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sábado, 14 de febrero de 2009

Gormiti, los Señores del Merchandising





Gormiti. Me temo que todos los que tenemos hijos en edad de merecer un pequeño regalo en forma de juguete de poco más de seis centímetros de altura y dos euros con cincuenta de coste estamos absolutamente hinchados de oir ese infausto palabro. Pero ¿qué son y a quién diablos se le ocurrió parirlos, dándolos a luz y sacándoselos de su cabezota experta en merchandising? Según parece, el tipo al que debéis darle las gracias por ser vilmente esquilmados un día sí y otro también responde al nombre de Leandro Consumi (pero ¿este apellido es real o un pseudónimo explicativo/definitorio?), florida mente pensante natural de Florencia, Italia, quien en 2004, a la crucificable edad de treintaytrés añitos, dibujó sobre un papel toda una legión de monstruitos a los que un amiguete llamado Gianfranco Enrietto (a éste también debéis mandarle hoy alguna que otra tarjeta envenenada de San Valentín) se ocupó de darles consistencia intelectual (sic). Los tebeos que entre los dos pergeñaron cayeron en manos de los cerebros privilegiados de la potente compañía juguetera Giochi Preziosi, ávida de hacerse con una franquicia capaz de competir con los pokemon y digimon de origen japonés y, de paso, joderles el mercado a los juegos más “serios” como WarHammer. Tal y como sucedía en tiempos casi prehistóricos con los “indios y americanos” producidos aquí por la entrañable Comansi, se trataba de meter dentro de un sobrecito brillante una figurita de plástico pintada en colores llamativos y acompañarla de una carta en la que se detallaban sus supuestos poderes. Los bambini no tardaron en ser abducidos por el creciente fenómeno, pero, como todos sabemos, la cosa no quedó ahí. Tras un apoteósico triunfo en toda Italia y, posteriormente, en media Europa, donde barrieron literalmente a todos sus competidores, los gormiti de la citada Giochi Preziosi (lo de si realmente los engendrillos objeto de este artículo podrían calificarse como “juegos preciosos” es una cuestión tan sujeta al subjetivismo que me niego a entrar en ella, so pena de ser vapuleado por mis hijos) aterrizaron en España a finales del verano de 2007, y fue tal la progresión de su éxito que a estas alturas ya deben haber conquistado incluso los Estados Unidos obamianos. Pero ¿qué demonios son realmente los Gormiti? Su historia, su nudo gordiano, arranca en la remota e imaginaria isla de Gorm, donde viven cinco razas o pueblos dotados de especiales características y sobrehumanos poderes provenientes de la Naturaleza. Así, los más o menos bondadosos pueblos de la tierra, del bosque, del mar y del aire luchan denodadamente y sin descanso contra el malvado pueblo del volcán. Precisamente fue el líder de esta volcánica tribu quien, siglos atrás, había dado origen a todo el tinglado, ya que, a espaldas de los dictámenes del venerable Viejo Sabio que regía la isla, tras una espectacular erupción volcánica, surgieron toda una hueste de criaturas de Lava o de Magma que, dirigidas por el pérfido Magmion, sometieron a sus congéneres. De las lágrimas de pena e impotencia que derramó el Viejo Sabio se formó una especie de luminosa llama azul que fue bautizada como “El Ojo de la Vida”, y, de ella, tomando como punto de partida las más elementales fuerzas de la Naturaleza, nacieron los gormiti “buenos” del futuro, que, como digo, se subdividen en cuatro pueblos. La jerarquización social de estos seres es tan simple que, básicamente, se dividen en Señores o reyes y Guerreros o soldados, con lo que se crea la primera cosmogonía de los Gormiti, compuesta por cuarenta y dos personajes, un Señor y seis guerreros representando a cada uno de los seis pueblos primigenios. En este primer momento (o primera Serie, para entendernos), el líder del pueblo del Aire se llamaba Noctis, y los otros señores atendían a nombres como Tasarau (Bosque), Polypus (Mar) y Gheos (Tierra), enfrentándose a los villanos Magmion (Magma) y Lavion (Lava). El apoteósico éxito de la primera Serie propició el lanzamiento de la segunda, en la que la novedad más evidente fue la fusión de los belicosos seres de Lava y de Magma en una sola tribu, el pueblo del Volcán. Los nuevos señores fueron bautizados como Helios (Aire), Barbataus (Bosque), Carrapax (Mar) y Kolossus (Tierra), y su archinémesis era el volcánico Horror Profundo. Cada uno de estos monarcas contaba, no lo olvidemos, con un mini ejército de seis adláteres que eran quienes realmente se daban de hostias. No contentos con estas dos primeras colecciones, los de Giochi Preziosi lanzan entonces la Serie Mística, especie de remake de la Serie 1, y la Atomic, que reformulaba la Serie 2, ambas con nuevas versiones de los personajes ya conocidos. Hace pocas semanas se estrenaba la Serie 3, en la que los pueblos gormiti, ya más evolucionados, contaban con soberanos cuyos nombres son Devilfénix (Aire), Granárbol (Bosque), Nobilmantis (Mar), el Viejo Thorg (Tierra) y Armageddon (Volcán), y esta vez no vienen solos, ya que les acompañan dos nuevas razas lideradas por Luminor (Señor del Pueblo de la Luz) y Obscurio (Pueblo de la Oscuridad). Ya se está cociendo la Serie Mythos, el inevitable paso adelante de la Serie 3, y los zagales se pasan la mitad del tiempo babeando ante la salida de esta nueva encarnación, y la otra mitad buscando los muñequitos que les faltan de cada una de las series anteriores. Paralelamente, el merchandising ha ido evolucionando también, y de las figuritas de seis centímetros se ha pasado a los muñecos de gran tamaño y sus accesorios y escenarios, de ahí a la televisión (series de dibujos animados como “Gormiti Final Evolution”) y de ahí a todo tipo de objetos de uso cotidiano estampados con las efigies de los personajes creados por Consumi: camisetas, estuches escolares, zapatillas, mochilas e incluso calzoncillos para que los niños más frikis puedan no despegarse jamás de sus personajes favoritos. A pesar de que estos italianos se han propuesto (y lo están consiguiendo) vaciarnos los bolsillos sin piedad y sin remisión (el precio de los sobrecitos donde vienen los muñecos ha evolucionado también, pasando del euro pelao a los dos euros con cincuenta), no todo lo que atañe a los Gormiti me parece perjudicial: es la primera vez que mi hijo y mi hija se ponen de acuerdo para pedir, al unísono, el mismo regalo, y éso no es nada, nada habitual. Padres y madres del mundo: que los invencibles Señores de la Naturaleza se apiaden de vosotros.

2 comentarios :

Anónimo dijo...

Menos mal. Yo tengo una niña. Una pregunta. ¿Se pueden mandar tarjetas envenenadas por San Valentina?. No lo sabia. ¿Hay alguna pagina donde encontrarlas?.
Pues controla el bolsillo, que las cosas no estan muy bien, están muy mal.
Saludos.

Anónimo dijo...

Uyyy, San Valentin, queria decir, me equivoqué.