contenido de la página

Dame tu voto ¡Gracias!

Dame tu voto en HispaBloggers!

lunes, 29 de septiembre de 2014

Cine actualidad/ "LA ISLA MÍNIMA"

El acierto máximo

Como desconocía la filmografía de Alberto Rodríguez (Sevilla, 1971), he de admitir que me sorprendió muy gratamente lo que ha sido capaz de lograr con “La Isla Mínima”…

Allá por 1980, dos policías madrileños reciben el encargo de trasladarse a las marismas del Guadalquivir para resolver la desaparición de dos hermanas adolescentes de las que nadie ha vuelto a saber nada desde que se ausentaron durante las fiestas del pueblo.  Lo peor es que, víctimas de un pasado claustrofóbico y un presente que no acaba de amanecer, los lugareños prefieren no decir lo que saben, o directamente no saber nada de nada…

Por lo primero que hay que felicitar a Alberto Rodríguez es por haber sabido reconstruir no sólo una época un poco pretérita, sino la técnica y el tono de narración cinematográfica que se estilaba en este país durante aquellos años.  La ambientación, la atmósfera, el ritmo e incluso los silencios de “La Isla Mínima” me hicieron retrotraerme a “Los Santos Inocentes”, “El crimen de Cuenca” o “El Crack Dos”, grandes películas todas ellas que deslumbraban por su poderosa apariencia visual.  Es “atmósfera” una palabra capital en el vocabulario cinematográfico, y me doy cuenta de ello cada vez más, cuando valoro conjunta pero independientemente la forma (el aspecto visual, basamento del arte de la imagen) y el fondo (el sustrato literario, y de la fusión de ambos extraigo mi opinión definitiva.

Por suerte, Rodríguez también cuenta con un sólido guión de ésos que ponen a prueba al espectador más pintado, ya que te obliga a estar atento a cada escena y a cada línea de diálogo, puesto que, si te distraes, te pierdes en su trama y en sus subtramas, superpuestas o subyacentes pero hábilmente engarzadas.  Una historia inserta en otra historia puede gozar de su propia importancia, y ésta puede revelarse absolutamente vital…

Con inesperadas referencias más que evidentes al horrendo crimen de Alcásser, “La Isla Mínima” pinta la pantalla con los cielos, los campos y sobre todo las aguas de un Delta del Guadalquivir que se erige en protagonista de la función.  Audaz desafío artístico que a Rodríguez le está saliendo incluso mejor de lo esperado, a juzgar por la unanimidad de críticas positivas que está recibiendo.

Al frente del reparto se cita, quizás alfabéticamente, a Raúl Arévalo.  Arévalo está bien (una vez felizmente superadas sus mariconadas almodovarianas), pero su compañero de fatigas, Javier Gutiérrez, se lo come vivo, a él y a todos con los que comparte la pantalla.  Gutiérrez (Satur en “Aguila Roja”) se revela como uno de esos monstruos cinematográficos capaces de convencernos de cualquier cosa que se proponga, y su ex-policía de la Político-Social sabría cómo lograr de nosotros aquello que se propusiera.  Jesús Castro reaparece, más afeitadito, tras el bombazo de “El Niño”, e incluso su compañero de fatigas en el film de Daniel Monzón, Jesús Carroza, alias “El Compi”, se deja ver también por aquí, dando vida a un guardia civil.  Completan el reparto el gran Antonio de la Torre y la sufrida Nerea Barros.

No tengo dudas de que “La Isla Mínima”, donde trama, fotografía, clima e interpretaciones van de la mano hacia un desenlace sobresaliente, hubiera sido la película más adecuada para representar a España en los Oscar de Hollywood.  Con todo, hay que desearle lo mejor a “Vivir es fácil con los ojos cerrados”, que esperemos hará también un buen papel…

Luis Campoy

Lo mejor:  todo, en especial la fotografía y la puesta en escena en general
Lo peor:  el mal endémico del cine español, es decir, algunos diálogos mal vocalizados
El cruce:  “La presa” + “Adiós, pequeña, adiós” + “El crimen de Cuenca”

Calificación.  9 (sobre 10)

lunes, 22 de septiembre de 2014

Cine actualidad/ "EL CORREDOR DEL LABERINTO"


Chicos perdidos

Si hay una palabra que se ha puesto de moda en los últimos tiempos, ésa es “distopía”.  Y, leñe, ya era hora de que yo también la usara, jajaja.  A diferencia de la “utopía”, que es la imaginación de un futuro mejor y maravilloso, la “distopía” consiste en la concepción de un porvenir oscuro y negativo en el que cualquier catástrofe ha podido conducir a la Humanidad al desastre y el sufrimiento.  Así, universos distópicos serían los presentados en películas como “Mad Max” y “The Purge, la Noche de las Bestias”, comics como “V de Vendetta” y novelas como “Los Juegos del Hambre” o ”Divergente” (ambas también llevadas al cine).  “El corredor del laberinto” (James Dashner, 2009) pertenece a ese mismo subgénero de ficción protagonizada y dirigida a adolescentes y, obviamente, no podía tardar mucho tiempo en dar el salto a la gran pantalla.

Un joven se despierta en un ascensor.  Incapaz de recordar de dónde viene y hacia dónde va, aparece en un claro boscoso en el que viven unos 30 muchachos de su misma edad.  Cada uno de ellos sabe su propio nombre pero ninguna otra cosa acerca de su pasado;  sólo que están rodeados por unas enormes cuatro paredes, y que en medio del claro se erige un gigantesco laberinto que puede contener las claves de su libertad…  o de su perdición.

No hay que ser un experto en el cine juvenil del último lustro para darse cuenta de que “El corredor del laberinto” tiene como precedente innegable a la citada ”Los Juegos del Hombre” así como a la reciente “Divergente”, aunque también se perciben claros ecos de “El señor de las moscas” o “Los chicos del maíz”, relatos en los que se describía a sendas comunidades formadas por niños o jóvenes que vivían a su manera, lejos de figuras paternales.  Naturalmente, el éxito de estas propuestas se basa en la calidad y amenidad del libro del que parten, pero también del acierto e intuición de los directores de casting.  Jennifer Lawrence, Josh Hutcherson, Shailene Woodley y Theo James son o serán estrellas gracias a los films arriba referenciados, y auguro que Dylan O’Brien va a correr (nunca mejor dicho) la misma suerte.  Además, no sé si por casualidad o no, algunos de los protagonistas de “El corredor del laberinto” presentan innegables parecidos físicos con algunos actores consagrados;  así, el propio O’Brien parece el clon juvenil de Henry Superman” Cavill, Kaya Scodelario se asemeja notoriamente a Kristen Stewart y Ami Ammen diríase hermano casi gemelo del genial Denzel Whasinton.

Suspense bien dosificado, unas gotitas de acción y unos protagonistas bien elegidos son los mimbres que ha utilizado el desconocido realizador Wes Ball para construir un producto digno y nada desdeñable, que, por lo que se intuye al final, tendrá muy pronto una lógica continuación.

Luis Campoy

Lo mejor:  el espíritu aventurero, la acertada selección de actores
Lo peor:  las obvias similitudes con varios relatos de su misma especie
El cruce:  “Los Juegos del Hambre” + “Divergente” + “El señor de las moscas”

Calificación:  7,5 (sobre 10)

jueves, 11 de septiembre de 2014

Cine actualidad/ "EL NIÑO"

Vicio en Marruecos

Es innegable que gran parte del éxito de “El Niño” se debe al mismo tipo de razones que también auparon hace unos meses a “Ocho apellidos vascos”:  la publicidad, el bombo, la insistencia, la machaconería.  Por supuesto que si el producto no tuviera “algo”, tanta parafernalia no tendría razón de ser, pero, sin el aparato propagandístico que la rodea, estoy seguro de que hablaríamos de “El Niño” en términos bien distintos.

Pero ¿qué es lo que tiene “El Niño”?  Decir que se trata de la nueva película de Daniel Monzón tras la triunfal “Celda 211”, y eso, en una industria cada vez más minimalista como la española, ya es mucho decir, al menos como inigualable carta de presentación.  Monzón es uno de esos directores que van por la vida de cineastas totales:  antes de dirigir y escribir películas, las analizaba y ponía patas arriba, desde su butaca de exigente crítico cinematográfico.  No es extraño, pues, que, en cada nuevo trabajo, el realizador mallorquín cuide al máximo tanto la forma como el fondo, siempre con una ambientación muy rica en matices y provista de personajes secundarios con vida propia.

En esta ocasión, es evidente que Monzón y su guionista de cabecera, Jorge Guerricaechevarría (también habitual de Alex De la Iglesia) han sido más que fieles seguidores de la serie de Tele 5 “El Príncipe”, si bien en su mente el narcotráfico anglo-marroquí se transmuta en algo más sucio y a mayor escala, con reminiscencias de la recordada “Corrupción en Miami”.

“El Niño” del título es un joven capaz de jugarse la vida por la emoción del juego y el chute de adrenalina que ello conlleva, que es reclutado para trasladar droga por mar entre Gibraltar y Marruecos.  La Policía española anda tras la pista de un peligroso narcotraficante apodado “El Inglés”, pero, mientras éste se les pone a tiro, buenos son unos pérfidos y violentos mafiosos marroquíes….

Con un presupuesto bastante generoso y un nutrido equipo de especialistas, Monzón logra a veces convencernos de que asistimos a la proyección de todo un film hollywoodiense,  las persecuciones en coche y en helicóptero no tienen mucho que envidiar a las de “El Fugitivo” o “Persecución Mortal”.  Pero donde “El Niño” vuela a mayor altura es en la descripción de atmósferas, ya sea la de una comisaría, la de una aduana portuaria o la de un garito marroquí donde se masca el peligro.

Repitiendo tras “Celda 211”, Luis Tosar vuelve a ejercer de protagonista, esta vez cruzando al lado honesto de la Ley.  Le acompañan Bárbara Lennie, Sergi López y el gran Eduard Fernández.  La revelación, éso sí, se llama Jesús Castro, una especie de Paul Newman barriobajero cuyos ojos han hechizado a la población femenina.  Dicen que acudió al casting sólo para acompañar a un amigo y allí se quedó…  y sólo le faltan unos cuantos millones de clases de dicción para convertirse en un actor de verdad.

Luis Campoy

Lo mejor:  Luis Tosar, las espectaculares escenas de acción
Lo peor:  las muy mejorables prestaciones vocales de Jesús Castro
El cruce:  “El príncipe” + “Corrupción en Miami” + “Persecución mortal”

Calificación: 7,5 (sobre 10)