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jueves, 31 de enero de 2008

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Si el año pasado, por estas fechas, se hablaba de 300, ahora toca hablar de 400… Lo de entonces, se refería a la película basada en el comic que narraba la gesta de los guerreros espartanos que se enfrentaron al todopoderoso rey Jerjes. Lo de ahora, a algo mucho menos heroico: el bochornoso soborno que ofrece Zapatero a los incautos y desesperados que aún no sepan a quién votar. Creo que es la manipulación electoralista más estúpida y soez que he visto en mi vida. Mi padre está que trina pensando en el agravio comparativo que supone tan ridícula prebenda, sobre todo si tenemos en cuenta que los beneficiarios serían todos los declarantes (incluso los pobres pensionistas que declaran por propia voluntad y sin estar obligados a ello), y todos serían agraciados con la misma cantidad, tanto los que presentaron una declaración devolutiva como los que tuvieron que cotizar tropecientos mil euros al Fisco (señal de que sus ingresos fueron asquerosamente elevados). Igualdad e igualitarismo mal entendidos, en una campaña electoral que aún no ha empezado oficialmente, pero a la que nuestros políticos llevan entregados desde hace meses. Lo mío con ZP es una relación de odio/amor/odio que no acaba de decantarse hacia ninguno de estos dos polos opuestos, aunque ya es significativo que el primer partido de la Izquierda española esté siendo capaz de aliviar el habitual estreñimiento que solía padecer. Ya lo dicen las encuestas: en cómputo global, e, independientemente de las fluctuaciones puntuales de una u otra semana, el PP está recortando puntos al PSOE, no tanto por méritos ajenos sino por deméritos propios (vaya, el otro día escribí ésto mismo referido a la pugna Real Madrid/Barça, ¿por qué será…?). Las elecciones de 2008 van a ser unas de las más apasionantes de los últimos tiempos, y esperemos que los únicos aditivos sean estrictamente demagógicos y ninguna banda terrorista se proponga aliñarlos con sangrientos condimentos.

1 comentario :

Ángel dijo...

Pues eso, Campoy, pues eso. El día que ame u odie a un político, que alguien me ingrese en un centro de salud mental ;-)