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martes, 11 de agosto de 2009

Libros/ "Millennium 1: LOS HOMBRES QUE NO AMABAN A LAS MUJERES"



Agatha Christie conoce a Easton Ellis





Hacía más de dos años, probablemente tres, que no conseguía acabar un libro. Y no porque hubiera dejado de leer. Simplemente, el hecho de ser padre de un niño amante de los comics pero no muy deseoso de contemplar otra cosa que los espectaculares dibujos, unido a mi propia y reconocida atracción por tales muestras del llamado “Noveno Arte” hizo que, sin apartarme de mi inquietud por estar al tanto de todo lo que publican los periódicos de información general, deportivos y, muy especialmente, las revistas de cine, una vez dejé de recurrir al tren como medio de locomoción habitual, la lectura tranquila y sosegada fue escapándose de mi lista de ocupaciones diarias. Hasta ahora. Acabo de terminar “Millennium 1: Los hombres que no amaban a las mujeres”, el primer volumen de la exitosa trilogía que su autor, Stieg Larsson, no pudo ver publicada al sufrir un fatal ataque al corazón en 2004, a los 50 años de edad. No cabe duda de que Larsson, antiguo corresponsal de guerra y enemigo declarado de los grupos neonazis que proliferan por su Suecia natal, habría alucinado en colores con la descomunal repercusión mediática que sus obras han causado. Multitud de personajes de la cultura y la política se declaran abiertamente admiradores suyos y lectores de su obra, una obra que, ahora que no me oye nadie, habría que preguntarse si merece realmente tanto revuelo. Yo, hace cosa de unos meses, comencé a escuchar diversos anuncios radiofónicos (patrocinados, claro está, por la Editorial Destino, que es quien publica “Millennium” en España) en los que se creaba una gran expectación, con motivo tanto de la publicación del segundo libro como del estreno de la película basada en el primero, dirigida por un más que eficiente Niels Arden Oplev. Finalmente sucumbí a la tentación y entre en el universo Millennium por el atajo más fácil: el cine. La película, como comenté en esta misma página en su momento, me pareció interesante y me mantuvo en vilo durante todo su metraje, y creo que fue justamente las buenas vibraciones que me causó lo que me hizo decidirme a comprarme el libro, cosa que hice hace un mes y medio, período en el que, todo hay que decirlo, no he podido abandonarme a la lectura con la disciplina y asiduidad que hubiera sido menester. Hoy, una vez cerrada la última página de “Los hombres que no amaban a las mujeres”, ya puedo expresar una opinión bastante fundada y fundamentada. Stieg Larsson domina a la perfección el lenguaje tecnológico y conoce de primera mano los entresijos financieros, bursátiles y macroeconómicos de su país, así como, lógicamente, el funcionamiento de una revista de investigación. Como suele suceder, Larsson no duda en erigirse en protagonista de su propia obra, camuflando su identidad bajo el alter ego de su héroe Mikael Blomkvist, periodista incorruptible que, condenado por difamar a un poderoso industrial de reminiscencias gangsteriles, acepta el encargo de resolver un misterio que data de casi cuarenta años atrás. Mas no ha sido precisamente el héroe quien más interés y adeptos ha suscitado, sino la heroína, una joven anoréxica y aquejada del Síndrome de Asperger llamada Lisbeth Salander. Quizás porque, como dije anteriormente, lo primero que hice fue ver la (modélica) adaptación cinematográfica, nada de lo que he ido leyendo posteriormente en el libro me ha resultado particularmente novedoso ni original, salvo, en todo caso (y discúlpenme los “millennaristas” más fanáticos), la preocupante facilidad de Larsson para aburrir al lector más pintado con páginas y páginas repletas de innecesarias explicaciones acerca de la política y la economía suecas y la ficticia familia Vanger. Algo que también me hizo fruncir un poco el entrecejo fue la descripción del modo de vida imperante en Suecia tal y como nos lo cuentan el escritor y/o el par de traductores que el libro ha requerido. Para empezar, los dos protagonistas, Mikael y Lisbeth, deben consumir como veinte litros de café al día, y su alimentación básica consiste en atiborrarse a sándwiches (no es de extrañar que Stieg Larsson, quien, además de seguir esta misma dieta, se fumaba un sinfín de cigarrillos diarios, acabara, el pobre, como acabó), pero es que, o los suecos son el pueblo más abierto y acogedor sobre la faz de la tierra, o los traductores ignoran que el lector español está acostumbrado a que dos personajes que no se conocen absolutamente de nada empiecen por tratarse de “usted”, mientras que en “Millennium” dos completos desconocidos que sobrepasan la cuarentena automáticamente se hablan de “tú”. Eso sí, la introspección psicológica está muy bien llevada, sobre todo en lo referente al personaje bombón de Lisbeth Salandar, cuya idiosincrasia y actitudes no cabe duda de que están reflejadas de modo inmejorable (lo cual agradezco al difunto Larsson, ya que una persona muy cercana a mí está también diagnosticada como Asperger). Como si se tratase de un cocktail de Agatha Christie y Bret Easton Ellis con unas gotitas de nuestro Arturo Pérez-Reverte con sabor escandinavo, esta primera entrega de la trilogía “Millennium” constituye, salvando los hándicaps antes mencionados, un inteligente divertimento que me hubiera encantado descubrir a través del libro y no de la película, porque, por ejemplo, ahora ya no podré imaginarme a Kalle Blomkvist sin el aspecto de Mikael Nykvist ni a una Lisbeth Salander que no tenga los rasgos de la extraordinaria Noomi Rapace, aparte de que, luego de comprobar que el film reconstruye de modo impecable todos los sucesos de la novela, las páginas puramente descriptivas de ésta se hacen tan farragosas como prescindibles. Estoy deseando comenzar, hoy mismo, la lectura del segundo libro, “Millennium 2: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”, pues me he propuesto terminarlo antes del estreno español de su inevitable versión cinematográfica, también proveniente de Suecia y con el mismo elenco actoral, el cual, según mis últimas informaciones, finalmente se producirá en nuestro país el viernes 16 de Octubre. ¡¡Joder, sólo tengo dos meses para leerme 749 páginas!! Mejor que me ponga en marcha cuanto antes…

1 comentario :

Fina dijo...

Yo ya voy por el tercero, "La reina en el palacio de las corrientes de aire" y tengo que decir que todos me han gustado (bueno, este último lo estoy empezando), pero seguro que está genial también. Aunque yo no rompí la magia, primero leí el libro y después vi la pelicula, y tengo que decir que físicamente me defraudó bastante Mikael Blomkvist.
Un saludo.