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jueves, 4 de noviembre de 2010

Cine actualidad/ "LOS OJOS DE JULIA"

Entre tinieblas



Ayer, miércoles, Día del Espectador, el momento en que se supone que los aficionados al cine pueden ejercer su pasión más masivamente, por aquéllo de que la entrada cuesta algo menos, me asusté cuando ví que tan sólo seis personas íbamos a presenciar "Los ojos de Julia", una atractiva propuesta de género realizada aquí en España. A pesar de la promoción televisiva que se ha hecho de la película, parece que el público le da la espalda a este tipo de productos, por lo que habría que lamentar su falta de motivación y su ceguera.



Precisamente sobre la ceguera trata "Los ojos de Julia", que cuenta los últimos días de visión de una mujer, científica en un observatorio astronómico, aquejada de una enfermedad degenerativa que va acabar por dejarla ciega, exactamente lo mismo que le ha ocurrido a Sara, su hermana gemela. Aparentemente, Sara no ha podido soportar el peso de una vida entre tinieblas y se ha suicidado, pero Julia sospecha que hay algo que no encaja e inicia una investigación por su cuenta, la mitad de la cual debe desarrollarla tras una delicada intervención que puede retrasar su ceguera pero que la obliga a llevar los ojos vendados, con lo cual comienza a experimentar lo mismo que debió sentir su hermana antes de supuestamente quitarse la vida...



Nunca había oído hablar de Guillem Morales, realizador catalán que se ha beneficiado del mecenazgo del famoso Guillermo del Toro, productor también de "El orfanato" y que, a su vez, fue auspiciado asimismo por otro grande, Pedro Almodóvar, en la interesante "El espinazo del diablo". El caso es que el cine de terror español vuelve a lanzarse a la producción de títulos de bastante calidad, siguiendo la estela del Alejandro Amenábar de "Tesis", "Abre los ojos" y "Los otros" y que, como esta última, y, sobre todo como la citada "El orfanato" y la más modesta "No-Do", ha elegido ambientarse en viejos caserones donde la oscuridad, la soledad y el aislamiento constituyen el entorno perfecto para que la protagonista (significativamente, todos los títulos que he citado están protagonizados por mujeres) lo pase peor que mal mientras intenta hacer frente a una amenaza que no puede comprender ni controlar.



Tan satisfechos quedaron productores y actriz tras el éxito de "El orfanato", que no han dudado en volver a colaborar juntos en esta nueva ficción que investiga los entresijos de la ceguera. Belén Rueda da vida a las dos hermanas protagonistas, con una madurez y una convicción encomiables, impensables hasta hace poco en una mujer que comenzó su andadura como modelo y presentadora de concursos televisivos. Su personaje, que ha visto las maravillas del universo desde su telescopio, no se resigna a que sus ojos se oscurezcan para siempre, y menos cuando siente que sólo ella puede demostrar que su hermana no se ahorcó voluntariamente. Los otros dos personajes importantes de la trama son un joven que se ha criado en la teórica "oscuridad" en la que viven los anodinos y los mediocres, y el servicial marido de Julia, un hombre que, no obstante, esconde un turbio secreto. Pablo Derqui encarna al supuesto cuidador de Julia, una especie de "hombre sin rostro" al que nadie es capaz de recordar, y un estupendo Lluis Homar (el pretor romano de "Hispania") interpreta al marido de la protagonista, muy entonado en su actuación pero perjudicado por los encargados de maquillaje, que le endosan un peluquín más bien risible. La gran Julia Gutiérrez Caba, muy rara de ver últimamente en una pantalla, también nos regala un corto pero lucido papel.



No es perfecta y su guión da demasiadas vueltas innecesarias (la visita de Julia al centro de rehabilitación donde varias mujeres ciegas hablan, semi desnudas, sobre su hermana; la improbable presencia de la hija del vecino en la casa del asesino; la rocambolesca revelación de la filiación de este último), pero hay que reconocer que Guillem Morales sabe gestionar el suspense y el terror, apoyándose, éso sí, en una muy notable banda sonora a cargo de Fernando Velázquez, que no tiene nada que envidiar al acompañamiento musical que subraya a las mejores cintas norteamericanas de esta temática. Lamentablemente, fueron pocos los espectadores que se atrevieron a asomarse a la sala oscura, y esa es la peor forma de ceguera para un cinéfilo.





Luis Campoy



Lo mejor: Belén Rueda, Lluis Homar, la banda sonora


Lo peor: el pelucón de Lluis Homar, algunos momentos demasiado artificiosos


El cruce: "Sola en la oscuridad" + "El orfanato"


Calificación: 8 (sobre 10)

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