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martes, 24 de agosto de 2010

Cine actualidad/ "CENTURIÓN"

Violencia y oscuridad




Uno de los signos de esta época en la que vivimos es la oscuridad. Oscuridad, traducida en pesimismo, en una sucesión de crisis más negras que pardas y también, incluso, en un tenebrismo visual y temático a la hora de revisitar los géneros cinematográficos antaño luminosos y familiares. Si alguien esperaba que “Centurión” iba a ser una película de romanos al uso, al estilo de las que cantaba hace unos años Joaquín Sabina, llenas de decorados de cartón piedra y túnicas y armaduras retratadas en brillante technicolor, se va a llevar un buen chasco. “Centurión”, más que narrar la historia del oficial Quinto Dias, el teórico protagonista, se centra en las posibles y misteriosas circunstancias en las que se produjo la desaparición de la famosa Novena Legión del ejército imperial romano, aquí atribuída a la brutal oposición de los pictos a ser invadidos. Porque no olvidemos que, aunque aquí los romanos se nos presentan como héroes y los pictos (viscerales antepasados de los actuales escoceses) como villanos, los segundos no hacían sino ejercer su legítimo derecho a defender su territorio de la ocupación imperialista de los primeros. Pero claro, se trata de cine y no de una lección de Historia, y, una vez definido el punto de vista (el romano), es lógico y normal que los buenos sean los ascendientes de Berlusconi y los malos malísimos, los de Sean Connery. El caso es que, en este siglo XXI, cuando miramos a aquel pasado, ya no lo hacemos con una mirada inocente y colorida como en “Quo Vadis” o “Ben-Hur”, sino desde el tamiz oscuro, violento e hiperrealista de “Gladiator” o “300”. He dicho “violento”, y aquí radica la clave para disfrutar esta interesante película… o para pasarse la mitad de su metraje apartando la vista de la pantalla. Porque “Centurión”, además de oscura, es sobre todo, violenta, brutal, durísima y cruel. No se trata de un film apto para públicos infantiles, aunque hay que reconocer que aquéllo que narra (la guerra, la muerte y la supervivencia en un entorno hostil) tampoco es precisamente el tema idóneo para una película de dibujos animados. Decapitaciones, amputaciones, mutilaciones, desmembramientos y empalamientos son los platos fuertes del menú que ofrece este vibrante film inglés, presentados, eso sí, de un modo casi piadoso, apartando la cámara enseguida, como no pretendiendo recrearse en el morbo gratuito. A menudo he dicho que, en según qué tipo de películas, la violencia es tan necesaria que, si no se explicita, la historia misma pierde credibilidad (caso, por ejemplo, de “El Equipo A”), por lo que no cabe duda de que los múltiples efectismos de “Centurión” son parte de ese intento antes comentado de ser dramáticamente realista, cosa que los fans del cine de acción sin duda agradecerán. Por lo demás, la fotografía es espléndida, deliberadamente fría y en ocasiones quemada, la música de Ilan Eshkeri copia por igual al Hans Zimmer de “Gladiator” (¡cómo no!) que al Wojciech Kilar de “Dracula”, y el presupuesto, que no debió ser nada del otro mundo en comparación con las superproducciones hollywoodienses, parece haber sido bien empleado en pagar a un nutrido grupo de extras y a unos técnicos en infografía que obran maravillas Por lo que respecta a los actores, destacar a Michael Fassbender (visto en “Malditos Bastardos”), que da vida al centurión Quinto Dias; Dominic West, que interpreta al general Virilo, el mejor personaje de la función; Olga Kurylenko (chica Bond en “Quantum of Solace”) es una despiadada rastreadora picta, y un irreconocible Paul Freeman (el villano Belloq de ”En busca del Arca perdida”) se mete en la piel de un senador romano. Como cualquier otra película de evasión y consumo rápido, “Centurión” podría haber sido mejor (y también peor), sobre todo si hubiese sido un poco menos maniquea y si no se hubiese empeñado en complacer, también, al público femenino introduciendo una innecesaria historia de amor, pero ¿qué diablos?... a mí me distrajo y ¿por qué no decirlo? incluso me gustó bastante.



Luis Campoy



Lo mejor: la fotografía, la saludable violencia de las escenas de acción


Lo peor: el maniqueísmo (esos pictos tan sádicos y brutales), que no todo el mundo sea capaz de soportar una violencia tan explícita


El cruce: “Gladiator” + “Rey Arturo” + “Resistencia”


Calificación: 7,5 (sobre 10)





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