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sábado, 19 de diciembre de 2009

Cine/ "AVATAR"


Imprescindible verla en cine




James Cameron en la dirección, Sigourney Weaver en la pantalla, James Horner componiendo la banda sonora… ¿Estamos ante una continuación de “Aliens, el regreso” No. O, ¿quién sabe?, tal vez en parte sí… Porque “Aliens” (1986) es tan sólo una de las múltiples referencias que Cameron se permite regalarnos para componer su esperadísima nueva película tras su multitaquillera y plurioscarizada “Titanic”, que, no olvidemos, tiene ya doce añitos. Alguien debería prohibir que un cineasta con el talento de este hombre se mantuviese alejado de las pantalla de cine durante tanto tiempo, pero, viendo “Avatar” y conociendo el grado de implicación de Cameron en cada uno de sus proyectos, es obvio que el último lustro ha tenido que pasárselo imaginando decorados, dibujando storyboards y puliendo más que su colega Robert Zemeckis el sistema de animación por captura de movimiento. Cualquiera de vosotros que haya utilizado el famoso programa de comunicación Messenger sabe que un avatar es una imagen que un usuario puede elegir para que le sirva de representación. Algo así es lo que se le ofrece a Jake Sully (Sam Worthington), un exmarine paralítico destinado en el bucólico planeta Pandora, habitado por los indígenas Na’Vi y poseedor de una riqueza natural incalculable. A Sully se le permite vivir una nueva vida en un avatar compuesto de ADN humano y na’vi, recuperando así la capacidad de caminar y teniendo la misión de convencer a los indígenas de que abandonen sus tierras en aras del inequívoco colonialismo yanqui… Confieso que, a pesar de la potentísima y machacona campaña publicitaria que 20th Century Fox ha venido desarrollando desde hace ya bastantes meses, no las tenía todas conmigo cuando fui ayer tarde a ver “Avatar”. Durante los primeros tres cuartos de hora (el film dura la friolera de ciento cincuenta minutos), no hice sino fruncir el ceño ante un espectáculo que de innovador o novedoso tenía más bien poco. Como dije al principio, la presentación de los marines y su parafernalia militar y robótica constituía un calco descarado de “Aliens”, y. cuando Sully se convierte en un avatar na’vi (aborígenes azules que miden tres metros de altura), la cosa tampoco mejora mucho, pues ya tenía y sigo teniendo la sensación de que esos pitufos hiperdesarrollados son uno de los principales hándicaps del film. Francamente, hubiera preferido mil veces que los indígenas fuesen simplemente hombres y mujeres pintarrajeados de color turquesa, porque, una vez más y tal como sucede en los últimos trabajos del citado Zemeckis, los movimientos y la fisicidad de estos personajes parecen más propias de muñecos que de seres vivos (joder, es que a ratos hasta me recordaban a las marionetas de “Cristal Oscuro”), y nada hay peor para un film fantástico que ser incapaz de creerte, de participar en la fantasía que lo alienta. Por fortuna, enseguida James Cameron logra “secuestrarnos” con un derroche de poesía visual, con una sinfonía de colores, luces y sonidos, y de ese secuestro deviene un irrenunciable síndrome de Estocolmo que ya nunca te abandona. Obviamente, todas esas afirmaciones que habréis oído y quizás aún oiréis acerca de que “Cameron reinventa el Cine” o de que “el Cine nunca volverá a ser lo mismo” después de “Avatar” son falsas y exageradas, como también la catalogación de algunos como “obra maestra” (joder, estoy más que harto del modo en que a casi cualquier film más o menos correctito se le sube gratuitamente a los altares). Sin embargo, es indudable que la apuesta de este director canadiense por desarrollar y magnificar el uso de nuevas tecnologías para abrir caminos que permitan evolucionar al Séptimo Arte y, a ser posible, combatir la piratería obligando al público a acudir a las salas de cine, no es sólo digna de agradecer sino que resulta sumamente atractiva. Yo la ví en 3-D, y he de reconocer que, al igual que sucedía en “Up”, el empleo de este sistema se ha llevado a cabo con inteligencia, logrando profundidades de campo insospechadas y no limitándose a arrojar objetos a las narices del espectador. Sobre el argumento, mejor no extenderse mucho, porque es un potpourri de la mencionada “Aliens” más “Bailando con lobos” más “Pocahontas” más “Tarzán” más “El último samurái”, lo cual no impide que, a partir del momento en que el maravilloso planeta Pandora se erige en verdadero protagonista de la función, sus colores y sus criaturas logren que el tiempo de proyección se nos pase volando. Leí en una entrevista que James Cameron aseguraba que iba a hacer que los hombres se enamorasen de un montón de pixels, y es indudable que el personaje de Pocah… perdón, Neytiri, la hembra na’vi recreada en base a los sensuales gestos de la actriz Zoe Saldaña (la joven Uhura del nuevo “Star Trek”) es uno de los más afortunados de la película, así como el terrible coronel Quaritch al que da vida un estupendo Stephen Lang. Menos afortunada es la partitura de James Horner, que al principio parece que va a ser maravillosa y poco a poco va cayendo en el principal defecto de este compositor, la preocupante necesidad de autoplagiar lo propio y copiar lo ajeno, siendo escandaloso el uso y abuso de sonoridades tan reconocibles como “La Misión”, “Titainic” y la tantas veces aludida “Aliens”. Pero dejémonos de críticas, que tampoco son necesarias si nos conformamos con saludar a “Avatar” como una gran película fantástica, una excelente aventura, una odisea tecnológica y uno de esos films que, por su calidad de imagen y, sobre todo, por su portentoso sonido, uno de los mejores que escucharéis en vuestra vida, os recomiendo encarecidamente que veáis en una sala de cine.



Luis Campoy



Lo mejor: la fotografía, el sonido, la heroína Neytiri, el villano Stephen Lang


Lo peor: el equivocado empeño en que los actores generados por ordenador pueden llegar a reemplazar a los de carne y hueso


El cruce: “Aliens” + “Bailando con lobos” + “Pocahontas” + “Tarzán” + “El último Samurai”


Calificación: 9 (sobre 10)



5 comentarios :

Expediente X dijo...

Por la calificación que le das,
habrá que ir a verla,
en estas fechas navideñas,
¡felices fiestas!

Luis Campoy dijo...

La calificación es alta, y se lo merece. eso sí, nada de catalogarla como la Obra Maestra que no es. Feliz Navidad también a tí, y, por supuesto, a todos los demás.

Anónimo dijo...

pues yo sin ir a verla, y mucho me temo que no podré...

con esta espectacular crítica ya me doy por satisfecha.

¡tú también eres un gran maestro en lo tuyo, siempre te lo he dicho!.

leyendola...estaba pensando

¡cuantas personas se pierden tus comentarios de cine, solo porque no te hayan ofrecido aún la ventana de un gran lugar, como sea la prensa o la televisión.

como siempre un besito para ti.

FELICES FIESTAS. MARISA

Luis Campoy dijo...

Cuánto tiempo sin encontrarte, mi querida amiga Marisa. Pensé que te habías molestado porque mi comentario sobre "Agora" no fue muy positivo... En cualquier caso, me alegro de que sigas ahí. Espero que todo en tu vida sea maravilloso... ¡y no nos abandones!

Anónimo dijo...

Para mí eres un Maestro en esto del septimo arte. Asi que imposible enfadarme por como realices tus criticas...

También me sirven para despejar, algunas dudas. Realmente me gustó, pero eso no quita que esta pelicula de "Agora" la vi rara, demasiado inclinada hacia el otro lado, diría yo.

Asi que no te preocupes que aunque no me veas por aquí, si estoy disfrutando con tu blogger.

besitos y abrazos

MARISA