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miércoles, 25 de mayo de 2016

Cine actualidad/ “X-MEN: APOCALIPSIS”

Apocalipsis digital

El estreno de “X-Men:  Apocalipsis” completa una apabullante trilogía de “comic movies” que nos han bombardeado brutalmente a razón de una al mes, desde que “Batman V Superman” arribase en marzo y “Capitán America:  Civil War” la sucediese en Abril.  No hace mucho decía el gran Steven Spielberg que la edad de oro de las películas de super héroes estaba llegando a su film, y es evidente que un género que ciertamente logra inmensas recaudaciones, pero a costa de desorbitados presupuestos, más pronto o más tarde experimentará una crisis irresoluble, en el mismo momento en que lo recaudado no compense con creces la inversión realizada.  Hasta que llegue tan temido instante, vamos a seguir teniendo tres o cuatro super películas comiqueras cada año, unas mejores… y otras peores.

“X-Men:  Apocalipsis” cierra la segunda trilogía dedicada a los famosos mutantes de Marvel, poniendo fin a un ciclo iniciado hace ya dieciséis años por el neoyorquino Bryan Singer, que ha realizado cuatro de las seis películas que conforman la saga.  En esta ocasión, se nos narra la historia del villano Apocalipsis, que presume de ser el primer y más poderoso mutante, padre adoptivo de todos los demás Hijos del Átomo, y que se propone modificar el mundo a su antojo para que sus congéneres gobiernen sobre los humanos comunes…

Como no podría ser de otra manera, la traslación al cine de una historieta suele inspirarse en los mejores o más famosos arcos argumentales que han jalonado la trayectoria del tebeo en cuestión.  En este caso, el maquiavélico personaje que da título al film, Apocalipsis, debutó en 1986 en la colección “X-Factor”, con guión de Louise Simonson y dibujo de su famoso marido, el ilustre Walter Simonson.  Desde entonces, ha sido un villano recurrente que ha martirizado a los mutantes en decenas de ocasiones, siendo la más gloriosa la macro saga “La Era de Apocalipsis”, publicada entre Agosto de 1995 y Marzo de 1996.

“X-Men:  Apocalipsis” transcurre diez años después de “Días del futuro pasado”, la anterior entrega de la franquicia, estrenada en 2014.  Es decir, los protagonistas son las versiones jóvenes del Profesor Xavier, Magneto, Mística y Bestia, además de Caos y Mercurio, a los que en esta ocasión se añaden unos no menos juveniles Fénix, Cíclope, Tormenta, Arcángel y Mariposa Mental.  Creo que en esta última frase ya ha quedado expuesto uno de los principales hándicaps que afectan al film:  el exceso de personajes.  A diferencia de otras ocasiones en las que había cuatro o cinco protagonistas y el resto eran simples secundarios de relleno, el apretado guión de Simon Kinberg establece varias subtramas superpuestas en las que todos los personajes tienen más o menos el mismo peso específico.  El problema es que no todos estos caracteres tienen la misma entidad ni el mismo interés, y que los actores que los encarnan no poseen ni de lejos el mismo carisma.  Lógicamente, no llena igual la pantalla Michael Fassbender que Alexandra Shipp, ni James McAvoy que Ben Hardy, por poner sólo un par de ejemplos.

Luego está la manera de dirigir de Bryan Singer.  Partiendo de la base de que el guión no es precisamente una maravilla y de que los diálogos caen en la trampa habitual de que los comics son literatura para niños, tampoco puede decirse que Singer retenga las virtudes exhibidas en su obra maestra “Sospechosos habituales”.  Allá donde brillaba su sobresaliente dirección de actores, aquí parece que simplemente les deja actuar a su aire, y, como consecuencia, todos los papeles episódicos parecen a cargo de intérpretes desganados a los que les da igual parecer poco creíbles o directamente risibles.

Pero lo peor del film es, una vez más, ese horrendo y extenuante aluvión de efectos digitales, auténtica plaga que asola el cine actual.  Ya en los trailers se adivinaba que el ordenador campaba a sus anchas por todas partes, regalándonos universos que no por vistosos parecen reales, sino todo lo contrario.  Desde mi punto de vista, cuanto más “canta” lo digital, más difícil me resulta introducirme en la trama, y prefiero de lejos menos espectacularidad pero más sensación de verosimilitud.  La citada “Batman V Superman” cometía estos mismos errores, alardeando de un superpoder digital que acababa por aburrir, y “X-Men:  Apocalipsis” parece no haber aprendido la lección y recorre un sendero similar.  Ni los mutantes han podido superar al sér humano recurriendo sistemáticamente a la tecnología.

Luis Campoy

Lo mejor:  Michael Fassbender
Lo peor:  el exceso de personajes, el exceso de metraje, el exceso de ordenador
El cruce:  “La Momia” + “X-Men:  La decisión final” + “Los cuatro jinetes del Apocalipsis”

Calificación:  6 (sobre 10)

lunes, 23 de mayo de 2016

Cine actualidad/ “LA BRUJA”

El terror de lo sugerido

He dicho muchas veces en esta misma página que una de las claves para poder disfrutar una película (o una obra de teatro, o un disco, o un libro…) es estar más o menos preparado para lo que se va a obtener.  En el caso concreto del Séptimo Arte, y dejando aparte algunas muy raras y maravillosas excepciones, no saber lo que se va a ver genera habitualmente una frustración difícil de superar…

Ayer, cuando comentaba las cualidades que hallé en mi visionado de ”La Bruja”, mi amigo Pablo contestó textualmente:  “Qué raro, porque a mí todos los que la han visto me han dicho que es malísima”.  Evidentemente, los contertulios de mi amigo habían acudido al cine pensando encontrar una película… y habían hallado otra muy distinta.

Nueva Inglaterra, siglo XVII.  Una familia de puritanos tan puritanos que son expulsados de su comunidad, se instala en un bosque alrededor del cual se han tejido decenas de historias sobrenaturales.  Pronto sucederán hechos difícilmente explicables que les harán pensar que el mismísimo Diablo les acecha muy de cerca…

Al igual que sucediera hace ya algunos años con “El proyecto de la Bruja de Blair” (con la que guarda ciertas concomitancias), “La bruja” viene precedida de una cierta fama que se concreta en frases como “La mejor película de terror de la última década” y otras por el estilo.  He aquí el problema.  Si uno entiende que “la mejor película de terror” es aquélla en la que hay más apuñalamientos, decapitaciones, sustos, golpes de efecto, monstruos y torrenciales ríos de sangre, desde luego está apañado.  Ahora bien, para quien piense que una buena película (ya sea de terror o del género que sea) es la que contiene la mejor ambientación, el mejor diseño de producción, el mejor vestuario y, por encima de todo, la mejor fotografía, “La bruja” será todo un regalo y una auténtica gozada.

Robert Eggers, de 33 años, es el guionista y director de “La bruja”, que además es su ópera prima.  Para Eggers, el terror no sólo se halla en un bosque lóbrego, en una noche llena de ruidos o en una cabra que unos niños dicen que habla.  El verdadero terror tiene un carácter mucho más cotidiano y se halla en los prejuicios de quienes se toman la religión al pie de la letra, de quienes se saben de memoria cada pasaje de la Biblia y obligan a los demás a memorizarlos también, de los que son capaces de creerse a pies juntillas que un recién nacido se halla contaminado por algún tipo de pecado y que las formas de redimirle pueden ser castigarle, torturarle o directamente matarle.  Ese es el verdadero terror que se deja ver en “La bruja”, que realiza una crítica sutil y poética de los fanatismos y de cómo la represión puede acabar provocando el triunfo del demonio de lo reprimido.

Terror de índole psicológica, terror de atmósfera y de ambiente, “La bruja” también se deja llevar en algunos momentos por algunas mínimas concesiones a la galería que constituyen, precisamente, sus mayores debilidades.  Cuando Eggers se olvida de que su film está vinculado a un subgénero en el que lo sugerido tiene mucho más poder que lo mostrado, presenciamos un par de escenas que chirrían innecesariamente, amén de un final que no sólo bordea sino que sobrepasa las fronteras de lo ridículo.  Pero nada de ésto puede empañar las inmensas virtudes de una maravillosa fotografía captada con luz natural (magistral Jarin Blaschke) o un elenco de lo más acertado en el que sobresalen Ralph Ineson y Kate Dickie (ambos procedentes de la serie “Juego de tronos”) y muy especialmente su magnética protagonista, la bella y misteriosa Anya Taylor-Joy, uno de los mayores aciertos de casting de los últimos años.

Luis Campoy

Lo mejor:  la fotografía, la ambientación, la protagonista Anya Taylor-Joy
Lo peor:  las (pocas) escenas de terror físico, la perplejidad del público ante un film que les cuesta aceptar o entender
El cruce:  “El proyecto de la bruja de Blair” + “El crisol” + “El bosque”

Calificación:  8 (sobre 10)

miércoles, 18 de mayo de 2016

Mini píldoras de cine (Mayo 2016)

Recuperamos una sana y ágil costumbre:  la de comentar varias películas en un mismo artículo, mediante estas píldoras de cine que son sumamente recomendables porque ayudan a mantener la buena alud cinematográfica…  Bueno, dejémonos de peroratas absurdas y vayamos directamente al grano…



EL CLAN
De vez en cuando, nuestro querido Cine Club Paradiso de Lorca nos trae auténticas joyas como ésta.  Dirigida por Pablo Trapero, cuenta la historia de cómo ciertas facciones de la sociedad argentina no supieron asumir la llegada de la democracia tras la caída de la dictadura militar, y continuaron su despreciable costumbre de engrosar las listas de desaparecidos que diezmaron al país, sólo que ahora disfrazándolas de secuestros exprés.  Dura, sin concesiones y con una magistral interpretación de Guillermo Francella, a años luz de su entrañable “enano” de “Corazón de León”.  Impresionante y muy recomendable.
Calificación:  9 (sobre 10)






EL OLIVO
El último film de la ex-actriz Iciar Bollaín tiene un mal comienzo:  sus primeros quince o veinte minutos son decepcionantes, rodados casi a desgana, trufados de ideas mal plasmadas en pantalla.  Pero a partir de que se inicia el viaje medular a Alemania (siempre Alemania como metáfora de los sueños de progreso inalcanzables), todo cambia, y las sobresalientes interpretaciones te conmueven, te conquistan y te acaban emocionando.  Confieso que se me escaparon algunas lagrimillas en los momentos finales.  Sorprendente Pep Ambrós.  Excelente (como siempre) Javier Gutiérrez.  Y superlativa Anna Castillo, en un papel que parece parido expresamente para ella.  Diría que me asombra el talento de Castillo… si no fuera porque ya la ví exhibirlo en dos temporadas de “Amar es para siempre”, cantera inagotable de jóvenes promesas.
Calificación:  7,5




FOXCATCHER
Con mucho retraso escribo sobre el premiado film de Bennett Miller, que intenté pero no conseguí que fuese carne de nuestro Cine Club.  Finalmente la tuve que disfrutar en video doméstico, lo cual no fue óbice para apreciar sus muchas cualidades, sobre todo de puesta en escena e interpretativas.  Recubiertos por un sorprendente maquillaje, Steve Carell, Channing Tatum y Mark Ruffalo realizan las mejores interpretaciones de sus carreras, en un film difícil de leer y difícil de apreciar, en cuyo lado negativo se encuentra un guión irregular y con demasiados trompicones.
Calificación:  8








LIFE
Con un reparto encabezado por un par de estrellas (Dane “The Amazing Spiderman 2” De Haan y Robert “Crepúsculo” Pattinson) con innumerables fans entre el público juvenil, sobre todo femenino, esta película dirigida por el gran fotógrafo Anton Corbjin pretende ilustrar los momentos grises de los días más gloriosos del mítico James Dean.  El problema más evidente es que De Haan se parece a Dean tanto como yo, y eso provoca inevitablemente el distanciamiento, la no implicación del espectador.  Además, el guión está repleto de tópicos, de diálogos chapuceros y de momentos que bordean el ridículo.  Lo mejor:  las fotografías originales en blanco y negro que ilustran los créditos finales.
Calificación:  5







LA HABITACIÓN
Si hubiese durado una hora (la primera), diría que nos hallamos ante una obra maestra.  La narración que hace el director Lenny Abramson de cómo una joven madre intenta hacer llevadera la vida a su hijo mientras ambos están prisioneros en una minúscula habitación que constituye todo su universo, asombra por la sencillez, la poesía y la inteligencia que destila.  Cuando ambos logran escapar al cautiverio y tratan de adaptarse a la inmensidad del mundo exterior e integrarse en los convencionalismos de la familia, el film flaquea un poco, aunque nunca llega a perder el interés del espectador gracias al trabajo de sus actores.  Brie Larson ganó el Oscar a la Mejor Actriz, pero su “hijo“ Jacob Tremblay hubiera merecido el galardón igual de justamente.

Calificación:  8

lunes, 2 de mayo de 2016

Cine actualidad/ “CAPITÁN AMÉRICA: CIVIL WAR”


Hermano super héroe contra hermano super héroe

Cuando todavía continúa en cartel la un tanto polémica “Batman v Superman”, se estrena su contrapartida marvelita, “Capitán América:  Guerra Civil”, destinada a continuar alimentado la rivalidad entre las dos principales editoriales norteamericanas (DC y Marvel) y las productoras cinematográficas que las respaldan (Warner y Disney).

Como decía antes, “Batman v Superman” no ha dejado indiferente a casi nadie y, lo que es más, ha desencadenado un jugoso debate de ésos que de vez en cuando polarizan a las audiencias.  El film dirigido por Zack Snyder se ha erigido en estandarte del “estilo DC” (pretensiones de realismo, oscuridad, afán de solemnidad) y, tras un primer fin de semana de récord, ha caído en picado y su taquilla se ha resentido a nivel mundial.  Por el contrario, se preveía que “Civil War” sería un digno representante del “estilo DC” (historias más ligeras, tono en ocasiones humorístico, acción a raudales) y, aunque todavía no se ha estrenado en los USA, su primer fin de semana en el resto del mundo ha mejorado incluso los augurios más optimistas….

La valía de un héroe se mide por la envergadura de los villanos a los que ha de hacer frente.  Los Héroes Más Poderosos de la Tierra se enfrentan, un día sí y otro también, a los malos más malos y destructivos imaginables y, de resultas de sus continuas batallas, se generan reiteradas situaciones de caos y catástrofe que a menudo provocan la muerte de civiles inocentes.  El Gobierno de los Estados Unidos exige a los Vengadores que firmen un Acta en la que se comprometan a no actuar si no son oficialmente requeridos, con lo que se convertirían en una especie de superfuncionarios carentes de autonomía.  Iron Man se erige en representante del bando que acepta la firma del documento, mientras que el Capitán América encabeza el grupo que se niega a plegarse ante las exigencias de los burócratas.  Desde ese momento, la Guerra Civil es un hecho irrefrenable…

Después de los buenos resultados de “Capitán América:  El Soldado de Invierno”, que dirigió el tándem formado por los hermanos Joseph y Anthony Russo, los ejecutivos de Marvel decidieron volver a contar con ellos para la tercera película dedicada al conocido como Centinela de la Libertad, que en este caso viene acompañado de casi todos los demás héroes de la editorial, a excepción de Hulk y Thor.  En realidad “Civil War” es la continuación de “Vengadores:  La Era de Ultrón”, que vimos el año pasado, y continúa narrando lo sucedido después de la destrucción masiva a la que fue sometido el ficticio país de Sokovia.  De este modo, el protagonismo están tan repartido que no está claro que el Capi sea el centro de la acción, sino simplemente uno solo de sus múltiples polos, a cuál más controvertido.

En la búsqueda de nuevos arcos argumentales que originasen películas espectaculares y taquilleras, los ejecutivos de Marvel se fijaron en “Civil War”, mini serie escrita por Mark Millar y dibujada por Steve McNiven y que en España pudimos leer hace ya diez años.  A diferencia de los competidores de DC, que han programado el film sobre la Liga de la Justicia para el año que viene, sin haber dado la ocasión a Wonder Woman, Aquaman, Flash y Cyborg de lucirse antes en solitario, los muchachos de Marvel llevan muchos años vistiendo de largo a sus personajes más significativos, para luego juntarlos en grandes superproducciones cuyo éxito está prácticamente asegurado.  Lo de esta “Guerra Civil” tenía a todos los frikis de los comics revolucionados desde hace mucho tiempo, más aun si cabe tras la tibia reacción crítica ante la irregular “Batman v Superman”.  Además, no sólo se permiten el lujo de traer de vuelta a la inmensa mayoría de los Vengadores, sino que juegan hábilmente la baza de introducir a dos nuevas estrellas:  Pantera Negra y el mismísimo Spiderman.  El primero de ellos es el monarca heredero de un riquísimo reino africano, convertido en justiciero para vengar la muerte de su padre, y el segundo…  el segundo ya no necesita presentación y, por eso, aparece por primera vez en el seno de una producción cien por cien Marvel, prescindiendo de la enésima narración de sus orígenes y preparando el terreno para su nueva aventura protagónica, que llegará el año que viene.

Como he dicho antes, una historia como la de “Civil War”, contada con los mimbres de los que se ha dispuesto, con un reparto colosal y dirigida por los firmantes de “El Soldado de Invierno” difícilmente podía defraudar.  A mí, por lo menos, no me ha defraudado.  Claro que, siendo sinceros, no me ha gustado tanto como la primera de “Los Vengadores” y ni siquiera tanto como la citada “Winter Soldier”.  El guión del comic original ha sido desprovisto de profundidad y dobles lecturas, demasiadas peleas se solventan únicamente a base de mamporros y ni siquiera el villano está a la altura:  en los tebeos, el Barón Zemo era terrible y maquiavélico y se escondía tras una aterradora capucha, y aquí el careto del germano-catalán Daniel Brühl infunde tanto temor como mi pobre abuela, que en paz descanse.

Creo que allí donde “Civil War” vence holgadamente a “Batman v Superman” es en su ausencia de pretensiones de solemnidad, en su apuesta directa por el entretenimiento, sin pretender transformar una simple película de superhéroes en un acontecimiento equivocadamente adulto.  Se trata de una película para ver y disfrutar en familia, para pasar un buen rato, y con esa idea en la cabeza, es difícil salir trasquilado.  Las estimulantes interpretaciones de Chris Evans, Robert Downey Jr. y el joven Tom Holland, el nuevo Spiderman, así como la fisicidad de la mayoría de los efectos especiales, menos digitales que de costumbre, logran que el espectáculo resulte ameno y no decaiga.

Luis Campoy

Lo mejor:  es un comic que no reniega de serlo y, por el contrario, presume de su origen y no esconde su simple propósito de entretener
Lo peor:  un poco más de complejidad y un villano de más entidad le habrían hecho aún mejor
El cruce:  “Capitán América:  El Soldado de Invierno” + “Los Vengadores” + “Vengadores:  La Era de Ultrón”

Calificación:  8 (sobre 10)