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lunes, 28 de mayo de 2007

Cine: mi crítica de "ZODIAC"


Mientras veía “Zodiac” en Murcia (es lamentable que los únicos minicines de Lorca dediquen dos de sus seis salas a una tontería como “Piratas del Caribe 3”, por lo cual el cinéfilo local se ve obligado a viajar si quiere ver buen cine) apenas daba crédito a lo que estaba viendo. No sólo se trata de la mejor película de un director sobresaliente como David Fincher, sino que me atrevo a decir que es casi, casi una obra maestra.

El llamado “Asesino del Zodíaco” (simplemente “Zodiac” en la lengua de Shakespeare) aterrorizó Estados Unidos entre finales de los años sesenta y principios de los setenta. Se trataba de un psicópata que no sólo mataba indiscriminadamente sino que gustaba de avisar a la policía y a los medios de comunicación mediante cartas y jeroglíficos. A pesar de las denodadas investigaciones llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad estadounidenses, lo cierto es que Zodiac jamás fue capturado ni identificado oficialmente y simplemente dejó de actuar hasta que quedó progresivamente olvidado. Sobre su carrera criminal se han filmado diversas películas y telefilms, entre otros “El asesino del calendario” y “Harry el Sucio” (en la que Clint Eastwood no sólo desenmascaraba sino que ajusticiaba a un asesino apodado “Escorpión”).

“Zodiac”, la película que nos ocupa, toma como punto de partida el libro escrito por Robert Graysmith, un caricaturista del periódico San Francisco Chronicle que acompañó durante un tiempo al periodista de investigación Paul Avery, que fue señalado como blanco por el propio Zodiac, tal vez por haberse acercado demasiado en sus investigaciones, en las cuales fue apoyado por el inspector de policía David Toschi. Durante años, Avery y Toschi siguieron incansablemente la pista al escurridizo Zodiac, hasta que el uno abandonó y el otro fue apartado del caso, y sólo Graysmith continúo la pesquisas por su cuenta y riesgo, aun a costa de perder tanto su trabajo como su familia en el curso del agotador camino. Titulado precisamente “Zodiac”, el voluminoso relato de Graysmith se ha convertido en la nueva y esperada película de David Fincher, autor de dos films excelentes como “Seven” y “El club de la lucha” y de otros tres productos dotados de enorme interés y bastante calidad: “Alien 3”, “The Game” y “La habitación del pánico”.

Lo sorprendente no es que David Fincher sea capaz de filmar una grandiosa película, sino que lo haga en un registro completamente diferente y recuperando un estilo de hacer cine que, desgraciadamente, ya no se lleva. En una época tristemente copada por el entretenimiento descerebrado basado en la adrenalina, el ruido y, sobre todo, la uso y abuso de la tecnología digital, Fincher consigue componer una sinfonía en la que todos los instrumentos están exquisitamente afinados y ejecutan al unísono una melodía casi perfecta. La composición de pantalla y la planificación, la ambientación, el estilismo y los peinados, los diálogos y la práctica totalidad de las interpretaciones son simplemente sobresalientes. Es rarísimo que en un film comercial los productores concedan tanta libertad creativa al realizador, pero el resultado ha merecido la pena. Con creces.

Es “Zodiac” una película de verdad, de las de antes, de las de siempre. Su historia progresa de modo lógico y creíble y no cae en la trampa habitual de un happy end falsamente triunfalista. Su reparto está plagado de actores de carácter que ofrecen, con tan sólo un par de miradas un retrato preciso y certero de sus personajes; a destacar muy especialmente al siempre genial Robert Downey Jr., pero también a unos sorprendentes Mark Ruffalo, Anthony Edwards, Chloe Sevigny, Elias Koteas y Dermot Mulroney, este último prácticamente idéntico a como era otro actor, Tom Berenger, hace veinte años (o sea, antes de ponerse hecho un tonel). Incluso el protagonista, Jake Gyllenhaal (el vaquero Jack Twist de “Brokeback Mountain” manifiesta una cierta progresión psicológica y supera sus habituales déficits expresivos. Las escenas violentas (muy pocas) las ha resuelto Fincher con auténtica maestría, eludiendo la truculencia y mostrando a Zodiac siempre en off o utilizando zooms muy largos, con lo cual el suspense acerca de su identidad está asegurado.

Naturalmente, a una película como ésta, extraordinaria, rebosante de calidad e inteligencia, en la que prácticamente no hay tiros ni derramamiento de sangre y en la que no aparece un millón de criaturas generadas por ordenador, el público le da la espalda. Sólo así se explica el fracaso en taquilla de “Zodiac”, tanto en Estados Unidos como en Europa. El buen cine no está de moda. Por desgracia, es el signo de los tiempos.


Luis Campoy
Calificación: 9,5 (sobre 10)

3 comentarios :

Ángel dijo...

Película de culto, de las que me suelen gustar, parece. Ya la han calificado en varios blogs como la película del año.

MARISA dijo...

VOY A HACER UN ESFUERCITO...Y ME IRE A VERLA...

LO HAS CONTADO TAN BIEN QUE ME HAS DEJADO CON DESEOS...DE VERLA CLARO.

UN BESO COMO SIEMPRE.

MARISA

Isa dijo...

Estupenda película, aunque creo que se han excedido en el metraje. Personalmente me habría gustado que acabara la acción mucho antes, ya que no creo que el final aporte nada nuevo y se hace bastante larga.

Pero sí, buen cine del que ya se hace poco.