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jueves, 5 de noviembre de 2009

Cine/ "AGORA"




El show de la lapidación



Piedra aquí y piedra allá, lapídame, lapídame..." Siendo un poco cruel, ése es el único slogan que se me ocurre para definir esta última película de Alejandro Amenábar, estrenada a bombo y platillo hace unas pocas semanas y que ha obtenido un éxito desmesurado. ¿Por qué tantos espectadores que apenas van al cine se han puesto de acuerdo en ir a ver "Agora"? Creo que se juntan una serie de factores: la indiscutible "buena pinta" de su factura técnica, el nombre y la belleza de Rachel Weisz, y, sobre todo, la poco menos que tácita obligación de respaldar una película española que osa plantar cara a un cine americano que se caracteriza por desplegar una espectacularidad de la que adolece la práctica totalidad de nuestra producción nacional. A mí, personalmente, "Agora" me pareció un pestiño insufrible, un peñazo de proporciones... épicas. Pero no me hagáis mucho caso. Nunca he ocultado que suelo ir a contracorriente, que me niego a adherirme a la opinión generalizada que otorga categoría de obras maestras a, por ejemplo, "Wall-E", "El Caballero Oscuro" y "Gran Torino". Mal que les pese a los críticos especializados y a vosotros, mis lectores, yo manifiesto mi propia opinión, y ésta se basa en que son pocas las buenas películas y mínimas las obras maestras. Hace muchísimos años, cuando yo era un adolescente que se pasaba los sábados en el improvisado CineClub que organizaban los Hermanos Maristas de Alicante, ya tuve un primer percance con otro film en el que un científico era víctima del fanatismo religioso; se trataba del célebre "Galileo" de Liliana Cavani, y, lo siento, me reafirmo en que a mí "Agora" me ha resultado tanto o más intragable. Que sí, que está muy bien hecha, que es muy espectacular y todo éso, pero... ¿y qué?. La historia que nos narran Amenábar y su compinche Mateo Gil glorifica la figura de Hipatia, una astrónoma alejandrina que pagó con su vida su vocación investigadora, su necesidad de anteponer la Ciencia a la superchería, la lógica y la razón a la demagogia y el terrorismo pseudorreligioso. Respeto mucho a los más de dos millones y medio de personas que han llenado los cines en los que se proyecta, pero a mí "Agora" se me hizo eterna, una interminable tomadura de pelo. Una gran actriz (Rachel Weisz) y un gran actor (Michel Lonsdale, que hace de su padre) se codean con un elenco de intérpretes mediocres que recitan diálogos estúpidos que parecen escritos por los guionistas de "Aguila Roja". ¿De verdad puede creerse alguien que los habitantes de la Alejandría de aquella época se expresaban de un modo tan pueril, tan chabacano y tan vulgar? ¿Son admisibles los "floridos" diálogos ("Puta", "Zorra") que se escuchan durante la escena final, cuando Hipatia es detenida por una turba de pirados que la conducen hacia su holocausto? ¿En base a qué criterios se ha elegido a actores tan inadecuados y tan poco creíbles como Oscar Isaac, que hace de Prefecto cuando es prefectamente inadecuado e incluso risible para ese papel? ¿No había ningún actor español libre para encarnar a alguno de los personajes principales o siquiera a cualquiera de los secundarios? ¿Acaso hay alguna ley no escrita que diga que para triunfar en el mercado anglosajón hay que prescindir absolutamente de los intérpretes "made in Spain"? Mirad, amigos y amigas, en la genial "La Vida de Brian" de los Monty Python ya se ridiculizaba el fanatismo y el sectarismo de los que hacen de la Fe la bandera de su intolerancia, e incluso se presentaban varias lapidaciones que resultaban, éso sí, bastante menos sonrojantes que las que Amenábar nos regala. Mas no quiero ser totalmente injusto con "Agora": la entrega de Rachel Weisz es conmovedora, la música de Dario Marianelli es sobresaliente y la reconstrucción de los fastos alejandrinos es sencillamente apoteósica, pero a una buena película, por no decir a una obra maestra, hay que pedirle mucho, muchísimo más.





Luis Campoy



Lo mejor: Rachel Weisz, la factura técnica


Lo peor: los diálogos, el resto de los actores, la sensación de que si hablas mal de esta película estás perjudicando al Cine español


El cruce: "Alejandro Magno" + "La vida de Brian" + "Galileo"


Calificación: 5 (sobre 10)


4 comentarios :

Anónimo dijo...

COINCIDO CONTIGO, ME HA PARECIDO UNA “MERDA REALIZADA POR UN MEMO PROGRE…” QUE ÉL SABRÁ LAS SUBVENCIONES QUE HA RECIBIDO DEL ZP, PROCEDENTE DE NUESTROS BOLSILLOS.

SE NOTA EL REVANCHISMO Y ANIMADVERSIÓN CONTRA LA IGLESIA, HASTA EN LA MÚSICA, MACHACONA E UNCITADORA A LA VILENCIA… NO TENGO MAS TIEMPO…

UN ABRAZO.


Pedro J.

Anónimo dijo...

Ya veo que te ha gustado la policula. Esto ya me obliga a verla. Seguro que Amenabar te invita a tomar algo. En realidad yo solo he leido la crítica de Carlos Boyero en El País. Este crítico no poní mal la película ni la ponía bien del todo; le gustó en parte si y en parte no. Tuve la sensación de que se resistía a criticar a Amenabar por quien es y por las películas que ha dirigido.
En fin, cuando la vea opinaré...aunque lo malo de leer críticas de cine es que te predispone contra o a favor de la película en cuestión.

Nos vemos.

Francis.

Luis Campoy dijo...

Para Pedro J.: Tío, yo no sé si te has pasado un poco en tu apreciación, pero allá cada cual.... A mí lo que me molestó, desde luego, no fue el ataque contra el cristianismo o contra el judaísmo, sino el mero hecho de que me aburrí de principio a fin. Creo que ése es el principal demérito del film, no que adopte un punto de vista que ofenda a uno u otro credo religioso.

Luis Campoy dijo...

Para Francis: Tú no seas tonto, hazle caso a Boyero y no a Campoy, ya me contarás cómo te va. ¡Un saludo!