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jueves, 27 de febrero de 2014

Cine actualidad/ "LA MEJOR OFERTA"

Arte y falsificación

A pesar de tener como director al muy prestigioso Giuseppe “Cinema Paradiso” Tornatore, “la mejor oferta” contó en España con una distribución limitada y en ciudades como Lorca, donde yo vivo, ni siquiera se estrenó.  Este hándicap jugó ayer en mi favor, pues me encontré ante una película prácticamente desconocida y que, además, me sorprendió.

Virgil Oldman es un maduro tasador y subastador de obras de arte que cree estar de vuelta de todo.  Con la ayuda de un cómplice, lleva años adquiriendo bajo cuerda un sinfín de cuadros que o bien ha tachado de falsificaciones o ha adquirido a precios irrisorios.  Hasta que un día se tropieza con una enigmática heredera que dice padecer una extraña enfermedad y que acaba provocando en él un malestar desconocido e insospechado:  el amor.

“La mejor oferta” arranca con una puesta en escena grandiosa y exquisita, acompañada de una primorosa banda sonora del ya octogenario Ennio Morricone.  Lo más llamativo es, no obstante, la magistral composición (otra más) del estupendo Geoffrey Rush, en un papel de gran frialdad y precisión…  al menos al principio.  Luego, todo se tuerce para él.  A medida que avanza la acción, van introduciéndose en la trama elementos claramente hitchcockianos que llenan de suspense lo que parecía un melodrama al uso.  Y, al final, todo se precipita hacia una dirección no por intuída menos satisfactoria…

No esperaba yo de Tornatore un tan rendido homenaje al “Mago del suspense”, pero lo recibo y lo aplaudo con gozo indisimulado.  A medida que iba desarrollándose “La mejor oferta”, me iba enganchando más y más, y al final acabó siendo una de las películas que más he disfrutado en muchos meses.  Además de la dirección y de la música, la culpa la tuvo ese guión tan imperfecto y que, sin embargo, te atrapa y no te suelta hasta más allá del desenlace, y, sobre todo, las interpretaciones de los actores.  Geoffrey Rush es el motor de la acción, pero el veterano Donald Sutherland y la desconocida Sylvia Hoeks aportan su dosis de talento y belleza, respectivamente.  Ah, también está por ahí ese tal Jim Sturgess, uno de esos actores prescindibles que no aportan nada allá donde van.

Cultura, arte, amor y suspense:  el cocktail insospechado que me brindó ayer el CineClub Paradiso de Lorca con la proyección del nuevo film del autor de… “Cinema Paradiso”.

Luis Campoy

Lo mejor:  Geoffrey Rush;  la suntuosa puesta en escena
Lo peor:  Jim Sturgess;  un desenlace no por logrado menos previsible
El cruce:  “El secreto de Thomas Crown” + “vértigo”

Calificación:  8 (sobre 10)

miércoles, 5 de febrero de 2014

Cine actualidad/ "LA GRAN ESTAFA AMERICANA"

Apariencias aparentes

Como casi todo el mundo, conocí a David Owen Russell (David O. Russell para los amigos) allá por 1999, cuando su película “Tres reyes” supuso un considerable éxito de crítica y también de público.  Desde entonces, ha experimentado no pocos altibajos y no fue hasta “The Fighter” cuando volvió a la primera línea, merced al oscar obtenido por Christian Bale, que tuvo continuidad tres años después gracias a “El lado bueno de las cosas”, que le deparó otra estatuílla a la joven Jennifer Lawrence.  Bale y Lawrence vuelven a ponerse a las órdenes de Russell en la multipremiada “La gran estafa americana”, posiblemente el título de mayor aceptación del realizador, y que se postula como firme candidata a los Oscar de este año.

Dos timadores en la América de finales de los setenta son reclutados por un agente del FBI para poner a prueba la honorabilidad de una serie de políticos y congresistas.  A partir de ese momento, las apariencias serán totalmente engañosas, y muy difícil distinguir la realidad de la ficción.  En el mundo del engaño, sólo sobrevive quien mejor sabe embaucar sin ser embaucado…

Como dije anteriormente, “La gran estafa americana” se estrena en nuestro país precedida de un sinfín de galardones que la colocan como favorita en la carrera para el premio más gordo de todos, el Oscar.  Como suele suceder en estos casos, afrontar el visionado del film habiéndose dejado cegar por el brillo de su palmarés puede resultar bastante contraproducente.  No diré que se pueda parafrasear su título español hasta el punto de que el producto sea una estafa en toda regla, sino que, simplemente, el film se resiente de una serie de excesos que no le dejan remontar el majestuoso vuelo que se le podía presuponer.  Para empezar, y como en tantos otros casos, Russell se pasa (y mucho) en el metraje, error letal tratándose en el fondo de una comedia y careciendo del toque maestro exhibido, por ejemplo, por Martin Scorsese en “El lobo de Wall Street”.  También se excede en la abigarrada complejidad de la historia, innecesaria en un proyecto con apenas tres personajes protagonistas sobre los que bascula la acción.  Y, obviamente, adolece de una desmesura de ambición, algo que es tan evidente que juega en su contra:  “Quien mucho abarca, poco aprieta”, reza el refrán.  Con todo, no quiero que parezca que “La gran estafa americana” me pareció una mala película.  En absoluto.  Es simpática, agradable, optimista, estéticamente hermosa (decorados, vestuario y peluquería lucen como joyas) y, sobre todo, está en general magníficamente interpretada.  Christian Bale merece otro Oscar por su entrañable estafador, que sabe trascender su físico hortera y elegir el camino correcto aun a costa de sí mismo.  Jennifer Lawrence exprime cada segundo que aparece en pantalla, mimada por el director como si quisiera ponerle en bandeja su segundo Oscar.  Amy Adams, escote tras escote, consigue a pesar de todo que la mirada del espectador se acabe posando en sus ojos y no en sus otros atributos.  Bradley Cooper desarrolla el papel más antipático y también el menos creíble, y uno se alegra de que le den una lección.  Y bueno, la sorpresa se llama Jeremy Renner, un actor especializado en héroes de acción que te deja boquiabierto dando vida a un pintoresco alcalde italoamericano.

Un pequeño consejo:  ir a ver “La gran estafa americana” sin esperar asomarse a una obra maestra, disfrutarla como un simple divertimento, os ahorrará más de una decepción.

Luis Campoy

Lo mejor:  los actores (atención especial a Bale, Lawrence y Renner)
Lo peor:  sus excesos (de ambición, de pretensiones, de metraje…  de premios)
El cruce:  “El golpe” + “Ocean’s Eleven”

Calificación.  7,5 (sobre 10)

martes, 4 de febrero de 2014

Cine actualidad/ "EL LOBO DE WALL STREET"


Deslumbrante cine bursátil

El joven Jordan Belfort llegó a la jungla de Wall Street a mediados de los felices ochenta, dispuesto a hacerse un nombre en el tumultuoso mundo de las finanzas…  y salió de dicho mundo por la puerta de atrás, esposado y escoltado por la Policía y el FBI.  En sus memorias, testimonio vivo de una época de ambición pero también de cierta inocencia, se basa el nuevo trabajo del gran Martin Scorsese, uno de los más grandes directores en activo.  Scorsese ha confiado la redacción del guión de su película a Terence Winter, creador de la serie “Boardwalk Empire”, quien se basó no sólo en las memorias del propio Belfort sino también en diversas entrevistas sostenidas con el personaje, que ahora se gana la vida como asesor bursátil y conferenciante.

La historia de Jordan Belfort es como el reverso corrupto del Sueño Americano:  la odisea de un don nadie que surge de la nada, pretendiendo arramblar con todo y comerse el mundo, y lo peor…  casi consiguiéndolo.  Para narrar las peripecias de este personaje real, Scorsese ha vuelto a recurrir a su actor fetiche de la actualidad, el casi infalible Leonardo DiCaprio.  DiCaprio, que había anunciado que se retiraba del Cine durante un tiempo, ha pospuesto afortunadamente su período sabático, y desde mi punto de vista logra su mejor trabajo a las órdenes del viejo maestro.  Por supuesto que en algunos momentos está histriónico y sobreactuado, pero ello es siempre por exigencias del guión y bajo la milimétrica dirección de don Martin.  Otro que tal baila es el joven Jonah Hill, beneficiado por los mil y un resortes de una historia que no le hace ascos al humor directo, y que nunca había ofrecido una caracterización tan completa.  También Matthew McConaughey, Kyle Chandler o incluso Jean “The Artist” Dujardin tienen su momento de gloria…  pero la que está arrolladora es la semi desconocida Margot Robbie.  Australiana de 23 años, Robbie te deja boquiabierto y no sólo por la contundencia y sensualidad de sus mil y un desnudos.  Su composición está llena de madurez, de matices, de sensibilidad.  Ojalá le den el Oscar al que está justamente nominada.

No hay mafiosos, ni taxistas, ni jugadores de billar, ni psicópatas recién salidos de presidio.  En “El Lobo de Wall Street” hay brokers, cotizaciones y muchas inversiones, y su grandeza se basa en que Scorsese se adapta camaleónicamente a este nuevo universo, lo asimila, lo hace suyo.  Su dirección de actores es detallista y modélica, su sentido del ritmo es el de un joven virtuoso, y su planificación se me antoja lo más próximo a la perfección.  Una puesta en escena como la de esta película tiene por fuerza que crear miles de nuevos adeptos al Séptimo Arte.  Martin Scorsese ha vuelto a conseguir que nos enamoremos del Cine…  y con películas como ésta, ese amor no se acabará.
Luis Campoy
Lo mejor:  todo (la dirección, el diseño de producción, DiCaprio, Robbie, McConaughey…)
Lo peor:  que haya gente reticente a verla a causa de su duración
El cruce:  “Wall Street” + “Uno de los nuestros”

Calificación:  9 (sobre 10)