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jueves, 16 de agosto de 2007

"GUERRA CIVIL": héroes en guerra

Sé que parece increíble tratándose de un blog en el que se supone que se habla de comics de forma más o menos habitual, pero lo cierto es que hasta ahora no me había referido al gran evento marvelita de los últimos tiempos: el macro-crossover denominado “CIVIL WAR”. Destaco especialmente lo de “Civil War”, así, en el idioma de Shakespeare, de David Beckham y de Tom Cruise, porque parece que los de Panini (la editorial que actualmente publica el material Marvel en nuestro país) dan por hecho que toditos los lectores de sus publicaciones no necesitan que el título del acontecimiento se traduzca como “Guerra Civil”. Lo cierto es que nos hallamos ante un suceso que ha puesto patas arriba un universo superheroico que ya no volverá a ser el mismo. Todo empezó hace unos meses, cuando al Gobierno USA (también en los tebeos) le entró la neura fascistoide y decidió controlar a todos y cada uno de sus ciudadanos, especialmente a aquéllos dotados de poderes especiales. Lo que se presagiaba únicamente como una molesta injerencia gubernamental adquirió proporciones realmente dramáticas a raíz de un suceso trágico e inesperado: un grupo de enmascarados de segunda, los eternamente adolescentes New Warrios (Nuevos Guerreros, para Carmen Sevilla y la mayoría de vosotros) se prestó a ser seguido por un equipo televisivo en una especie de “Gran Hermano” para tipos con mallas y leotardos. De la forma más irresponsable, los New Warriors (integrados por Speedball, Namorita, Destructor Nocturno y Microbio), se enfrentaron, seguidos por un montón de cámaras, a una formación de supervillanos teóricamente “menores” pero en los cuales militaba el peligroso Nitro, que, como en él es habitual, explotó en mil pedazos, arrasando el pueblo de Stamford y segando la vida de cientos de inocentes, entre ellos los niños de un colegio cercano. Tan terrorífica masacre, oportunamente difundida por los medios de comunicación, creó un antes y un después en las relaciones entre los héroes enmascarados y los ciudadanos a los que supuestamente protegen. El Gobierno promulga la Ley de Registro de Superhumanos, por la cual todos y cada uno de quienes defienden a la Comunidad preservando su personalidad civil bajo una máscara deberán pasar a convertirse en una especie de funcionarios y, ante todo y sobre todo, revelar su preciada identidad secreta. Naturalmente, la mayoría de nuestros amados personajes Marvel están, a priori, en contra de esta medida, pero algunos de ellos acceden a acatarla, para no situarse al margen de la legalidad. Es el caso de Iron Man, que se erige en líder del bando pro-Registro y arrastra con él a Spiderman, algo así como su aprendiz y guardaespaldas desde que el arácnido se unió a los Nuevos Vengadores. Lo terrible es que el icono por excelencia que representa a los Estados Unidos, el hombre que viste las barras y las estrellas, aquél que desde hace décadas ostenta la máxima representación de toda una nación, el Capitán América, decide apostar por la defensa de las libertades más básicas y elementales de sus compañeros y se convierte en adalid de quienes no están dispuestos a registrarse. Este es el plot argumental de esta macro-saga, que, debo admitirlo, me está gustando muchísimo, sobre todo porque la colección central, la que se denomina precisamente “Guerra Civil” (perdón, “Civil War”), está guionizada por uno de los mayores talentos literarios que actualmente contribuyen al engrandecimiento del Noveno Arte: el escocés Mark Millar, del que ya me sabréis entusiasta admirador si habéis leído mis otros artículos “comiqueros”. Millar va mucho más allá de la narración de combates y escaramuzas, y, al igual que su compañero J.M. Straczinsky en “Supreme Power”, o el ya clásico Frank Miller en “Watchmen”, aporta una lectura adulta, madura y política al fenómeno superheroico. Personalmente, considero a los pro-registro los auténticos villanos de la historia, aunque sólo sea por mis ideales románticos acerca de la libertad individual que no puede ser pisoteada ni siquiera por el todopoderoso Gobierno yanqui, y en este sentido, la alineación de Spiderman en este bando podría parecer, a priori, una decisión errónea por parte de los editores marvelianos. Sin embargo, hay que reconocer que, gracias a esta iniciativa, he presenciado dos de los mejores momentos que se han editado en un comic-book en los últimos años. en primer lugar, el instante en que Spiderman se quita la máscara ante las cámaras y la mirada atónita de todo el mundo y dice: “Me llamo Peter Parker y he sido Spiderman desde que tenía quince años”. Joder, el hecho de que mi ídolo de la infancia revele su identidad secreta, que tan celosamente ha defendido durante cuarenta y cinco años, me resulta repugnante como concepto, pero… el fragmento de historieta en que la revelación tiene lugar es sencillamente histórico y glorioso. El otro hito que nos regala “Civil War” (al menos en lo publicado en España hasta la fecha) es la batalla entre el Hombre Araña y el capitán América; se trata de otra cima difícilmente superable para quienes son admiradores de este tipo de publicaciones y de los personajes que las protagonizan. Un suceso de proporciones históricas que, según todos sabemos (y yo ya comenté oportunamente) palidecerá ante la tragedia que aguarda al pobre Capitán América. Pero todavía faltan algunos meses para que el luctuosísimo incidente se publique en nuestro país, y, entre tanto, hay mucho que disfrutar de esta espléndida (y yo, que me consideraba pacifista…) “Guerra Civil”.

3 comentarios :

Isa dijo...

Desde luego ese momento de Spiderman descubriéndose ante todos debe ser un rato emocionante.

Lo que me extraña es los 45 años que comentas, deben ser años reales, no años en la ficción, porque sino Peter tiene que ser ya mayorcillo y no lo parece en la ilustración. Supongo que en el mundo paralelo de los cómics los años no pasan, como en Los Simpson ;)

Luis Campoy dijo...

Querida Isa, según parece, los super héroes Marvel son casi, casi, como los perros: cumplen un año real por cada siete transcurridos. Así, si las cuentas no fallan, tengo que decirte que Peter Parker, que en 1962 tenía 15 años, hoy debe tener... ¡alrededor de 23! ¿Quién dijo que estas cosas pretendían imitar la realidad?

Isa dijo...

Pues muchas gracias por ese dato, del que no tenía ni idea. Siendo así, pues salen las cuentas algo mejor ^^

De todas formas, para mí el mundo de los superhéroes americanos será siempre un gran misterio, con todas sus series y sagas y subseries y subtramas que se entremezclan, personajes que se unen en series independientes, etc... Un lío, vamos jeje