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miércoles, 12 de diciembre de 2007

La abuelita de Kundera

“La abuelita de Kundera” era una canción de Joan Manuel Serrat incluída en su álbum “Nadie es perfecto”, de 1994. Naturalmente, el título hacía referencia al célebre escritor checo Milan Kundera, autor, entre otras obras, de “La Insoportable Levedad del Ser”, pero la letra no hablaba precisamente de levedades sino de un asunto de considerable peso específico. Se trataba de efectuar un paralelismo entre las circunstancias históricas que envolvían tanto a la antigua Checoslovaquia como a esta querida España nuestra durante las décadas de los años 40 y 50 del siglo pasado. En ambos países gobernaba un régimen dictatorial que había llegado al poder no con el respaldo del sufragio del pueblo, sino con el fragor de las armas de fuego. En ambos países se respiraba en aquella época una aparente sensación de calma y apenas se tenía noticia de sucesos violentos (asesinatos, robos, violaciones, etc.), pero, muchas veces, el hecho de que algo no trascienda, no se convierta en noticia, no quiere decir que ese “algo” no constituya una realidad soterrada. Todo ésto viene a cuento de una conversación de la que fui testigo hace unos días y en la que volvió a aflorar, como florido boomerang ideológico, ese malhadado axioma que reza “Con Franco estábamos mejor”. A mí se me revuelven las tripas cuando, en plena Democracia, alguien manifiesta tan encendido anhelo de unos tiempos afortunadamente pasados en los que sólo los niños, los adeptos al régimen y los conformistas (siempre que fuesen castellanoparlantes, católicos y heterosexuales, claro está), podían desarrollar una existencia normal, mientras que los disidentes (o simplemente opositores), los librepensadores y los homosexuales se veían abocados a la clandestinidad o al exilio. Como venía a decir Serrat (otro damnificado por el franquismo tras exigir representar a España en el festival de Eurovisión… cantando en catalán), es bien cierto que en aquella nación de posguerra apenas trascendían delitos y los que pensaban de modo “distinto” nunca salían a la luz pública, pero ¿de verdad nadie se da cuenta de que lo primero era debido a la implacable acción de la Censura (que purgaba, con desinformación, los pocos fallos que pudieran escapar al omnipresente control policial), y lo segundo, a un potentísimo aparato de represión? Yo creo que muchas de las personas que todavía hoy añoran aquellos tiempos de “paz y felicidad” junto al Caudillo, Carmen Collares, los Martínez-Bordiú y compañía, no se dan cuenta de que, en realidad, lo que añoran no es tanto una era de mayor prosperidad como su propia e irretornable juventud. Y no digo que en aquellos días no hubiese paz y no existiese la felicidad, sino tan sólo que, como sucede en cualquier aspecto de la vida, también para esta percepción ultraoptimista existe una contrapartida bastante menos idílica, la de aquéllos que pensaban y sentían lo que el Antiguo Régimen consideraba que no se debía pensar ni sentir. Vivamos hacia delante, queridos españoles, labremos nuestro porvenir a nuestro gusto y tratemos de superar aquella época mitificada tanto en nuestra memoria como en la de la abuelita de Milan Kundera.

6 comentarios :

Anónimo dijo...

No

Anónimo dijo...

Posiblemente usted haya vivido una época franquista lamentable si fue homosexual, contestatario, libertario o delincuente.
Yo entonces era un niño, sí, y recuerdo perfectamente que no sufrí ningún robo, ninguna falta de respeto, ningún maltrato, ninguna violación.
Sin embargo sí recuerdo cómo, tras la "amnistía general" comencé a sufrir problemas de respeto hacia mi persona, donde mis libertades personales quedaban asfixiadas por la malentendida "libertad" para la acción de todo aquel que pensaba que ancha era Castilla.
Mis padres no eran ricos, ni de derechas. Sólo trabajaban. Desde luego no se reunían en reboticas o sótanos para planear la suelta masiva de panfletos. Pero les fue bien y nada les afectó en aquella época si no fue positivamente.
Todos tenemos nuestra "verdad personal" de acuerdo con lo que hemos vivido.
Un saludo cordial.
Le invito a visitar mi blog : El Galeote Barbarroja. búsquelo en Google, si quiere. Leer otras opiniones no consideradas "dogma de fe" siempre es bueno.

Luis Campoy dijo...

Mi querido Barbarroja, juro y perjuro por mi conciencia y mi honor que ni entonces ni ahora soy o he sido ni delincuente, ni homosexual, ni contestatario y ni siquiera libertario. Pero ¿acaso ese "dogma de fe" al que aludes excluye la posibilidad de haberlo sido? Yo tenía apenas doce añitos cuando Franco pasó a mejor vida, pero no por el hecho de ser un niño y no haber sufrido, en mis propias carnes serranas, maltratos, vejaciones e injusticias varias, puedo ignorar la certeza de que existieron quienes, por su ideología o su inclinación sexual tuvieron menos suerte que yo. Por otra parte, no siempre se puede extrapolar aquéllo que para nosotros es malo o es bueno como si para todo el mundo mundial tuviera que serlo también. Todos tenemos derecho a afirmar que cuando Franco vivía las cosas nos iban de maravilla, pero éso no niega el derecho a cualquiera a quien no le fueron las cosas igual de maravillosamente pueda expresarse con idéntica libertad. Esa es una de las ventajas de este período de democracia: que cada cual puede opinar sin temor a ser encarcelado o recibir una somanta de palos. Para terminar: te sugiero que también tú leas otras páginas, no solamente la mía y no solamente en el espectro ideológico al que yo me adhiero, y verás que por cada persona que afirma que no tuvo ningún problema durante aquellos cuarenta años, hay, como mínimo, otra que puede contarte que él mismo o un conocido o un familiar sí los padeció. Saludos muy gratos y Feliz Año Nuevo.

Anónimo dijo...

Hola! muy bueno el post! grande Serrat y grande Kundera, sin duda una novela (la insoportable levedad del ser) indispensable!!!!
Por cierto, cuando yo era pequeña ya hacía años que se acabo la dictadura y tambien "recuerdo perfectamente que no sufrí ningún robo, ninguna falta de respeto, ningún maltrato, ninguna violación... sin embargo a diferencia de mis padres, pude escogersi quería escoger el catolicismo o no, pude aprender a ser tolerante, a conocer la historia real, he llegado a entrar a la universidad y he llegado a comprender lo que significa la democracia, los derechos y libertades... y como recién doctorada en Derecho he de decir que aquellos que defiende un sistema dictatorial es o porque son extremadamente mezquinos o simplemente ignorantes... lo siento pero no puedo evitar echarme las manos a la cabeza con estas cosas..."seul le pouvoir arrête le pouvoir" Rousseau. El la totalidad del poder no lo puede ostentar una sola persona o un grupo de personas, lo contrario es un sistema primitivo... (actualmente el monopolio politico. social y economico que ejercen los mercados es intolerable)
Nuevamente, gran artículo!!
saludos!

Alejandro García dijo...

Falta decir que la canción está basada en un fragmento de la novela "La inmortalidad" de Milan Kundera. Ahí el autor dice textualmente: "(...)La imagología es mas fuerte que la realidad, que por lo demás hace ya mucho que no es lo que era para mi abuela, que vivía en un pueblo de Moravia y lo conocía aún todo por su propia experiencia: cómo se hornea el pan, cómo se construye una casa, cómo se mata un cerdo y se hace con el embutidos, qué se pone en los edredones, que piensan del mundo el señor cura y el señor maestro; todos los días se encontraba con todo el pueblo y sabía cuántos asesinatos se habían cometido en los alrededores en los diez últimos años; tenía, por así decirlo, un control personal sobre la realidad, de modo que nadie podía contarle que el campo moravo prosperaba cuando en casa no había que comer. Mi vecino en París pasa su tiempo en una oficina en la que está ocho horas sentado frente a otro empleado, después coge su coche, vuelve a casa, enciénde el televisor, y cuando el locutor le informa del sondeo de opinión pública según el cual la mayoría de los franceses ha decidido que su país es el más seguro de Europa, abrirá de pura felicidad una botella de champagne y jamás sabrá que ese mismo día se cometieron en su calle tres robos y dos asesinatos" (Milan Kundera, La inmortalidad) Saludos desde Querétaro, México... Alejandro García, admirador de Serrat y de Kundera

Carlos PC dijo...

Hola, muy interesante la postura que planteas con respecto a los tiempos del régimen en Checoslovaquia y tu natal España, es una buena interpretación, sin embargo me parece que pudiera estar un poco errónea, la mención que hace Kundera del tema de su vecino y la desinformación mediática aparece en su libro La Inmortalidad, como mencionó otro paisano mexicano en un comentario anterior al mio, en el incluso anexó el pasaje del texto, en el cual Kundera no refiere a los tiempos del régimen, sino al mundo contemporáneo, en aquel entonces finales de los 1980, aún así me agradó tu punto de vista, y como dicen las buenas obras se prestan a múltiples interpretaciones.