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miércoles, 16 de mayo de 2007

¿Tuyos? ¿Míos? Nuestros......


"Parece que no vamos a llegar ni a fin de año", dijo, con acento ecuatoriano pero en un castellano perfectamente inteligible. En realidad, a juzgar por el modo en que lo dijo, para mí que podíamos no haber llegado ni siquiera hasta el final del día. El ambiente era el mismo de siempre, y cuando digo "siempre" me parece que ya no estoy exagerando. Antes teníamos un día malo por cada nueve o diez buenos, pero ahora diría que, de cada diez días, dos son malos y ocho son malísimos. Bueno, en realidad, sí exagero un poquito, pero es cierto que éso de empezar el día como Romeo y Julieta y acabarlo como el perro y el gato, cada vez nos viene pasando más a menudo. Y ¿quién lo iba a decir? la causa no es nunca de origen geográfico, gastronómico, cultural o económico, sino siempre debida a que tenemos dos hijos cada uno. Y digo yo: ¿no dicen que los hijos son una bendición del Cielo?. Seguro que el que acuñó esa frase no estaba separado y con niños y no convivía con los retoños de su nueva pareja. Ya he comentado alguna vez algunos de los problemas que tengo, pero esos problemas, aunque son los mismos, parece que se complican, acentúan, enfatizan y magnifican día tras día. Lo malo no es que tengamos que bregar con cuatro mozalbetes. Lo malo es que los cuatro no son del mismo padre y la misma madre. Es inevitable que uno sienta cierta inclinación o predisposición hacia los que llevan la propia sangre fluyendo por sus venas, pero pienso que hay que tratar de que el cerebro se imponga al corazón, y aplicar a los cuatro un trato similar y luchar para que las normas sean las mismas para todos. Tal vez entonces es cuando se nota que tenemos culturas, mentalidades y costumbres distintas, o tal vez simplemente nos jode que nuestra pareja se atreva a hablar mal, a criticar o a reñir a nuestros hijos propios. Incluso dos personas con bastante aguante y contrastada paciencia pueden hartarse alguna vez de tantas regañinas y tantas críticas dirigidas por el "padrastro" o la "madrastra" hacia los hijos naturales, pero la crítica y la regañina, cuando son procedentes y justificadas, son tan parte del ejercicio de la paternidad como el mimo y el cariño. ¿O es que los hijos ajenos son sólo para abrazarlos y jugar con ellos pero no para ser corregidos cuando no se comportan bien?. Lo siento, pero yo no puedo mantenerme al margen cuando contemplo en mis “hijastros” actitudes que me parecen inadecuadas, comportamientos que a mis propios retoños sí se los corregiría. Tal vez esté equivocado, pero, para mí, formar una nueva familia con los restos de dos familias rotas no es sólo compartir un piso, sino que conlleva e implica muchas más cosas, y si hay que aceptar que tu pareja riña o corrija a tus hijos propios con una causa justificada, pues se acepta y punto. Y, si no se acepta, mal van a ir las cosas, en una dinámica de continuo deterioro con una fecha de caducidad mucho más cercana que el final del año.

1 comentario :

MARISA dijo...

Descubro y me deja alucinada, que todo lo que creí encontrar fuera de mí, en mí reside.

pero es lógico...entiéndeme...

Cuando nacemos venimos limpios de todo miedo y enseguida algo nos ocurre, que nos hace tropezar. Presurosos nos inventamos algo para protegernos. La mente, nacida para protegernos del dolor, se aventura demasiado y así muchas veces tambien nos protege de nuestra FELICIDAD.

Quedarse en la Utopía es el plan perfecto,pero complicado. Es un gran esfuerzo ante lo que debe y no debe dar miedo.

No te digo que te lances, pero sí que vivas el momento. Mi propósito es dejarme llevar, como vulgarmente se dice "ponerse el mundo por montera" pero esque de todas maneras,llegará el frio invierno.

Lo que me dolió...dolió y punto... Y ahora sé mucho más de aquello.

Como tantas cosas alegran, otras, dan desgana, pero pasa para que algo aprendamos, gran lección veía oculta tras esos meses de desespero.

Donde se aparentó cariño, ni amistad perdura; donde hubo un beso, ahora silencio... A cada cual su vida. Y a cada uno lo que le vaya mereciendo.

Asi que ahora que alejo un poco un un mucho ese miedo al descorrerlo de mi presencia, entiendo que todo en mi habita. El amor que senti fue el mio, no el de nadie, las risas eran mias, que seguramente animaron a las de alguien.

El animo y las ganas, los entusiamos y los planes eran mios y no de mas nadie... Y como cuando era niña, me sucede que abro este baul lleno de cosas que crei despistadas y las abrazo como si nunca antes las hubiera visto, como si nunca hubiesen sido mias. Entendiendo al fin que me gusta lo que me sucede, lo bueno y lo menos bueno. "IGUAL TAMBIEN TE PASA A TI"

Con todos mis buenos deseos y con todo mi cariño, para ti mi querido amigo LUIS.

MIL BESOS.

Marisa