contenido de la página

Dame tu voto ¡Gracias!

Dame tu voto en HispaBloggers!

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Síndrome postvacacional

Usualmente, suelo ser víctima propiciatoria del "Síndrome Post-Vacacional". Esto sucede, normalmente, cuando resulta insoportable el contraste entre la libertad e inacción que caracterizan a un largo período ocioso frente a la esclavitud inherente a la actividad normal. A mí, sin embargo, lo que me llenaba de pesar no era la vuelta al trabajo en sí, sino la simple ausencia de mis hijos, compañeros inseparables durante todas mis vacaciones, y que, coincidiendo con mi retorno a mis lides profesionales, vuelven al lado de su madre. Sin embargo, este año está siendo más llevadero el trauma, y no porque no eche de menos a mis pequeñajos. La verdad es que tengo planes inminentes que afectarán no poco a mi futuro, y una consecuencia directa de esos planes sería tener más cerca a los cachorrillos, con lo que es de suponer que podría verlos con mucha más frecuencia. Esa ilusión me ha ayudado lo indecible, de forma que he conseguido no llorar tanto su ausencia para concentrarme en la planificación de un futuro a corto plazo que espero sea el mejor posible para ellos y también para mí. Los padres y los hijos se necesitan mutuamente, y por éso me cuesta tanto entender esos casos en los que el progenitor elige la opción de poner de por medio cientos o miles de kilómetros de distancia. Sé que a veces se trata de pura y estricta necesidad profesional, pero no comprendo cómo puede uno sobrevivir sumido en la añoranza si estuvo en su mano el evitarla. No somos todos iguales, y yo pertenezco al bando de los más débiles y necesitados, los dependientes, los enganchados, los que no soportan la distancia y la ausencia de sus niños.

2 comentarios :

Anónimo dijo...

¡Cuanto tiempo hace que no ando por aquí! pero como ves siempre vuelvo a echar un vistazo. A rememorarte...

Es un vistazo rapido, ligero, inmerecida esta ausencia hacia ti... pero es lo que hay...

Elegí este artículo para saludarte, para acompañarte, y... para darte la razón y esque la tienes, en todo lo que dices sobre los hijos...

mil besos como siempre tu mas fiel aunque ya casi no lectora, si admiradora.


Marisa

Luis Campoy dijo...

Cada uno de tus regresos es recibido con el mismo afecto y cariño. Pero éso no compensa tus ausencias. Espero, no obstante, que se deban únicamente a que todo te va muy bien y la vida te hace muy feliz. No olvides que esta será, siempre, tu casa. Besitos.