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domingo, 11 de octubre de 2009

TV/ "Curso del 63"



No suelo ver mucho la tele, y difícilmente aguanto entero un programa nocturno. Por eso me sorprendió gratamente el nuevo reality show que estrenó Antena 3 la otra noche. Joder, es que leídas juntas esas dos palabras, “reality show” y “Antena 3”, ya te predispones para lo peor... Sin embargo, “Curso del 63” me gustó. Como quizás ya sepáis, este “Gran Hermano estudiantil” pretende que un grupo de chicos y chicas de nuestros días realicen una especie de viaje en el tiempo para ser educados en un Colegio mayor de los que proliferaban más de cuarenta años atrás. Yo mismo, como alguna vez he revelado en esta página, tuve el privilegio de “realizarme” como persona en una de esas instituciones. Sin embargo, reconozco que la férrea disciplina que exhibían los (falsos) educadores del programa iba algún que otro paso más allá con respecto a la que yo recibí. Claro que yo nací y me eduqué en aquella época, y, encima, era considerablemente dócil y sumiso, y los pipiolos del concurso no dejan de ser un atajo de “troncos” y “colegas” nihilistas del siglo XXI, acostumbrados a hacer lo que les viene en gana y que apenas saben vivir sin sus tatuajes, sus piercings, sus teléfonos móviles y sus tangas (básicamente en el caso de las chicas, que de todo habrá). La ambientación de la institución docente (que se hace llamar, no sin razón, “San Severo”) está bastante bien conseguida, pero lo mejor son sus profesores, perfectamente elegidos y que saben cómo imponer su autoridad sin tener que recurrir a ninguna Ley auspiciada por Esperanza Aguirre. “A mí no me levante la voz”, “No me conteste” o “Acompáñeme a ver al Director” eran frases que, dichas entonces, podían tener un efecto demoledor en cualquiera de los alumnos de un colegio, incluso en los pocos juerguistas que trataban de seguir siéndolo. ¿Realmente hemos evolucionado para bien desde entonces? Por ejemplo, en el tuteo. ¿Debe un alumno dirigirse a un profesor como si se tratase de su compañero de juegos, de su igual? ¿Me estaré yo volviendo un carca por pensar de ese modo? No apruebo ni aprobaré el castigo físico, y nunca me gustaron ni los tirones de orejas ni los reglazos en las posaderas, pero, a decir verdad, me encantaría que mis hijos se educasen en un entorno en el que se les enseñase a mantener una correcta apariencia física, a estudiar cada día y a tratar a los mayores con auténtico respeto. Parece mentira, pero viendo en “Curso del 63” cómo los mequetrefes de hoy se sorprendían ante la ¿severidad? del sistema educativo de ayer me dí cuenta de cómo algunos de nuestros logros han sido, en realidad, retrocesos.

2 comentarios :

Azusa dijo...

En mi caso no había tanta severidad, pero sí es cierto que la mayoría respetaba al profesor, incluso el "malote" de la clase lo hacía... Hoy en día por lo que me cuentan amigas que se dedican a la educación hay muchos alumnos que parecen que sólo van a clase a pasar el rato y muchos padres que siempre dan la razón más a sus hijos que a los profesores...

Expediente X dijo...

Pues sí un reality show...
me perdí el primer capítulo,
ví el segundo y me enganchó,
en el fondo el tema me gusta,
oposito para profesor de FP,
conviene tener un enfoque
distinto de la educación.