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lunes, 23 de julio de 2012

Cine actualidad/ "EL CABALLERO OSCURO: La leyenda renace"

Oscuridad, madurez y fin de ciclo

Cuando Bob Kane (con la ayuda del algo más desconocido Bill Finger) creó a Batman en 1939, su idea no era otra que prolongar el desmesurado éxito cosechado por Superman, que DC Comics había empezado a publicar un año antes.  En principio, ambos compartían diversos elementos de caracterización (llevan una gran capa y botas altas, viven una doble identidad y residen en la misma ciudad imaginaria, Gotham, un trasunto muy obvio de Nueva York), pero, con el transcurso del tiempo, las historias del Hombre Murciélago fueron adquiriendo tintes cada vez más oscuros, en parte debido a que este peculiar justiciero desarrolla su actividad básicamente al abrigo de las sombras de la noche, y en parte a causa de los métodos expeditivos que utiliza y la calaña de los enemigos a los que se enfrenta.  Con todo, la mayoría de acercamientos de Batman a la televisión y el cine habían tenido un enfoque cómico que resultaba ciertamente molesto, pues se convertía al héroe en un payaso y a toda la parafernalia que le rodea en un colorido circo que casi siempre traspasaba los límites del ridículo.  Los dos primeros films de Tim Burton al final de la década de los 80 y principios de los 90, aun conteniendo dosis del humor negro que caracteriza al pintoresco realizador californiano, supusieron un cambio evolutivo que complació a las legiones de fans y convenció a la crítica.  Lamentablemente, a Burton le sucedió el inclasificable Joel Schumacher, que sucumbió a la peor tradición catódica y pareció hundir para siempre a Batman en un abismo irrisorio y grotesco del que pareció que no podría salir.  Sin embargo, en 2005, el director de la imaginativa "Memento", Christopher Nolan, sorprendió a propios y extraños con "Batman Begins", una excelente película de superhéroes y, por ende, una excelente película, a secas, que se alejaba del humor y abrazaba el realismo de algunos films sobre personajes de Marvel como "X-Men" o "Spider-Man".  3 años después, se estrenaba "El Caballero Oscuro", que para muchos no sólo igualaba sino superaba los logros de la anterior, convirtiéndose en todo un fenómeno cinéfilo que incluso hoy día me cuesta entender.  Después de no pocas presiones, finalmente el realizador Christopher Nolan ha accedido a rodar una tercera entrega de la saga, éso sí, dejando bien claro desde un principio que su intención (y la del actor protagonista, Christian Bale) era la de poner punto final a una trilogía, perpetrando un broche de oro que anudara todos los cabos que pudieran haber quedado sueltos.

Han pasado 8 años del final de "El Caballero Oscuro".  Una vez capturado El Joker y asumida sobre sí la culpabilidad de los últimos crímenes cometidos por el fiscal Harvey Dent, que se convirtiera a su pesar en el criminal Dos Caras, Batman parece haber desaparecido de la faz de la Tierra.  Gotham vive una inesperada era de bienestar y prosperidad y Bruce Wayne, el millonario alter-ego del Hombre Murciélago, vive recluído en su mansión.  Sin embargo, la aparición del hipermusculado terrorista Bane, cuya banda de criminales pone en jaque a la ciudad, obligará a Batman a salir de su retiro...  quizá por última vez.

Tanto el argumento que acabo de esbozar como la declaración de intenciones de Christopher Nolan que reproducía hace unas líneas son auténticamente drásticas y contundentes:  no habrá otro "Batman"...  al menos, no sin un "reboot" o reinicio como el que Spiderman acaba de experimentar.  Es decir, no es una exageración afirmar que Nolan lleva al Hombre Murciélago a una situación límite, tan límite que no podrá volver a asumir tanta cantidad de responsabilidad, sufrimiento y dolor.  Tanto en este tercer film como en el anterior, una cosa tengo clara:  Nolan debe odiar, pero mucho, a Batman, porque ¡mira que disfruta haciéndole padecer de todas las formas posibles y a todos los niveles imaginables!  Creo que éste es uno de los pocos "peros" que puede atribuirse a "El Caballero Oscuro:  La leyenda renace":  vale que se trata de convertir un tebeo en algo realista y dramático, pero en el intento se alcanzan unas cotas de crueldad y desesperanza que llegan a acongojar de verdad.  Es curioso cómo puede narrarse una historia tan oscura focalizándola con tantas secuencias diurnas, algo que, como ya dije hace 4 años, sigue chocándome en el contexto de un Batman tan pegado a los mejores comics de su historia.  Pero Nolan lo consigue, vaya que si lo consigue, y te atrapa y hace que te surja un nudo en la garganta y te lo aprieta cada vez más, y es tanta la angustia que te olvidas de que detrás hubo una historieta y de que el aporreado protagonista lleva una capucha y una capa y conduce vehículos que vuelan.  Ese es el enorme mérito de este director:   hace creíble lo increíble, posible lo imposible (ya sucedía en la reciente "Origen").  Y, con ayuda de su hermano, el productor y guionista Jonathan Nolan (que estos días repite idénticas facetas en el rodaje de "El Hombre de Acero", la resurrección de Superman), logra un entretenimiento mayúsculo en el que, a diferencia de las pifias que hizo George Lucas al tratar de unir la nueva trilogía de "Star Wars" con la original, realmente todas las piezas encajan y los nuevos acontecimientos adquieren una dimensión renovada porque son como una reinterpretación de los acontecimientos pasados.  Todo muy milimetrado, todo perfectamente encajado...  a excepción de un nuevo personaje, que pretende ser un homenaje al eterno compañero de Batman en los tebeos, el denostado Robin, y que aparece y desaparece en todos los lugares posibles, con una ubicuidad y una efectividad muy poco creíbles (recuérdese que hablábamos de otorgarle a todo ésto una pátina de realismo nada comiquera).  Mas, con las mínimas salvedades apuntadas, hay que quitarse el sombrero ante esta película en la que, nuevamente, nos deslumbra un maravilloso plantel de actores.  A los ya conocidos Christian Bale, Michael Caine, Gary Oldman y Morgan Freeman se unen Anne Hathaway (la nueva Catwoman), Marion Cotillard, Tom Hardy (irreconocible en su valiente encarnación del maquiavélico Bane), Joseph Gordon Levitt (estos tres ya aparecían en "Origen") y unos recuperados Matthew Modine y Brett Cullen, además de un "resucitado" Liam Neeson al que siempre gratifica ver.

Apabullantes escenas de acción, una gran partitura de Hans Zimmer (esta vez en solitario), 164 minutos que se pasan en un suspiro y (al menos en la sala en que yo la ví) el mejor sonido jamás escuchado en un cine...  Ojalá que el recuerdo del pistolero de Denver no perjudique la carrera comercial de un estupendo film que, no sé si pretendiéndolo o no, nos deja con ganas de más...  aunque, como ya ha quedado dicho, ya no será más de lo mismo.

Luis Campoy

Lo mejor:  el personaje de Bane y la tortura a todos los niveles que es capaz de infligir al héroe
Lo peor:  el personaje de Robin, metido con calzador aquí y allá;  la exacerbada oscuridad dramática, que no deja un resquicio de esperanza (o casi)
El cruce:  "Batman Begins" + "El Caballero Oscuro" + "Batman vuelve"
Calificación:  9 (sobre 10)

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