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miércoles, 27 de febrero de 2013

Terapia de shock


Cuando, allá por mayo de 2009, el Barça de Pep Guardiola se empezó a ganar la admiración de propios y extraños y el respeto de la gente del fútbol, al tiempo que las vitrinas del club se iban llenando de trofeos, todos los culés decíamos que sólo con el paso del tiempo sabríamos valorar aquella época heroica y maravillosa...  aquella Era irrepetible.  Pues bien, el tiempo ha pasado, y, lamentablemente, las cosas han cambiado...  y no para bien.  En contra del actual Fútbol Club Barcelona juegan varios factores que ayer desembocaron en un espectáculo de impotencia y desacierto que, ante el máximo rival, todavía aparentó ser más doloroso.  Para empezar, y aun manteniendo básicamente al mismo elenco de futbolistas, el alma máter de aquel milagro ya no está entre nosotros.  Guardiola dijo que cuatro temporadas eran más que suficientes y se marchó de vacaciones a Nueva York, sólo para decantarse por una de las múltiples ofertas que se le presentarían y que parece que va a tener sede en Alemania (concretamente en Múnich).  En aquel momento se decía que Pep era la fachada pero que quien elaboraba las tácticas y las estrategias era su ayudante, Tito Vilanova.  Así pues, la opción de sustituir al técnico saliente por su segundo de a bordo no parecía del todo descabellada...  al menos en el plano estrictamente futbolísico.  Porque Guardiola no era sólo táctica...  sino también elegancia, glamour, pero, sobre todo, coraje y motivación.

lunes, 25 de febrero de 2013

Oscar y los Argonautas


La ascendente progresión de Ben Affleck como director quedó parcialmente consolidada anoche, cuando su película “Argo” fue elegida por los Académicos de Hollywood como la mejor del año.  He dicho “parcialmente” porque, de modo incomprensible, Affleck no había sido nominado como realizador.  Quien alzó la estatuílla en este apartado fue el taiwanés Ang Lee, en un intento de la Academia por reforzar la carrera comercial de “La vida de Pi”, una fábula metafísica tan aparente como, en el fondo, vacía.  Al derrotado Steven Spielberg, multinominado por su sobria “Lincoln”, no se le notó para nada decepcionado;  a sus 66 años, el creador de “E.T.” tiene una inmaculada aureola de triunfador que nunca le abandonará, sucedas lo que suceda en el futuro.  Además, su protagonista, Daniel Day-Lewis, masacró a sus rivales, en el apartado actoral más claro de las últimas décadas.  



Menos obvio fue el inesperado galardón a la rubicunda Jennifer Lawrence, que cubría la cuota asignada a la americanísima “El lado bueno de las cosas”;  no debía tenerlas todas consigo Lawrence, cuando se cayó con todo el equipo mientras subía a recoger a Tío Oscar.  Vestida con un atuendo elegido a ultimísima hora, la magnífica Anne Hathaway de “Los Miserables” hizo realidad el sueño que soñó, aunque quizás se trataba de un sueño demasiado erótico porque el vestido le empitonaba los pechos como si estuviese erecta de gozo.  Gozoso respiré yo cuando uno de mis favoritos, el portentoso Christoph Waltz, se convertía en Mejor Actor Secundario.  Me encanta Waltz, es lo mejor de “Django desencadenado” (seguido a no mucha distancia por DiCaprio), y el hombre ha hecho pleno:  dos pelis con Tarantino…  dos Oscars.  Por cierto que el amigo Quentin se encontró con un premio quizás no del todo esperado, recompensa a sus chispeantes diálogos desmitificadores.  Para mitos, una increíble Jane Fonda, rutilante de amarillo;  aunque la palma se la llevó Charlize Theron, la más guapa entre las guapas.  Y ¿de qué iba disfrazada la pobre Melissa McCarthy?  La actriz, clon de Rosie O’Donnell, redondeaba sus formas ya generosas con el atuendo más inoportuno, mientras que la pequeña Quvenzhané Wallis (“Bestias del sur salvaje”) lucía orgullosa el minivestido azul que le había robado a la Reina de Lilliput.  El broche de oro, en una noche en la que estaban en la sala personalidades como Spielberg, De Niro, Dustin Hoffman o Barbra Streisand, lo puso desde la Casa Blanca la negrita Michelle Obama, con lo cual el alegato anti islamista de “Argo” recibía un espaldarazo institucional demasiado evidente.  Las sonrisas las puso el iconoclasta de moda, Seth McFarlane, creador de “Padre de familia” y de “Ted” y que, sin llegar a la inspiración pasada de Billy Crystal, al menos no hizo el ridículo como el insoportable James Franco.  Lo mejor de todo:  el número musical “One Day More!” que interpretaron los actores de “Los Miserables” y que llenó de emoción y arte el Teatro Dolby de Hollywood…

lunes, 18 de febrero de 2013

Los Goya más reivindicativos


Como cada año, el cine español se vistió de gala para entregar los premios Goya, en su vigésimo séptima edición.  Se preveía y se temía que los presentadores y los premiados se iban a explayar generosamente en sus discursos y que no era precisamente de temas cinematográficos sobre lo que estaban deseando desahogarse, pero, aun así, el Ministro de Educación y Cultura, José Ignacio Wert, y el Director General de Radio Televisión Española, Julio Somoano (que bien podría llamarse "Samoano", con esos mofletitos que luce), asistieron debidamente trajeados, con una expresión ensayada e impertérrita en sus rostros.  Wert fue víctima de las chanzas y las ironías de la conductora de la gala, Eva Hache, desde el mismísimo comienzo, pero quien disparó con bala fue el Presidente de la Academia, Enrique González Macho.  Lo de Hache, aun siendo algunas bastante hirientes, sólo eran puyas humorísticas, pero lo de Macho fueron machadas revestidas de números y datos incontestables, tan crudos y tan reales que incluso para el estoico Wert debieron ser de difícil digestión.  La reducción de las subvenciones, el aumento de la piratería (¿qué diablos pasa con la Ley Sinde?) y, sobre todo, el incremento salvaje del IVA cultural no es algo de lo que ningún gobernante, sea "de la ceja" o "de la barba", pueda sentirse mínimamente orgulloso.  Tampoco la Sanidad, la Educación pública y la mismísima Familia Real se libraron de ser víctimas propiciatorias de una a veces genial Eva Hache (memorable su frase:  "Qué pena que no hayan venido los Príncipes, con lo guapos que son...  Pero oye, el otro día sí que fueron a ver la final del Balonmano, ¡y con el daño que el balonmano le ha hecho a esa Familia!").  De hecho, la mayoría de los galardonados no se cortaron a la hora de criticar o denunciar, y fueron destacadas las intervenciones de Javier Bardem, Maribel Verdú o Candela Peña.

En cuanto a lo estrictamente cinematográfico, rotundo triunfo de "Blancanieves" de Pablo Berger (nada menos que 10 Goyas, incluyendo Mejor Película, Mejor Actriz Principal -Maribel Verdú-, Mejor Actriz Revelación -Macarena García-, Mejor Guión y Mejor Fotografía), seguida a mucha distancia por "Lo imposible" (5 premios, todos técnicos salvo el de Mejor Director, totalmente inesperado, para J.A. Bayona) y por "Las aventuras de Tadeo Jones" (3 estatuíllas).  El veterano José Sacristán (75 años) ha ganado por fin su Goya como Mejor Actor por "El muerto y ser feliz", Concha Velasco recogió el premio honorífico a toda su carrera y el pobre Antonio de la Torre, que tenía dos candidaturas (como Actor Principal y como Actor Secundario) se fue de vacío al perder en ambas especialidades.  El momento más caótico se vivió cuando la actriz Adriana Ugarte tenía que entregar el premio a la mejor canción original y, por error, abrió un sobre equivocado, por lo que, cuando los autores de la canción de "Los niños salvajes" ya estaban aproximándose para recoger su premio, tuvieron que volver a sentarse, cariacontecidos, mientras se pedía disculpas por el bochornoso error y se llamaba a los verdaderos ganadores.  Una pifia colosal y que pasará a los anales de estos galardones.

Mucho glamour, chicos con smoking y chicas maquilladas a conciencia (y alguna, más disfrazada que engalanada), en una noche que empezó a vivirse alrededor de las 19:00 horas (con la llegada de las personalidades a la alfombra roja) y no terminó hasta pasada la 1 de la madrugada.  Eso sí, hay que reconocer que Eva Hache es una anfitriona magnífica (su parlamento inicial me hizo reir con ganas) y que ha habido ceremonias más cortas pero mucho más sosas y aburridas.  Lamentablemente, "Blancanieves", la gran triunfadora, no se ha acercado a Lorca más que en DVD, y es una pena porque parece una auténtica obra de arte de las que exigen las dimensiones de una pantalla grande para disfrutarla en toda su exuberancia.

sábado, 16 de febrero de 2013

Cine actualidad: "LA JUNGLA 5: Un buen día para morir"



Difícil de matar en Rusia

Ví “Jungla de cristal” en el entrañable Cine Rex de Murcia allá por Octubre de 1988.  Su título original, “Die Hard”, hacía referencia a un elocuente juego de palabras:  por un lado, se trataba de alguien difícil de matar, pero, por otro, expresaba la inoportunidad de alguien que aparecía en el sitio más inapropiado en el momento menos indicado.  John McClane (Bruce Willis) era aquel convidado de piedra, un policía de Nueva York que se presentaba por sorpresa en el rascacielos de Los Angeles en el que trabajaba su mujer justo la noche en que unos terroristas alemanes sembraban el pánico.