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lunes, 15 de junio de 2015

Cine actualidad/ “JURASSIC WORLD”

Vuelven los dinosaurios

Para mí, “Parque Jurásico” olía a…  ajo.  O, mejor dicho, a ali-oli, la salsa basada en la “aromática” planta y que un avispado aprendiz de cocinero producía compulsivamente, mientras yo trataba de concentrarme en la lectura del libro de Michael Crichton en la habitación de al lado.  Esto sucedía a principios de 1993, cuando faltaban pocos meses para que se estrenase la película de Steven Spielberg, y un servidor se hallaba sumido en una novela de aventuras apasionante, aderezada con inteligentes apuntes de ficción científica que, más de veinte años después, cada vez resultan menos disparatados.  Lo cierto es que Spielberg, sin hallarse realmente inspirado (aquel año también realizó su oscarizada “La lista de Schindler”, una de las joyas artísticas de su filmografía), nos regaló un film plagado de escenas míticas y en el que los efectos visuales generados por ordenador lograron recrear con asombrosa verosimilitud una serie de criaturas extintas hacía millones de años, pero que parecían incluso más reales que los actores humanos con los que compartían la pantalla.

A “Parque Jurásico” la siguieron dos secuelas a cada cual más decepcionante:  “El mundo perdido” (nuevamente dirigida por Spielberg) se hacía tan aburrida que uno sólo deseaba que los velocirraptores se merendaran a sus insoportables personajes secundarios, y “Parque Jurásico III” no era sino un telefilm sin ambiciones estéticas, dirigido a un público insólitamente infantil.  Desde entonces, de vez en cuando saltaba algún rumor relacionado con una eventual continuación o reseteo de la saga, hasta que el otrora infalible creador de “E.T.” dio con el joven director Colin Trevorrow, con una sola película en su haber pero con el entusiasmo de un fan y la entereza de un profesional mucho más experimentado.  Con Spielberg como productor ejecutivo, Trevorrow y su guionista Derek Connolly supieron adaptar varias ideas del propio don Steven y, dos años después, presentan una nueva entrega jurásica que bascula entre la reinvención y la continuación, con mucho de ambas facetas…

22 años después de los sucesos acaecidos en el famoso parque erigido por John Hammond en Costa Rica, funciona un nuevo Jurassic World a pleno rendimiento.  Sus máximos alicientes:  enormes dinosaurios clonados a partir del ADN hallado en los mosquitos fosilizados que les picaron…  y una criatura alterada genéticamente que combina, al azar, lo más indómito de las especies más terroríficas y que, no en vano, recibe el nombre de “Indominus Rex”…

Como ya comentamos aquí hace unas semanas, con motivo del estreno del remake de “Poltergeist” (otra producción de Spielberg objeto de actualización), el excesivo respeto a la hora de “modernizar” el material original ha conducido a los artífices de ambas producciones a mantener todos y cada de uno de los logros de los films primigenios, incluyendo la reedición de sus secuencias más icónicas (y donde “reeditar” no quiere decir necesariamente “mejorar).  Así, volvemos a ver terribles dinosaurios fuera de control, niños a merced de la naturaleza desatada, un pacífico paseo en coche convertido en dramática odisea, una nueva estampida de gallimimus y un trío de velocirraptores en plena cacería.  Incluso el final cede a la tentación de regalarnos un afectuoso “deja vu”, si bien no todo se desarrolla como estábamos empezando a esperar…  Lo sorprendente es que, a pesar del lastre de ese pasado glorioso al que no pretende renunciar, Trevorrow consigue orquestar un film simpático y ameno que no aburre y a ratos fascina, beneficiado por la segunda gran composición de un actor llamado a ser una super estrella del cine de acción:  Chris Pratt.  Pratt, que nos cautivó con su simpatía y pillería en “Guardianes de la Galaxia” (al más puro estilo Han Solo/Harrison Ford), se convierte ahora en un trasunto de Indiana Jones nada disimulado (no sólo produce Spielberg, sino que se rumorea que el veterano director le quiere para un próximo reboot del arqueólogo del látigo), y ciertamente arrasa con una interpretación muy competente y carismática;  no es de extrañar que en Hollywood todos los productores le ofrezcan encabezar lo más granado de sus próximos proyectos.  Los demás integrantes del reparto sucumben a la “maldición jurásica” y no logran arrebatar el protagonismo a los bichos digitales, en especial esa Bryce Dallas Howard que ni para corretear por el bosque se despoja de sus zapatitos de tacón de aguja.

No consigue opacar a aquel ya clásico “Parque Jurásico” y ni siquiera creo que lo pretendiera, pero “Jurassic World” se ve con agrado y se disfruta casi de principio a fin.  Lo ideal es no pedirle peras al olmo y simplemente dejarse llevar, que tampoco cuesta tanto.  Sí, es cine de evasión puro y duro…  pero tampoco está tan mal evadirse de este sórdido mundo en manos tan experimentadas como las del viejo Rey Midas del cine.

Luis Campoy

Lo mejor:  Chris Pratt, el nuevo héroe de acción;  los efectivos dinosaurios digitales
Lo peor:  los tacones de Bryce Dallas Howard;  la constante sensación de deja-vu
El cruce:  “Parque Jurásico” + “El mundo perdido” + “parque Jurásico III”

Calificación.  7,5 (sobre 10)

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