contenido de la página

Dame tu voto ¡Gracias!

Dame tu voto en HispaBloggers!

martes, 17 de febrero de 2015

Cine actualidad/ "THE INTERVIEW"

Estrambótica entrevista

Las bromas pesadas de algunas personas pueden acarrear consecuencias muy serias.  Esto es más o menos lo que ha sucedido en el seno de Sony Pictures a raíz del rodaje de su film “The Interview”, una astracanada cuyo objeto de mofa es nada menos que el líder norcoreano Kim Kong-Un y que, sólo tras la intervención del mismísimo Barack Obama, ha podido finalmente ver la luz.

Un popular periodista televisivo y su productor consiguen, sin proponérselo, lo que a priori hubiera parecido impensable:  una entrevista con el presidente de Corea del Norte, a realizar en la mismísima capital del país asiático.  Enterada de ello, la CIA entra en escena y convence a los protagonistas para que, durante la entrevista, asesinen al desprevenido Kim Jong-Un…

Soy el defensor número uno de la libertad, de la libertad bien entendida, de ese sentimiento maravilloso que se experimenta cuando uno puede hacer lo que le apetece…  sin molestar o herir a nadie.  Es en esta sutil frontera donde se estrellan muchos sueños, donde los derechos de unos chocan frontalmente con los de otros.  En aras de esa libertad mal entendida, se han desatado tragedias de todo tipo y han perdido sus vidas miles de seres humanos.  Quiero con esto decir que sólo en el seno de un país como Estados Unidos, que se autoproclama “Centinela de la Libertad”, podría anidar la idea de que se podía urdir una monumental burla en torno a un personaje como Kim Jong-Un, al que o se le toma como el pito del sereno o se le presenta como un psicópata desatado…  sin asumir que sus acólitos no iban precisamente a quedarse de brazos cruzados.  El hackeo a los archivos de Sony y la revelación de sus secretos es un acto deleznable e imperdonable, pero tal vez no se hubiera producido de no haber existido “The Interview”.

En cuanto a la película en sí misma, si hay una palabra que la define es ésta:  irregular.  Por momentos, diríase que sus guionistas (los codirectores Evan Goldberg y Seth Rogen, además del escritor Dan Sterling) son los tipos más inteligentes del mundo, capaces de urdir los diálogos más brillantes escuchados en años, llenos de referencias políticas y culturales…  mas un par de escenas después, el humor más macarra y soez campa libremente a sus anchas, demostrando que en una singladura en la que no sólo hay un capitán, muchos marineros están cerca de hundir el barco.

Me encanta Seth Rogen, es un chico sencillo con una apariencia común que posée el rutilante don de la naturalidad;  su doblador habitual, Rafael Calvo, también aporta su lucido granito de arena.  Sin embargo, James Franco es un tipo que siempre me repele, y por eso me sorprendió tan gratamente en “The Interview”.  Las chicas de turno corren a cargo de Lizzy Caplan y Diana Bang, si bien quien se lleva el gato al agua es el desconocido Randall Park, que hace un papelón encarnando al villano Kim.  Eso sí, lo más divertido son los cameos de Eminem y Rob Lowe, auténticamente desternillantes y donde los propios afectados demuestran su inteligencia al reírse de sí mismos.  Definitivamente, no todo el mundo está capacitado para ello.

Luis Campoy

Lo mejor:  los cameos de Eminem y Rob Lowe
Lo peor:  los bruscos cambios de registro, consecuencia de la cohabitación entre varios guionistas
El cruce:  “Los gritos del silencio” + “El año que vivimos peligrosamente” + “Supersalidos”

Calificación 6,5 (sobre 10)

lunes, 16 de febrero de 2015

Cine actualidad/ "CINCUENTA SOMBRAS DE GREY"

Sadomasoquismo de baratillo

Cada cierto tiempo, surje alguna película que agita las conciencias y provoca a los públicos de todo el mundo, a causa de su contenido religioso, violento o simplemente sexual.  La agitación de índole religiosa es la más peligrosa en sí misma (que se lo digan a los caricaturistas de Charlie Hebdo), la violencia no hace sino generar más violencia y, consecuentemente, es el sexo lo que acaba por catapultar a un film a la fama instantánea.  Si en décadas anteriores títulos como “Emmanuelle”, “Historia de O”, “El último tango en París”, “El imperio de los sentidos”, “Nueve semanas y media”, “Jamón, jamón” o “Las edades de Lulú” reventaron las taquillas de aquellos cines en los que se exhibían, en pleno siglo XXI es la ya archifamosa “Cincuenta sombras de Grey” la que ha conseguido captar a una legión de espectadores o bien conocedores del libro de E.L. James o simplemente moscones atraídos por la miel del despelote generoso y el multitudinario latigazo a la moral…

Anastasia “Ana” Steele es una estudiante de literatura más bien timorata cuya existencia cambia radicalmente cuando conoce el joven millonario Christian Grey, fanático del control y amigo de prácticas sexuales poco edificantes.  Como es lógico, Ana y Christian acabarán enamorándose, o, al menos, compartiendo las sombrías aficiones del señor Grey….

La novela de E.L. James “Cincuenta sombras de Grey” se publicó en 2011 y su contenido erótico-marujil no pasó desapercibido:  fue superventas en todo el mundo, dio origen a dos secuelas literarias (“Cincuenta sombras más oscuras” y “Cincuenta sombras liberadas”) y se rumorea que, entre los tres volúmenes, se han llegado a vender más de 31 millones de libros, que se dice pronto.  Ante un éxito tan colosal, era obvio que el cine acabaría fijándose en Christian y Anastasia antes o después, y, como consecuencia de ello, los exhibidores cinematográficos del planeta andan frotándose las manos desde el pasado fin de semana…  mientras los verdaderos cinéfilos todavía estamos preguntándonos cómo y, sobre todo, por qué…

No he leído el libro ni tengo la menor gana de hacerlo, pero el desconocimiento de una base literaria no impide la valoración de una obra cinematográfica en sí misma.  El caso es que, desde el mismo inicio hasta el lejanísimo final de “Cincuenta sombras de Grey”, tuve la sensación de que la directora Sam Taylor-Johnson nos había tomado el pelo con premeditación y alevosía.  Un cine rebosante, yo en la segunda fila con principio de tortícolis, y en la pantalla un almibarado y cutrísimo recital de mohínes, gemidos, labios humedecidos, tetas sonrosadas y traseros casi siempre femeninos.  Mas lo peor no es lo que se visualiza, sino el trasfondo semántico que lo sustenta.  Tanto follón porque Mr. Grey está empeñado en que la buena de Anastasia le firme un contrato de sumisión, y resulta que la enorme y terrible vejación a la que desea someterla es… ¡la aplicación de media docena de correazos en el culo!.

Ni siquiera la sentida composición de Dakota Johnson (ex hijastra de Antonio Banderas) y el lujoso diseño de producción de “Cincuenta sombras de Grey” consiguen hacer olvidar la banalidad, estulticia e insulsez (vamos, casi “insultez”) que inundan la pantalla.  Mal que nos pese, la bobería más almibaraba se ha asentado en nuestras vidas.

Luis Campoy

Lo mejor:  Dakota Johnson, el diseño de producción
Lo peor:  la insensata campaña mediática alrededor de tamaño disparate
El cruce:  “Historia de O” + “9 semanas y media” + “Rompiendo las olas”

Calificación:  4 (sobre 10)

martes, 10 de febrero de 2015

Cine actualidad/ “EL DESTINO DE JUPITER”

Disfrutar como un niño

Son pocas las películas que han logrado hacer que el cine avance realmente, pero la mayoría son de ciencia ficción.  Fue el caso de “La Guerra de las Galaxias” (ahora conocida como “Star Wars”) de George Lucas, de “Terminator 2” y “Avatar” (ambas de James Cameron), de “Parque Jurásico” (de Steven Spielberg) y lo fue, por supuesto, de “Matrix”, obra de los hermanos Andy y Larry Wachowski.  Desde que estrenaron ésta su obra cumbre (1999), han cambiado muchas cosas en la industria del cine y en los propios hermanos:  uno de ellos ya no es hermano sino hermana, ya que Larry se operó para cambiar su género y convertirse en Lana.  Lo cierto es que, desde que estrenaron la que sigue siendo su mejor película, los/las Wachowski no se han prodigado mucho, pero al menos han tratado de innovar, de contar algo diferente, o tal vez hacerlo de forma diferente.

“El destino de Jupiter” narra la historia de Jupiter, una joven que, cual moderna Cenicienta, malvive limpiando cuartos de baño, hasta que un buen día aparece un aventurero espacial y le revela que ella es la heredera de un fastuoso imperio galáctico.  A partir de ese instante, es obvio que su existencia experimentará un cambio radical y adrenalítico….

A los pocos minutos de dar comienzo “Jupiter ascending” (título original del film, que vendría a significar “Ascendente Jupiter”, haciendo referencia a la afición del padre de la joven hacia la astronomía y la astrología), comencé a experimentar no pocas sensaciones difíciles de sentir últimamente.   Me notaba fascinado, ilusionado, deslumbrado.  Obviamente la historia no es original y los diálogos no son ni mucho menos memorables, pero se percibe una atmósfera de genuina space opera, un aroma a fantasía primigenia que me hizo retroceder 38 años en el tiempo, justo hasta la primera vez que ví “La Guerra de las Galaxias”.  Y no es sólo que el film de Lucas, padre y madre de toda la ficción espacial posterior, extienda de forma irreversible su alargada sombra, sino que desde que la ví con 14 años, casi nunca he vuelto a sentir deseos tan incontenibles de volar y rescatar princesas en apuros.  Lo que los Hermanos Wachowski consiguen con esta su última película no es tanto lograr un producto novedoso u original, sino que al espectador le PAREZCA que rejuvenece, que disfruta sin tapujos, que vive la magia una vez más.

Pero ¡ay! las primeras cifras de recaudación parecen indicar que el film ha pinchado en la taquilla estadounidense, lo cual suele traducirse en malos datos a nivel internacional.  ¿Quizás no estamos acostumbrados a las sorpresas?  ¿O quizás somos incapaces de aceptar un envoltorio maravilloso si bajo él subyace un contenido menos innovador?  Lo único que puedo deciros es que es un placer encariñarse con una Mila Kunis que tiene mucho de Luke Skywalker, que Channing Tatum está correcto (para variar) en la enésima reencarnación de Han Solo, que la música (de Michael Giacchino) parece compuesta por el John Williams más fogoso, y que el diseño de producción, los vestuarios y los efectos visuales son para quitarse el sombrero.  En el lado negativo, un irritante Eddie Redmayne (el sobrevalorado protagonista de “La teoría del todo”) y una duración un pelín excesiva, que a buen seguro podría haberse aligerado.  Pero no dejan de ser pequeños obstáculos en el camino hacia una diversión verdaderamente rejuvenecedora.

Luis Campoy

Lo mejor:  la sensación de estar presenciando un espectáculo ilusionante, los efectos especiales, el diseño de producción
Lo peor:  el histrionismo de Eddie Redmayne, la nadería de los diálogos
El cruce:  “Star Wars” + “Lucy” + “Star Trek”

Calificación:  8 (sobre 10)

viernes, 6 de febrero de 2015

Cine actualidad/ "ANNIE"

Huérfana…  de calidad

John Huston, el mítico director de “El tesoro de Sierra madre”, “El halcón maltés” o “El hombre que pudo reinar” tenía ya 75 años cuando dirigió la primera versión cinematográfica del musical “Annie”, con libreto de Thomas Meehan y canciones de Charles Strouse y Martin Charmin.  Corría el año 1982 y todo el mundo murmuraba que el viejo cascarrabias chocheaba al aceptar un encargo como aquél, tan alejado de su mundo característico de aventura y virilidad.  Por eso, nadie se sintió engañado cuando la película resultante fue un trabajo anodino, vulgar y teñido de un sentido del humor rancio y almibarado, donde sólo sobresalían las canciones y las espectaculares coreografías.  32 años más tarde, y después de algún que otro pseudo remake televisivo, llega a los cines una nueva versión en toda regla, que en sus orígenes tuvo detrás nada menos que al ex-Príncipe de Bel Air, Will Smith.  Parece ser que Smith, no contento con haber colocado a su hijo Jaden al frente del nuevo “Karate Kid”, pensó en poner en marcha una nueva recreación de “Annie” protagonizada por su hija Willow, pero problemas de última hora obligaron a descartar a la joven, aunque no lograron paralizar el proyecto.  Finalmente, la niña prodigio Quvenzhane Wallis (premio para quien logre deletrearlo de memoria), gran revelación de “Bestias del sur salvaje”, fue la elegida para liderar un proyecto en el que, convenientemente, los dos personajes principales tienen ahora la tez oscura.

Annie es una huérfana de diez años que vive en el lóbrego orfanato de la Sra. Hannigan, sin haber perdido nunca la esperanza de llegar a conocer a sus verdaderos padres.  Pero un buen día, el destino la pone en el camino del millonario Will Sacks, y ante sus ojos se despliega una nueva vida llena de posibilidades y esperanza…

Si en 1982 resultaba descabellada la opción de un viejo director que sabía tanto de niños y de musicales como José Mourinho de educación y buenas maneras, en 2014 no parecía mucho más apropiada la elección de Will Gluck (¿cómo?  ¿quién?) para adaptar con garantías de éxito el famoso musical de Strouse y Charmin.  Lo peor es que da la sensación de que Gluck ni siquiera ha visto el espectáculo teatral, o que parece avergonzarse de tan glorioso origen, pues las pocas canciones que mantiene están pésimamente encajadas y sus arreglos musicales parecen haber sido creados por el gitano que toca el teclado eléctrico en la esquina de la calle, con su cabra Lola como única bailarina.  Tampoco las coreografías son mucho mejores que las del programa más cutre de Clan TV, y voces como las de Cameron Diaz (gran actriz, por otra parte) no ayudan en absoluto a subir el nivel.  Si a todo esto le añadimos la absoluta falta de carisma de Quvenzhane Wallis (jajaja, lo he copiado y pegado, para no tener que escribirlo de nuevo) y la ñoñería inadmisible que chorrea en cada secuencia, obtendremos un producto tan torpe y tan infantil que, a su lado, la mediocre versión de John Huston parece una obra maestra apoteósica.  Si me apuráis, diría que lo único que merece un poco la pena es la voz de Jamie Foxx…  pero, quiá, mejor no me apuréis, que ni eso justifica el precio de la entrada

Luis Campoy

Lo mejor:  el leit motiv de la banda sonora, “Tomorrow”, una canción tan buena que ni siquiera tanta cutrez puede quitarle brillo
Lo peor:  la protagonista, los arreglos de las canciones, las coreografías, las dosis de ñoñería
El cruce:  “Annie” (1982) + “Papá por sorpresa”

Calificación.  4 (sobre 10)

miércoles, 4 de febrero de 2015

Manos negras que visten de blanco

Erase una vez un joven futbolista brasileño que, hallándose en la cúspide de su popularidad, fue objeto de la codicia de los más grandes clubes europeos.  Concretamente, fueron los más ricos de la Península Ibérica quienes pujaron más fuerte por él, si bien quien se llevó el gato al agua (o mejor dicho, quien se trajo el pollo a su corral) fue cierto equipo que casi siempre juega vestido de azul y grana…  Así, como si se tratara de un auténtico cuento de hadas, es como el entonces Presidente del Fútbol Club Barcelona, Sandro Rosell, quiso convencernos de que se habían desarrollado los acontecimientos.  Según Rosell, el simpático futbolista (Neymar Da Silva Santos Junior, como ya habréis adivinado) renunció a una oferta de casi cien “kilos” por parte del Real Madrid, y se conformó con una del Barça que prácticamente suponía estrictamente la mitad (57 millones), simplemente por el prestigio del club y porque “le ponía” jugar al lado de Messi, Xavi e iniesta.  Qué bonita historia, ¿verdad?  Pues parece que no a todo el mundo le parece tan bonita, ya que el juez de la Audiencia Nacional Pablo Ruz ha citado a declarar al actual mandatario culé Josep Maria Bartomeu para el próximo viernes día 13 de Febrero, y me temo que no para hablarle de amor en la víspera de San Valentín.  En realidad, el magistrado considera al Barcelona y a su dirigente sospechosos de un supuesto delito contra la Hacienda Pública, porque estiman que el traspaso del astro brasileño no se cerró en los 57 millones declarados, sino en casi 95, por lo que estarían pendientes de abonar parte de las retenciones correspondientes al IRPF del ejercicio 2013.  Eso sin contar el complejo fraude societario urdido para hacer creer a los socios culés que su nueva estrella había costado prácticamente la mitad de lo que realmente costó.

Arrastrado por la tormenta jurídica (que dio comienzo cuando un socio suspicaz, Jordi Cases, le demandó por apropiación indebida tras la distracción de 40 millones de euros), Sandro Rosell dimitió hace ya un año, y en su lugar aposentó a su valido Bartomeu, cuya mala gestión en casi todos los aspectos le ha llevado a convocar (como todo el mundo clamaba) elecciones anticipadas, a celebrar este próximo verano.  Pero Barto, que también participó activamente en el polémico fichaje de Neymar, no ha recibido nada bien la imputación ni la citación judicial.  Ayer mismo, en declaraciones a la televisión catalana 8tv, se salió por la tangente hablando de “manos negras”, de “acoso estatal”, de “persecución fiscal, de “gravísimas injusticias” y de una descarada “factura política” por tratarse de un club notoriamente “catalán y catalanista”.  Veamos…


Soy culé hasta la médula, de los de ayer, hoy y mañana, en las duras y en las maduras, cuando ganamos y cuando perdemos, cuando jugamos bien y cuando da vergüenza vernos jugar.  Pero, para empezar, a mí lo que me gusta es el estilo de juego, lo que me motiva son sus estrellas, lo que me ilusiona son los triunfos y los títulos que podrían ornamentar nuestros museos y vitrinas.  Ahora bien, ¿me convierte eso en una especie de zombi, en un fanático cegado por las proclamas enarboladas por nuestros dirigentes?  La respuesta es…  ¡no!.  O sea, siempre quiero que gane el Barça (a ser posible jugando bien), me alegro cuando el Real Madrid pierde y ansío que los mejores jugadores se vistan de blaugrana y no del color del merengue, pero, si se han cometido irregularidades, chapuzas o, directamente, delitos, digo yo que alguien deberá responder por ellos.  ¿O no?  ¿Qué pasa, que porque algunos políticos peperos hayan tenido actuaciones poco decorosas, el chanchullismo es la práctica que mola y hay que seguir?  Me da vergüenza, propia y ajena, que los mandamases de una institución que se define como algo “mes que un club” perpetren tales chapuzas, cutres e injustificables, y encima se laven las manos hablando de conspiraciones.  ¿Y la peregrina idea de atribuir la persecución judicial a un ajuste de cuentas por ser “catalanistas” (o sea, “separatistas”)?  Si Bartomeu piensa que hay personas molestas con el Barça porque aprovecha cada mínima ocasión para alinearse del lado del independentismo, en vez de mantenerse en la mesura y cordura de la neutralidad, acierta rotundamente:  yo mismo estoy molesto, muy molesto, porque mancharse de política es pervertir la pureza de un amor estrictamente deportivo.  Pero de éso a pretender convencer al populacho de que son inocentes y todo se debe a una ojeriza persecutoria derivada del odio español, media un trecho que, francamente, hay que ser estúpido para recorrer.

lunes, 2 de febrero de 2015

Cine actualidad/ "BLACKHAT"

El dilema del último bodrio colateral

Creo que la primera película que vi de Michael Mann fue “El último mohicano”, allá por 1992, un estupendo relato de aventuras, que, con todo, si ha pasado a la historia no ha sido por la labor de dirección sino por su celebérrimo tema musical, obra de Trevor Jones.  Por aquel entonces yo sólo sabía que Mann había sido productor de la serie “Corrupción en Miami” y que había dirigido una versión de “El Dragón Rojo” (la primera aventura oficial de Hannibal lector” titulada simplemente “Hunter”.  Posteriormente, vendrían sus obras magnas como “El dilema” y “Heat”, aderezadas con títulos menos logrados como “Ali”, “Collateral” o la versión cinematográfica de “Miami Vice”.  Lo último que había visto de él había sido “Enemigos públicos”, algo decepcionante pero todavía estimable, y en absoluto estaba preparado para lo que ví el pasado sábado:  “Blackhat”.

Una central nuclear china es atacada por un pérfido hacker, lo cual une a los gobiernos chino y estadounidense, quienes aportan a sus mayores expertos en piratería informática.  El norteamericano está en prisión a causa de otro delito cibernético, pero su colega oriental exigirá su inmediata liberación…

Este sería a grandes rasgos el argumento de “Blackhat”, una película que ya desde la elección del protagonista (el cachas Chris Hemsworth, más conocido como Thor, el Dios del Trueno de Marvel) se intuía más bien un despropósito.  Que Hemsworth busque papeles menos físicos con los que desencasillarse me parece muy bien, pero es que en esta ocasión sus dotes para la computación no son sino una excusa para que, cuando menos te lo esperas, surja la habitual ensalada de tiros que a Michael Mann le es tan cara.  Eso sí, las escenas de tiroteos son geniales y están magníficamente bien resueltas, pero el resto…  El resto es tedioso, insípido, soporífero, cutre y mismamente inútil.  Los diálogos son de pena, la elección de todos los actores es patética y hasta el más tonto del pueblo es capaz de adivinar quiénes van a morir y quiénes se van a enamorar. Lo dicho:  un despropósito para el que ningún seguidor de Michael Mann estaba preparado.  Lo peor es que Mann tiene 71 años y todavía podría querer recuperar el prestigio que de golpe ha perdido.  Mucho, mucho, pero mucho le va a costar…

Luis Campoy

Lo mejor:  los tiroteos (lo único bueno)
Lo peor:  la dirección, los actores, el guión, los diálogos…
El cruce:  “Heat” + “Plan de escape” + “Operación Swordfish”

Calificación:  4 (sobre 10)