contenido de la página

Dame tu voto ¡Gracias!

Dame tu voto en HispaBloggers!

sábado, 23 de agosto de 2014

Cine actualidad/ "LUCY"

Abre tu mente

Recuerdo haber visto “Kamikaze 1999:  El Ultimo Combate”, el primer largo de Luc Besson, en los difuntos minicines Astoria de Alicante, allá por 1983.  Por aquel entonces, se trataba de un cineasta joven (24 años) e innovador, que ambicionaba mucho más que ganarse un puesto en el olimpo del cine francés de la época.  Más de 30 años después, Besson ha conseguido ser algo más que un realizador galo semidesconocido, y la empresa de producción que logró poner en pie (EuropaCorp) ha hecho posibles títulos taquilleros con proyección internacional.

Casi un año después de su última película, la menospreciada “Malavita” que protagonizó Robert De Niro, Besson vuelve al ataque con “Lucy”, un producto hábilmente promocionado en base a una especie de leyenda urbana, según la cual los seres humanos sólo utilizamos el 10% de nuestra capacidad mental.  La Lucy del título es una joven norteamericana que estudia en Taiwan y que, sin comerlo ni beberlo, se ve obligada a ejercer de “mula” para la poderosa mafia local, con tal mala fortuna que la sustancia que transporta en su vientre se derramará en su organismo, originándole una serie de transformaciones de consecuencias insospechadas…

En primer lugar, y, aunque no me parece estrictamente necesario, conviene aclarar que lo del uso del 10 % de la capacidad cerebral es una premisa fácilmente desmontable a través de cualquier investigación realizada mediante una publicación científica seria y fiable.  Pero eso no tiene por qué ser un problema si se trata simplemente del punto de partida de una ficción bien construída.  Pero ¡ay!, en el momento en que el film arranca con una exhibición de efectos visuales que rozan lo cutre (¡esa simia antropomorfa llamada también Lucy y que parece un descarte de “El amanecer del Planeta de los Simios”) y a continuación se nos explica que los villanos de la función son un clan de mafiosos orientales clonados de Tarantino, y el único aliado de la heroína es un taciturno policía parisino que parece incapaz de resolver un hurto en un supermercado, la premisa se devalúa peligrosamente, perdiendo gradualmente toda credibilidad.  ¿Realmente merece la pena disponer de una capacidad cerebral del 100 % para afrontar tan torpes situaciones?  ¿Alguien se cree que un ser humano con un cerebro sin limitaciones, se comportaría como lo hace la protagonista, convertida en una despiadada máquina de matar?

Por lo que respecta al terreno actoral, Scarlett Johansson está muy bien durante los primeros quince minutos (bien en todos los sentidos del término), pero a partir de cuando se transforma en su Viuda Negra de “Los Vengadores” (sólo que manteniendo su pelo rubio original), pierde totalmente el control sobre su personaje.  Para defender la “teoría del 10 %”, Luc Besson ha escogido al actor más indicado para contarnos una patraña y casi conseguir que nos la creamos:  Morgan Freeman.  Realmente a Freeman (que fue Dios en…   “Como Dios”) tenemos tendencia a creérnoslo haga lo que haga, pero esa escena final junto a los médicos en el hospital le hace quedar más bien ridículo.  El malo-malísimo es el actor coreano Choi Min-Sik, y el policía valiente y abnegado tiene los rasgos del egipcio Amr Waked, que estaba mucho más afortunado en “La pesca del salmón en Yemen”.

“Lucy” está logrando una excelente taquilla allá donde se proyecta, pero me temo que se trata de uno de esos films en los que la aceptación final se debe a criterios puramente subjetivos:  o la aceptas o no la aceptas, o te la crees o no…  o te gusta, o te disgusta.  Y a mí…  a mí, no me gustó.

Luis Campoy

Lo mejor:  los primeros quince minutos de Scarlett Johansson
Lo peor:  el desarrollo de lo que podía haber sido una premisa fascinante
El cruce:  “2001, Una Odisea del Espacio” + “Sin límites” + “Kill Bill”

Calificación:  5 (sobre 10)

jueves, 21 de agosto de 2014

Cine actualidad/ "LOS MERCENARIOS 3"

Estrellas y estrellados

Tenía buena pinta lo de “Los Mercenarios” (en inglés “The Expendables”, “Los Prescindibles”): una película protagonizada por estrellas del viejo cine de acción de los ochenta y concebida como si una de aquellas cintas ochenteras se tratara, sólo que filmada utilizando las técnicas de hoy en día.  Sin embargo, el film resultante se quedó en el consabido desfile de forzudos apergaminados reforzados con aspirantes más jóvenes, merced a un guión infumable y una dirección demasiado rutinaria, ambos a cargo del principal impulsor del proyecto, Sylvester Stallone.

Con todo, los réditos de “Los Mercenarios” fueron lo bastante jugosos como para dar lugar a una segunda entrega, y ésta a su vez siguió contando con el beneplácito de parte del público a quien iba dirigida, con lo cual era inevitable una tercera parte, “Los Mercenarios 3”, la cual se estrenó entre nosotros el pasado viernes.

Lógicamente, en “Los Mercenarios 3” repiten los (apergaminados) astros que ya se habían dado cita en las dos primeras partes de la serie:  Sylvester Stallone, Arnold Schwarzenegger, Dolph Lundgren y Jet Li, acompañados de sus socios más jóvenes Jason Statham, Terry Crews y Randy Couture.  Bruce Willis, Mickey Rourke y Chuck Norris ya no están, y en su lugar se unen al elenco Mel Gibson, Harrison Ford, Wesley Snipes, Antonio Banderas, Kelsey Grammer, Robert Davi, Kellan Lutz, Victor Ortiz, Glen Powell y Ronda Rousey.  En este listado de nombres ya se halla la principal causa de la irregularidad de estas cintas:  pretender equiparar a Stallone, Schwarzenegger, Lundgren, Gibson, Ford, Snipes e incluso Banderas y Statham con los citados Li, Couture, Crews, Lutz, Ortiz, Powell y Rousey implica concebir un guión chirriante en el que el protagonismo queda injustamente repartido.  En pocas palabras:  si quitásemos de en medio a ese tropel de advenedizos, el argumento ganaría en agilidad, los verdaderos divos tendrían el peso específico que se merecen y sus diálogos y situaciones mejorarían en gracejo e intensidad.  Por el contrario, tenemos un principio bastante apañado (con la fuga del personaje de Wesley Snipes que, mira por dónde, en la realidad había estado enchironado) y un final ciertamente apoteósico…  pero un cuerpo central apto para el bostezo, que es justo cuando más aparecen los secundarios con ambición de protagonistas.

El artífice de este tercer capítulo ha sido el no menos desconocido Patrick Hughes, que seguramente se lo pasó en grande dirigiendo esta tercera escaramuza de “Los mercenarios”…  bastante mejor que el público, que, parece haber huído esta vez de las taquillas…

Luis Campoy

Lo mejor:  los momentos en que uno se da cuenta de que tiene, juntos en una misma película, a Rambo, Terminator, Indiana Jones, Mad Max, Blade, Transporter, El Zorro, He-Man y la Bestia
Lo peor:  el exceso de de secundarios de segunda fila
El cruce:  “Los Mercenarios” + “Los Mercenarios 2” + “Los violentos de Kelly”

Calificación:  5,5 (sobre 10)

lunes, 18 de agosto de 2014

Cine actualidad/ "GUARDIANES DE LA GALAXIA"

Disfrutando como niños

No es casualidad que la palabra “Galaxia” figure en el título español de esta película que está reventando taquillas en todo el mundo.  Aunque la denominación original de “La Guerra de las Galaxias” en realidad era “Star Wars” (“Guerras Estelares”), lo cierto es que ambas propuestas tienen la capacidad de retrotraernos a un tiempo en el que aún podíamos soñar, en el que aún creíamos que todo, todo era posible…

Al igual que “Los Vengadores”, los comics de “Los Guardianes de la Galaxia” comenzaron a publicarse en la editorial Marvel allá por los años 60, con una formación cambiante y variable que en nada se parecía a la que se estableció para el relanzamiento de los tebeos acaecido en 2008, y que ha servido de base al film de James Gunn que estamos comentando.  En esta primera aventura cinematográfica, los integrantes del grupo son Peter Quill alias “Star-Lord” (humano), Gamora (de la especie Zen Whoberi), Arthur Douglas alias “Drax El Destructor” (humano), Rocket (mapache parlante) y Groot (árbol viviente de la especie Flora colossus).  Tan peculiar quinteto deberá hacer frente al villano Ronan el Acusador, que aspira a hacerse con un misterioso orbe que contiene una de las Gemas del Infinito, arma cósmica de poder inconmensurable, capaz de provocar por sí sola la destrucción de un planeta entero…

Como decía al principio, pienso que la base de ese encanto irresistible de “Guardianes de la Galaxia” es su adscripción a un género, a una filosofía, a un concepto fácilmente asociable al de “La Guerra de las Galaxias”.  A pesar de haber transcurrido casi 40 años, nuevamente el espectador se siente abducido a un universo nuevo y futurista donde las naves espaciales están a la orden del día, donde la amistad y la camaradería se sienten a flor de piel, donde las criaturas más diversas coexisten en paz, y donde el Bien continúa enfrentándose, como siempre, con el Mal.  En este sentido, es fácil establecer un paralelismo entre Star-Lord y Han Solo, entre Groot y Chewbacca, y entre Ronan y Darth Vader, así como el luminoso planeta Xandar remite obligatoriamente a Coruscant.  Eso sí, ser consciente de tales precedentes te hace percibir “Guardianes de la Galaxia” como un refrito más o menos sabroso e inspirado, pero que no deja de ser una puesta al día de viejos pastiches en los que la originalidad brilla por su ausencia.

Otra cosa que flojea un pelín (y cito los defectos porque es obvio que las virtudes brillan por sí mismas) son los diálogos demasiado primarios y los chistes manidamente fáciles, así como el villano de pies de barro a quien se derrota fácilmente a las primeras de cambio.  Lo de la batalla final repleta de efectos visuales maravillosos y apabullantes no sé si es un mérito o un hándicap, porque llega un momento en que el abuso del ordenador canta tanto que uno se pregunta si es lícito abusar de tanto poderío informático tal vez innecesario.  En cuanto al reparto, sorprendente el carisma de un semi-desconocido Chris Pratt condenado a convertirse en meteórica estrella, se agradece el esfuerzo de un Dave Bautista al que sólo conocíamos por su alter ego de “Batista”, el superluchador de pressing catch, y defrauda un poco la sosería con la que Zoe Saldana (veterana de sagas como “Star Trek” y “Avatar”) compone su insípida Gamora.  Lo del mapache Rocket y el árbol Groot es simplemente prodigioso (ambos han sido generados por ordenador), y es una pena que no podamos escuchar las voces originales de Bradley Cooper y Vin Diesel, respectivamente.  A propósito, el terrorífico Thanos al que todos temen, y que ya aparecía al final de “Los Vengadores”, no es otro que Josh Brolin, no acreditado.

“Guardianes de la Galaxia” lo tiene todo para gustar, y sus pequeños defectos no impiden su disfrute.  Pocas veces se tiene ocasión de afrontar, en pleno siglo XXI, una película tan entretenida, tan heroica y tan saludablemente deliciosa.

Luis Campoy

Lo mejor:  su capacidad para devolvernos a la adolescencia sin ofender nuestra inteligencia
Lo peor:  algunos diálogos demasiado pueriles, y, quizás, el exceso de efectos digitales
El cruce:  “La Guerra de las Galaxias” + “Starfighter” + “Los Vengadores”

Calificación:  8,5 (sobre 10)