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lunes, 23 de enero de 2012

Cine actualidad/ "MILLENNIUM: Los hombres que no amaban a las mujeres"


Morbo en la nieve

Suenan los primeros acordes de "Immigrant Song" de Led Zeppelin, en una versión más salvaje y más rítmica.  Mikael Blomkvist, famoso periodista curtido en mil batallas, ha salido mal parado en un juicio por haber tratado de revelar una serie de informaciones acerca de un poderoso empresario corrupto.  Apartado de la carrera periodística, Blomkvist recibe un curioso encargo:  escribir las memorias del ya anciano Henrik Vanger, antaño uno de los hombres más poderosos de Suecia.  Pero lo que a Vanger en realidad le interesa, va mucho más allá de poner en orden sus recuerdos.  Lo que espera que Mikael consiga es desentrañar el misterio de la desaparición y asesinato de su joven sobrina Harriet, acaecida cuarenta años atrás.  Sin nada mejor que hacer, Blomkvist acepta el encargo y se traslada a vivir de Estocolmo a la nevada localidad de Hedestad, donde los Vanger, un clan particularmente antipático (algunos fueron nazis y los que no, se odian a muerte los unos a los otros), no le ayudan demasiado en su investigación.  Necesitado de un ayudante, Mikael pide la colaboración de la escurridiza Lisbeth Salander, una joven hacker cubierta de piercings y tatuajes, quien acaba de tener un mal encuentro con su nuevo tutor legal.  Lisbeth, que de niña fue internada en diversas instituciones psiquiátricas tras haber tratado de quemar vivo a su padrastro, es una muchacha retraída e insociable, pero posée una memoria fotográfica, una inteligencia superior y una habilidad única para la informática.  Juntos, Blomkvist y Salander se pondrán manos a la obra para desentrañar un misterio que resulta ser muchísimo más turbio y apasionante de lo que se pensaban.....

Este podría ser, a grandes rasgos, el argumento tanto de la celebradísima novela de Stieg Larsson "Millennium:  Los hombres que no amaban a las mujeres" como de su versión televisiva sueca (estrenada aquí en salas de cine) y, obviamente, de la reciente adaptación cinematográfica que acaba de aterrizar en nuestras salas proveniente de los Estados Unidos.  Supongo que todos nos preguntamos si era necesario realizar una nueva versión de una película que se estrenó hace apenas tres años, y, para entenderlo, hay que conocer la pereza o la soberbia del público estadounidense, incapaz de aceptar un film europeo plagado de molestos subtítulos.  El éxito de las novelas de Larsson ha sido poco menos que universal, y lo más triste es que el infortunado autor no pudo disfrutarlo, ya que falleció de un infarto poco después de entregar el borrador de la tercera parte la trilogía, y antes de que la primera se convirtiera en el fenómeno universal que le habría de inmortalizar.  El caso es que un libro tan famoso no podía quedarse sin su adaptación a cargo de Hollywood, y la suerte que hemos tenido ha sido que el director asignado al proyecto ha sido nada menos que David Fincher, realizador de las magníficas "Seven", "Zodiac", "El curioso caso de Benjamin Button" y “La red social”.  Enamorado de los relatos de Larsson, Fincher ha recurrido a uno de los mejores guionistas actuales, Steven Zaillian, con una indicación de partida extremadamente clara:  la acción debía seguir transcurriendo en Suecia.  Todos los remakes de títulos foráneos que acomete el cine norteamericano suelen trasladarse a Nueva York o Chicago, pero la complejidad de las subtramas y la incidencia del paisaje aconsejaban en este caso que los nuevos Mikael y Lisbeth siguiesen operando en las gélidas tierras suecas.

Como quiera que las comparaciones son tan odiosas como inevitables, hay que reconocer que el guión y la ambientación de la "copia" estadounidense no difieren mucho de los que poseía la primera versión sueca, que dirigió con indudable corrección Niels Arden Oplev.  El interrés para los cinéfilos residía en comprobar cómo visualizaría la historia el señor Fincher, uno de los directores más dotados para el suspense y la fantasía, y quiénes serían los actores a cargo de los papeles principales.  Para encarnar al periodista Mikael Blomkvist (a quien, obviamente, al seguir siendo sueco, no se le ha cambiado el nombre por una americanada del tipo "Michael Bloomfish") se ha elegido nada menos que a Daniel Craig, el actual James Bond, que recientemente (en "Detrás de las paredes") había demostrado que sabe actuar sin portar smoking ni una Walther PPK.  Lo más morboso era encontrar a una Lisbeth Salander que lograra hacer olvidar a la excelente Noomi Rapace, que en la versión anterior había logrado lo que parecía imposible:  convencer a casi todo el mundo.  Sobre Rooney Mara, la Salander de David Fincher, sólo se me ocurren un par de pegas:  es demasaido esbelta, es demasiado guapa.  Si mal no recuerdo, en los libros no dejaba de repetirse que la primera impresión que Lisbeth causaba era la de ser un muchachito muy joven y asexuado, cosa que en este film no podría decirse.  Por lo demás, la joven Mara (vista en "La red social" o el remake de "Pesadilla en Elm Street") cumple satisfactoriamente con su papel, aunque si dijera que cuaja una actuación deslumbrante, también estaría exagerando.  Lo que sí me deslumbró fue la dirección de Fincher, que, si bien mantiene Suecia como aparente epicentro del relato, consigue trasladar la acción a su propio universo de refinada maldad,  iluminación desasosegante y fotografía sobrecogedora.  Además, el montaje es de ésos que no pasan inadvertidos:  las imágenes se suceden con una precisión y un ritmo que rozan la perfección.  Fantástica puesta en escena de Fincher (ya intuída a partir de los magnéticos títulos de crédito iniciales), que casi consigue que no nos demos cuenta de que muchos pasajes del guión son confusos o precipitados, y sólo se enterarán de todo quienes hayan leído el libro o hayan visto la peli sueca.

El reparto de secundarios tiene algo de cal y un poco de arena.  Formidable la interpretación de Stellan Skarsgard y entrañable la aparición del veteranísimo Capitán Von Trapp de "Sonrisas y lágrimas", Christopher Plummer, pero sorprende que papeles importantes como los de Dragan Armanskij, el jefe de Lisbeth, y el abogado Nils Bjurman, el tutor que la viola brutalmente, hayan recaído en actores tan grises y sosos como Goran Visnjic y Yorick Van Wageningen, respectivamente.  Será porque con esos nombres tan poco yanquis cubren el cupo europeísta de la función......

Luis Campoy

Lo mejor:  la puesta en escena, el montaje, los títulos de crédito, Rooney Mara, Stellan Skarsgard
Lo peor:  el afán de mantener demasiadas partes del libro hace que la trama resulte un poco confusa en algunos momentos
El cruce:  "Zodiac" + "La zona muerta" + "Atrapado en el tiempo"
Calificación:  9 (sobre 10)

1 comentario :

EXPEDIENTEX dijo...

Yo me leí la trilogía de MILLENNIUM, y me enganchó.