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viernes, 17 de agosto de 2007

Cine: mi comentario sobre "LOS 4 FANTASTICOS Y SILVER SURFER"


En el extremo opuesto de adaptaciones “oscuras” y “realistas” como “Batman Begins”, llega la segunda entrega de “Los Cuatro Fantásticos”, tan simplona, intrascendente y pueril como la primera. Se trata de la inevitable continuación de un éxito que sorprendió a propios y extraños en 2005, habida cuenta de que ni el director elegido (Tim Story) ni los actores protagonistas (Jessica Alba, Ioan Gruffudd, Chris Evans y Michael Chiklis) eran conocidos para el gran público, amén de que el presupuesto de producción sólo dio para unos efectos especiales más bien discretitos. Sin embargo, e indudablemente a consecuencia de la gran aceptación popular del comic Marvel en que se basaba, el film recaudó una fortuna en su primer fin de semana de exhibición y aguantó el tipo en los días posteriores, repitiendo éxito tanto en los pases televisivos como en su explotación en DVD. Como consecuencia, el estudio, demostrando que tan sólo miraron los dólares amasados y no la deficiente calidad del producto, encomendó al mismo equipo creativo la puesta en marcha de la secuela, que ahora llega a los cines de todo el mundo reeditando los aspectos positivos (económicos) y negativos (cinematográficos) de la primera entrega.

Nuevamente encarnados por Gruffudd, Alba, Chiklis y Evans, los Cuatro Fantásticos (Reed Richards/Mr. Fantástico, Susan Storm/La Mujer Invisible, Ben Grimm/La Cosa y Johnny Storm/La Antorcha Humana) regresan para certificar la necesidad del americano medio de convertir en héroe a cualquiera que ostente alguna característica especial. Cierto es que, en el caso de estos cuatro personajes, sí puede decirse que sus poderes les convierten en seres excepcionales, pero donde naufraga la narración del film es en cómo describir sus motivaciones, sus interrelaciones, su humanidad. Así, Reed representa el tópico del “profesor chiflado” (inteligentísimo pero serio y aburrido), Susan aporta la nota de sex appeal con algún toque de feminismo infantil, La Cosa se limita a encarnar al monstruo-con-un-corazón-de-oro y la Antorcha se conforma con hacer de ligón y payaso. Tampoco el retorno del villano del anterior film, el Doctor Muerte (Julian “Embrujadas” McMahon), aporta demasiada intensidad dramática a la función (acerca de los estúpidos militares norteamericanos que deambulan como comparsas, mejor ni hablar), y lo más logrado de esta secuela es la aparición de otro personaje legendario de los comics, Silver Surfer, a quien en el film llaman “El Surfista de Plata”, ignorando que, durante décadas, en España lo hemos conocido como “Estela Plateada”. Silver Surfer era un astrónomo en su planeta de origen hasta que se convirtió en heraldo de Galactus, el devorador de mundos, y en la película ha sido creado digitalmente a partir de los movimientos del mimo Doug Jones, fauno en “El Laberinto del ídem” y hombre pez en “Hellboy”. El aspecto de este amante de las olas siderales, que recuerda vagamente al T-1000 de la ya lejana “Terminator 2”, semeja al mercurio líquido y además tiene características de licuación y casi de transustanciación-

Es obvio que un argumento de proporciones cósmicas, en el que los protagonistas son, además de superhéroes, científicos, podía haberse prestado a una interpretación muchísimo más interesante, a poco que se hubiesen eliminado unos cuantos chistes y se hubiese intentado madurar el tono infantil que todos criticamos en el primer film. Pero tampoco esta vez ha habido suerte, y es una pena, porque el espectáculo visual no es desdeñable, los efectos especiales han mejorado y algunos de los actores les han cogido muy bien el punto a sus personajes (especialmente Michael Chiklis como La Cosa y Chris Evans como La Antorcha Humana; Ioan Gruffudd no curaría su sosería ni con toda la sal desalinizada por Cristina Narbona y, en cuanto a Jessica Alba, es tan atractiva como pésima actriz). La única esperanza para los fans del comic original es que, en la muy previsible tercera parte, se produzca, como mínimo, un cambio de director y también de dirección (de la comedia paródica a la ciencia ficción), y, tal vez, alguna sustitución en su elenco protagonista.

Luis Campoy
Calificación: 5,5 (sobre 10)

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