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lunes, 27 de diciembre de 2010

Cochina Navidad

Es una triste pena, pero lo cierto es que, a partir de cierta edad, las Navidades ya no se viven igual.  Incluso mis hijos, que poco a poco van acercándose a la adolescencia, ya no tienen la misma ilusión que hace unos pocos años.  Cada vez se me hace más cuesta arriba tener que montar el belén y el árbol, y me doy cuenta de que me voy haciendo viejo (o así) porque casi pienso más en el follón que implica recogerlos después de Reyes que en la felicidad que conlleva montarlos en fechas pre-navideñas.  En cuanto a la cena de Nochebuena, este año, por segunda vez consecutiva, nos hemos decidido por un cochinillo asado, aunque he de reconocer que darle el punto justo a la piel para que esté crujiente y al interior para que no se ponga duro no es tarea fácil. Si alguno de vosotros se anima a cocinar un bicho de éstos, os aconsejo que no lo saquéis entero a la mesa, y menos si hay niños, porque de verdad que da pena mirarlo ahí muertecito, y verlo cómo va menguando.  Con todo, estaba riquísimo, el muy cochino, y sólo la generosidad de mi madre, que le regaló la mitad que no habíamos podido cenarnos a la muchacha que la cuida, impidió que ayer diese buena cuenta de los restos de "Mou" (éste fue el apelativo cariñoso con el que bauticé al gorrino).  Sea como fuere, todavía nos quedan prácticamente dos semanas de fiestas y ya estoy hasta el gorro de dulces, de nueces y de comidas copiosas.  La pena es que mantenemos las tradiciones más perjudiciales para la salud pero dejamos que se pierdan las más entrañables, como el cántico de villancicos.  Proponerle a un zagalón del siglo XXI que se ponga a cantar "Campana sobre campana" o "Ay del chiquirritín" es casi una misión imposible, entre otras cosas porque prefieren ver el Disney Channel o parlotear en el Messenger o jugar con la Nintendo...  Me pregunto cómo serán las Navidades de dentro de cincuenta años, y me respondo que, como, al fin y al cabo, no voy a vivir para entonces, es preferible no saberlo...

1 comentario :

Anónimo dijo...

bueno, bueno, no te quejes mucho.
El problema viene cuando realmente falta alguien en la familia.

El lunes perdí a mi mama...y estas si son una navidades verdaderamente tristes.

un beso COMO SIEMPRE.

marisa