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jueves, 7 de mayo de 2009

Cine/ "X-Men Orígenes: LOBEZNO"



El origen del Hombre-X más popular

Fue tras el buen taquillaje cosechado por “X-Men 2” (2003) cuando comenzó a hablarse de dos “spin-offs” (películas derivadas protagonizadas no por todos los personajes de una franquicia sino solamente por alguno o algunos de ellos) que tendrían como estrellas a dos iconos mutantes con posibilidades comerciales: Lobezno (héroe) y Magneto (villano). Del film sobre el Amo del Magnetismo sólo se sabe que está en preproducción y que, en principio, el gran Sir Ian McKellen no se ha opuesto a volver a ponerse el casco; en cuanto al otro producto, ya es una realidad triunfante: “X-Men Orígenes: Lobezno” se estrenó el pasado fin de semana en todo el mundo y, sólo en Estados Unidos ,ya conseguía amasar casi 90 millones de dólares. Todo un récord. A pesar de que mi “Hombre X” favorito siempre fue Cíclope, no cabe duda de que los guionistas de los comics Marvel tuvieron claro, desde su debut, en la “segunda génesis” de la Patrulla-X, que era Lobezno quien cautivaba a un mayor número de lectores, y poco a poco el (anti)héroe de las garras de adamántium ha ido enganchando a más y más adeptos, no sólo por sus instintos animales y su poder regenerativo, sino por su actitud rebelde, individualista, un poco chulesca, un poco machista. Tanto estos rasgos psicológicos como su mismo aspecto físico (en los tebeos es más bien bajito, hipervelludo, con un cabello indomable que se encrespa formando orejas lupinas) han sido convenientemente suavizados en las películas, tanto más cuanto más popular va siendo su intérprete, Hugh Jackman, lo cual no deja de ser un contrasentido si tenemos en cuenta que “X-Men Orígenes: Lobezno” cuenta, como su propio nombre indica, el origen de Lobezno, y es, por tanto, una precuela, hallándose ubicada temporalmente ANTES de lo acaecido en la primera entrega de la saga, estrenada en el año 2000. Jackman, más conocido por haber sido elegido “el hombre más sexy del mundo” que por sus dotes interpretativas, sigue siendo un tipo simpático (ver su paso por el programa “El hormiguero”) al que la popularidad no parece habérsele subido a la cabeza. Lamentablemente, el actor tampoco parece saber imponer su potencial mediático a la hora de exigir que sus papeles estén bien definidos, y, lo más preocupante, muchas de sus elecciones (“La lista” es el ejemplo más evidente) son bastante desacertadas. Independientemente de su citado triunfo comercial, hay que reconocer que media un verdadero abismo (de calidad, de intensidad… de satisfacción) entre “X-Men Orígenes: Lobezno” y los dos primeros “X-Men” dirigidos por Bryan Singer, e incluso “X-Men III, la decisión final”, que realizó Brett Ratner, fue bastante más afortunada. Los ejecutivos de Marvel, que últimamente han decidido tomar el control de sus creaciones y producen por sí mismos los films basados en sus personajes, se han equivocado bastante a la hora de elegir al director (Gavin Hood) encargado de poner en imágenes este producto y, sobre todo, de dar el visto bueno a un guión banal, pueril y predecible que sólo sirve para acumular personajes secundarios cuyos fantásticos poderes justifican el derroche de efectos especiales que, junto con el indudable carisma de Hugh Jackman, constituyen el único atractivo de la función. Con 40 años cumplidos, es verdad que Jackman tiene una envidiable buena forma física, pero no es menos cierto que ni el físico ni el carisma pueden contrarrestar el infantilismo de los diálogos y la simpleza de una trama en la que sólo tres caracteres masculinos (Lobezno, su hermanastro Dientes de Sable y el Coronel Stryker, un militar que pretende convertir a ambos en soldados invencibles) tienen un mínimo peso específico, en detrimento del desfile de “freakis” que ni se sabe de dónde vienen ni importa mucho a dónde van. A destacar solamente las interpretaciones de Liev Schrieber, recientemente visto en “Resistencia” y que tiene muchas más ocasiones de lucimiento que el actor que dio vida al primer Dientes de Sable en “X-Men”, y de Danny Huston, que, con todo, compone un Stryker menos interesante que el que trazó el gran Brian Cox en “X-Men 2”. Producto de consumo rápido y para disfrutarlo al compás de los chasquidos de las palomitas, la mayor hazaña de “X-Men Orígenes: Lobezno” ha sido conseguir llevar al cine (no en Lorca, evidentemente, donde, como es habitual, mi hijo y yo estábamos casi a solas) a una horda de aficionados que eligieron verla en pantalla grande a pesar de que, hace dos meses, algún tipo sin escrúpulos decidió colgarla, pirateada, en internet. Todo un dato, todo un detalle.

Luis Campoy

Lo mejor: el carisma animal de Hugh Jackman, la interpretación de Liev Scheriber, los títulos de crédito iniciales
Lo peor: el guión en general y los diálogos en particular, el desfile de personajes secundarios, la mayoría desaprovechados
El cruce: “X-Men III, la decisión final” + “Rambo”
Calificación: 6 (sobre 10)

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