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sábado, 8 de septiembre de 2007

Zarzuela: "LUISA FERNANDA", en DVD


Planeta DeAgostini acaba de poner en los kioscos una nueva colección de DVD’s que pretenden revitalizar, por enésima vez, el alicaído y casi moribundo mal llamado “género chico”: la Zarzuela española. La zarzuela, adaptación a la idiosincrasia hispánica de su hermana mayor, la Opera italiana, comenzó a tomar forma en el lejano siglo XVII, si bien las obras que más repercusión popular han conservado datan de finales del siglo XIX y principios del XX.

En una elección que me parece acertadísima, Planeta inicia su antología titulada “Lo Mejor de la Zarzuela” con la que es una de mis dos obras favoritas dentro de este género: “Luisa Fernanda”, con música de Federico Moreno Torroba y libreto de Federico Romero y Guillermo Fernández Shaw. La grabación que se pone a disposición del público en esta nueva colección pertenece a la representación efectuada en julio del año 2006 en el Teatro Real de Madrid y protagonizada por Plácido Domingo, Nancy Herrera, José Bros y Mariola Cantarero, con dirección musical de Jesús López Cobos y escénica de Emilio Sagi.

Viendo el DVD (por cierto, con auténtico entusiasmo y deleite), lo primero que tengo que decir es que se nota que Emilio Sagi ha visto más de una vez mi también adorada “Les Miserables”, pues todas las escenas coreográficas y de masas se parecen sospechosamente a las del célebre musical producido por Cameron Mackintosh, trazando un paralelismo nada casual que más adelante analizaré. Asimismo, es de destacar la lujosísima austeridad de atrezzo y vestuario, que apuestan por colores básicos (predominantemente blanco y negro) consiguiendo crear un mundo casi irreal en el que los cantantes y actores son lo único importante. Hay que reseñar que, si bien, como dije antes, la grabación del DVD se efectuó en Madrid los días 14 y 16 de Julio de 2006, el montaje en cuestión es en realidad una coproducción del Teatro Real con las Operas de Washington y Los Angeles, las cuales tienen como director musical a… Plácido Domingo, que, lógicamente, se reserva el papel principal y, con cierta prepotencia, se permite interpretarlo aun tratándose de un personaje que debería ser ejecutado por un barítono y no por un tenor.

La acción de “Luisa Fernanda” transcurre en el Madrid de 1868, durante el reinado de Isabel II de Borbón, también conocida como “La Chata”, época en la que, como había sucedido antes y volvería a suceder exactamente 100 años después, se despertaron por doquier sentimientos libertarios, republicanos y antimonárquicos. Luisa Fernanda es una bella joven enamorada de un coronel del regimiento de húsares de la Reina, Javier Moreno, quien, sin embargo, prefiere volar en alas de la gloria militar en vez de cortejar a su novia de la infancia. Paralelamente, un rico y maduro hacendado extremeño, Vidal Hernando, ha quedado prendado de los encantos de Luisa, si bien ella le informa de que “tiene amores antiguos” que, “cuanto más la atormentan, más sabrosos le salen”. A pesar del desaire de la muchacha y, sobre todo, de la insalvable diferencia de edad, Vidal no se desanima, afirmando que “para un río de desdenes”, tiene “un puente de esperanzas”. Surge entonces la chispa revolucionaria y los conspiradores liberales, encabezados por el idealista Luis Nogales y el impetuoso mozalbete Aníbal, tratan de captar a Javier para que traicione a la Reina y abrace su causa. Sin embargo, el coronel sucumbe a los más evidentes encantos de la Duquesa Carolina, tan voluptuosa como acérrima monárquica, y es entonces cuando Vidal, sólo por trasladar a la política su rivalidad amorosa con Javier, se convierte en el más convencido de los republicanos pre-revolucionarios. Cuando Luisa Fernanda descubre que Javier no tiene tiempo para visitarla y, sin embargo, se pasea impunemente del brazo de la Duquesa, acepta a regañadientes los desvelos de Vidal, y, durante la Verbena de San Antonio, todos los personajes se encuentran por fin. La Duquesa organiza una subasta benéfica consistente en que el mejor postor la invitará a bailar, y el orgulloso Javier pretende adjudicarse la puja pagando una onza de oro, cifra que será ridiculizada por Vidal, quien ofrece nada menos que cincuenta y, subsiguientemente, “regala” el baile a su rival. Visiblemente ofendido, el húsar arroja un guante a los pies del extremeño, y éste le dice que muy pronto aceptará el reto. Tal cosa tiene lugar durante los levantamientos callejeros contra las fuerzas gubernamentales, y Vidal logra abatir el caballo que monta Javier, que queda desarmado y es apresado por los milicianos, los cuales a punto están de lincharle y sólo desisten de sus pretensiones ante la oposición de Luisa Fernanda. Pero bien poco les dura el triunfo a los revolucionarios, ya que los húsares enseguida sofocan la rebelión y liberan a Javier, quien señala a Vidal como cabecilla de los sublevados y ordena su detención, si bien el “tapado” Luis Nogales emerge de entre la muchedumbre y asume su condición de líder derrotado pero no humillado (su discurso al entregarse es auténticamente vehemente). Cuando todo parecía indicar que Javier, agradecido ante el apoyo providencial de Luisa Fernanda, sentaría la cabeza y se entregaría en cuerpo y alma a la joven, aparece la Duquesa Carolina y el casquivano militar se deja nuevamente llevar por los oropeles aristocráticos. Terriblemente despechada, Luisa acepta la proposición matrimonial de Vidal y parte a Extremadura con él, con el fin de convertirse en su esposa. Todo está a punto para la boda y el maduro Vidal recibe las prebendas de sus labradores, a los que transmite su ingenua sensación de felicidad. Pero el Destino tiene otros planes y Javier, que ha caído en desgracia y lo ha perdido todo, acude a Luisa Fernanda implorándole su perdón y, aunque las palabras de ésta le rechazan, Vidal comprende que el amor de su futura esposa nunca sería para él, por lo que decide anular el compromiso e invita a Luisa a que marche junto a Javier, llevándose consigo su corazón destrozado, del cual, no obstante, la joven no deberá temer nada, porque “un corazón que perdona no es una carga que pesa”.

Tal como apuntaba hace unas líneas, no creo que sea casualidad que los números musicales de la versión de “Luisa Fernanda” que ahora estoy comentando se inspiren en “Les Miserables”. Ambas obras comparten una misma temática liberal y revolucionaria, y en ambos casos se narra cómo un levantamiento popular es inicialmente aplastado por el poderío militar de las fuerzas del estado opresor. En el caso del musical basado en la novela de Víctor Hugo, la acción está enmarcada durante la llamada Revolución de Julio (de 1830), también conocida como “Las Tres Gloriosas”, por lo que existe una inequívoca vinculación histórica entre ambas piezas.

Ciñéndonos a la versión de Jesús López Cobos y Emilio Sagi que Planeta nos permite degustar, he de decir que mi valoración es bastante positiva. La maravillosa partitura de Moreno Torroba alcanza el mismo cielo al ser interpretada por la orquesta y coros titulares del Teatro Real madrileño, y la rutilante puesta en escena (una vez aceptado el premeditado minimalismo que la alienta) constituye todo un regalo de lujo y buen gusto. Mas no todo iban a ser elogios y comentarios positivos. De manera harto discutible, tan ilustre representación, que podía haber sido histórica, parece que pretendió ser igualmente minimalista para con el riquísimo texto escrito por Romero y Fernández Shaw, y he detectado que faltan varias escenas que, sin ser estrictamente necesarias para el entendimiento de la obra, sí restan brillo a su admirable calidad literaria. Eso me parece difícilmente excusable y, como mínimo, merece un capón. En cuanto a los actores/cantantes, primero hay que decir que el DVD de Planeta sólo recoge a la mitad del elenco estelar, ya que, como suele suceder en estos casos, eran dos los intérpretes para cada uno de los papeles protagonistas, los cuales, según los días, se alternaban sobre el escenario. Nunca sabremos, pues, cómo era la versión ofrecida por María José Montiel (sustituyendo a Nancy Herrera), Israel Lozano (en el papel que aquí interpreta José Bros), Elena de la Merced (haciendo la parte de Mariola Cantarero) y Angel Ódena (que se turnaba con Plácido Domingo), pero es preciso admitir que el elenco que protagoniza el DVD alcanza cotas difíciles de igualar. La canaria Nancy Fabiola Herrera, emergente mezzo soprano con un gran porvenir operístico, compone una Luisa Fernanda dotada de una inesperada fortaleza de carácter a juego con sus marcados rasgos latinos; ojalá que nunca llegue a considerar que haber interpretado una zarzuela sea un jalón de menor rango en su curriculum. El tenor José Bros, que interpreta a Javier, suple con creces sus limitaciones físicas (en ningún caso resulta creíble como soldado rompecorazones) con la voz más clara y vibrante de todo el elenco; la nota final de su romanza “De este apacible rincón de Madrid”, que la orquesta acompaña con su característica marcialidad, es un verdadero regalo para el aficionado, superando, sin ir más lejos, anteriores versiones a cargo de su “rival” en esta representación, Plácido Domingo. Domingo, bastante entradito en años, ya no da el papel del joven húsar reservado a su tonalidad de tenor, pero no me parece que éso justifique que asuma el rol del barítono (Vidal) como si nada sucediera. En cualquier caso, el excelso artista español compone un personaje entrañable, humano y campechano, y recibe la risa cómplice del público cuando, en un momento dado, su personaje manifiesta, por estar enfrentado al monárquico Javier, sentirse totalmente republicano (es sabido que Domingo es, en la vida real, gran amigo de la Familia Real española). Lo cierto es que Vidal es un auténtico bombón para un artista (el único personaje de la obra que dispone de dos romanzas, “Por el amor de la mujer que adoro” y “Ay, mi morena”), y, sorprendentemente, Plácido se las ingenia para lucirse en las notas más bajas. Por su parte, Mariola Cantarero gorjea muy correctamente y su carnalidad y picardía son muy adecuadas para su seductora Duquesa; ah, y los famosísimos números que canta con Javier, “Caballero del alto plumero” y la archipopular “Mazurca de las Sombrillas” resuenan, en las voces de Bros y Cantarero, luminosas, pletóricas y exquisitamente elegantes. No quiero dejar de mencionar a alguno de los secundarios principales (valga el juego de palabras), que también se lucen en este fabuloso recital. El poderío vocal de Raquel Pierotti (Mariana), la belleza (no sólo en la voz) de Sabina Puértolas (Rosita), el mimo con el que Angel Rodríguez (El Saboyano) interpreta el número más oído de la obra, “Marchaba a ser soldado” (popularmente conocido como “El Soldadito”, que tuvo una versión pop años atrás a cargo del grupo La Compañía), las dotes oratorias del bajo baritonal Federico Gallar (Luis Nogales) y el gracejo, tal vez demasiado atemperado por la seriedad del escenario, del tenor cómico Javier Ferrer (Aníbal) consiguen, la mayoría de ellos, las mejores versiones de sus respectivos papeles que este cronista ha escuchado jamás; y creedme que he escuchado unas cuantas…

Muy recomendable acercamiento a esa ilustre desconocida que es la Zarzuela, esta “Luisa Fernanda” que nos trae Planeta viene a demostrar que no existe ningún género “chico” cuando la calidad de la obra es simplemente mayúscula. Si os gusta la ópera, si os atrae el teatro y, en cualquier caso, si os interesa realizar un viaje retrospectivo a un tiempo un tanto oscuro de nuestra Historia, me atrevo a recomendaros que os hagáis con un ejemplar de esta pieza extraordinaria, muy probablemente la mejor zarzuela jamás escrita.

8 comentarios :

Isa dijo...

Me he leído con interés tu análisis de esta edición de zarzuela en DVD, porque es un género musical por el que siento curiosidad, aunque no haya visto casi ninguna obra.
Con tu comentario es posible que empiece por ver Luisa Fernanda algún día.

Un saludo!

Luis Campoy dijo...

La zarzuela es simplemente la versión española de la Opera, sólo que no todo es cantado como en la tradición italiana, ya que los cantables se alternan con escenas de diálogo. ESPERO QUE DISFRUTES LA OBRA. Besos.

Diego dijo...

Execelente comentario que confirma muchas cosas que percibí y visualicé al ver la obra. Me parecíó excelente la puesta en escena y los cantantes (de turno). Realmente ponen a la ópera española (la zarzuela)en el nivel y jerarquía que se merece. En Argentina sólo he visto puestas mediocres o penosas. No obstante, la elección (o decisión) de colocar a Domingo en el rol de Vidal, me parece sumamente adecuada, ya que el viene de la cuerda de barítono y conoce ese territorio... Por lo demás, una excelente capacidad dramática de los cantantes y ni hablar de coro y orquesta...
Muero por conseguir esa colección que no tuve la oportunidad de ver en mi pais.

Luis Campoy dijo...

Lo primero, amigo Diego, agradecerte efusivamente tu visita y más aún tu comentario, si bien me voy a permitir hacerte una pequeña, minúscula, corrección. La zarzuela es la zarzuela y la ópera es la ópera, residiendo la diferencia en que la primera es íntegramente cantada y en la segunda se integran diálogos y canciones. Una "ópera española" sería, por ejemplo, "Marina", en la que no existen diálogos. Yo la verdad es que a esta colección le perdí la pista, pero, desde luego, tenía muy buena pinta. ¡Un abrazo para tí y para todos los amigos argentinos!

Anónimo dijo...

Estimado Luis.No comparto tu distinción. Creo haber leído mucho y si bien mi especialidad no es la música, mi biblioteca está cargada de documentación ya que esa intriga entre zarzuela y ópera la llevo desde que conocí el teatro musical. Con todo respeto, y tal como lo aclaran muchos, los españoles estaban detrás de la ópera nacional, sin darse cuenta que la tenían frente a sus ojos: zarzuela es la denominación -respetable, por cierto- de la ópera nacional española. No creo que sea una cuestión de cuál debiera ser el porcentaje de lo cantado, sino que las secciones cantadas garanticen la teatralidad y el desarrollo del argumento. Sino, operetas, singspiels, gran opère, no serían ópera.
Mis respetos y sigamos disfrutando de este género "grande" del teatro lírico.
Saludos
Un zarzuelero del otro lado del océano...

Anónimo dijo...

Estimado Luis. Soy Diego, de Argentina el autor del anónimo anterior.
Lamentablemente no pude dar con mi nombre de usuario y contraseña para registrarme en este interesante blog.
Saludos

Diego

Luis Campoy dijo...

Diego, no quisiera que te tomaras lo que voy a decir como que dudo de tus palabras o que desconfío de tí, pero por favor échale un vistazo al artículo sobre la Zarzuela en la Wikipedia. En cualquier caso, la Wikipedia no es la Biblia y, como yo, puede estar equivocada. La disquisición ópera/zarzuela daría para un interesante artículo, pero, mientras lo escribo o no, pienso que lo importante es que gracias a ese Género musical tan español nos hemos conocido, dos personas de allende los mares, y podemos expresarnos en español y compartir la afición por estas cosas. Yo cualquier día de éstos voy a volver a ver el susodicho DVD de esta representación, porque me dejó un recuerdo magnífico y me apetece rememorarlo. Ahora, déjame desearte ¡¡Feliz Navidad y Próspero Año 2010!!

Anónimo dijo...

Estimado Luis.
Más allá de nuestros criterios "clasificatorios" me es un enorme placer poder departir con alguien que sabe sobre este género musical. Estas diferencias son propias del arte y creo que cuando lo queremos clasificar, encasillar en categorías cerradas alteramos al arte y le cerramos el camino a la creatividad...
Luis, Feliz Año Nuevo para vos y tu familia!!
Con todo mi aprecio, desde San Luis. Argentina.
Diego