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martes, 5 de junio de 2007

Vuelta a las armas


Parece que, finalmente, Zapatero no logrará su objetivo de pasar a la Historia como “el Presidente que pacificó España desmontando a ETA”… La última “tregua total”, el “alto el fuego definitivo” de los encapuchados tan sólo ha durado un añito. Entre aquel día 22 de Mayo de 2006 y la madrugada de hoy, 5 de Junio de 2007, se han concebido y marchitado infinidad de ilusiones, al tiempo que se pronunciaban millones de palabras que imposibilitaban cualquier consenso entre las fuerzas “pacificadoras” y, lo que es peor, se tomaban infinidad de decisiones equivocadas. Por supuesto que los propios etarras han hecho inviable una tregua mínimamente creíble (nunca llegaron a entregar las armas, sino todo lo contrario; jamás cesó el chantaje del impuesto revolucionario ni la kale borroka, por no hablar del atentado de la T4), pero es que tampoco nuestros gobernantes han sabido llevar las riendas de la negociación. Porque, para empezar, ¿qué es exactamente lo que se estaba negociando?. Se supone que ETA iba a dejar de atentar, pero ¿alguien sabe qué les ofreció Zapatero a cambio? Tal vez si este postulado hubiese estado claro desde el principio, las cosas hubieran sido bien distintas. O sea, para que un asesino deje de asesinar, algo tiene que recibir como compensación, al menos desde un punto de vista fría, objetivamente lógico. El que está habituado a matar difícilmente modifica su conducta homicida porque repentinamente haya visto la luz de la redención, y más bien deja aparcada la pistola porque alguien le ofrece, promete o garantiza Dios sabe qué objetivos cuya consecución le resulta tentadora. Sin embargo, se han hecho las cosas a medias, por ambas partes. Ni ETA cesó toda actividad violenta o amenazadora, ni el Gobierno mostró su buena voluntad total dejando de perseguir y encarcelar a los terroristas. En un contexto de negociación, no se entiende que una banda de asesinos se mantenga estática en su no violencia mientras a sus líderes se les sigue arrestando igual que antes. Pero es que tampoco se entiende la actitud de los Zapatero Boys con respecto al polémico caso De Juana, o con las idas y venidas de prisión del honorable Arnaldo Otegi. O todos moros, o todos cristianos. O todos los delincuentes (o sea, aquéllos que han cometido o incitado a cometer delitos) son obligados a responder de su conducta delictiva según lo dispuesto por la Ley, o a todos los etarras y simpatizantes (a todos) se les depara un trato de favor en tanto en cuanto siga en juego tan maravillosísimo Alto el Fuego. Creo que no sólo ha sido ETA la culpable de que este sueño que apenas ha durado un año haya acabado por desvanecerse; también los políticos que lo apoyaron son culpables de no haber sabido estar a la altura. Que los terroristas no son de fiar, y menos cuando no se les exige entregar las armas antes de negociar, todos los sabíamos; pero es que entablar una negociación turbia y difusa y no respetar las complejísimas reglas del juego sólo podía conducir al fracaso al que se ha llegado. Tan sólo nos cabe esperar que, de cara a una hipotética próxima tregua, se pongan sobre la mesa todas las cartas en juego, y se dé a conocer a la opinión pública exactamente en qué consiste la contrapartida gubernamental al tan deseado silencio de las armas. ¿La independencia del País Vasco? ¿La cesión de la comunidad foral de Navarra? ¿El indulto total para todos los presos etarras? ¿El acercamiento a Euskadi de tales criminales? Todos estos parámetros me parecen inaceptables (como mucho, negociaría en base al último de ellos), pero, entonces, ¿qué se puede ofrecer a los de la media en la cabeza a cambio de que se vuelvan pacifistas convencidos?. Difícil papeleta la que le aguarda al próximo dirigente de nuestro pobre país, más aún ahora que se ha truncado la más clara esperanza con la que podíamos soñar. Pero el sueño se ha acabado, y el despertar es simplemente descorazonador. A esta hora de la noche del cinco de junio de dos mil siete faltan apenas tres horas para que, en algún rincón de España, aumente la larga lista de víctimas del terrorismo. Suena fatal, pero, triste y desgraciadamente, es la única verdad.

6 comentarios :

marisa dijo...

Ayer ví una pelicula de la época nazi y pensé dos cosas, una que suerte he tenido de no vivir aquella epoca y no haberla contemplado... y otra, me costaba creer que todo aquello hubiese sucedido de verdad y fuera obra del "ser humano"...

Cuando leo tu artículo sobre VUELTA A LAS ARMAS, me corre un frio por el cuerpo al igual que cuando veia la pelicula...

porque será??...

Tendrá relación aquello con esto?alguien podria pensar que no, pero yo pienso que SI.

En definitiva se trata de jugar con la vida y la muerte de las personas. TODAVIA SEGUIMOS ASI...¡QUE TRISTEZA Y QUE HORROR!

"PAZ A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD"

UN BESO LUIS

MARISA

Camille dijo...

Hola Luis, pasaba a saludarte y me ha gustado tu blog.
Me ha resultado muy interesante.
Hace años hice un curso de guionista de cine, pero nunca llegué a escribir a un guión ;)
Te leeré..

Saludos

(Es curioso el tema del azar)

MARISA dijo...

ESCRIBE ALGO BONITO...NO ME GUSTA QUE TU BLOC SE QUEDE ANCLADO POR MUCHO TIEMPO EN EL ULTIMO TEMA QUE TE OCUPÓ AQUEL DIA...

PROMETO HACERTE UN COMENTARIO TAN BONITO COMO TU TE MERECES...

UN BESO, O DOS.

MARISA

Ángel dijo...

Tú lo has dicho, la trampa terminó con el atentado de la T4. El argumento que, desde mi punto de vista, no puede esgrimirse para justificar la vuelta a las andadas es que el Gobierno haya seguido persiguiendo a los terroristas.

Mal vamos como empecemos a disculpar la responsabilidad individual de los criminales, una de las bases de esta sociedad junto con el derecho a la propiedad privada y demás derechos fundamentales.

Creo que el único punto en que deberían ponerse de acuerdo los políticos es en que no habrá más negociaciones, sino una voluntad férrea para económica, política, social y policialmente. Presión, presión y más presión hasta que entienda que el único final de su camino es la cárcel.

Porque, ¿qué se puede negociar con esta gente? Absolutamente nada, por lo menos hasta que vayan a París y convenzan al Gobierno vecino de la independencia del denominado País Vasco francés.

Ángel dijo...

"...voluntad férrea para ahogar a ETA económica...", quería decir.

Luis Campoy dijo...

Seguro que algo va a pasar por decir ésto.... pero me alegro de haberme equivocado. A pesar de algunos conatos afortunadamente fracasados, los encapuchados todavía no han matado a nadie desde el finiquito de la tregua. Y que sigan así.