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miércoles, 27 de junio de 2007

Comic: "SPIDERMAN - SALVAJE"

Nuevamente abordo el tema comiquero para hacer avanzar este blog que Dios nos ha dado, y de nuevo tengo que tocar un tema que raya en lo violento y terrorífico. Si ayer os hablaba de la recopilación que Panini ha publicado de la exitosa miniserie “Marvel Zombies”, hoy toca hacerlo de un flamante tomo que podéis adquirir en la librería especializada de la esquina (imagino que en vuestro barrio habrá una o dos como mínimo, ¿no es así?) al bonito precio de 10,75 euros. Su título: “Spiderman: Salvaje”, y, en realidad, no es sino un refrito que Panini España se ha sacado de la manga aglutinando cinco episodios convencionales pertenecientes a una de las más recientes series mensuales del Trepamuros, “Sensational Spider-Man”, concretamente los comprendidos entre los números 23 (Abril 2006) y 27 (Agosto 2006). El motivo por el cual la editorial italiana ha optado por separar estos tebeos de la continuidad mensual tiene que ver con el gran desfase con el que se están publicando últimamente las series protagonizadas por el Hombre Araña (“Amazing Spider-Man”, “Friendly Neighborhood Spider-Man” y la citada “Sensational”), que en el tomito mensual se han ido alternando o sucediendo con la ya extinta “Marvel Knights: Spiderman” (predecesora de “Sensational”) y un sinfín de miniseries o números más o menos especiales. Es decir, al lector interesado en conseguir la historia “oficial” del personaje se le obliga a comprarse no sólo la colección mensual, sino, además, un volumen extra compuesto por cinco tebeos desgajados de la continuidad real, cuyo lugar natural ha sido suplantado por series limitadas perfectamente prescindibles o números “extras” poco o nada extraordinarios.

Pero centrémonos en “Spiderman: Salvaje”. Tal como decíamos ayer, parece ser que el terror se ha puesto de moda a la hora de reinterpretar a determinados personajes que, según parece, necesitaban una salvaje revisión. Si en otras épocas se aplicaba el humor a la hora de redimensionar a los héroes o villanos clásicos ansiosos por someterse a un lavado de cara, ahora lo que se estila es exacerbar los componentes terroríficos, con lo cual también se incrementan las dosis de violencia y hemoglobina que (teóricamente) hacen que el tebeo en cuestión parezca más maduro o más adulto. No cuesta mucho recordar, en este sentido, el primer episodio de la mencionada “Marvel Knights: Spider-Man”, en la que el lanzarredes recibía una paliza digna de figurar en cualquier antología del personaje. En estos cinco episodios de “Sensational” (que, ya lo sabéis, surca los mismos derroteros que “M.K.”) tenemos también bastante violencia, así como algo de horror (y también mucha lluvia). En realidad, el punto de referencia habría que buscarlo en la colección que se tituló, simplemente, “Spider-Man”, y en la que el dibujante canadiense Todd McFarlane debutó, también, como guionista. Algunos de los villanos que deambulan por este “Spiderman: Salvaje” (el Lagarto, sin ir más lejos) ya aparecieron en aquellos primeros números tan “mcfarlanianos” como comerciales, y es que al futuro creador de “Spawn” se le daba muy bien dibujar monstruos terroríficos a doble página y en poses casi imposibles. El dibujante de los cinco episodios “sensacionales” que comento, Angel Medina, es casi más mcfarlaniano que el mismísimo McFarlane, y prueba de ello es que le ha sustituído en algunas colecciones (sin ir más lejos, en la propia “Spawn”). El estilo de dibujo recuerda, pues, al de otros tiempos no olvidados del todo, si bien es cierto que tanto el entintado como el tratamiento del color (por no hablar del papel utilizado por Panini) superan con mucho al de aquellos viejos tebeos editados en su día por Forum (Planeta). Por lo que respecta al guión (sí, incluso los dibujantes más espectaculares necesitan de vez en cuando el sustento de una base literaria), corre a cargo de Roberto Aguirre-Sacasa, que puede que como escritor sea un pelín mejor que McFarlane… cosa que tampoco es decir demasiado.

En resumen: un tebeo visualmente espléndido en el que encontramos las encarnaciones más violentas y sanguinarias del Lagarto o Alimaña, así como el regreso de unos no menos furibundos Stegron o Puma, todos ellos visualizados bajo una lluvia casi constante. Ah, el “amistoso vecino” Spiderman alterna los dos uniformes con los que le hemos visto en estos últimos tiempos (el clásico de toda la vida y el cibernético diseñado por Tony Stark), lo cual me permite expresar mi opinión acerca de esta nueva indumentaria, llena de espolones, dotada de una especie de radiocontrol y que hasta puede hacerse invisible: en dos palabras, “qué gilipollez”.

martes, 26 de junio de 2007

Comic: "MARVEL ZOMBIES"




Por fin he devorado y digerido el volumen recopilatorio con el que Panini España ha saldado la publicación de la miniserie norteamericana de cinco números “Marvel Zombies”, una verdadera delicia para el aficionado al comic a pesar de que su temática y su estética no podrían ser más terroríficas y viscerales… por no decir, absolutamente “gore”.

La simiente de “Marvel Zombies” (juego de palabras que recuerda al apelativo con el que se conocía a aquéllos fanáticos del comic que “devoraban” todo cuanto la Editorial publicaba) se plantó hace meses en la colección “Ultimate Fantastic Four”, cuando al entonces guionista de la serie, Mark Millar, le propusieron hacer un cruce o crossover entre el mundo Marvel tradicional y el universo Ultimate, idea a la que Millar accedió de buen grado…. si bien introduciendo una variante original y terrorífica. La Tierra a la que viajan los Cuatro Fantásticos Definitivos no es exactamente la misma que todos conocemos desde hace tantísimos años, a pesar de que en ella sí habitan unos Spiderman, Capitán América, Lobezno o Hulk nada “ultimatizados” (esto es, sus uniformes y orígenes son los mismos de toda la vida) pero a los que un virus devastador ha transformado en muertos vivientes hambrientos de la carne de los humanos sanos que aún no han sido infectados por la epidemia.

A pesar de que me parece cuestionable el punto de arranque de la miniserie (¿por qué se retoma el desenlace del último episodio de “Ultimate Fantastic Four” en el que vimos a los Marvel Zombies… en lugar de contarnos el origen de todo, cómo se transformaron nuestros héroes favoritos en monstruos?), he de reconocer que me lo he pasado de maravilla con la lectura de este recopilatorio que por apenas 11 euros de nada proporciona acción, aventura, emoción y terror al mismo tiempo que humor y diversión, cualidades éstas directamente atribuíbles a la pericia de su guionista, Robert Kirkman. Los guiones de Kirkman poséen la extraña capacidad de ser al mismo tiempo absolutamente respetuosos y totalmente irreverentes con respecto a los personajes creados en su mayoría por Stan Lee. Los zombies que antaño fueron héroes todavía conservan gran parte de sus personalidades características, y en sus momentos de lucidez mantienen entre ellos fabulosos diálogos que oscilan entre lo científico y lo delirante. No obstante, la mayor preocupación de todos ellos es la necesidad primaria más básica: la supervivencia, centrada en la localización de nuevas presas a las que poder devorar. Así, presenciamos el desmembramiento y posterior deglución de personajes tan significativos como Magneto, Estela Plateada o el mismísimo Galactus, cuyos despojos se convierten en codiciado festín por el que se pelean tanto los justicieros solitarios (Spiderman, Daredevil) como los que tiempo atrás se denominaron los Poderosos Vengadores (Capitán América, Iron Man, Hombre Gigante, Avispa, Thor, Hulk, etc.). Lo sorprendente, como dije anteriormente, es que los diálogos lucen con brillo deslumbrante, arropando a los extraordinarios dibujos obra de Sean Phillips, que también respetan escrupulosamente las convenciones estéticas de cada personaje, tan sólo para deformarlas de modo horripilante y aterrador.

El éxito de esta primera entrega de “Marvel Zombies” ha sido arrollador, tanto que se preparan, al menos, dos series derivadas de ésta, una de las cuales sí parece que va a narrar, por fin, el origen de este caos tan repugnante como delicioso.

martes, 19 de junio de 2007

Retroceder para avanzar


Como quien regresa al vientre materno después de una existencia poco ilusionante, brusca y casi repentinamente me he descubierto viviendo de nuevo junto a mis padres en Alhama de Murcia. Tras esos largos nueve meses en que cada noche me dormí y cada mañana me desperté en Lorca, el parto ha sido nuevamente traumático, con un aborto como colofón. Aborto figurado, se entiende, porque de la gestación he retrocedido a la fase previa a la concepción. Y cada vez me cuesta más concebir, concebir una existencia en pareja compartida bajo el mismo techo. Creo que es innegable el valor manifestado al haber decidido intentarlo, pero no es menos loable la valentía de haber puesto punto y aparte a una convivencia en un Edén en el que el jardinero se olvidó de embellecer las rosas y limar todas las espinas. ¿Para qué negarlo? Cuando uno se va haciendo mayor (cosa que sucede todos los días), va teniendo más y más claro qué es lo que quiere y qué es lo que no quiere, y, aun cuando lo primero a veces puede parecer borroso cuando las gafas se hallan empañadas por el amor, saber qué es lo que NO se quiere es la mejor brújula para navegar a través del río de la vida, especialmente cuando ya has cumplido la mitad de la travesía. ¿Qué esperas obtener de la otra mitad? Evidentemente, ser más feliz de lo que has sido, aun cuando tan elemental axioma pase por un retroceso táctico hacia el único territorio en el que un ser humano está auténticamente a salvo: los tiernos momentos de la infancia. Ahora toca descanso y reflexión, y también plantearse si el fin de la convivencia plena implica el pleno final de la relación. A veces, aunque parezca un trabalenguas, sólo retrocediendo encontraremos las claves para poder avanzar.

martes, 5 de junio de 2007

Vuelta a las armas


Parece que, finalmente, Zapatero no logrará su objetivo de pasar a la Historia como “el Presidente que pacificó España desmontando a ETA”… La última “tregua total”, el “alto el fuego definitivo” de los encapuchados tan sólo ha durado un añito. Entre aquel día 22 de Mayo de 2006 y la madrugada de hoy, 5 de Junio de 2007, se han concebido y marchitado infinidad de ilusiones, al tiempo que se pronunciaban millones de palabras que imposibilitaban cualquier consenso entre las fuerzas “pacificadoras” y, lo que es peor, se tomaban infinidad de decisiones equivocadas. Por supuesto que los propios etarras han hecho inviable una tregua mínimamente creíble (nunca llegaron a entregar las armas, sino todo lo contrario; jamás cesó el chantaje del impuesto revolucionario ni la kale borroka, por no hablar del atentado de la T4), pero es que tampoco nuestros gobernantes han sabido llevar las riendas de la negociación. Porque, para empezar, ¿qué es exactamente lo que se estaba negociando?. Se supone que ETA iba a dejar de atentar, pero ¿alguien sabe qué les ofreció Zapatero a cambio? Tal vez si este postulado hubiese estado claro desde el principio, las cosas hubieran sido bien distintas. O sea, para que un asesino deje de asesinar, algo tiene que recibir como compensación, al menos desde un punto de vista fría, objetivamente lógico. El que está habituado a matar difícilmente modifica su conducta homicida porque repentinamente haya visto la luz de la redención, y más bien deja aparcada la pistola porque alguien le ofrece, promete o garantiza Dios sabe qué objetivos cuya consecución le resulta tentadora. Sin embargo, se han hecho las cosas a medias, por ambas partes. Ni ETA cesó toda actividad violenta o amenazadora, ni el Gobierno mostró su buena voluntad total dejando de perseguir y encarcelar a los terroristas. En un contexto de negociación, no se entiende que una banda de asesinos se mantenga estática en su no violencia mientras a sus líderes se les sigue arrestando igual que antes. Pero es que tampoco se entiende la actitud de los Zapatero Boys con respecto al polémico caso De Juana, o con las idas y venidas de prisión del honorable Arnaldo Otegi. O todos moros, o todos cristianos. O todos los delincuentes (o sea, aquéllos que han cometido o incitado a cometer delitos) son obligados a responder de su conducta delictiva según lo dispuesto por la Ley, o a todos los etarras y simpatizantes (a todos) se les depara un trato de favor en tanto en cuanto siga en juego tan maravillosísimo Alto el Fuego. Creo que no sólo ha sido ETA la culpable de que este sueño que apenas ha durado un año haya acabado por desvanecerse; también los políticos que lo apoyaron son culpables de no haber sabido estar a la altura. Que los terroristas no son de fiar, y menos cuando no se les exige entregar las armas antes de negociar, todos los sabíamos; pero es que entablar una negociación turbia y difusa y no respetar las complejísimas reglas del juego sólo podía conducir al fracaso al que se ha llegado. Tan sólo nos cabe esperar que, de cara a una hipotética próxima tregua, se pongan sobre la mesa todas las cartas en juego, y se dé a conocer a la opinión pública exactamente en qué consiste la contrapartida gubernamental al tan deseado silencio de las armas. ¿La independencia del País Vasco? ¿La cesión de la comunidad foral de Navarra? ¿El indulto total para todos los presos etarras? ¿El acercamiento a Euskadi de tales criminales? Todos estos parámetros me parecen inaceptables (como mucho, negociaría en base al último de ellos), pero, entonces, ¿qué se puede ofrecer a los de la media en la cabeza a cambio de que se vuelvan pacifistas convencidos?. Difícil papeleta la que le aguarda al próximo dirigente de nuestro pobre país, más aún ahora que se ha truncado la más clara esperanza con la que podíamos soñar. Pero el sueño se ha acabado, y el despertar es simplemente descorazonador. A esta hora de la noche del cinco de junio de dos mil siete faltan apenas tres horas para que, en algún rincón de España, aumente la larga lista de víctimas del terrorismo. Suena fatal, pero, triste y desgraciadamente, es la única verdad.

viernes, 1 de junio de 2007

Electos

Todavía no había escrito nada acerca del resultado de la última convocatoria electoral, y ya iba siendo hora de que lo hiciera. El pasado domingo, día 27 de Mayo, los españoles tuvieron la oportunidad de reformar sus Ayuntamientos y Comunidades Autónomas, confirmando en sus puestos a sus alcaldes y presidentes autonómicos o bien reemplazándolos por otros más ilusionantes y quién sabe si también más competentes. En zonas como Cataluña y Andalucía las elecciones sólo tuvieron carácter municipal (las de corte autonómico ya habían tenido lugar hace unos meses), pero en el ánimo de muchos estaba la sensación de que en realidad nos hallábamos ante unas auténticas Primarias, concepto éste que en España no se estila pero que en otras democracias designa a unos comicios preliminares de los que se no sólo se obtendrán importantísimas conclusiones sino también los candidatos definitivos que representarán a cada uno de los partidos principales. Por lo que respecta a nuestra piel de toro, parece que Izquierda Unida ha tenido un pequeñísimo y casi imperceptible avance respecto a hace cuatro años, pero, en cuanto a los dos pesos pesados, es obvio que pocas cosas han variado. Ni las desacertadas decisiones de Zapatero han mermado drásticamente el montante de los sufragios de contenido socialista, ni las tampoco demasiado entonadas acciones del líder de la derecha han servido para que el PP se hinche a contar votos. Al menos en los puntos neurálgicos de la política nacional (Madrid y Barcelona), porque en regiones como Navarra el panorama se presenta de lo más interesante y va a hacer falta hilar muy fino para culminar los pactos (algunos de ellos inéditos). En cuanto a las zonas en las que yo me muevo habitualmente, se han confirmado algunos de mis pronósticos, pero mucho más drásticamente de lo que yo suponía. En Lorca, después de 28 años, el PP le ha arrebatado la alcaldía al PSOE. Esto se venía venir, pero no parecía que la mayoría absoluta de los Populares iba a ser tan aplastante. Desde que el mundo es mundo (o sea, desde que la desaparición del Tío Paco posibilitó que en España se pudiese votar en libertad), en el Ayuntamiento de la Ciudad del Sol se ha sentado un socialista, y, por ello, la victoria de Paco Jódar (aún no he oído que absolutamente nadie se refiera a él como “Francisco”) tiene tanto mérito, aunque, bien pensado, podría decirse que en realidad el demérito ha sido del candidato socialista, un Leoncio Collado que llevaba apenas unos meses como alcalde y que ha dilapidado en un pispás la renta que el carismático Miguel Navarro le había legado. Ya dije en alguna ocasión que a Navarro le votaban sus simpatizantes (no todos ellos necesariamente afines al PSOE) e incluso muchos de sus detractores, pues era un hombre dispuesto a luchar a muerte por dotar a Lorca de todos los privilegios, avances y mejoras que la tercera ciudad de la Comunidad de Murcia debía merecer. Ahora veremos si desde la presidencia autonómica del también renovado Ramón Luis Valcárcel (PP) son tan generosos con el pueblo lorquino como parece que lo había sido hasta ahora el mismísimo ejecutivo nacional. De momento, hay que ver si Jódar cumple sus promesas electorales (hacer una auditoría interna en las cuentas municipales, controlar el gasto, bajar los impuestos…) sin meterle mano al proyecto cultural Espirelia, que aglutinaba un sinnúmero de espectáculos y conciertos que ahora, por ser excesivamente caros, pueden correr peligro. En Alhama, y a pesar de la polémica concesión de tropecientas mil viviendas a la promotora Polaris World, el alcalde Juan Romero ha sido confirmado provisionalmente en el cargo, aunque hay que esperar a ver si los emergentes socialistas (con una de mis ex -novias entre ellos) logran un pacto con Izquierda Unida, con los Verdes, con los rojos, con los rosas o con el propio arco iris en su totalidad. Por su parte, Alberto Ruiz Gallardón, el único político de derechas que me cae bien, es incluso un poco más alcalde que hace una semana (pasando como una apisonadora por encima de la ya dimitido Miguel Sebastián), si bien su euforia nada disimulada ha molestado un poquito a Mariano Rajoy, quién sabe si porque, en el fondo, don Mariano ve en Gallardón no a un “segundo de a bordo” sino a un “capitán” con más carisma y capacidad de liderato que él mismo. A ver qué sucede desde ahora hasta marzo del año que viene.