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miércoles, 26 de noviembre de 2014

Cine actualidad/ “LOS JUEGOS DEL HAMBRE. SINSAJO – Parte I”

Esperando el desenlace

Parece que fue ayer cuando comenzó, y ya casi se nos acaba la saga de “Los Juegos del Hambre”…   De hecho, el episodio estrenado el pasado viernes no es sino la mitad del capítulo final de la saga, “Sinsajo”, adaptación del voluminoso y definitivo libro de Suzanne Collins que ha sido transformado no en una sino en dos películas, maniobra con la que los productores seguro que soñaban con duplicar los previsibles beneficios…

La valerosa Katniss Everdeen ya no es solamente la doble ganadora de Los Juegos del Hambre.  Superviviente de las perversas maquinaciones del presidente Snow, Katniss se ha erigido en heroína y símbolo para la oposición y el pueblo oprimido de Panem, y en torno a su figura se construye el maravilloso castillo de naipes de la Libertad…

Hace un año comentaba aquí la pasión que mi hija (y muchos millones de jóvenes de su edad) sentía por la trilogía literaria creada por Suzanne Collins y, naturalmente, por las películas tan adecuadamente protagonizadas por Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson y Liam Hemsworth.  Tras una primera entrega bastante correcta (que dirigió un recuperado Gary “Pleasantville” Ross), se estrenó con aún mayor éxíto la segunda, “En llamas”, con Francis “Soy leyenda” Lawrence tras las cámaras.  No era descabellado, por tanto, asignarle la realización de la tercera y definitiva parte al también director de “Agua para elefantes”, con la esperanza de que reeditase el indiscutible acierto comercial y artístico de “En llamas”…

¿Por qué “Sinsajo – Parte I” no alcanza el nivel esperado?  Creo que la explicación ha quedado perfectamente expuesta en el párrafo inicial de este artículo.  “Sinsajo – Parte I” en realidad no es una película, sino media, que no adapta un libro, sino la mitad del mismo.  Lo peor es que, sin duda, la mitad adaptada es la más lenta y aburrida, la más solemne y dialogada, aquélla en la que no pasa prácticamente nada.  A excepción de un par de secuencias con algo de acción, lo único destacable son los mohínes (y el nuevo uniforme) de una estelar Jennifer Lawrence, la sorprendente reacción final de Josh Hutcherson, la gallardía de Liam Hemsworth (el hermano de Thor) y el morbo de presenciar la última interpretación del prematuramente desaparecido Philip Seymour Hoffman.  En realidad, no se trata de un mal film, pero cuesta muchísimo analizarlo cuando todo el mundo sabe que no es sino el aperitivo del gran final de la saga.

Luis Campoy

P.D.:  “¿Qué es un sinsajo?”, se preguntan los pocos humanos no iniciados en el mundo de “los Juegos del hambre”.  La palabreja en cuestión procede del término inglés “Mockingjay”, que es el nombre de un pájaro burlón capaz de reproducir sonidos e incluso entonar melodías aparentemente humanas.  La primera parte de “Mockingjay” proviene del ave llamada “Mockingbird”, “Sinsonte”, y la segunda viene de “jay”, “Arrendajo” o “Charlajo”.  Así pues, “Mocking” + “Jay” = “Sins” + “ajo” = “Sinsajo”.  He dicho.

Lo mejor:  el ataque a la base rebelde (prácticamente sufrido en off)
Lo peor:  la casi total ausencia de verdaderos acontecimientos
El cruce:  “Los Juegos del Hambre” + “Divergente” + “El Juego de Ender”

Calificación.  6,5 (sobre 10)

martes, 18 de noviembre de 2014

Cine actualidad/ “INTERSTELLAR”

Ciencia vs. evasión

Decir “Christopher Nolan” es, más o menos, lo mismo que decir “Steven Spielberg” hace 30 años:  el nombre del director insignia del glorioso Hollywood, el único capaz de atraer en masa al público a las salas, mientras que la mayoría de los críticos ensalzan sus capacidades para aunar talento, comercialidad y calidad…

Tras unos primeros trabajos en los que la imaginación trascendía la evidente economía presupuestaria (“Memento”), Nolan, artífice de la megataquillera trilogía de “Batman, el Caballero Oscuro”, se permite la realización de un costosísimo capricho (dicho en el mejor de los sentidos) espacial, en el que, muy poco disimuladamente, trata de emular la hazaña sesentera del inmortal Kubrick de “2001, Odisea del Espacio”…

En un futuro próximo, el planeta Tierra se halla dramáticamente cerca de su final, con la mayoría de sus recursos agotados.  La profesión más aclamada no es la de actor o futbolista…  sino la de agricultor.  Un antiguo astronauta es reclutado para participar en una misión desesperada en la que hallar nuevos mundos que explorar y colonizar.  Es una misión casi suicida, un viaje…  interestelar.

He empleado la expresión “capricho” porque pienso que permitirse el lujo de desarrollar una historia sencilla y compacta durante la friolera de 169 minutos (tres horitas de nada, minuto arriba, minuto abajo) es un carísimo privilegio que sólo un realizador en la cúspide de su carrera puede concederse, y ello con el beneplácito de dos “majors” como Paramount y Warner Bros.  Una vez asumido que el cineasta capaz de amasar casi 3.000 millones de dólares con sus tres films sobre el Hombre Murciélago pretendía rodar un guión propio, escrito a cuatro manos con su hermano Jonathan, sólo se pensó en poner a sus pies todos los medios necesarios, y un reparto de estrellas a juego con el título del proyecto.  Matthew McConaughey acababa de ganar un Oscar por “Dallas Buyers Club”, Anne Hathaway había hecho lo propio por “Los Miserables”, John Lithgow lo obtuvo por “La fuerza del cariño” y el gran Michael Caine cosechó dos estatuíllas por sus papeles secundarios en “Hanna y sus hermanas” y “Las normas de la Casa de la Sidra”;  a estos nombres se les suman los del hermanísimo Casey Affleck y la ascendente Jessica Chastain, y tenemos uno de los mejores castings a los que nos podemos enfrentar hoy en día.

La comparación realizada con “2001” no es gratuita y a nadie se le escapan sus muchas similitudes:  temática científico-futurista, autoría por parte de un realizador-estrella, viajes espaciales, ritmo solemne y duración desorbitada.  Estos dos últimos rasgos son, para mí, el eje último sobre el que orbita mi crítica de “Interstellar”.  Un argumento que me interesa, servido por actores tan competentes como McConaughey, Caine y Chastain, fotografiado con preciosismo por Hoyte Van Hoytema y musicalizado por un Hans Zimmer de nuevo en excelente forma, se me hizo a ratos intragable e indigesto a causa de un montaje que a veces parece resuelto a cámara lenta, y de una planificación mediante secuencias que parecen pugnar por la Eternidad.  Personalmente, no tengo nada en contra de las películas-río…  pero sólo si su metraje está justificado en base a una evidente acumulación de acontecimientos.  “El Padrino”, “El Retorno del Rey”, “Titanic” o “Ben-Hur”  no serían las mismas si hubieran escatimado minutos,  pero, por el contrario, “La delgada línea roja”, “El cartero”, “La vida de Pi” o “Solaris” hubieran mejorado en orden directamente proporcional a la disminución de la distancia temporal entre su principio y su final.  Dicho de otra manera:  “Interstellar” me hubiera gustado, interesado, fascinado y maravillado el doble…  si hubiese durado la mitad.

Sana y loable es la polémica que está dividiendo a la cinefilia en torno a “Interstellar”.  Grandes amigos míos la disfrutaron y ahora la ensalzan en base no sólo a sus virtudes cinematográficas, sino sobre todo a su trasfondo argumental, nutrido de alusiones a la relatividad, la física cuántica, la astrofísica y la cosmogonía.  Yo, que no disimulo mi incultura e inoperancia en tales lides, sólo pretendía ver una película de ciencia ficción que me entretuviese.  Y ahí me perdí…  en un agujero negro de bostezos.

Luis Campoy

Lo mejor:  McConaughey, Chastain, la fotografía, la música
Lo peor:  los mohínes de Hathaway, la duración desmesurada, el ritmo hipersolemne…
El cruce:  “2001” + “Solaris” + “Armageddon” + "Regreso al Futuro 2"

Calificación.  7 (sobre 10)

jueves, 6 de noviembre de 2014

Cine actualidad/ "CAMINANDO ENTRE LAS TUMBAS"

El lado oscuro de Nueva York

Todavía estoy riéndome ante el hecho que los iluminados de la distribuidora decidiesen estrenar “Caminando entre las tumbas”, un serio thriller policíaco, precisamente en el fin de semana de Halloween y Todos los Santos, como si de una película de terror para adolescentes se tratase…

Basada en un personaje protagonista de una saga de novelas creada por el escritor Lawrence Block, “Caminando entre las tumbas” nos presenta a Matt Scudder, un ex policía que trata de abrirse camino como detective privado al tiempo que desengancharse de su alcoholismo.  Cuando Scudder acepta intervenir en la desaparición de una mujer, apenas puede imaginar que está a punto de meterse de lleno en una trama de narcotraficantes, secuestradores, violadores y otros individuos de la peor calaña…

Interpretada por un comedido Liam Neeson (otro de mis actores favoritos), sería muy fácil y casi obligado decir que “Caminando entre las tumbas” constituye el reverso sórdido y realista de la trepidante saga “Venganza”, también protagonizada por Neeson.  En ambos casos, el irlandés da vida a sendos hombres de acción, pero mientras que en los films producidos por Luc Besson se trata de una especie de James Bond expeditivo y casi invulnerable, en el film que ha realizado Scott Frank da vida a un tipo mucho más verídico, que no siempre atina en sus deducciones y que, cuando tiene que recibir, encaja sus buenas somantas de palos.

Me sorprendió la ambientación de “Caminando entre las tumbas”, localizada en algunos de los entornos menos conocidos de Nueva York.  De hecho, pensé (y pienso) que el film hubiera ganado en atractivo y credibilidad de haber estado ambientado en cualquier minúscula ciudad irlandesa (por poner un ejemplo).  Además, la nacionalidad de Neeson (irlandés), así como la de alguno de los secundarios (Dan Stevens, inglés) parece que influye en esa dirección.  Por cierto, que no conocía al tal Stevens (visto en “Downton Abbey”) y su rol y su aspecto (clonado de Jonathan Rhys Meyers) me sorprendió gratamente.  En cualquier caso, no olvidemos que, siempre que una estrella está rodeada de actores casi desconocidos, es como si brillase un poco más.

Con el realismo presidiendo la mayor parte de su metraje, “Caminando entre las tumbas” está rodada clásica y pausadamente (a veces, demasiado pausadamente) y depende muy mucho del carisma personal de Liam Neeson, el sólido pilar sobre el que se asienta.  Eso sí, el tiroteo final es espectacular y saludablemente violento.

Luis Campoy

Lo mejor:  Liam Neeson, la escena final
Lo peor:  un bache de morosidad que lastra la segunda mitad del film
El cruce:  “El detective” + “Venganza” + “Skyfall”

Calificación:  8 (sobre 10)

martes, 4 de noviembre de 2014

Cine actualidad/ "EL JUEZ"

Juicios y familias

Erase una vez un actor prometedor, atractivo y taquillero que, en lugar de encauzar su carrera por los caminos del arte, perdió el rumbo de modo casi irreversible y a punto estuvo de ahogarse en un peligroso océano de adicciones…  Robert Downey Jr. es hoy el actor mejor pagado de Hollywood y uno de los más poderosos, pero durante diez años anduvo tan perdido que muchos pensaban (pensábamos) que nunca más encontraría el norte, hasta que cierto vengador de armadura roja y dorada le devolvió a la vida y a la senda del éxito.  Eso sí, sus nuevos papeles de héroe atractivo y cool (Iron Man y Sherlock Holmes) parece que se le han atragantado un poco, razón por la cual Downey Jr. ha aceptado una película como “El Juez”, mucho más seria y presumiblemente “oscarizable”…

“El Juez” es la historia de un hijo y un padre separados y unidos por el Derecho, que después de largos años vuelven a unirse, cuando el primero regresa a la pequeña localidad en la que se crió, para el entierro de su madre y la imprevista defensa de su progenitor…

Hay películas a las que se les ve el plumero a kilómetros de distancia, pero no en todos los casos las plumas son feas o hediondas…  Clarísimo intento del director David Dobkin (“Fred Claus”, “Los Caballeros de Shangai”) por alejarse del cine de género y comenzar a labrarse una reputación más “formal”, “El Juez” está milimétricamente calculada para resultar fácilmente premiable:  un guión donde coexisten mil y un géneros y temas, un equipo técnico de primer nivel y un reparto lucido y compacto.

El subgénero del thriller judicial suele interesar a casi todo tipo de públicos, y todos los grandes guionistas tienen una peli “de juicios” en sus curriculums.  Al mismo tiempo, los dramones paterno-filiales concitan la empatía de cualquier espectador, y ¿qué decir de tantas enormes comedias costumbristas yanquis que describen la vida de una pequeña y sencilla comunidad?  En la coctelera removida por Dobkin, todos los ingredientes tienen su punto de sabor y aroma, aderezados por la aportación de profesionales como Thomas Newman en la música y Janusz Kaminski en la fotografía.  Pero es en el plano actoral donde más destaca “El Juez”…  Robert Downey Jr. y Robert Duvall son dos primeras espadas de la interpretación, cada uno de ellos adscrito a una época y a una generación.  No cabe duda de que el primero mantiene intactos los múltiples dones que la cocaína no pudo desmerecer, pero, al mismo tiempo que le ha devuelto a la fama, el papel de Tony Stark/Iron Man le ha lastrado de manera muy pesada.  Exactamente igual que lo que le sucede a Johnny Depp con Jack Sparrow, la mayoría de los papeles que desempeña Downey Jr. en la actualidad vienen repletitos de los tics y amaneramientos de Stark, lo cual le conduce directamente a las puertas de la sobreactuación.  Por el contrario, Duvall (secundario de lujo en obras maestras como “Matar un ruiseñor”, “El Padrino” o “Apocalypse Now”, se convierte casi sin esfuerzo en lo mejor del film, con una actuación ejemplar y valiente que debería acercarle a un nuevo Oscar.  También se dejan ver la fascinante Vera Farmiga y dos colosos de los papeles cortos como Billy Bob Thornton y Vincent D’Onofrio.

Película amable y simpática no exenta de alicientes y que lucha por equilibrar la forma y el fondo, “El juez” se deja ver sin dificultad y en muchos momentos logra emocionar.  Quizás no gane ningún premio, pero merece participar en la pugna por ellos.

Luis Campoy

Lo mejor:  Robert Duvall, grande de entre los grandes
Lo peor:  la sobreactuación de Robert Downey Jr., algunos desequilibrios entre ternura y ñoñería
El cruce:  “Veredicto final” + “Agosto”

Calificación:  7,5 (sobre 10)