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lunes, 20 de febrero de 2012

Cine actualidad/ "WAR HORSE (Caballo de batalla)"


Guerra de emociones

Exactamente igual que ocurriera hace unos meses con "Las aventuras de Tintín:  El secreto del Unicornio", el cartel anunciador de "War Horse (Caballo de batalla)" presenta en grandes caracteres el título del film, mientras que el nombre de su realizador aparece en una tipografía casi imperceptible.  Cuesta creer que un talento como el de Steven Spielberg no se utilice como reclamo para llevar a la gente al cine, aunque quizás es cierto que no están los tiempos para historias "blancas" y familiares como la que aquí se nos narra...

En los días previos al inicio de la Primera Guerra Mundial, un adolescente británico es testigo del nacimiento de un potrillo.  Pocas semanas después, el joven Albert, que así se llama el muchacho, recibe como regalo de su padre precisamente a dicho caballo, al que bautiza como Joey y al que tendrá que adiestrar y enseñar a labrar la tierra.  Pero la precariedad económica y el estallido de la guerra lo cambiarán todo, y Joey será vendido al ejército inglés, lo cual marcará el inicio de una odisea a través de la cual la fe y la amistad tendrán que superar no pocas pruebas de fuego.....

Un director como Steven Spielberg (que, recordémoslo una vez más, ha sido el creador de "Tiburón", "En busca del arca perdida", "E.T." o "Parque Jurásico") debe recibir cada mes decenas o centenares de guiones esperando convertirse en su próxima película.  Por qué se decidiría por la adaptación de esta novela infantil de Michael Morpurgo constituye un misterio insondable, aunque no tanto:  en realidad, en el argumento de "Caballo de batalla" subyacen no pocos elementos propios del carácter spielbergiano, tales como la aventura, la familia, la amistad, la ternura, la esperanza o incluso la guerra (si bien, a diferencia de la magistral crudeza manifestada en el tratamiento de las escenas bélicas de "Salvar al soldado Ryan", aquí Spielberg opta por utilizar todo tipo de elipsis que impidan que la violencia tiña de sangre la pantalla).

Supongo que gran parte de la fría acogida comercial que ha tenido esta cinta proviene, precisamente, del tono empleado, de su vocación de film familiar que no haga daño ni ofenda a nadie, que no contenga escenas de violencia ni de sexo, ni insultos o provocaciones de ningún tipo.  Se trata, deliberadamente, de una fábula moralizante con final feliz, de una especie de cuento de hadas para el que el público del siglo XXI no parece estar preparado.  Pero, no lo olvidemos, nos hallamos ante una película de Steven Spielberg, y el ya veterano realizador (65 años) sabe de sobras cómo trascender las limitaciones del argumento.  La puesta en escena de "Caballo de batalla" es simplemente espectacular, utilizando al máximo las posibilidades de la pantalla panorámica y volviendo a lograr ese virtuosismo en la composición de planos que es tan habitual en Spielberg.  Eso sí, en esta ocasión se atreve a ir un poco más allá, y tanto él como sus íntimos colaboradores (el insigne compositor John Williams y el director de fotografía Janusz Kaminski) se toman la libertad de emplear todas las armas a su alcance para provocar la emoción del espectador, lo cual también es posible que haya irritado a algunas personas.  Así, cada gesto, cada nota musical y cada tonalidad cromática han sido concebidos expresamente para provocar una respuesta emocional, para generar un sentimiento, lo cual deja al espectador totalmente a merced de un cineasta que no duda en manipularle a su antojo.  Porque, si bien es cierto que ya en la novela (Y en su exitosa representación teatral londinense) se cuenta una historia cuyos avatares y vicisitudes son de todo menos realistas y creíbles, el bueno de Spielberg la reinterpreta rociándola de arte conmovedor, depredador del escalofrío y la lágrima.  No cabe duda de que, o se entra de lleno en el juego, o no se puede disfrutar plenamente un producto como éste.  Y a Spielberg hay que darle un margen de confianza, que lleva casi cuarenta años ganándoselo a pulso….

Los actores humanos (Jeremy Irvine, Emily Watson, David Thewlis, Peter Mullan, Tom "Loki" Hiddleston o Benedict "Sherlock Holmes" Cumberbatch) están bastante correctos en sus papeles, pero quien se lleva la palma es el caballo Joey, que debería recibir un Oscar especial a la mejor interpretación animal.  Heredera de ficciones equinas como "Tonka" o "Belleza negra", "Caballo de batalla" es, ante todo, una gozada sensual, en cuanto a regocijo de los sentidos, perpetrada según unos cánones quizás algo trasnochados pero que, no nos engañemos, en su momento fueron utilizados con excelentes resultados por John Ford, Victor Fleming y Frank Capra.  ¿No tiene derecho Steven Spielberg a recibir la misma consideración?.

Luis Campoy

Lo mejor:  la música de John Williams, la fotografía, el color
Lo peor:  la puesta en escena está muy por encima de un argumento que no deja de ser infantil
El cruce:  “Tonka” + “El imperio del sol” + “Salvar al soldado Ryan” + “La legión invencible”
Calificación:  9 (sobre 10)

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