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martes, 24 de julio de 2012

Juego de Tronos





En 1991, el escritor norteamericano George Raymond Richard Martin (en adelante, George R. R. Martin) comenzó a redactar el borrador de lo que en principio iba a ser una trilogía de novelas de épica y fantasía, titulada genéricamente "Song of Ice and Fire" ("Canción de hielo y fuego").  Probablemente, el hecho de llevar parte de las mismas iniciales que el célebre John Ronald Reuel Tolkien (J. R. R. Tolkien para los amigos), creador de "El Señor de los Anillos", le condicionó sin él saberlo, pero lo cierto es que, tras cinco largos años de trabajo, por fin logró publicar el primer volumen de la saga, repleto de aventuras medievales, casas reales en litigio, sexo y violencia explícitos y un poquito de magia apenas insinuada.  Aquella primera novela se tituló "Juego de tronos", y en años posteriores le seguirían "Choque de reyes" (1998) y "Tormenta de espadas" (2000), tras lo cual el buen George R.R. decidió que la mastodóntica historia no iba a caber en una trilogía, de modo que se puso manos a la obra y redactó "Festín de cuervos" (2005) y "Danza de dragones" (2011), a las que, teóricamente, todavía deberían añadirse las proyectadas "Vientos de invierno" y "Un sueño de primavera", que cerrarían una colosal heptalogía....  en caso de que la edad actual de Martin (63 años) y su rumoreado mal estado de salud no lo impidan.

lunes, 23 de julio de 2012

Cine actualidad/ "EL CABALLERO OSCURO: La leyenda renace"

Oscuridad, madurez y fin de ciclo

Cuando Bob Kane (con la ayuda del algo más desconocido Bill Finger) creó a Batman en 1939, su idea no era otra que prolongar el desmesurado éxito cosechado por Superman, que DC Comics había empezado a publicar un año antes.  En principio, ambos compartían diversos elementos de caracterización (llevan una gran capa y botas altas, viven una doble identidad y residen en la misma ciudad imaginaria, Gotham, un trasunto muy obvio de Nueva York), pero, con el transcurso del tiempo, las historias del Hombre Murciélago fueron adquiriendo tintes cada vez más oscuros, en parte debido a que este peculiar justiciero desarrolla su actividad básicamente al abrigo de las sombras de la noche, y en parte a causa de los métodos expeditivos que utiliza y la calaña de los enemigos a los que se enfrenta.  Con todo, la mayoría de acercamientos de Batman a la televisión y el cine habían tenido un enfoque cómico que resultaba ciertamente molesto, pues se convertía al héroe en un payaso y a toda la parafernalia que le rodea en un colorido circo que casi siempre traspasaba los límites del ridículo.  Los dos primeros films de Tim Burton al final de la década de los 80 y principios de los 90, aun conteniendo dosis del humor negro que caracteriza al pintoresco realizador californiano, supusieron un cambio evolutivo que complació a las legiones de fans y convenció a la crítica.  Lamentablemente, a Burton le sucedió el inclasificable Joel Schumacher, que sucumbió a la peor tradición catódica y pareció hundir para siempre a Batman en un abismo irrisorio y grotesco del que pareció que no podría salir.  Sin embargo, en 2005, el director de la imaginativa "Memento", Christopher Nolan, sorprendió a propios y extraños con "Batman Begins", una excelente película de superhéroes y, por ende, una excelente película, a secas, que se alejaba del humor y abrazaba el realismo de algunos films sobre personajes de Marvel como "X-Men" o "Spider-Man".  3 años después, se estrenaba "El Caballero Oscuro", que para muchos no sólo igualaba sino superaba los logros de la anterior, convirtiéndose en todo un fenómeno cinéfilo que incluso hoy día me cuesta entender.  Después de no pocas presiones, finalmente el realizador Christopher Nolan ha accedido a rodar una tercera entrega de la saga, éso sí, dejando bien claro desde un principio que su intención (y la del actor protagonista, Christian Bale) era la de poner punto final a una trilogía, perpetrando un broche de oro que anudara todos los cabos que pudieran haber quedado sueltos.

viernes, 20 de julio de 2012

Cine actualidad/ "EL DICTADOR"


Risas muy gamberras

El inclasificable Sacha Baron Cohen (Londres, 1971) es una de esas personalidades que no dejan indiferente a nadie.  Debutó en la televisión británica en 1998 y poco después ya tenía su show propio, en el que fue creando a los personajes que posteriormente saltarían al cine, con irregulares pero siempre desternillantes resultados.  El primero fue un rapero en "Ali G anda suelto", al que siguieron un alelado reportero kazajo en "Borat" y un peluquero austríaco homosexual en "Brüno".  Entre medias, Baron Cohen ha realizado papeles secundarios en "Sweeney Todd" de Tim Burton, "La invención de Hugo" de Martin Scorsese y en la aún no estrenada "Los Miserables" que ha dirigido Tom Hooper.  "El dictador", que acaba de llegar a España, es el último largometraje, por ahora, en el que tiene protagonismo absoluto.

sábado, 14 de julio de 2012

El fin del bienestar


Cuando Zapatero asumió el gobierno de España, en Abril de 2004, tras una tragedia oscura y nunca aclarada del todo como el 11-M, dedicó los primeros años de su mandato a desarrollar una serie de medidas que no sólo llevaba en su programa electoral, sino que, incuestionablemente, respondían a cualquier manual de estilo de un político de izquierdas.  Sacó a España de la guerra de Irak, legalizó el matrimonio entre personas del mismo sexo, promulgó la Ley de Dependencia, reforzó las Autonomías e instauró el “Cheque bebé” que trataba de fomentar la natalidad.  Medidas, todas ellas, que, de un modo u otro, mejoraron o trataron de mejorar lo conocido como “Estado del bienestar”.  Obviamente, fueron más sus múltiples errores que sus escasos aciertos, y no le defiendo absolutamente en nada;  sólo digo que, al menos en su muy primera época, cumplió parte de su programa electoral y quiso desarrollar una adecuada política social.  Sin embargo, la voraz crisis económica mundial, sumada a las equivocadas respuestas zapateristas y sí, a bastante despilfarro injustificable, abocó a España a una situación crítica.

jueves, 12 de julio de 2012

El dedo en el ojo


El 17 de Agosto de 2011, al finalizar el partido de vuelta de la Supercopa de España entre el Barcelona y el Real Madrid (que ganó el Barça por 3-2, proclamándose Campeón de dicho torneo), se produjo una vergonzosa tangana a raíz de una entrada del madridista Marcelo al barcelonista recién llegado Cesc Fábregas.  Furbolistas y técnicos de ambos bandos perdieron los papeles y se comportaron como auténticos energúmenos.  Ozil y Villa fueron expulsados, y para la Historia de lo cutre y barriobajero quedó una imagen imborrable:  el entrenador del Madrid, José Mourinho, se dirige al segundo técnico del Barça, Tito Vilanova, cuando éste está distraído, y le introduce el dedo en el ojo.  Vilanova, estupefacto, tarda unos segundos en reaccionar y, airado, replica dándole a Mou una colleja.  Posteriormente, el portugués justificaría su acción insinuando que, desde el banquillo azulgrana, se habían sucedido diversas provocaciones gestuales e incluso verbales, pero, eso sí, ninguneó notoriamente al entonces ayudante de Pep Guardiola al referirse a él como “Pito” Vilanova.  El Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol, después de analizar estos incidentes de amplísima repercusión mediática, consideró que la sanción justa para el técnico agresor era de sólo dos partidos, mientras que el técnico agredido y que no se había resignado a dejarse agredir sin más, fue castigado con un encuentro.  Como todos sabéis, soy del Barça, pero voy a tratar de ser imparcial en lo que voy a decir:  me parece no grave, sino gravísimo, el hecho de que un entrenador ataque físicamente a un compañero, me parece insultantemente liviana la sanción de sólo dos encuentros para el atacante y, comparativamente, me parece doblemente humillante, por lo desproporcionada, la sanción de un partido para el atacado.  Estoy hablando de un suceso que dio la vuelta al mundo, que trascendió el ámbito puramente dialéctico en el que se habían producido las anteriores salidas de tono de Mou, y, ¿por qué no decirlo?, hablo de un hecho susceptible de crear precedente:  ¿por qué no puedo pegar a mi rival, si sé que la condena va a ser menos que mínima?.

miércoles, 11 de julio de 2012

De buena tinta


¿Qué es lo más caro de una impresora?  ¿El plástico?  ¿El metal?  ¿La goma?  No...  Lo más caro es, indudablemente, la tinta.  Las grandes corporaciones que fabrican dichos aparatejos (Epson, Hewlett Packard, Canon, Brother, etc.) fabrican como churros variopintos cacharros que no sólo imprimen sino que también escanean, fotocopian e incluso faxean,  todo ello por un precio proporcionalmente tirado por los suelos del país de las gangas.  Pagar por un equipo multifunción no más de 40 euros es posible, pero...  ¡ay, amigo!, cuando el cartucho de muestra que viene en la caja, se gasta a las primeras de cambio y toca reponerlo, es entonces cuando constatamos lo que realmente vale el peine.  Así pues, matemáticamente podemos deducir que la impresora queda amortizada en cuanto toca sustituir tres o cuatro veces los cartuchos, por lo que, salvo que se le haya tomado un cariño platónico, lo más rentable es enterrar a nuestra amiga en el cementerio informático más próximo y, a otra sora, impresora…

sábado, 7 de julio de 2012

Cine actualidad/ "EL ASOMBROSO SPIDERMAN"


Reseteo arácnido

No soy un tipo presuntuoso, y nunca alardeo de saber de nada más que nadie.  Ahora bien, cuando me tocan a “mi” Spiderman, el héroe de comic al que llevo siguiendo casi ininterrumpidamente desde hace treinta y ocho años, no puedo evitar erigirme no sólo en fan sino en experto y en guardián de la memoria de un personaje que es mucho más que un superhéroe al uso.  Cuando Stan Lee lo creó, en 1962, lo que le hizo instantáneamente popular no fueron sus increíbles poderes arácnidos (capacidad de trepar por las paredes, fuerza proporcional de araña, agilidad sobrehumana, instinto que le advierte del peligro) sino la afortunada y realista caracterización tanto del personaje principal, el joven tras la máscara (Peter Parker), como de su entrañable elenco de secundarios, cada uno de los cuales no era un simple relleno argumental, sino que aportaba algo a la compleja y torturada psicología del protagonista.  “The Amazing Spiderman” (título original de aquella primera colección) sólo era un tebeo de superhéroes y supervillanos en apariencia;  lo principal era contemplar cómo se desenvolvía en la sociedad norteamericana de los años 60 un adolescente tímido y huérfano, dotado de una mente privilegiada pero vapuleado por sus compañeros más camorristas, prisionero de la inmensa responsabilidad que conlleva el haber recibido un don que siempre tratará de encauzar hacia el lado correcto, independientemente de que ello le convierta en atormentado enemigo de sí mismo.

miércoles, 4 de julio de 2012

Cine actualidad/ "EL ENIGMA DEL CUERVO"

El poe-ma de Poe

Edgar Allan Poe, el famoso escritor de relatos de misterio, murió en circunstancias igualmente misteriosas y nunca aclaradas, cuando apenas contaba cuarenta años de edad.  A partir de este hecho y de la macabra naturaleza de la mayoría de sus narraciones, los guionistas Ben Livingston y Hannah Shakespeare han urdido una ingeniosa trama en la que un psicópata admirador de Poe se dedica a perpetrar una serie de asesinatos basados en los escritos del autor, obligando al escritor a participar junto a la policía en el esclarecimiento de los hechos, los cuales desembocarán en un trágico desenlace que, en cualquier caso, ya se muestra en el mismo arranque de la película.

martes, 3 de julio de 2012

Triple corona



Tricampeones:  del mundo y, doblemente, de Europa.  ¿Os lo podéis creer?  La Selección española ha hecho historia, o mejor, Historia, con mayúsculas, pues nadie nunca antes había obtenido tales éxitos consecutivos.  Parece que todos los que criticábamos algunos aspectos del juego diseñado por Vicente Del Bosque no teníamos, al fin y al cabo, ni puta idea de fútbol.  Porque empatarle a Italia en el partido inicial, ganarle a Irlanda cuando nos iba la vida en ello e incluso dormir a propios y extraños con aquel extraño amodorramiento ante Croacia no fue nada comparado al altísimo nivel desplegado ante Francia y, sobre todo, la Italia de Balotelli (el choque contra Portugal estuvo tan igualado y los penalties fueron tan taquicárdicos que mejor lo dejamos al margen).