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martes, 30 de marzo de 2010

Las películas de mi vida/ "EL IMPERIO CONTRAATACA"

La grandeza de las segundas partes




Hace mucho tiempo, exactamente treinta años, un día de Abril de 1980 me detuve ante un kiosco de cierta plaza de Alicante, fijos mis ojos en una revista que tenía en la portada el primer cartel que yo había visto de "El Imperio contraataca", la esperadísima continuación de "La Guerra de las Galaxias". Con los restos de mi paga compré inmediatamente aquel sueño hecho de brillante papel couché (me costó la estratosférica cantidad de 250 pesetas), y recuerdo que, antes de llegar a mi casa, ya me lo había leído de cabo a rabo ...





El gélido planeta Hoth está cubierto por una espesa capa de nieve, y un vendaval barre sus desérticas planicies. Tras la destrucción de la Estrella de la Muerte, la Alianza Rebelde se ha fortalecido y ha asentado su base secreta en este sistema helado, creyéndose a salvo de las incursiones de la Flota Imperial. Sin embargo, el pérfido ex-Jedi y Señor Oscuro de los Sith, Darth Vader, ha regresado y, bajo la atenta vigilancia del Emperador Palpatine, se ocupa personalmente de estrechar el cerco en torno a los rebeldes, con especial atención a Luke Skywalker, hasta que sus sondas espía los localizan en la blanca llanura de Hoth.




 Ignorante todavía de que han sido descubiertos, Luke patrulla los páramos en misión de reconocimiento, cuando es capturado por un monstruo de las nieves. Aunque consigue zafarse de su captor, está muy malherido y acaba desmayándose, no sin antes percibir la fantasmagórica aparición de su mentor Obi-Wan Kenobi, quien le dice que debe viajar al lejano planeta Dagobah para ser entrenado por Yoda, Maestro de los Caballeros Jedi. Justo en ese preciso instante, su fiel amigo Han Solo hace acto de presencia y logra mantenerlo con vida. Con las luces del nuevo día, ambos son rescatados y conducidos a la base rebelde. Allí, Luke es tratado por un androide médico que le cura las heridas sufridas, y Han se dispone a regresar al planeta Tatooine para saldar su deuda con el gangster intergaláctico Jabba el Hutt, quien ha puesto precio a su cabeza. La princesa Leia observa entristecida los preparativos para la marcha de Solo, de quien se ha enamorado, cuando se producen las primeras explosiones que revelan que las fuerzas imperiales les han localizado y se prepara una invasión terrestre en toda regla. Liderados por Luke, los rebeldes se enfrentan a los vehículos acorazados AT-AT del Imperio y, tras una espectacular batalla sobre la nieve, consiguen destruirlos y posibilitar así la huída de la mayor parte de la Alianza. Mientras Luke y R2-D2 se dirigen al sistema Dagobah, Han, Leia, Chewbacca y C-3PO, a bordo del Halcón Milenario, ponen rumbo a Tatooine. Sin embargo, son interceptados por la flota estelar, que les persigue a través de un campo de asteroides y acaba obligándoles a refugiarse en un planeta aparentemente seguro, Bespin, controlado por un antiguo compañero de armas de Solo llamado Lando Calrissian.


Mientras tanto, Luke encuentra al diminuto Yoda, un peculiar personajillo, que le enseña a no juzgar a las personas por su apariencia y le ayuda a perfeccionar su dominio sobre la energía mística conocida como La Fuerza. Entonces, Luke tiene un presentimiento respecto a sus amigos, y abandona Dagobah precipitadamente, camino de Bespin. Allí, en lo alto de la ciudad envuelta en nubes donde Calrissian tiene su capital, Han y Leia son agasajados por el antiguo mercenario, que les cuenta que ha conseguido mantenerse a salvo del Imperio gracias a un trato que ha pactado con el mismísimo Darth Vader. Por desgracia, el trato consiste en que Darth está allí mismo, esperándoles, sabedor de que son los rehenes idóneos para atraer al joven Skywalker, quien, efectivamente, muy pronto desembarca en Bespin. Mientras Han Solo es congelado en un bloque de carbonita y entregado al cazarrecompensas Boba Fett, que lo llevará ante Jabba el Hutt, Luke se enfrenta por fin a su destino. El duelo de espadas láser resulta dramático y demoledor para el muchacho. No sólo le es amputada una mano, sino que, vencido por un diabólico Vader, escucha cómo éste trata de atraerle hacia el Lado Oscuro, antes de hacerle una terrible revelación: "Obi-Wan no te contó cómo murió tu padre". "Me dijo lo suficiente... Me dijo que tú le mataste". "No, Luke... Yo soy tu padre".



Un éxito tan apoteósico a escala interplanetaria como el de "La Guerra de las Galaxias" no podía permanecer estéril durante mucho tiempo. Los impresionantes taquillajes, la venta de todo tipo de merchandising relacionado directa o indirectamente con el film y, sobre todo, la aparición de freakis y fanáticos que se asociaron por doquier exigiéndole a George Lucas más de lo mismo, eran razones demasiado poderosas como para no ser tenidas en cuenta. Recuerdo que fue más o menos por aquel entonces cuando alguien hizo correr el rumor de que Lucas se había encerrado en su rancho (al que bautizó "Skywalker", ¿os suena por qué?) y había escrito el esqueleto argumental no de una sino de 8 películas más, que se agruparían en tres trilogías de la que "La Guerra de las Galaxias" constituiría el episodio inicial de la segunda de ellas. Es decir, el "Tío George" planeaba realizar una trilogía inicial que abarcaría los episodios 1 al 3, donde se contaría la destrucción de los Caballeros Jedi y el alzamiento del Imperio Galáctico; una segunda trilogía, con los episodios cuarto ("La Guerra..."), quinto y sexto, que relataría cómo Luke Skywalker, el último de los Caballeros Jedi, se enfrentaba a su padre para propiciar el fin de la tiranía imperial, y una tercera y última tanda de otros tres capítulos (del 7 al 9) en los que los protagonistas serían, bien unos ya maduros Luke, Han y Leia, o bien sus descendientes. Existía la posibilidad, más bien remota, de que Lucas retrocediese en el tiempo para reiniciar la saga desde el principio, con nuevos personajes y, por tanto, nuevos actores, pero, afortunadamente, tomó la decisión de recuperar el reparto original de "La Guerra de las Galaxias", que tan bien acogido había sido por los fans y el público en general, y se puso manos a la obra para la redacción de un primer borrador del libreto para el quinto episodio, del que en principio sólo sabía que se iba a titular, lógicamente, "The Empire Strikes Back" ("El Imperio contraataca").



Dos cosas tuvo Lucas muy claras desde el principio: una, que no iba a asumir tanta responsabilidad como en la primera película (recordemos que tuvo que ser hospitalizado a causa del agotamiento nervioso e incluso llegó a sufrir un amago de infarto), y dos, que iba a dejarlo todo atado y bien atado para que en su contrato con 20th Century Fox se reflejara sin lugar a dudas que él era el poseedor de los derechos legales de su creación y que, por tanto, iba a recibir la oportuna retribución en forma de suculentos porcentajes, tanto de la recaudación de las películas como de la venta de los productos derivados.



Una vez esbozado el primer tratamiento de la historia, Lucas contrató a la prestigiosa escritora de ciencia ficción Leigh Brackett (1915-1978) para que elaborara el guión definitivo, quizás para vengarse de los críticos que le acusaban de que el argumento de "La Guerra de las Galaxias" era demasiado infantil. Brackett había sido también autora de los libretos de "El sueño eterno" o "Río Bravo" y se suponía que su visión "adulta" y experimentada otorgaría una pátina de madurez y prestigio a la saga galáctica. Sin embargo, Brackett falleció víctima de un cáncer y Lucas, que, en cualquier caso, no estaba del todo satisfecho con la visión excesivamente dramática de la difunta, acudió a un joven "plumilla" llamado Lawrence Kasdan (n. 1949) para que terminara el trabajo. Como tampoco estaba muy por la labor de quedarse quieto tras la cámara, George Lucas recurrió a un viejo profesor de sus tiempos de estudiante en la Escuela de Cine, Irvin Kershner (n. 1923), y le propuso ocuparse de la dirección. Kershner no era precisamente popular (creo que las única películas suyas que habían llegado a España eran “La venganza de un hombre llamado caballo”, “Ojos” y "Un loco maravilloso", esta última con Sean Connery), pero demostró desde el principio que todavía el maestro era capaz de darle lecciones al discípulo.



Sólo quedaba asegurarse la continuidad de la inmensa mayoría de los protagonistas de "La Guerra de las Galaxias" (sólo Peter Cushing, cuyo personaje moría en la explosión de la Estrella de la Muerte, no repitió), que estuvieron encantados de repetir sus papeles. A Mark Hamill hubo que darle algunos retoques de cirugía en su rostro (había sufrido un accidente de coche mientras rodaba "Correrías de verano") y, como no se pudo evitar que le quedaran secuelas visibles, se retocó el guión para incluir esa escena inicial en la que el wampa le golpea directamente en la cara; así, al menos, las cicatrices y moratones tendrían justificación. Harrison Ford, que, sin duda, había sido el más beneficiado de todos en cuanto a reconocimiento popular, había encadenado "Fuerza 10 de Navarone", “El rabino y el pistolero” y "Apocalypse Now" y se reincorporó a la familia galáctica justo antes de calzarse por primera vez el sombrero de Indiana Jones en "En busca del Arca Perdida". Carrie Fisher había actuado en “Granujas a todo ritmo” y estaba saliendo con su estrella, John Belushi, con el que se rumoreaba que compartía su afición por la cocaína. David Prowse (Darth Vader), James Earl Jones (voz de Darth Vader), Peter Mayhew (Chewbacca), Anthony Daniels (C-3PO), Kenny Baker (R2-D2) e incluso Sir Alec Guinness (Obi-Wan kenmobi) se pusieron a las órdenes de Irvin Kershner, pero faltaban tres papeles importantes por asignar. Para interpretar al elegante Lando Calrissian se contrató al actor de color Billy Dee Williams (n. 1937), que había intervenido en "El ocaso de una estrella" al lado de Diana Ross y que, casualmente, había sonado como candidato para el papel de Han Solo); Jeremy Bulloch (n. 1945) fue el rostro oculto bajo el casco de Boba Fett y, en cuanto al carismático Yoda, enseguida se descartó la utilización de un enano disfrazado. Para dar vida a tan entrañable criatura se recurrió al mago de las marionetas Jim Henson (1936-1990), creador de "Barrio Sésamo", y a su mano derecha Frank Oz (n. 1944), que fue quien le puso voz. Mucho más que un títere al uso, Yoda era manipulado por control remoto y poseía una amplia gama de movimientos y gestos faciales que se controlaban mediante un dispositivo hidráulico, destacando especialmente sus ojos, claro precedente de los de E.T. Un par de años después, el pequeño extraterrestre del film de Steven Spielberg se encontraba con el Maestro Jedi durante una fiesta de Halloween, y, al verlo, prorrumpía en alaridos de "Mi caaasa, mi caasa...".



El equipo técnico tampoco sufrió demasiados cambios (aunque hacia el final del rodaje fallecería el diseñador de producción John Barry), y nuevamente se rodaron casi todos los interiores en los platós ingleses de Elstree (el decorado pantanoso que representaba al planeta Dagobah se reutilizó al año siguiente para ubicar una de las primeras escenas de "En busca del arca perdida"; como puede verse, Lucas y Spielberg estuvieron y están tan unidos que a veces no puede distinguirse dónde acaba uno y dónde empieza el otro). Para situar el mundo helado de Hoth hubo que desplazarse hasta Noruega, donde el equipo pasó casi tanto frío como calor habían sufrido durante el rodaje de "La Guerra..." en Túnez. Los chicos de Industrial Light and Magic se superaron a sí mismos para crear más y mejores efectos especiales, destacando los enormes vehículos imperiales AT-AT que aparecen en la batalla inicial y que se inspiraron en el movimiento de los elefantes. Por último, el cada vez más laureado John Williams volvió a hacerse cargo de la banda sonora, no limitándose a utilizar los motivos que todos conocíamos sino que compuso tres temas que resultarían fundamentales para definir la atmósfera sonora del film: uno para Yoda, representando su grandeza espiritual en contraposición a su pequeñez corporal; otro para reflejar el creciente amor entre Han y Leia; y, sobre todo, la wagneriana y archifamosa "Marcha Imperial", terrorífica y majestuosa a partes iguales, que cualquier medio de comunicación que se precie ha utilizado más de una vez para definir el peligro o la maldad.



"El Imperio Contraataca" se estrenó el 21 de Mayo de 1980 y se convirtió en un éxito rotundo, recaudando 538 millones de dólares sólo en Estados Unidos, que la convirtieron en la película más taquillera del año. Pero fueron los críticos quienes mejor la acogieron, llenándola de elogios y alabando su madurez. De hecho, es evidente que con “El Imperio Contraataca” se rompe el conocido refrán que reza “Segundas partes nunca fueron buenas”, con lo que el film consiguió ascender a ese mismo Olimpo de secuelas gloriosas donde también moran “El Padrino II”, “Aliens, el regreso” o “Spiderman 2”. Sin ir más lejos, para mí es, sin duda alguna, la mejor de toda la saga lucasiana, la más inteligente, la más romántica y la que realmente acabó de consolidar la mitología espacial.



Si “La Guerra de las Galaxias” era una aventura familiar filmada con alegría e ilusión, “El Imperio contraataca” fue un paso adelante hacia una ciencia ficción más realista y bastante más oscura, metáfora de la evolución de sus personajes principales y la terrible complejidad de algunas de las relaciones que se descubren entre ellos. La famosa frase “Luke, yo soy tu padre” ha pasado a los anales de la Historia cinematográfica y recientemente ha sido elegida como la más memorable de todos los tiempos. Como dato anecdótico, hay que reseñar que ninguno de los intérpretes conoció este vuelco argumental hasta casi el mismo estreno del film. Cuando se rodó la escena, lo que el actor David Prowse recitó fue “No, Luke, Obi Wan mató a tu padre”, y por eso Prowse se quedó alucinado cuando escuchó a su doblador James Earl Jones pronunciar la versión definitiva. Otra frase mucho más escueta pero no menos emotiva fue la réplica de Han Solo cuando está a punto de ser introducido en el bloque de carbonita. Creyendo que puede perderle para siempre, Leia le dice “Te quiero”, a lo que Solo, en el guión original, replicaba un simple “Yo también”. Sin embargo, durante el rodaje, Harrison Ford se mostró tan disconforme con una respuesta tan poco significativa que, convirtiéndose en su personaje, tan chulo como carismático, se inventó el definitivo “Lo sé”. Comentario aparte se merece el desafortunado doblaje español, sobre todo por los puntos de ruptura con la película anterior. Si en “La Guerra…” se referían a los Caballeros Jedi como “Yedáis”, en “El Imperio…” se convierten sencillamente en “Yédis”; si entonces el nombre de la Princesa Leia se pronunciaba “Lía”, ahora queda reducido a “Léya”; si antaño Obi-Wan intentaba prevenir a Luke contra el “Reverso Tenebroso”, hogaño Darth Vader trata de atraerlo hasta el mucho más literal pero menos poético “Lado Oscuro”; errores más bien absurdos tratándose de los mismos actores de doblaje, que quién sabe si fueron abducidos por alguna energía mística derivada de la sempiterna chapuza hispánica.




Lo peor, quizás lo único malo de un film casi magistral que exhibió los mejores efectos especiales jamás vistos hasta entonces, que acumuló un buen puñado de secuencias extraordinarias, que contuvo una historia de amor tan ingenua como tierna y que presentó en sociedad a una criatura mítica como Yoda fue que su continuación, “El retorno del Jedi”, fue tan pueril y repetitiva que, de algún modo, desmereció un poco todos sus logros. Bueno, éso y el hecho de que, para ver a Han Solo salir de su congelación en carbonita, hubo que esperar nada menos que tres larguísimos años.


Luis Campoy




Lo mejor: el toque de inteligencia y dramatismo que aún realzó más la fantasía y la aventura; la espléndida batalla sobre la nieve; el personaje de Yoda; la legendaria frase “Yo soy tu padre”

Lo peor: el doblaje español;  que hubiera que esperar tres años para ver la conclusión

Calificación: 9,5 (sobre 10)


3 comentarios :

Jose Antonio dijo...

Luis, Luis... Estoy leyendo tu comentario y es que me emociono. ¡Qué recuerdos!¡Qué película! Reconozco que cuando salí del cine la primera vez que la ví echaba chispas por como nos dejaba pendientes de la tercera (sexta). Pero he de reconocer que es la mejor. Y más ahora que con las nuevas tecnologías se mejoraron algunos aspectos como las transparencias cuando de las naves que buscan a Luke en el frío Hoth. Ya tengo ganas de verla de nuevo. Y el Lucas este no quiere continuar con los tres capítulos finales ¿? Yo creo que nos los debe. Debería dejar de gastar energías en dibujitos y acabar su labor. Como se nota que va sobrado. Si le hiciera falta la pasta... Un saludo. J.A.

Luis Campoy dijo...

Bueno, ojalá fuera verdad éso que te comenté de que Lucas se habría reunido con Spielberg y Coppola para que rodasen la tercera trilogía... Aunque ninguno nos lo acabamos de creer, ¿verdad?

Vertov dijo...

Excelente artículo. Deacuerdo con todo lo dicho, sobre todo lo relativo a la magnífica labor de Kershner (que despreocupado de cuestiones técnicas, gracias a que Lucas controlaba ese aspecto, centró toda su atención en los actores, logrando un resultado magnífico).

¿Tan malo te parece el doblaje? A mi me resulta entrañable. Soy defensor de la V.O. frente al doblaje, pero estas películas hemos crecido con ellas, y el doblaje es parte de la historia.

Precisamente rehuse a comprar el Blu Ray, norteamericano (con una presentación más bonita que el español) únicamente por no incluir la pista de doblaje, cuando en otros casos me hubiera dado igual (con que tenga subtítulos me es suficiente).

Un saludo!