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martes, 24 de enero de 2012

Cine actualidad/ "LOS DESCENDIENTES"


Muerte y paternidad

Los Globos de Oro obtenidos la semana pasada (Mejor Película Dramática y Mejor Actor Dramático:  George Clooney), así como un rosario de distinciones y el beneplácito de la crítica internacional, convierten a "Los descendientes" en una clara favorita para alzarse con alguna de sus cinco nominaciones al Oscar el próximo mes de Febrero.  Pero ¿de dónde desciende "Los descendientes"…?

El origen del fenómeno estriba en una historia corta titulada "The minor wars" ("Las guerras menores") perteneciente a un libro de relatos publicado como "House of thieves" ("Casa de ladrones") y que, posteriormente fue reconvertida en novela de longitud convencional por la propia autora, Kaui Hart Hemmings, pasando a retitularse "The descendants", ésto es, "Los descendientes".  La historia, ambientada en un entorno paradisíaco (las islas que conforman el archipiélago de Hawai), sigue de cerca a Matt King, un abogado cuya esposa ha quedado en coma vegetativo a causa de un accidente sufrido cuando practicaba esquí acuático.  A Matt se le cae el mundo encima.  De repente, se da cuenta de que, absorto permanentemente en su trabajo, apenas tiene contacto afectivo con sus dos hijas, además de lo cual descubre que su mujer le estaba siendo infiel.  Para acabar de complicar la agobiante situación, sus primos le presionan para que tome una decisión sobre la venta de unos terrenos en la paradisíaca isla de Kauai, terrenos que según la nueva legislación y a pesar de la existencia de un fideicomiso, no pueden conservar ni aun siendo los legítimos descendientes de los reyes aborígenes hawaianos...

Como dice la voz en off del protagonista nada más comenzar la acción, todos pensamos que en las islas Hawai todo el mundo se pasa la vida tomando el sol y haciendo surf, sin darnos cuenta de que, bajo aquel sol tropical, la gente vive y muere, ama y sufre exactamente igual que en cualquier parte.  Tópicos aparte, "Los descendientes" manifiesta una serie de temas a cada cuál más interesante (el distanciamiento entre padres e hijos, la infidelidad, la eutanasia, la ruptura de la unidad familiar, la invasión de la Naturaleza por la especulación inmobiliaria), y lo hace combinando hábilmente el drama y la comedia.  Siempre suelo decir que lo más difícil de este subgénero que podríamos llamar "tragicomedia" es conseguir el equilibrio entre los elementos hilarantes y dramáticos, transmitir al espectador la sensación de que, en los momentos tristes, puede permitirse llorar, porque, en la escena siguiente, se le va a brindar la oportunidad de reir.  "Los descendientes" consigue este equilibrio merced a la acertada dirección de Alexander Payne (autor de "Entre copas"), que se limita a colocar la cámara y dejar que un grupo de actores en estado de gracia se desahoguen frente a ella.  El mérito de la composición de George Clooney estriba en que, aunque todos conocemos su temperamento real, su faceta de indómito soltero de oro, su activismo izquierdista, nos lo creemos a pies juntillas cuando interpreta a un pobre hombre traicionado por su esposa, ignorado por sus hijas y sobrepasado por sus responsabilidades económico-familiares.  Muy preciso el trabajo de Clooney, no sería de extrañar que se alzara con el Oscar.  Los demás personajes también están muy bien retratados:  la hija traumatizada por la temprana ausencia de la madre, la hija adolescente concienciada, el yerno cachondo, los amigos partidistas, los suegros doloridos, los primos chupópteros e incluso el amante avergonzado.  En apenas unos segundos, ya sabemos de qué pie cojea cada uno, somos capaces de intuir cómo va a reaccionar ante cada situación.  Naturalmente, ésto se logra merced a una gran dirección de actores, y a unos intérpretes que, sin robarle el protagonismo a la estrella, cumplen a la perfección.  Destacan por méritos propios el veterano Robert Forster (el suegro golpeador) y la joven Shailene Woodley, que no sólo posée el físico de una libidinosa Lolita sino también el talento de una verdadera actriz en ciernes.

Rodada a caballo entre Honolulú y la maravillosa Kaui (bellísima isla en la que se filmaron películas como el "King Kong" de 1976), "Los descendientes" conmueve y entretiene a partes iguales, y consigue humanizar a una de las estrellas más poderosas de la Meca del Cine, el galán arquetípico por excelencia, George Clooney.  Por cierto que tanto se le humaniza que hasta se le ridiculiza un poco, ¿o no es ridículo que su esposa le engañara con el impresentable Shaggy de "Scooby Doo", el gesticulante Matthew Lillard?  Otra curiosidad podría ser la presencia de Beau Bridges, cuyo hermano Jeff fue el protagonista de la versión de "King Kong" también rodada en la isla.  En fin, si conseguimos empatizar con el protagonista y entender y aceptar sus planteamientos vitales (ese empeño que podría parecer absurdo por conocer al amante de su mujer), podríamos concluir que "Los descendientes" es una auténtica delicia y terreno abonado para la proliferación de Oscars.

Luis Campoy

Lo mejor:  George Clooney, la fotografía, los paisajes
Lo peor:  la música incidental, machacona y agobiante, una sobredosis de folklore hawaiano
El cruce:  "Mi vida es mía" + "Escala en Hawai" + "Mi padre, mi héroe"
Calificación:  8,5 (sobre 10)

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