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martes, 4 de mayo de 2010

Cine actualidad/ "IRON MAN 2"

Infantilizando el original



Cuando ví la primera entrega de "Iron Man", en 2008, me quedé deslumbrado de principio a fin, pero no por sus (aceptables) efectos visuales, sino por su inteligente guión, sus excepcionales diálogos, su lúcida descripción del mundo empresarial y, sobre todo, por la estupenda composición de sus protagonistas, Robert Downey Jr. y Jeff Bridges. Si en aquella oportunidad se nos contaba cómo el millonario excéntrico y playboy Tony Stark acababa convirtiéndose en el superhéroe de la armadura roja y dorada, Iron Man, en esta segunda parte se narran las nuevas peripecias de Stark, tanto en su vertiente puramente empresarial (enfrentado al fabricante de armas Justin Hammer) como aventurera (obligado a luchar contra el ruso Ivan Vanko, alias Whiplash, que le acusa de haberse aprovechado del talento de su padre). En esta nueva peripecia reaparecen los mismos personajes de la película original, como la secretaria personal de Stark, Pepper Potts (Gwyneth Paltrow), su jefe de seguridad Happy Hogan (Jon Favreau, además, director del film) y su íntimo amigo el teniente coronel James Rhodes (Don Cheadle, sustituyendo a Terrence Howard, quien parece que se subió a la parra en sus exigencias económicas), y todo parecía indicar que se iba a tratar de una continuación academicista en la que recibiríamos más de lo mismo. Así es, aparentemente, pero, a poco que nos fijemos (y yo lo hice), veremos que el evidente empeño en transitar los mismos terrenos conocidos se antoja algo más desafortunado. Los diálogos, aun siendo muchos de ellos todavía brillantes, no alcanzan ni de lejos la agudeza de los de la primera parte; Robert Downey Jr. roza peligrosamente la sobreactuación, como si su personaje hubiera experimentado una regresión moral; y la dirección de Jon Favreau chirría inesperadamente, como si "Iron Man" la hubiese enfocado a un público adulto y esta secuela la hubiese realizado pensando en una audiencia netamente infantil. No todo es frustrante, claro está, en esta espectacular producción de Marvel Studios, de cuyo éxito dependerá, en un futuro próximo, la realización del gran proyecto de la Compañía: "Los Vengadores", en cuyas filas se supone que militarán las estrellas que ya disponen de franquicia propia (Robert Downey, Jr. de "Iron "Man" y Edward Norton de "El increíble Hulk") más los todavía inéditos Chris Hemsworth (del "Thor" que está terminando Kenneth Branagh) y Chris Evans (del "Capitán América" que Joe Johnston va a comenzar a filmar en breve). Si uno consigue no dormirse en las largas y farragosas escenas en las que se plantean, con más voluntad que acierto, los dilemas morales y el deterioro físico de Tony Stark, podremos presenciar un cuarto de hora final absolutamente apoteósico, con el coronel Rhodes convertido en Máquina de Guerra, la réplica afroamericana de Iron Man, y la pizpireta secretaria Natalie Rushman (Scarlett Johansson) paseándose en cueros, perdón, vestida de cuero y repartiendo estopa a granel. El villano Whiplash posée el rostro y los músculos de un recuperado Mickey Rourke, quien, si bien es cierto que tiene la cara poco menos que deforme (consecuencia de sus coqueteos con el boxeo y el alcohol), al menos sabe renacer de sus cenizas realizando una muy buena composición. No así el citado Jon Favreau, cuyo guardaespaldas aporta unas dosis de comicidad nocivas para la credibilidad del film. Al otro maloso de la función, Justin Hammer, lo incorpora un camaleónico Sam Rockwell, que ni se parece a su astronauta de "Moon", lo cual supongo que debe ser más bueno que malo. Por lo demás, la dulzura y rectitud de Gwyneth Paltrow contrasta con la sensualidad y las curvas de Scarlett Johansson, y el tuerto Nick Furia al que presta sus rasgos el carismático Samuel L. Jackson parece ser el único que, con un solo ojo, tiene la visión más amplia de todo el cotarro. Esperemos que los de Marvel tengan muy clarito para qué tipo de público quieren perpetrar la inevitable "Iron Man 3", porque no me cabe duda de que la indefinición tonal es el mayor hándicap de esta "Iron Man 2".



P.D.: Si queréis ver un pequeño avance de uno de los próximos éxitos marvelianos, sólo tenéis que quedaros en la sala hasta el final de los títulos de crédito. ¡Estáis advertidos!.



Luis Campoy



Lo mejor: los 15 minutos finales, super espectaculares


Lo peor: que los guionistas no logren mantener el nivel intelectual del primer "Iron Man"


El cruce: "Iron Man" + "Transformers" + "Danko, calor rojo"


Calificación: 7 (sobre 10)



2 comentarios :

Jose Antonio dijo...

Es la típica película de palomitas y nada más. Si bien las segundas partes nunca fueron buenas (hay excepciones), uno siempre espera que al menos mantenga un poco el nivel. No es el caso desde luego. El propio Tony Stark pasa de excéntrico a excéntricamente excéntrico. Me pareció un sobreactuado Robert Downey. La película en sí parece dirigida al gentío, a la una masa más bien tonta (corta) que infantil. ¿Tan tontos nos creen? La primera entrega tuvo bastante éxito y parece ser que en ese momento consideraron a los espectadores un poco más espabilados ¿no? La parte final de acción es correcta, pero esperaba algo más del film. Pasará sin pena ni gloria como una segunda parte del montón. Pasemos página y esperemos que si hacen una tercera se lo curren un poco. Saludos. J.A.

Anónimo dijo...

¡ME ALEGRO DE SER TU VISITIA NUMERO 100.000!

felicidades, y que cumplas muchas mas.

MARISA