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martes, 3 de marzo de 2009

Cine/ "LA PANTERA ROSA 2"


Más que rosa, rojo… de vergüenza (ajena)

Recuerdo que hace casi 3 años, poco después de ver el remake de “La Pantera Rosa” dirigido por Shawn Levy y protagonizado por Steve Martin le dí un aprobado justito, sobre todo porque, si uno se esforzaba por leer entre líneas, encontraba tres o cuatro gags ingeniosos y porque había sido muy gratificante ver cómo mis hijos disfrutaban entre risas y sonrisas de las andanzas del nuevo inspector Clouseau. Un trienio después, tengo que ser bastante menos condescendiente con esta secuela que sorprende (nada gratamente) por su desidia, falta de imaginación, torpeza, puerilidad y carencia de alicientes. Bueno, alicientes sí los había, al menos sobre el papel. La primera “Pantera Rosa” (versión Steve Martin) logró amasar unas respetables cifras de recaudación, razón por la cual era más o menos presumible que tendría una o varias continuaciones. Al frente de la primera de ellas ya no está Shawn Levy, quien cede su testigo a un Harald Zwart que se merecería un linchamiento en la Plaza Mayor de Hollywoodland por haber desperdiciado un reparto de campanillas. Pero veamos por qué. Tres años después de haber recuperado la Pantera Rosa, el codiciado diamante que se ha erigido en símbolo de la Francia, el torpe inspector Clouseau (Steve Martin) ha sido relegado por su envidioso jefe, el comisario Dreyfus (John Cleese en lugar de Kevin Kline), a controlar el tráfico. Entre tanto, un ladrón conocido como Il Tornado consigue robar diversos tesoros internacionales (la Sábana Santa de Turín, una espada samurái, el anillo papal…), cuya pérdida impulsa a los gobiernos del mundo a formar un variopinto equipo de detectives integrado por un italiano, un inglés, un japonés y una hindú. Una vez la Pantera Rosa es también sustraída, el inspector Clouseau se incorpora a este “fabuloso” Dream Team detectivesco, con la colaboración de sus fieles colaboradores Ponton (Jean Reno) y Nicole (Emily Mortimer). Todos ellos deberán encontrar lo antes posible al escurridizo Tornado y recuperar los codiciados tesoros robados… No sé si, sobre el papel, el argumento que acabo de desgranar os habrá parecido mínimamente interesante, pero, si sois un poco cinéfilos, sí os interesará saber que, además de los citados Steve Martin, John Cleese y, Jean Reno, en la película actúan (¿?) Andy García, Alfred Molina, Lily Tomlin y Jeremy Irons, además de la bellísima estrella de Bollywood, Aishwarya (por Shiva, ¡menudo nombrecito!) Rai y el cantante galo Johnny Hallyday. Una constelación de astros como los aquí reunidos deberían, en el seno de un buen guión y bajo la batuta de un buen director, asegurar la calidad del producto final, pero lo que parece haber sucedido es que la horripilante crisis que estamos viviendo ha socavado de tal modo las cuentas corrientes de tan ilustres intérpretes, que sus ojos no han mirado otro criterio que el poder persuasivo de los ceros que figuraban en los cheques que se les ofrecieron. Por favor, Virgencita, que Jeremy Irons no sea recordado por “La Pantera Rosa 2”; que John Cleese permanezca en nuestra memoria colectiva por su vinculación a los ilustres Monty Python y no por sus muecas en semejante astracanada; que Steve Martin sea considerado por sus guiones para “Cliente muerto no paga” o “Bowfinder, el pícaro”, pero nunca por este espantoso libreto (del que ha sido co-autor), indigno de su reputación. Ni uno solo de los gags que se nos proponen tiene ni puñetera gracia, ni una sola de las magníficas localizaciones visitadas por el equipo de rodaje ha salido favorecida, ni uno solo de los actores realiza algo siquiera comparable a una interpretación. Nos encontramos, sin duda, ante una de las películas más patéticas de la presente década, con el agravante de que otros engendros contemporáneos, como las paródicas “Epic Movie” o “Casi 300”, disfrutaron de presupuestos menos holgados y, sobre todo, fueron perpetradas por profesionales con mucho menos talento. Desperdiciar un reparto con tanto carisma y atreverse a filmar un disparate de este calibre debería producir el sonrojo de los responsables del film, y, por descontado, debería contar con la repulsa de cualquier aficionado al cine. Yo piqué; vosotros no digáis que no estáis advertidos.

Luis Campoy

Lo mejor: nada
Lo peor: el derroche de medios y el “todo por la pasta” de sus mercenarias estrellas
Calificación: 3 (sobre 10)

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