en cuando me apetece ver “otro” tipo de cine.  No espectáculos de acción, no thrillers, no fantasía, no dramas románticos, no, comedia, no terror.  Simplemente películas en las que lo que importa no es tanto el fondo como la forma, en las que lo atractivo y lo relevante es el modo, el “cómo” por encima del “qué”.

“Cegados por el sol” (“A Bigger Splash”, 2015) me enamoró desde que hace meses ví su tráiler.  Dirigida por Luca Guadagnino, italiano de 45 años, la película cuanta una historia en apariencia simple:  el reencuentro, durante unas vacaciones de verano, de una estrella del rock y su antiguo representante, acompañados del actual novio de ella y de la joven hija de él.  Mas, como he dicho anteriormente, lo que cuenta no es el tema , sino la manera en la que Guadagnino enfoca su puesta en escena.

Rodada en exteriores de Pantelleria (una bellísima isla italiana ubicada entre Sicilia y Túnez), la película consigue que el paisaje se erija en uno más de los protagonistas.  Su luz, su color y toda su atmósfera arropan envuelven y, en cierto modo, condicionan las acciones de los cuatro protagonistas.  Luca Guadagnino comprende ésto perfectamente y, lejos de imprimir al relato una narrativa al uso, echa mano de un sinfín de imaginativos recursos de puesta en escena.  La fotografía, la planificación y el montaje se alían para dar lugar a un despliegue de virtuosismo ya casi inhabitual.  Pero a las reseñadas (y exuberantes) maravillas estéticas se une el gran trabajo de su elenco actoral.  Además de un contenido Mathias Schoenaerts (el nazi de “Suite francesa”) y una sugerente Dakota Johnson (“Cincuenta sombras de Grey”) que hace de irresistible y lujuriosa Lolita, nos encontramos a una compleja y frágil Tilda Swinton (“Las Crónicas de Narnia”) cuya limitación física (es una cantante operada de las cuerdas vocales y, por tanto, prácticamente muda) la hace especialmente débil y, sobre todo, a un magnífico, adorable y arrollador Ralph Fiennes (“La Lista de Schindler”), capaz de componer prodigiosamente un personaje absolutamente fuera de su registro;  una interpretación de Oscar.  Chapeau!.

Irreverente, audaz, provocadora, amoral, sensual y sexual son algunos de los adjetivos que se le pueden aplicar a “Cegados por el sol”, una película que en su día no proyectó el cine de mi ciudad y que traté de que fuera programada por mi querido Cine Club Paradiso.  No pudo ser y, finalmente, me resigné a verla en mi pequeña gran pantalla doméstica, donde la disfruté…  mucho menos de lo que la hubiera gozado en el lienzo mágico de una sala de cine.

Luis Campoy

Lo mejor:  la puesta en escena, sublime;  la interpretación de un genial Ralph Fiennes
Lo peor:  la caracterización (caricaturización) de los personajes italianos

Calificación:  8 (sobre 10)

lunes, 10 de octubre de 2016

Cine actualidad/ “UN MONSTRUO VIENE A VERME”



Una lágrima cayó en el cine

Nuestro Juan Antonio Bayona (Barcelona, 1975), realizador de “El Orfanato” (2007) y “Lo imposible” (2012) ha sido el elegido por Steven Spielberg para dirigir la quinta entrega de “Parque Jurásico”;  como leeremos más abajo, esta decisión no ha sido casual ni aleatoria…

La historia de “Un monstruo viene a verme” se centra en el joven Conor, de 12 años, solitario hijo único de padres separados.  La vida del muchacho, ya de por sí complicada y triste a causa del acoso escolar al que le someten los abusones del colegio, se vuelve aún más dramática cuando su madre, con la que vive, cae enferma de cáncer.  Incapaz de afrontar la amargura y el dolor, Conor inventa la presencia de un enorme amigo imaginario que cada noche acudirá a su encuentro y, a través de historias simbólicas, le ayudará a mirar en su propio interior…

Le génesis de “Un monstruo viene a verme” se inicia en un boceto de novela que la escritora Siobhan Dowd redactó mientras ella misma sufría un cáncer terminal.  Por desgracia, falleció antes de poder terminarlo, y la editorial le pidió al novelista Patrick Ness que aprovechara el material de Dowd para completar la obra.  El libro subsiguiente vio la luz en 2011 y muy pronto se convirtió en un éxito de ventas y, lo que es más importante, en objeto de culto para adolescentes…  y no tan adolescentes.

Considerado un experto en dramas materno filiales que tienen a la muerte como telón de fondo (véanse sus anteriores “El Orfanato” y “Lo imposible”), Juan Antonio Bayona fue contratado para ocuparse de la dirección de la adaptación de “Un monstruo viene a verme”, que ha abordado con un reparto internacional y rodando en inglés, aunque, eso sí, contando en los principales cargos técnicos con artesanos españoles.  El resultado es una película de ésas que te entran por los ojos y los oídos y que, más que al cerebro, acaban apelando a los sentimientos que se agitan en nuestro corazón.

Con una realización impecable, una ambientación prodigiosa y ejerciendo una fabulosa dirección de actores, Bayona sabe muy lo que quiere y cómo conseguirlo.  Las interpretaciones del niño Lewis MacDougall, la madre Felicity Jones y la abuela Sigourney Weaver son de por sí conmovedoras, pero a Bayona no le basta con ello y utiliza la hermosa música de Fernando Velázquez y la fotografía de Oscar Faura para acorralar al espectador y llevarle a un callejón sin salida donde lo único que puede hacer es…  emocionarse.  De hecho, el género al que se adscribe descaradamente “Un monstruo viene a verme” es el de las películas-kleenex, aquéllas concebidas para que la platea derrame sin pudor todas aquellas lágrimas que llevaba años reprimiendo.  ¡Sollozar en público libera!

Al principio decía que no era casual que Spielberg hubiera contratado a Bayona para dirigir “Jurassic World 2”, y es que la influencia de la obra maestra de don Steven, “E.T., El extraterrestre” me parece tan evidente como reconfortante.  Porque, sobre todo en los momentos finales, son muchos los encuadres, los movimientos de cámara, las composiciones de plano y la utilización de las notas musicales que nos hacen que al ver a Conor pensemos en Eliot y al mirar al árbol parlante (con voz, en la versión original, del gran Liam Neeson) nos retrotraigamos hacia el bondadoso alienígena.  Cuando Conor pregunta su amigo arbóreo dónde estará y éste le responde “Estaré aquí mismo”, el homenaje se patentiza definitivamente.

Creo que algunas personas podrían sentirse molestas con Juan Antonio Bayona por conseguir llevarles hasta un estadio lacrimógeno en el que uno se avergüenza un poco de caer, pero el director catalán lo hace tan bien que casi se le agradece habernos desnudado de nuestro caparazón y permitirnos exteriorizar la sensibilidad que casi siempre reprimimos.

Antes de acabar, quisiera manifestar un detalle que me sorprendió y me dejó en estado de shock.  Lo que la película (y el libro de Patrick Ness) propone como desahogo del dolor más insoportable es un par de arrebatos de violencia física que me causaron una cierta preocupación.  Yo entiendo que los seres humanos somos dramáticamente imperfectos y más a una edad tan temprana como la de Conor, pero, como padre, no puedo aprobar que en una película familiar se justifique la violencia como elemento liberador.  Por favor, tengamos cuidado con esos temas.

Luis Campoy

Lo mejor:  la fotografía, la música, el pequeño protagonista, el dominio de Bayona sobre la técnica y sobre nuestras emociones
Lo peor:  el papel del padre ausente;  los momentos en que el protagonista recurre a la violencia para desahogarse
El cruce:  “Un puente hacia Terabithia” + “Quédate a mi lado” + “E.T., El Extraterrestre”

Calificación:  8 (sobre 10)

miércoles, 5 de octubre de 2016

Mini-Píldoras de Cine (Octubre 2016)

Tras una semana escribiendo largos artículos sobre algunas de las películas que tenemos en cartelera, en esta ocasión me apetece redactar nuestras recurrentes y enternecedoras…  píldoras cinematográficas.

VIENTOS DE LA HABANA
No tenía previsto ver esta película, pero la insistencia de un amigo cinéfilo propició una tarde francamente interesante.  Basada en la saga novelística del escritor cubano Leonardo Padura, “Vientos de La Habana” es una aventura del inclasificable policía Mario Conde, al que da vida un recuperado Jorge Perugorria.  Además de la investigación de la violación y asesinato de una profesora demasiado liberal, el film constituye un retrato cálido y vivo de La Habana, cuyas gentes, colores y vientos nos presenta de modo muy realista el realizador navarro Féliz Viscarret.  Más interesante a nivel étnico que policíaco, posée un variopinto reparto en el que destacan Juana Acosta, Mariam Hernández o Vladimir Cruz, inolvidable partenaire de Perugorría en “Fresa y chocolate”.
Calificación:  8 (sobre 10)




EL HOGAR DE MISS PEREGRINE PARA NIÑOS PECULIARES
Es hora de decirlo:  del genial Tim Burton de “Eduardo Manostijeras” o “Ed Wood” ya sólo quedan efímeros coletazos.  Los últimos títulos del realizador californiano no han contenido ni de lejos la magia de sus primeras películas, con puntos decididamente negros (en lo cualitativo) como “El planeta de los simios” o “Alicia en el País de las Maravillas” y demasiados lunares del tipo “Sweeney Todd” o “Sombras tenebrosas”.  A mí me encantó su anterior “Big Eyes”, pero hay que reconocer que parecía filmada por otro realizador, y en cuanto a su nueva propuesta, “El hogar de Miss Peregrine para niños peculiares”, las buenas sensaciones que deja durante su visionado se evaporan a los pocos minutos de haber acabado la proyección.  Publicada en 2011, la novela de Ransom Riggs utilizaba la palabra y la imagen fotográfica para contar una historia inequívocamente basada en los comics Marvel de “La Patrulla X” (“X-Men” para los no iniciados).  La adaptación de Tim Burton es demasiado luminosa, demasiado ligera, demasiado infantil, y sólo funciona mientras los peculiares protagonistas aparecen en pantalla;  cuando la trama de los villanos “huecos” cobra entidad, el film se resiente y oscila hacia lo bufonesco, pero sin lograr el equilibrio que en este apartado imprimía el Burton de los mejores días.  Asa Butterfield y Eva Green (sustituyendo a la ex-esposa de Burton, Helena Bonham-Carter) lideran el elenco.
Calificación:  6,5 (sobre 10)

CUERPO DE ÉLITE
La sombra de de “Ocho apellidos vascos” es alargada.  El film de Emilio Martínez-Lázaro no sólo ha provocado una secuela directa, “Ocho apellidos catalanes”, sino que gracias a su impulso se ha originado una especie de subgénero en el que el mismo tipo de humor y los mismos chistes idiosincráticos campan a sus anchas sin cortapisas.  “Cuerpo de élite” es uno de sus clones más afortunados, si no el que más;  el planteamiento basado en los tópicos geográficos, los gags directos y carentes de sutileza…  Un agente de movilidad madrileño, una guardia civil andaluza, un mosso d’Esquadra catalán, un ertzaintza vasco y un legionario ecuatoriano obligados a trabajar juntos pueden generar muchas carcajadas, y, en definitiva, a falta de un humor más inteligente o elaborado, buenas son incluso las risas más viscerales.
Calificación:  6 (sobre 10)