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lunes, 22 de agosto de 2011

Cine actualidad/ "SUPER 8"


Regreso al pasado

A partir de 1982 y, gracias al descomunal éxito de sus películas, Steven Spielberg comenzó a producir cintas de otros realizadores, para los que ejerció de mecenas dándoles un espaldarazo a sus carreras y, obviamente, llenando sus propias arcas con el éxito inmediato de sucesivos proyectos, la mayoría de ellos aclamados por el público, pues el apellido Spielberg, llamado desde entonces “El Rey Midas de Hollywood” constituía una garantía de aventura y entretenimiento de tono casi siempre familiar.  Fueron los años de “Gremlins”, “Poltergeist”, “Los Goonies”, “Regreso al futuro”, “Exploradores” o “El secreto de la Prámide”, cuya temática y estética casaban a la perfección con sus propias realizaciones, como “Encuentros en la tercera fase” o “E.T., El Extraterrestre”.  Todavía Spielberg continúa ejerciendo de productor, y prueba de ello son películas como la trilogía de “Transformers”, la de “Parque Jurásico” o “La Máscara del Zorro” (versión Antonio Banderas) y su secuela, pero es obvio que los tiempos cambian y este tipo de films ya nada tienen que ver con la inocencia y aparente simplicidad de los títulos antes reseñados.  Hasta ahora.  J.J. Abrams, el creador de bombazos televisivos como “Perdidos”, “Alias” y “Fringe” y director de “Misión Imposible III” o la última génesis de “Star Trek”, se convierte en nuevo chico Spielberg, y el tiempo parece haber vuelto atrás…

Estamos en 1979.  Un grupo de adolescentes que viven en un pueblo de Ohio está rodando una película de terror con la cámara de super 8 mm del padre de uno de ellos.  Mientras graban una escena en una estación de tren, se produce un espectacular accidente ferroviario y a partir de ese momento comienzan a suceder hechos inexplicables y desapariciones de personas.  ¿Quizás la clave estará en la cinta que continuó grabando la cámara cuando el trípode se volcó durante el incidente…?

Para toda una generación de cineastas, el super 8 fue mucho más que un formato doméstico en el que impresionar sus películas familiares.  Difundido a principios de los años 60, gracias a él pudieron comenzar a desarrollar sus inquietudes jóvenes creadores como Francis Ford Coppola, Martin Scorsese o el mismo Steven Spielberg.  Sentido homenaje no sólo a una forma de iniciarse en el séptimo arte sino a toda una época que hoy recordamos con tierna nostalgia, “Super 8”, la película, denota en cada uno de sus fotogramas un cariño y un respeto supremos al pequeño subgénero al que se adscribe.  Es, con todo derecho y merecimiento, “una producción de Steven Spielberg”, más aún que “un film de J.J. Abrams”.  Abrams venera a Spielberg, y eso se traduce tanto en el tratamiento literario de la historia como en la cuidada realización técnica.  Por momentos, parece que realmente estamos asistiendo a la proyección  de una obra ochentera, surgida en un mundo sin video, sin DVD, sin tablets ni ordenadores personales, sin teléfonos móviles.  Una era en la que aún quedaban millones de aventuras por vivir, en la que la niñez y la adolescencia podían hacerse casi eternas, en la que casi todo era posible.  Para empezar, el poster lleva la impronta inequívoca de Drew Struzan (aunque en realidad parece que finalmente no ha sido éste su autor de facto), al igual que lo hicieran “Regreso al futuro” o “Los Goonies”.  La música, compuesta por Michael Giacchino, sigue las pautas de las que solía escribir el maravilloso Jerry Goldsmith (en los films dirigidos por él, Steven Spielberg utilizaba a su compositor fetiche John Williams, mientras que los proyectos en los que sólo aparecía como productor los musicalizaba casi siempre Goldsmith).  Además, Abrams y su operador Larry Fong filman con una fotografía deliberadamente granulada que contrasta con la pulcritud digitalizada de los films de nuestros días.  Es decir:  la sensación de estar viviendo un viaje en el tiempo es real y dura toda la película.

Justamente respaldada por el público al tiempo que bendecida por la crítica, “Super 8” se ha convertido en el fenómeno cinematográfico del verano, en la película que todo buen amante al cine debería querer ver.  Méritos no le faltan.  Compendia, una vez más, todos los aspectos positivos de la idiosincrasia spielbergiana (apabullante pericia técnica, ubicación en entornos poblacionales pequeños, defensa a ultranza de las estructuras familiares, glorificación de la amistad, mitificación de lo aventurero), aunque también, consecuentemente, recoge algunos de sus defectos.  Demasiadas secuencias (el accidente ferroviario, la huída de la guarida de la criatura) son excesivamente aparatosas y ruidosas, como si Abrams, enfervorizado en su tributo al maestro, se hubiese propuesto multiplicar por dos la parafernalia visual y sonora que a éste caracteriza.  Los jóvenes protagonistas son el alma y motor de la acción, pero no siempre están caracterizados con el encanto que se pretende.  Y bueno, ¿qué decir del ridículo aspecto del alienígena?  Abrams también ha heredado uno de los mayores errores de, por ejemplo, “Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal”.  No sólo no es necesario, en un planeta inmenso y todavía lleno de incógnitas como la Tierra, establecer el origen del misterio allende las estrellas, sino que siempre, siempre, es mejor dejar que el espectador se imagine el aspecto de la amenaza que visualizarla sin ninguna gracia ni inspiración.

Protagonizada por un elenco de intérpretes semi desconocidos (los únicos que podrían sonarnos serían Kyle Chandler, el padre del protagonista, Elle Fanning, la chica, y Ron Eldard, el padre de ésta), no dudo que “Super 8” puede constituir la plataforma de lanzamiento de un joven actor sensible y fotogénico que se llama Joel Courtney.   Como el Elliott de “E.T.”, el Mikey de “Los Goonies” o el Ben de “Exploradores”, este Joe de “Super 8” es algo así como el alter ego de todos nosotros, el muchacho ansioso de aventura y necesitado de cariño ante cuyos asombrados ojos se despliega un universo de mágicas sensaciones.

Luis Campoy

Lo mejor:  la fotografía, la música, la recuperación de una época que ya nos parece maravillosa
Lo peor:  algunas secuencias excesivamente aparatosas, el diseño del monstruo
El cruce:  “Los Goonies” + “E.T.” + “Exploradores” + “Encuentros en la tercera fase” + “Monstruoso” (nótese que son todas películas dirigidas y/o producidas por Spielberg o Abrams)
Calificación:  8,75 (sobre 10)

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