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lunes, 25 de enero de 2016

Cine actualidad/ "LA CHICA DANESA"

De Einar a Lili

En estos tiempos de tanta indecisión (política), una película como “La chica danesa” puede ser recibida como una hermosa y triste metáfora acerca de la libertad y del precio que está dispuesto a pagar cada uno para conseguirla….

En 1930, el pintor danés Einar Wagener tomó la decisión de ir un paso más allá en su deseo de acceder a su auténtica condición sexual, la de mujer.  Apoyado en todo momento por su esposa Gerda, Einar quiso convertirse quirúrgicamente en “Lili Elbe”, su alter ego femenino, y se erigió en el primer transexual de la Historia…

El caso de Lili Elbe, modelo y bandera de no pocos colectivos de personas transgénero, había sido recogido por el escritor y profesor norteamericano David Ebershoff en su libro “La chica danesa”, publicado en 2000. El encargado de convertirlo en película ha sido el británico Tom Hooper, al que tanta gratitud le tengo por haberse atrevido a llevar al cine mi musical favorito, “Les Miserábles”.  Triunfador en los Oscar correspondientes a 2010 con la correcta “El discurso del Rey”, Hooper ha echado mano de uno de los intérpretes más en forma de los últimos años, Eddie Redmayne, oscarizado por “La teoría del todo” y al que ya había dirigido en la citada “Los Miserables”.

He leído algunas críticas a·”La chica danesa” y, una vez vista, he de decir que me sorprende la virulencia o incluso el desprecio con el que se la está tratando.  Hablan sobre todo de que es una película que sólo tiene razón de ser en una temporada tan cercana a la concesión de los principales galardones cinematográficos como ésta,  y me pregunto si esos señores críticos no habrán mirado “La chica danesa” con ojos muy diferentes de los míos.  Porque lo que yo vi fue un relato llevado a cabo con sensibilidad, honestidad y respeto, acerca de una persona noble y bondadosa que lucha por enmendar un error congénito ocasionado por la madre Naturaleza.  También es verdad que, incluso en este siglo XXI, continúa habiendo muchísima gente de mentalidad prehistórica, reacia a valorar positivamente una obra cuyo protagonista es un “invertido”.  En este sentido, en no pocos momentos sentí la necesidad imperiosa de levantarme y aplaudir ante la sensacional interpretación a cargo de Eddie Redmayne.  Más allá de los mohínes y “posturitas” que algunos tanto le reprochan, Redmayne me maravilló por la riqueza gestual que otorgan sus ojos y sus músculos faciales.  Me parece inaudito que haya quien no sepa apreciar una composición tan sutil y tan entregada, que, por supuesto, merece mucho más el Oscar que su facilona fotocopia de Stephen Hawking en “La teoría del todo”.  Ahora bien, si Redmayne está fantástico, es justo reconocer que su partenaire Alicia Vikander no le anda muy a la zaga, dando vida no sólo a una compañera y cómplice entregada, sino a toda una mujer enamorada hasta el tuétano de su hombre, llegando a quererle tanto que accede a perder al hombre con tal de conservar a la persona.

Elegante y bella en su puesta en escena, “La chica danesa” ilustra el viaje de ida de un ser humano hacia un destino al que ya no podrá renunciar, y, como mucho, sólo se me ocurre reprocharle algún pequeño error a nivel de guión, como por ejemplo pretender convencernos de que un hombre que aparenta ser una máquina sexual insaciable luche, un par de escenas después, por defender con vehemencia su derecho a transformarse en mujer.  Ligeras incongruencias aparte, me parece una película hermosa y necesaria (aunque también muy, muy triste) que no pocos intolerantes deberían visionar.

Luis Campoy

Lo mejor:  los actores (Redmayne y Vikander, ambos extraordinarios);  la elegancia de la puesta en escena
Lo peor:  algunas inconsistencias narrativas;  la desfachatez del compositor Alexandre Desplat, fusilando su partitura para “La joven de la perla”
El cruce:  “Victor o Victoria” + “Cambio de sexo” + “Tootsie”

Calificación:  8 (sobre 10)

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