contenido de la página

Dame tu voto ¡Gracias!

Dame tu voto en HispaBloggers!

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Musicales en escena/ "LOS MISERABLES"

 Más que un musical… una gozada



Hasta que, en la noche del pasado sábado, la orquesta no atacó los primeros compases del preludio de "Los Miserables", todavía no acababa de creerme que uno de mis mayores sueños estaba haciéndose realidad. Después de tantos años de amar profundamente este maravilloso musical escrito por Alain Boublil y musicalizado por Claude-Michael Schönberg en 1980 a partir de la famosa novela de Víctor Hugo, por fin iba a poder entrar directamente dentro de él... y sin necesidad de tener que desplazarme hasta Londres, donde en la actualidad se está representando no en uno sino en dos teatros, ya que el Queen’s Theatre continúa ofreciendo, 25 años después, el montaje original de la pieza tal como ha sido exhibido desde 1985, mientras que en el Barbican puede verse una nueva versión actualizada que es hermana gemela de la que el pasado día 18 de Noviembre debutaba en el Teatro Lope de Vega de Madrid y que fue la que, lleno de expectativas, yo pude disfrutar.



A la hora de plantearme este artículo, no sabía si empezar por hablar de las (muchísimas) cosas que me entusiasmaron o de los (pocos) aspectos que no me convencieron, pero, tras arduas deliberaciones internas conmigo mismo, he llegado a la conclusión de que es preferible exponer primero los defectos, con el fin de que, más adelante, las virtudes brillen doblemente. Lo primero que tengo que decir acerca de esta representación que presencié en el Lope de Vega es que... no me hubiese gustado tener que verla en el Lope de Vega. Conozco la trayectoria de este castizo y entrañable local, que ha albergado decenas de fastuosos musicales a lo largo de sus ilustres décadas de historia, pero uno, enamorado irredento de "Les Miserables", hubiese deseado poder disfrutarla en un teatro algo mayor, o al menos en uno con un escenario más grande, donde sus movimientos de masas y sus escenas de acción hubiesen destacado aún más. Asimismo, no puedo evitar pensar que, en un teatro de mayores dimensiones, el foso de la orquesta también hubiera sido mayor, y, por tanto, hubiesen podido acumularse más músicos. Con todo, éstas no dejan de ser trivialidades subjetivas sin importancia.

Para mí, el error más grave que puede achacarse a esta nueva versión en castellano de la obra es la mediocridad de sus cantables. Como dije años atrás en un primer acercamiento a este tema, uno de los principales aciertos de la adaptación inglesa había sido que las letras parecían escritas originariamente en la lengua de Shakespeare, con lo que era todavía más fácil que este musical se convirtiera en un fenómeno universal sin precedentes. Sin embargo, lo cierto es que el nuevo texto en español perpetrado por Albert Mas Griera deja bastante, bastante que desear. Pasajes mal traducidos (¿alguien puede explicarme por qué el número de presidiario de Jean Vallean pasa del "2-4-6-0-1" original al "2-3-6-2-3"? ¿sólo por prosodia?), estribillos sin vigor ni garra y abuso de locuciones facilonas ("monsieur", es decir, "mesié" y "fatal" se utilizan a tutiplén) hacen que algunas canciones pierdan parte de su encanto y creo que incluso impiden el lucimiento de los intérpretes. Cuando uno tiene que cantar o recitar un buen texto tiene más posibilidades de lograr la excelencia que cuando se enfrenta a un cúmulo de vulgaridades. Así, temas primordiales como "Stars", "Empty chairs at empty tables" o incluso mi fragmento favorito, "On my own" poseen letras españolas tan poco conseguidas que algunas no apetece ni cantarlas, lo cual es una auténtica lástima. No sé por qué no se ha mantenido íntegra la traducción de la versión que produjo Plácido Domingo en 1992 (sólo se conservan unos pocos fragmentos), que, si bien tampoco era ni mucho menos perfecta, al menos sonaba mejor al oído. Algo parecido sucedió con la nueva andadura de "Jesucristo Superstar" exhibida hace un par de años, que prescindió de las letras de la versión que inmortalizaron Camilo Sesto y Teddy Bautista y su pésimo soporte literario hacía aguas por todos lados, ensombreciendo la magnífica labor de los vocalistas.



En lo que se refiere a los aspectos más conseguidos de esta nueva producción, hay que celebrar, en primer lugar, el gran nivel del elenco artístico. Ante todo, es justo destacar el soberbio trabajo de los dos protagonistas principales, Gerónimo Rauch como Valjean e Ignasi Vidal como Javert. Nacido y formado en Argentina, Rauch posée todas las virtudes del tenor operístico y no escatima un derroche de voz en todos sus finales, si bien para mi gusto abusa un poquitín de los falsetes. Su participación en el reciente concierto del vigésimo quinto aniversario junto a nada menos que el glorioso Colm Wilkinson es también inolvidable. Vidal acababa de ser Judas en "J.C. Superstar" y aquí de nuevo da vida al villano de la historia, con una presencia intimidatoria y un poderío vocal incontestable. Ellos dos fueron los más aplaudidos al final, los únicos que levantaron al público de sus asientos. A continuación quiero citar a Enrique R. del Portal, poco menos que un viejo amigo al que llevo viendo desde siempre en mil y una zarzuelas y que, paradójicamente, ya participó en el montaje de "Los Miserables" de 1992 (allí incorporando a Enjolras). Su mesonero Thenardier se luce soberbiamente en cada número, hilarante y detestable a la vez. Es el perfecto robaescenas, y lo mismo puede decirse de la estupenda Eva Diago, que representa a su oronda esposa. Fantine corre a cargo de Virginia Carmona, cuya versión de "I dreamed a dream" no tiene la espectacularidad de las de Patti LuPone o incluso Susan Boyle (hay que ser justos y agradecerle a esa señora lo mucho que ha hecho para popularizar la obra), pero al menos ha mejorado con respecto a los ensayos difundidos en YouTube.

En la función que yo presencié quiso la casualidad que no actuara Guido Balzaretti, el Marius titular, sino su suplente, Edgar Martínez, que resolvió la papeleta sin brillo pero con dignidad; tampoco podía esperarse mucho más, con las cursiladas que estaba obligado a recitar. Casi idénticas palabras valdrían para Lydia Fairén recreando a la tierna Eponine, el personaje más dual del relato; para mí tiene un romanticismo irresistible y además canta dos temazos como la citada "On my own" y "A little fall of rain", aunque, claro, no destacan especialmente con esas letras españolas tan cutres (así y todo, no se lo digáis a nadie, pero confieso que cuando la esforzada voz de la Fairén comenzó a entonar la primera de las dos canciones mencionadas, casi se me saltaron las lágrimas de la emoción, y hasta me pellizqué para asegurarme de que no estaba simplemente soñando que veía "Los Miserables"). Cosette es, de entre los papeles destacados, el menos favorecido musicalmente (apenas tiene un solo, "Castle on a cloud", y encima lo canta la Cosette niña, y no la adulta), así que poco me esperaba de Talía del Val, quien, por cierto, se repitió demasiado en los finales barrocos llenos de gorgoritos. En cuanto al "eurovisivo" Daniel Diges, compone un seductor Enjolras, si bien me chocó que llegase sobrado a las notas altas pero se ahogase un poco en las graves; más o menos lo mismo que les pasaba a "Fantine" y "Eponine", aunque, claro, ellas son mujeres... La calidad de los coros, sobre todo los femeninos, me dejó alucinado, y esa orquesta que en principio me pareció que podía quedarse corta, realizó un trabajo tan soberbio que casi llegué a sospechar que aquel sonido provenía de un disimulado playback, absurda idea de la que los ensayos de los profesores antes de la representación y los ágiles movimientos de la batuta del director musical Alfonso Casado me hicieron desistir. El caso es que no se les fue ni una nota ni tuvieron el más mínimo fallo. Sobresaliente o, mejor aún, matrícula de honor, para la orquesta y los coros.



Por lo que respecta a la puesta en escena, ya sabía que "Los Miserables" había sido pionera en innovaciones técnicas desde su estreno en los años 80, pero este nuevo montaje superó todas mis ilusiones. Decorados móviles, plataformas giratorias, proyecciones y retroproyecciones, alucinantes efectos de luz y sonido, sorprendentes hallazgos estéticos a partir de algunas pinturas obra del propio Víctor Hugo... La prisión que se convierte en campo, y, posteriormente, en fábrica, y luego en muelle, y a continuación en concurrida calle parisina... La sensacional batalla en la barricada (que los actores, en un alarde de osadía, mientras se enfrentan a un enemigo invisible, libran dándole la espalda al público durante larguísimos minutos), llena de explosiones, disparos en Dolby 5.1 y cegadores fogonazos de luz… La alcantarilla en la que se introducen Valjean y Marius, representada de tal modo que estos dos personajes, y luego el despreciable Thenardier, parecen realmente sumidos en un sinuoso túnel… El espectacular suicidio de Javert, que salta desde un puente y al que vemos volar mientras cae hacia las aguas imaginarias del Sena… Puestos a ponerme un poco borde, solo podría alegar que se echa en falta algo más de emoción en las apariciones de los fantasmas, uno de los platos fuertes del montaje primigenio. Cuando, mientras un convaleciente Marius canta "Empty chairs at empty tables", surgen de entre las sombras los espectros de sus compañeros muertos, solo vemos a un grupo de actores cuyo papel creíamos concluído y retornan brevemente con insípida frialdad; ahí los técnicos de luminotecnia no anduvieron del todo finos, y pienso que, si tan solo los "aparecidos" se hubiesen acercado más a los rostros las velas que recogen del suelo, igual hasta el efecto hubiera sido algo más aterrador… (Por cierto, ¿sólo a mí me chocó que en esa canción, que se traduciría como "Sillas vacías ante mesas vacías"… ¿no hubiese ni una silla ni una mesa en el vacío Café…?).



A diferencia de otros musicales actualmente en cartel como “Chicago” o “Mamma Mía!”, “Los Miserables” posée una riquísima base literaria (la famosa e inolvidable novela de Víctor Hugo, inspirada a su vez en hechos reales), pero es a partir de su transformación en musical cuando el relato trasciende las fronteras de las artes y los géneros. Pocas veces tan hermosas melodías han sido tan amadas por el público de todo el mundo, y este éxito apoteósico que dura veinticinco años (treinta, si contamos el concepto original francés) no podría explicarse si no es en base a las emociones que genera, las cuales, obviamente, vienen respaldas por una inteligencia, un talento y una perseverancia simplemente extraordinarias. Cameron Mackintosh nos hizo felices a millones de adeptos cuando estrenó “su” obra en 1985, y la nueva producción que ahora puede disfrutarse en Madrid es, también, un oasis de felicidad en esta época tan sórdida. Su hermosa historia de redención, amor y libertad, su inteligentísima alternancia de drama y comedia, sus bellísimas canciones y la asombrosa puesta en escena del Lope de Vega se merecen todo mi respeto y mi agradecimiento. Gracias infinitas a Stage Entertainment, y a Alfonso Casado, y a Gerónimo y a Ignasi y a todo el reparto y cuerpo técnico, por regalarnos algunos de los mejores instantes de nuestras “miserables” vidas.



Luis Campoy



Lo mejor: la orquesta, los coros, la impresionante puesta en escena, Gerónimo Rauch, Ignasi Vidal, Lydia Fairén, Enrique del Portal


Lo peor: las traducciones de las letras, los actores infantiles, Talía del Val


Calificación. 9 (sobre 10)

27 comentarios :

Anónimo dijo...

querido Luis, siento no estar muy de acuerdo con tu reseña de la obra, y por cierto, al actriz que encarna el papel de Fantine, es Virginia Carmona y no Veronica.

CHARO HERRERO GOMEZ

Anónimo dijo...

Buenos días Miserables! ciertamente estoy de acuerdo con algunos puntos que expuestos por Luis, en cuanto al tamaño del teatro que quizás hubiera hecho, si cabe, más grandioso el espectáculo. En cuánto a las letras, no creo que se puedan definir como "patateras", ni tampoco creo que Guido crea que cada noche, recita "tonterías" ... simplemente son distintas a las de 1992 pero no por ello son tan horrorosas, en mi opinión, con todos mis respetos. No me ha gustado que a Daniel Diges se le ponga el pseudónimo de "eurovisivo", en lugar de "ganador del premio nacional de teatro como mejor actor de musicales 2009 Y 2010", por ejemplo, y no se le destaque más que su cuestionable "ahogo" en las notas graves ????? ni tampoco comparto la opinión sobre el abuso de falsetes de Gerónimo Rauch. Sí estoy de acuerdo con tu opinión sobre Alfonso Casado y la orquesta, aunque menos mal que te diste cuenta de que no era un playback .... Saludos

ROSA FUERTES

Anónimo dijo...

Yo estoy de acuerdo en lo de la traducción de las letras, ya que no conocía bien las anteriores, pero mientras veía el musical muchas me chirriaban un poco. De todos modos debe ser marca de la casa, ya que en Mamma Mia ocurre lo mismo y ya no hablemos de Jesucristo Superstar, que era de juzgado de guardia. Y si, yo también eché de menos unas sillas y unas mesas en "Sillas y mesas vacías".

JUAN MANUEL MANCEBO HERNANDEZ

Luis Campoy dijo...

Gracias, Charo por tu corrección sobre Virginia, al escribirlo se me debió ir la cabeza a otro nombre que empezaba por "V".

Luis Campoy dijo...

Rosa, sobre lo de las letras en español, pues quizá la expresión "patatera" (que finalmente he suavizado un poco en el artículo) no sea la más edificante, pero insisto en que para mí (y parece que para más gente) son el punto débil de la adaptación. Lo de aplicar a Daniel Diges el calificativo de "eurovisivo" no es ni más ni menos que una forma de que cualquier persona sepa de quién estamos hablando. Si nos referimos a él como "Premio nacional de teatro, etc.", lamentablemente, no todo el mundo sabría de quién hablamos, pero si les recordamos que fue quien nos representó (o al menos a RTVE) en el Concurso, es más fácil que sí lo reconozcan. Y, lo siento, pero la noche en que lo oí yo, le costaba mucho llegar a las notas bajas, y digo que lo siento porque la verdad es que tiene una voz sensacional y además me cae de maravilla. Lo de los falsetes de Gerónimo lo he matizado con un "para mi gusto" porque, personalmente, prefiero en algunos momentos las versiones de Colm Wilkinson o Alfie Boe. De todas formas, al final digo que, para mí, los mejores son Lidia, Ignasi y Gerónimo. Sobre la orquesta, por supuesto que en ningún momento sospeché realmente que fuera playback, es una forma de hablar, lo que quiero decir es que sonaba TAN BIEN y tan sin ningún fallo que parecía un sonido grabado en estudio.

Luis Campoy dijo...

Un saludo, Juan Manuel, y a todos gracias por vuestra visita.

Anónimo dijo...

Yo soy de la opinión de que todas las críticas son bienvenidas siempre y cuando sean constructivas, por esta razón me ha encantado la crítica de Luis pese a no compartirla en parte... puesto que he leído anteriormente otras críticas que no hacían más que daño. Por otro lado está la cuestión de las letras: soy una reciente seguidora consciente de los musicales (digo consciente porque antes me gustaba la musica de estas obras pero me llegaba por otras vías y no la asociaba a este tipo de espectaculos), y tengo mi propia teoría sobre las letras; pienso que el cambio de letras en Los Miserables se ha debido al proceso de modernización al que se ha sometido la obra. Desconozco las letras del 92, si que conozco en profundidad la versión inglesa... pero ante todo desconozco la versión original francesa (que parece que siempre se nos olvida) que según he ido leyendo ultimamente se parece como un huevo a una castaña a la afamada versión británica. Pertenezco a esa nueva generación que se está acercando a los musicales (tengo la misma edad que el musical) y no me disgustan los cambios, me sorprendieron en principio puesto que mi adolescencia dormita entre las páginas de Los Miserables de Victor Hugo, pero al presenciar la obra... todos lo temores y dudas se disipan... no entiendo mucho ni de música ni de teatro, pero como ha dicho Javier tan sólo hace falta entender sobre sentimientos... Victor Hugo logró hacer la mejor radiografía del ser humano y este musical poetiza esa radiografía... qué más queremos!!! (y encima lo entendemos, para los que el inglés se les atraviesa XD)

MAR MuGo

Anónimo dijo...

Visto el comentario de Mar, el mío iba a ser sobre las letras del musical. No puedo creer como siguen insistiendo con ese tema. Ya se explicó muchas veces el motivo del cambio de letra y algunas personas siguen aferradas a una versión anterior considerándola perfecta e intocable y no tienen en cuenta que esta versión tiene el aval de su creador. . .


Manuel Prieto

Anónimo dijo...

Estimado Luis, creo que tu critica es brillante, directa y muy, pero que muy objetiva. Quizá uno (o mas gente) no somos capaces de ver, analizar y juzgar tantos detalles de la obra pero lo que si te puedo decir es que para el resto de mortales " los miserables" no son una mera puesta en escena a la que sacar punta hasta quedarnos sin lápiz. Para mi al menos los miserables es otra cosa: es emocionarme con una obra teatral, es sentir muchísimas emociones en tres horas, es llorar en la cama cuando escucho al de las tonterías cantar sillas y mesas vacías y pienso en aquella gente que yo he dejado atrás en mi vida, es acordarme de "sale el sol" cuando tengo algo que celebrar o cuando voy a emprender algo nuevo en mi vida, es pensar que merece la pena luchar por la gente que amas como Maruis, es cantar "sola yo" cuando te sientes mal y no sabes como expresarlo.... Talia del val, al igual que el resto de actores (niños incluidos) bordan sus papeles, el teatro es el lugar ideal para respresentar la obra, la orquesta merece matricula de honor en cada actuación y así podría estar todo el día, ensalzando, venerando y defendiendo esta obra! Aun así creo que tu critica es buena y respetable pero demasiado técnica. Dejate llevar de vez en cuando por los sentimientos, se un poco vehemente y disfrutaras de la obra en todo su esplendor... Con esto no quiero criticar tus opiniones; lo que quiero decirte es que disfrutes del musical visceralmente, aunque tus conocimientos de musica y de las artes escénicas no te lo permitan, y veras como esta nueva puesta en escena es igual, o mas impactante que la del 92. Yo al principio también me decepcione al saber que las letras habían cambiado... Pero chico, también cambio la moneda, y como la peseta ninguna, sabes? Menos análisis cientifico-tecnico y rienda suelta a los sentimientos. Es así de sencillo.

Javier

Luis Campoy dijo...

Manuel, no te molestes, por favor. De verdad que he tratado de averiguar el motivo del cambio en las letras, pero todavía no lo he conseguido. Sólo he leído por ahí que se trataba de actualizar el tono de la obra, modernizarlo, pero no sé si es esa la única razón. Lo que yo encontré fue muchos versos que no rimaban, otros mal traducidos, y algunos estribillos sin "garra". Por ejemplo: mi canción favorita, "On my own". "On my own" es una locución en inglés que significa "Por mí misma" o, preferentemente, "yo sola" o incluso "sola" a secas. En la versión del '92 se tradujo como "Sola yo", que tampoco era un dechado de perfección, aunque sí reflejaba el sentido del título, pero en la de ahora se dice "Para mí", que, personalmente me parece muy poco acertado. Luego está lo de "One day more", literalmente "Un día más", que fue como se tradujo en el '92, y que ahora se convierte en "Sale el sol". ¿Qué le vamos a hacer? Para gustos, los colores. No hay nada perfecto ni intocable, sólo hay cosas que funcionen mejor y cosas que, desde según qué puntos de vista, no funcionan tan bien. Es lo mismo que sucedió con la primera versión de "Jesucristo Superstar" en español, que tenía unas letras muy logradas, tanto, que, cuando se exhibió nuevamente hace un par de años, los nuevos textos "cantaban" mucho. Y repito, soy de los pocos (o muchos, no lo sé) que ignoran el motivo de que no se hayan mantenido las letras originales de la versión del Nuevo Apolo de "Los Miserables". A ver si consigo enterarme alguna vez... Saludos gratos.

Luis Campoy dijo...

Javier, muchísimas gracias por comentar mi artículo. Hay cosas de las que dices que me parecen muy muy acertadas, como lo de que es maravilloso poder dejarte llevar por las emociones y tratar de no ser analítico. A este respecto, el últim...o párrafo de mi artículo se corresponde con lo que comentas: viendo "Los Miserables" me sentí inmensamente feliz y en esos momentos viví instantes mágicos. A la obra, de hecho, le pongo un "9" (sobre 10). Sólo que, aparte de confesar que me encantó y disfruté como un enano, he intentado, efectivamente, ser algo más crítico. Hay un momento en que digo que, cuando Eponine cantaba "On my own", es decir, "Para mí", en español, se me llenaron los ojos de lágrimas, y éso a pesar de que la letra no me gustaba. O sea, buscar aquí y allá los puntos que me parecieron (a mí) menos logrados (porque nada es perfecto) no me supuso disfrutarla menos ni dejar de declararme enamorado de ella. Lo de las "tonterías" de las letras ya dije en otro comentario que lo he suavizado un poco, quizá ese calificativo sea algo excesivo. Pero sigo opinando que, para mí, Cosette y los niños son lo más flojo de la función, es decir, los que están a un nivel algo inferior, y que Edgar (esa noche no fue Guido quien encarnó a Marius) tampoco está a la altura de Gerónimo, Ignasi y Lydia, para mí, los mejores. Espero que con todos estos "para mí" que he escrito quede claro que es mi opinión, sólo éso. Puede que haya tratado de justificarla y, por tanto, de ser frío y analítico, pero no deja de ser éso, "mi" opinión, aparte de que mis sentimientos sean emociones en las que me sentí tan ensimismado y alucinado que la vovlería a ver un millón de veces más. Yo también disfruto horrores escuchando los CDs que tengo de la obra, la tengo en francés y en inglés y en la versión de 1992 en español, y te aseguro (y creo que es evidente) que la misma canción unos cantantes la cantan mejor y otros, un poco peor. No vayas a pensar que, por dedicar unas cuantas horas a escribir un artículo sobre la función del pasado sábado de "Los Miserables" va a dejar de ser mi musical favorito, la música que más escucho. Un abrazo, y, repito, gracias por tu comentario.

Anónimo dijo...

Eso es. Esto se trata de dejar cada uno nuestras opiniones. No pretendí que se siente mal Luis, y espero que no haya sido así. Tu critica es brillante y la mía quizá no es tan técnica pero son nuestras formas de verlo, a que si???

Javier

Luis Campoy dijo...

No, hombre, Javier, claro que no me enfado. Al contrario, te agradezco muchísimo tu comentario. Sólo pretendía explicarte que en mi artículo intenté ser lo más objetivo posible, pero que en el fondo de mi corazón me sentí y me siento todavía impresionado y maravillado por lo que escuché y por lo que ví. Cuando regresé de Madrid y mi madre me preguntó qué había sentido al poder realizar mi sueño de ver "Los Miserables", todo lo que le transmitií fueron emociones, nada más que emociones, y la felicidad que había sentido y que aún me embargaba. Sólo que, al tratar de hacer una crítica desde todos los puntos de vista, consideré que debía ser menos emocional y más frío. Un saludo

Carlos dijo...

Le moleste a quien le moleste, lo peor de la obra, porque todo no va a ser bueno, son las letras...chirrían y mucho, le han quitado fuerza en momentos importantes...el "sola yo" es un desastre. Para los que hemos visto este musical en Londres o NY nos deja a medias...tenemos mucho que aprender.

Anónimo dijo...

Hola Luis estoy bastante de acuerdo con tu crítica, lo de las letras no se entiende porque pudiendo cantarse en español literalmente como es en ingles, fraces como "un dia mas", "sillas y mesas vacias",24601, etc, no tiene sentido cambiarlas, pero bueno. hay algo con lo que no estoy muy de acuerdo, pero es por un gusto personal. Gerónimo Rauch es el mejor con diferencia y no solo de la produccion española, es el mejor valJean que he visto, Pero Javert no me ha gustado mucho, esto se debe a que yo he visto producciones de miserables, poir ejemplo en Argentina, donde JAver era barítono y no tenor, una voz mas oscura que para mi le da mucha mas presencia al personaje y contrasta con la voz de tenor de Valjean, en el Javert de Madrid he encontrado una voz muy clara y hasta un poco nasal que no me ha gustado mucho, quizas si no habria visto un Javert barítono con voz lirica relamente bueno no lo hubiera echado en falta. Tambien recuerdo que en los castings pedian un javer barítono o con voz mas oscura y con graves para contrastar con ValJean, se ve que no han encontrado ninguno.
por otra parte yo he visto al marius original y no es nada del otro mundo, normalito sin mas.
otra cosa que yo he notado y que no se si tu lo has visto es que los tiempos de la orquesta eran un poco rápidos, por ejemplo el o my own lo hicieron muy rápido para lo que estoy acostumbrado a escucharlo.
Bueno, es es mi crítica negativa, hay mucho más positivo que no voy a exponer. me encantó el musical!
un saludo.
ROD

Luis Campoy dijo...

Carlos, por fin alguien entiende lo que yo pretendía decir en mi artículo: básicamente el musical me encantó, me entusiasmó, sólo que, puestos a sacarle defectos, las letras son lo menos conseguido. Eso es ni más ni menos que lo que pretendía decir. Bueno, como digo, tampoco me entusiasmaron ni Cosette ni los niños que hacían Gavroche y Cosette infantl. Me alegro de que coincidamos. gracias, y un saludo.

Luis Campoy dijo...

ROD, te agradezco mucho también tu comentario. Veo que somos varios los que discrepamos sobre que las letras sean las más idóneas, por algo será. Sobre Gerónimo, en fin, no niego que es buenísimo, extraordinario, sólo digo que, personalmente, me gustan más Colm Wilkinson o Alfie Boe, que interpreta actualmente a Valjean en la nueva producción de Londres. Se trata de gustos, y éso sí que es eminentemente subjetivo. Sobre Javert, pues sí, tendría que ser más barítono, estoy de acuerdo, pero Ignasi Vidal, para mí, cumple muy bien con el papel (el mejor que yo he oído es Philip Quast en el "Dreamconcert" del 10º aniversario, y hasta diría que tiene una voz parecida a la de Ignasi. Y sí, supongo que como consecuencia de esa "nueva orquestación" que los productores están promocionando, los ritmos de algunas canciones son un pelín más ligeros, además de que me fijé en que en algunos de los temas habían "obviado" algunas notas en las introducciones. Muchas gracias por tu comentario, un saludo.

Alberto Álvarez dijo...

Hola, Luis:

Soy Alberto, hace poco comenté el artículo original, recordando mi trabajo para La Butaca Vacía de Myriam, y animándote a ver esta nueva versión.

Hay muchos aspectos de tu crítica interesantes, pero déjame centrarme en el tema de la adaptación al español.

Me gustaría romper una lanza a favor de estas nuevas letras. Se critica mucho ese "Sale el sol", el "Para mí" y demás aspectos "facilones".

Pero la verdad es que no me explico cómo soy el único que se siente aliviado a prescindir de la antigua traducción, llena de faltas de concordancia y frases metidas con calzador (empezando por ese 24601 adaptado ahora para que "quepa mejor"). También recuerdo un "entonces que vamos a hacer con el cerdo traidor" dicho a toda velocidad y mucho uso del infinitivo, como "barricadas alzar" en lugar de "alzad".

También recuerdo usar la palabra "bien" mil veces... que si los hombres de bien, los que persiguen el bien, cossette mi bien.

Todas las traducciones tienen algo chirriante, es normal, pero comparando ambas versiones... creo que la nueva versión gana por goleada.

Solo vi algo abusivo tanta palabrota, como "puta" en la escena de "bellas chicas". Creo que en un minuto ya lo habían dicho cinco veces, o palabras como "copón".

Supongo que es cuestión de gustos, pero a mí nunca me gustó la primera, por lo tanto es normal que reciba estas nuevas letras como renovadoras y cargadas de aire fresco.

En definitiva creo que ambas tienen cosas buenas y malas, pero que las nuevas letras son mejores.

En fin, creo que mi lanza ya está rota... Un abrazo!

Luis Campoy dijo...

Hola, Alberto. Gracias por volver a esta tu página y bienvenido. Sobre las letras, no tengo nada nuevo que añadir. La de 1992 no era perfecta en ningún caso, pero, para mí (y me temo que para mucha gente más), la de ahora es peor. Por supuesto que todo va en gustos, así que, en este sentido, tu opinión es bien recibida. Yo, desde luego, cuando ví la obra el sábado, me sentí bastante defraudado por cómo estaban traducidas las canciones, y, sobre todo, por la carencia de "punch", de garra, de los estribillos, que para nada eran pegadizos. Era en éso, sobre todo, en lo que destacaba la versión del '92. Vale que también se la habría podido pulir un poco más, pero tenía grandes hallazgos como traducir "Master of the house" por "Amo del mesón", "Empty chairs at empty tables" por "Mesas y sillas vacías" o incluso "On my own" por "Sola yo", que, aun chirriando un poco, queda mejor y tiene más sentido que "Para mí". Creo que todos quienes sabemos un poco de inglés hubiéramos efectuado en cada momento las traducciones más a nuestro gusto. Escribir la letra de una canción, y más cuando proviene de otra lengua, no es tan fácil como podría parecer. No se trata sólo de mantener el significado, sino de conseguir que el texto rime, suene buen, tenga vida propia, parezca escrito originalmente en la lengua a la que se traduce y resulte agradable de escuchar y de cantar. Para mí, para mí y para otros muchos, el texto de esta nueva versión no cumple los requisitos que acabo de citar. Pero respeto total y absolutamente tu opinión y la de quienes piensen lo contrario. Saludos, y un abrazo.

Anónimo dijo...

Hola Luis; Soy Enrique R. del Portal, y quería agradecerte el magnífico artículo que has escrito en tu blog, hablando de Los Miserables, así como lo bien que me has tratado en tu comentario.
Es una verdadera satisfacción que el tabajo que haces con dedicación y cariño sea apreciado por espectadores como tú, y que lo manifiesten de manera pública y tan brillante como tu lo has hecho.
Un saludo!

ENRIQUE RUIZ DEL PORTAL

Luis Campoy dijo...

Enrique, o don Enrique, Dios santo, qué sorpresa. Muchas gracias por tus palabras, no sabes los ánimos que me dan. Como digo en el artículo, es como si te conociera de toda la vida, pues recuerdo haberte visto en compañías de zarzuela en teatros de Alicante o de Murcia (soy alicantino pero actualmente vivo en Lorca), y ya entonces me maravillaban tus composiciones. En cuanto a tu Thenardier, de verdad que te doy mi enhorabuena porque es un personaje tan asqueroso y tan negativo que, normalmente, un actor con menos talento tan sólo lo hubiera convertido en cómico, pero tú lo haces, además, humano. Y sigues cantando muy bien. Espero poder verte (veros a todos) otra vez en "Los Miserables", y a tí en los nuevos retos que afrontes, para los que te deseo toda la suerte.

Anónimo dijo...

Excelente crítica, este martes yo tb. vi este musical y me ha dejado una huella increbantable, fue una gozada disfrutar de la música, los voces y la puesta en escena de esta mágnifica obra, todos los que la hemos visto hasta ahora somos unos privilegiados..

Anónimo dijo...

¡Qué casualidad! Justamente yo también vi Los Miserables el día 7 de diciembre, siendo Marius interpretado por Edgar Martínez.
No soy una gran crítica, ni mucho menos, y tampoco sé mucho sobre música, pero puedo decir como amante empedernida de este musical que Edgar lo hizo bastante bien. No llega a la altura de Guido, obviamente, pero a mí al menos me gustó, sobre todo en la canción “Empty chairs at empty tables” (que por cierto, las mesas se las dejaron de lado; solamente dice “estas sillas hoy vacías”, lo que me hizo preguntarme: ¿Y las mesas?).
Estoy total y absolutamente de acuerdo en que las traducciones al español son pésimas, y en algunas ocasiones ni siquiera rimaban. Creo que fue la parte que menos me gustó de la obra (y me dio mucha rabia el hecho de que Jean Valjean ni siquiera fuera 2-4-6-0-1).
Te doy la razón en la mayoría de cosas que escribes, sin embargo me gustaría puntualizar que no todos los cantantes infantiles dejaron que desear. Es cierto (a mi parecer) que la pequeña Cosette no tenía una gran voz, pero por otro lado Gavroche, uno de mis personajes preferidos interpretado esta vez por Gaby del Castillo, me sorprendió gratamente con su voz.

Sólo me gustaría comentar también que tanto Gerónimo Rauch como Ignasi Vidal me dejaron atónita con sus voces y Dani Digés me impresionó con una voz que, a mi forma de ver, si hubiera sacado en Eurovisión, estoy segura que hubiera subido el nivel de España. En general todo el reparto estuvo bastante bien, aunque he de admitir que Lydia Fairén me decepcionó un poco; yo esperaba más potencia en la voz de Eponine, y tal vez una voz algo más aguda.
En cuanto a la puesta en escena, es mucho más impresionante en directo de lo que jamás hubiera podido imaginar. En más de una ocasión me sentí prácticamente dentro de la obra.
Por lo demás, sólo puedo decir que me encantó, no pude evitar llorar en varias escenas y, si vuelvo a tener esta maravillosa oportunidad, no lo dudaré y volveré a ver este INCREÍBLE musical.
Un saludo, María.

Luis Campoy dijo...

Yo todavía sigo sin entender el famoso tema de las letras; o al menos nadie ha sabido explicarme por qué leches han cambiado las de 1992, que eran bastante mejores... ¿Y lo del "24601"...? Gracias, María, por tu extenso comentario, y veo que coincidimos en algunas cosas y en otras no tanto, pero lo importante es defender cada uno sus propias opiniones desde el respeto (ésta es una máxima que intento practicar desde siempre). Desde luego, después de haber visto el concierto del 25th Aniversario, tengo que decir que Edgar Martínez le da mil patadas a Nick Jonas, que chirría que da gusto. En cuanto a los niños, comparando su nivel con el del resto del elenco, pues éso, a mí personalmente me parecieron flojitos. Y, como digo, "Eponine" me gustó más que "Cosette". Pero bueno, todo éso va en gustos. Un beso y graicas por visitarnos.

Anónimo dijo...

Vi la versión de 1992 de Los Miserables, dos veces, y la hubiera visto más pero era un joven sin dinero.
Esta, pues no la voy a ver. Escuché "Sale el Sol" en la web, y casi me muero del susto.

Parece hecho a mala leche, para que los que la vimos entonces, no se la recomendemos a nadie.

Anónimo dijo...

Una pregunta, en su actuación en barcelona es en playback?

Anónimo dijo...

No estoy en absoluto de acuerdo con la (muy) negativa valoración de las traducciones. En mi opinión, son mucho más fieles al original que las de la producción de Plácido Domingo (todo aquel que conozca las versiones francesa e inglesa puede darse cuenta de ello), y suenan muchísimo mejor. El espectáculo es bueno, desde luego, y creo justo valorar como se merece el trabajo del traductor.