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jueves, 30 de septiembre de 2010

Menuda huelga

Hoy, 30 de Septiembre, todos los medios de comunicación han hecho sus análisis de la jornada de Huelga General acaecida ayer.  Es asombroso leer y escuchar cómo los índices de participación oscilan increíblemente si quien los divulga es una fuente de tendencia izquierdosa o una de raíces más bien derechistas.  En cualquier caso, ninguno puede tergiversar totalmente la realidad, y la realidad es que la Huelga fue un fracaso total, absoluto y sin paliativos, al menos en la zona en la que yo vivo y trabajo.  Por poner un ejemplo, he podido averiguar que, de una población de 23 empleados que somos en mi centro de trabajo, sólo 1 (uno) se sumó a la huelga.  El resto, como cada vez que sucede algo así, vinimos a currar como cualquier día normal.  Y éso fue lo que hicieron la inmensísima mayoría de personas que conozco, y creo que la gran mayoría de españolitos de a pie.  ¿Puede considerar realmente un líder sindical que una jornada con tales resultados constituye un éxito?  Yo creo que no.  O sí, pero sólo después de haberse abandonado al consumo imprudente de bebidas espiritosas tratando de enajenarse de una realidad muy poco solidaria.  Es cierto que las reformas anunciadas por Zapatero y su cohorte no han sido bien recibidas por casi nadie, y que son y seremos muchos los perjudicados, a corto o a largo plazo.  Pero ¿es una Huelga la solución?.  Está visto que casi nadie confía en que un desplante de ese tipo pueda obligar al Gobierno a rectificar.  ¿Qué herramientas, pues, tenemos a nuestro alcance?  Visto lo visto, yo me atrevería a vaticinar que lo único que nos queda son las Elecciones generales, que, si nada se altera muy drásticamente, seguirán siendo en 2012.  Hasta entonces, nos toca la dieta del ajo y agua, y después mantener la confianza en que, gane quien gane, se atreverá a cambiar todo ésto que hoy nos horroriza.  Yo soy escéptico, y cada día más.  Es evidente que ZP está haciéndolo todo o casi todo mal, pero ¿se atreverán sus muchísimos detractores de a pie a darle su voto soberano a un señor tan poco carismático y tan poco fiable como Mariano Rajoy?.  Volviendo a la Huelga de ayer, lo que más me llama la atención es el modo en que se produjeron los paros registrados.  El caso de mi compañero, que libre y voluntariamente, decidió sumarse al absentismo laboral, es una rara avis en un panorama de amenaza y coacción personificado en esa oscura amenaza mal llamada "Piquetes informativos".  Los piquetes informativos los constituyen un grupito de sindicalistas, simpatizantes y amantes de la bronca en general que, muy poco amablemente, te informan de que, o dejas de trabajar por las buenas, o dejarás de hacerlo por las malas, éso sí, con un considerable estropicio que, claro está, tendrás que pagar tú.  Encima de todo.  ¿Eso es Democracia?  ¿Eso es ejercer un derecho?  Lo peor de todo es que, como digo, en cada piquete militan sindicalistas convencidos, auspiciados, obviamente, por unos líderes aburguesados que conocen y consienten los desmanes de sus correligionarios.  ¿Cuánta gente se vio obligada a hacer huelga por miedo a los piquetes?  Casi todos los que pararon, me temo.  En Lorca, me cuentan que los centros comerciales, los grandes supermercados (Mercadona) y las oficinas bancarias  paralizaron su actividad de modo intermitente, pero sólo porque los piqueteros les amenazaban, volviendo a reemprender la faena cuando los exaltados se iban en busca de nuevas víctimas a quienes amedrentar.  En el Polígono Industrial se produjeron retenciones de más de media hora, debido a que los piquetes, cortando la carretera, se negaban a posibilitar el acceso a quienes querían ejercer su legítimo derecho a trabajar.  ¿De verdad son sinceros los señores Cándido y Toxo cuando dicen que se sienten satisfechos ante un porcentaje de paro obtenido así?  ¿Qué son estos sindicalistas, el consuelo y la esperanza de los trabajadores…  o su peor pesadilla?  Cuando quienes tienen como misión apoyarte y ayudarte, lo que hacen es amenazarte, taponarte la cerradura con silicona o dañarte cualquiera de tus utensilios o infraestructuras laborales, tan sólo porque no has tomado la misma decisión que ellos propugnan, me pregunto qué mierda de Democracia tenemos.  Estos sindicalistas, los fanáticos que encabezan los piquetes, me parecen más bien mafiosos, pistoleros que quizá no disparen con balas, pero sí son los más rápidos apretando el gatillo de las pistolas de silicona.  Alguien debería avergonzarse, y mucho, de convocar una Huelga general en estas circunstancias y bajo estos condicionantes.  Si sólo hubiese secundado la Huelga quien por convicción moral así lo hubiese decidido, sin amenazas y sin coacciones, las cifras que hoy nos depararían los medios de comunicación serían simplemente ridículas.  Estoy completamente seguro de ello.

1 comentario :

Expediente X dijo...

Creo que la huelga llegó demasiado tarde... Se debería haber hecho cuando el número de parados no dejaba de crecer. Pero entonces los sindicatos estaban abrazados con ZP. Bueno y ahora la reforma de las pensiones ya veremos. Se acaban de aprobar unos presupuestos muy austeros con amplísimos recortes excepto para los sindicatos y partidos políticos ¿Que casualidad? >_-