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lunes, 17 de diciembre de 2012

Cine actualidad/ “EL HOBBIT: Un viaje inesperado”


Regreso a la Tierra Media

Nueve años después del estreno de "El Retorno del Rey", el capítulo final de su celebradísima trilogía sobre "El Señor de los Anilos", Peter Jackson retorna a la Tierra Media, y lo hace rodado de no pocos viejos amigos...

Cuando J. R. R. Tolkien falleció en 1973, dejó atrás una obra magna cuya pieza más destacada era la tetralogía de "El Señor de los Anillos" (las tres novelas adaptadas por Jackson entre 2001 y 2003 más un cuarto volumen de Apéndices), pero antes y después concibió otras fantasías ambientadas en el mismo mundo imaginario y en las que también se dejaban ver algunos de los personajes que los libros y sobre todo el cine han hecho inmensamente populares.  Así, cuando los ejecutivos de Warner Bros preguntaron a Peter Jackson sobre la posibilidad de continuar exprimiendo la gallina de los huevos de oro tolkieniana, éste contactó con sus guionistas habituales, Philippa Boyens y Fran Walsh (su esposa, para más señas), quienes optaron por adaptar el primero de los relatos del prolífico novelista, poeta y filólogo, titulado "El Hobbit" y publicado en 1937.

Pero "El Hobbit" era un libro corto y de tono marcadamente infantil, que quizás no satisfaría las necesidades de los productores, así que tomaron la decisión un tanto discutible de "enriquecerlo" mezclándolo con los apéndices de "El Señor de los Anillos".  El guión de la futura película aumentó sustancialmente de grosor, pero, aun así, y, ya que se trataba de una precuela en toda regla, se estrujaron los cerebros para poder meter, con calzador, por supuesto, a la mayoría de los personajes vistos en las tres películas estrenadas.

El primer director a cargo de "El Hobbit" fue el mexicano Guillermo Del Toro, y Peter Jackson iba a quedar relegado a tareas de productor ejecutivo.  Pero, conforme avanzaba la preproducción, Del Toro comprendió que la empresa era realmente épica, incluyendo más de un año de permanencia en Nueva Zelanda, que nuevamente se convertiría en gigantesco plató de rodaje. así que acabó desertando y cediendo las riendas a Jackson, que finalmente aceptó ser nuevamente el realizador.  La idea inicial era estirar la trama lo bastante como para, a la manera de las últimas entregas de "Harry Potter" y "Crepúsculo", producir no uno sino dos largometrajes, y ése era el planteamiento al inicio de la filmación.   Pero, tras los largos meses de rodaje neozelandés, Jackson y su equipo comprobaron entre maravillados y aterrados que el material que tenían entre manos daba no para dos...  sino para tres films, de modo que, al final, un librito de poco más de 300 páginas acabará convirtiéndose en una voluminosa trilogía integrada por tres larguísimas películas.  La primera de ellas, subtitulada "Un viaje inesperado" es la que acaba de llegar a los cines de todo el mundo.

El anciano Bilbo Bolsón al que conocimos al inicio de "El Señor de los Anillos:  La Comunidad del Anillo" escribe el relato de sus aventuras para que lo lea su sobrino Frodo.  En dichas páginas, Bilbo narra cómo, 70 años atrás, le visitó el mago Gandalf y le propuso unirse a una compañía de doce enanos en busca de un tesoro custodiado por un terrible dragón.  Un viaje inesperado está a punto de iniciarse y no se sabe cuándo y de qué manera concluirá…

Todos los amantes de la mitología tolkieniana empezamos a babear cuando supimos que "El Hobbit" iba a convertirse en película, y el babeo alcanzó proporciones de riada cuando finalmente Peter Jackson volvió a hacerse cargo del proyecto, con el respaldo de la mayor parte de los actores que aparecieron en la trilogía original.  También es verdad que algunas expectativas desmesuradas generan a veces amargas decepciones, y se trataba de comprobar si éste era o no uno de esos casos.  Lo primero que hay que decir con respecto a esta primera parte de "El Hobbit" es que...  no, no existe asomo de decepción.  En el fondo, creo que no podía haberla:  mismo escritor, mismos guionistas, mismo director, casi mismos actores, mismo compositor, mismas localizaciones...  Jackson jugaba sobre seguro y con cartas marcadas, y además contaba a su favor la ansiedad originada por casi diez años de rumores sabiamente dosificados.  Lo único que podía salir mal, a mi juicio, es lo que ha acabado por flojear, como era por otra parte previsible.  Entre un librito infantil y una aparatosa superproducción aventurera de casi tres horas tenía que haber (y hay) una distancia cualitativa y cuantitativa que ni los más ingeniosos guionistas pueden aminorar.  Para empezar, el primer arranque en La Comarca en el que no pasa nada y unos Ian Holm (Bilbo viejo) y Elijah Wood (Frodo), retocados digitalmente para aparentar la misma edad que tenían hace 11 años, parlotean una serie de frases prescindibles y sin sentido, está totalmente de más.  Por fortuna, la aparición de Ian McKellen (Gandalf) y, acto seguido, de los doce enanos que saquean la casa de Bilbo (Martin Freeman) y finalmente le reclutan para su misión, eleva el listón instantánea y agradablemente.  No cabe duda de que Jackson es un espléndido director de actores (ya lo era en los tiempos de, por ejemplo, "Criaturas celestiales"), y sus películas, a pesar de estar dotadas de espectaculares set-pieces de acción, donde destacan especialmente es en la descripción de los protagonistas y sus interrelaciones, de modo que la apuesta por el espectáculo se sustenta sobre el desarrollo de los personajes y el carisma de los actores que los interpretan.  Así, la docena de enanos de nombres casi imposibles de recordar (Bifur, Bofur, Bombur, Balin, Dwalin, Ori, Dori, Nori, Oin, Gloin, Kili, Fili) y su líder Thorin Escudo de Roble están aceptablemente caracterizados y se crea entre ellos una entrañable camaradería que recuerda pero nada tiene que envidiar a la que se establecía entre Gimli y Legolas o entre los cuatro primeros hobbits que conocimos.  El enemigo a batir, como dije anteriormente, era un poderoso dragón, Smaug, pero la conversión en tres capítulos nos priva de su presencia en esta primera parte, de modo que los villanos a los que se enfrentarán los simpáticos héroes serán, trolls, trasgos y orcos, especialmente uno a quien Thorin dejase manco largos años atrás.  La sensación de déja vu se percibe no sólo en las escenas campestres de La Comarca, sino también en el viaje a Rivendel (el reino de los elfos) y, sobre todo, en la aparición del malvado pero patético Gollum, nuevamente con voz y gestos del ahora famoso Andy Serkis.

Reencuentro con viejos amigos y presentación de nuevos héroes (Martin Freeman como Bilbo y Richard Armitage como Thorin ya se han ganado un rinconcito en nuestros corazones), “El Hobbit” es un viaje esperadísimo a un territorio en el que fuimos muy felices años atrás y al que nos apetecía muchísimo volver.  La excursión es básicamente satisfactoria aunque el premeditado exceso de metraje provoca la existencia de algunas lagunas en la narración, de modo que uno a veces se llega a sentir un poco incómodo en la butaca.  Pero, con estos personajes, estos actores y este director, no hay, afortunadamente, aburrimiento que tres horas dure, y el balance final tiene que ser positivo.

Luis Campoy

Lo mejor:  los actores (Ian McKellen, Martin Freeman y Richard Armitage) y, nuevamente, los maravillosos paisajes de Nueva Zelanda
Lo peor:  el empeño en estirar la historia como un chicle;  el recurso innecesario a personajes que no tendrían por qué estar;  los bajones de ritmo a partir de la primera hora
El cruce:  “La Comunidad del Anillo” + “El Retorno del Rey” + “Dragonheart”
Calificación.  7,5 (sobre 10)

1 comentario :

EXPEDIENTEX dijo...

Fúi a ver la pelicula,
y aunque no sea un fanático
por este tipo de peliculas,
no me disgustó.

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