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lunes, 28 de mayo de 2007

Cine: mi crítica de "ZODIAC"


Mientras veía “Zodiac” en Murcia (es lamentable que los únicos minicines de Lorca dediquen dos de sus seis salas a una tontería como “Piratas del Caribe 3”, por lo cual el cinéfilo local se ve obligado a viajar si quiere ver buen cine) apenas daba crédito a lo que estaba viendo. No sólo se trata de la mejor película de un director sobresaliente como David Fincher, sino que me atrevo a decir que es casi, casi una obra maestra.

El llamado “Asesino del Zodíaco” (simplemente “Zodiac” en la lengua de Shakespeare) aterrorizó Estados Unidos entre finales de los años sesenta y principios de los setenta. Se trataba de un psicópata que no sólo mataba indiscriminadamente sino que gustaba de avisar a la policía y a los medios de comunicación mediante cartas y jeroglíficos. A pesar de las denodadas investigaciones llevadas a cabo por las fuerzas de seguridad estadounidenses, lo cierto es que Zodiac jamás fue capturado ni identificado oficialmente y simplemente dejó de actuar hasta que quedó progresivamente olvidado. Sobre su carrera criminal se han filmado diversas películas y telefilms, entre otros “El asesino del calendario” y “Harry el Sucio” (en la que Clint Eastwood no sólo desenmascaraba sino que ajusticiaba a un asesino apodado “Escorpión”).

“Zodiac”, la película que nos ocupa, toma como punto de partida el libro escrito por Robert Graysmith, un caricaturista del periódico San Francisco Chronicle que acompañó durante un tiempo al periodista de investigación Paul Avery, que fue señalado como blanco por el propio Zodiac, tal vez por haberse acercado demasiado en sus investigaciones, en las cuales fue apoyado por el inspector de policía David Toschi. Durante años, Avery y Toschi siguieron incansablemente la pista al escurridizo Zodiac, hasta que el uno abandonó y el otro fue apartado del caso, y sólo Graysmith continúo la pesquisas por su cuenta y riesgo, aun a costa de perder tanto su trabajo como su familia en el curso del agotador camino. Titulado precisamente “Zodiac”, el voluminoso relato de Graysmith se ha convertido en la nueva y esperada película de David Fincher, autor de dos films excelentes como “Seven” y “El club de la lucha” y de otros tres productos dotados de enorme interés y bastante calidad: “Alien 3”, “The Game” y “La habitación del pánico”.

Lo sorprendente no es que David Fincher sea capaz de filmar una grandiosa película, sino que lo haga en un registro completamente diferente y recuperando un estilo de hacer cine que, desgraciadamente, ya no se lleva. En una época tristemente copada por el entretenimiento descerebrado basado en la adrenalina, el ruido y, sobre todo, la uso y abuso de la tecnología digital, Fincher consigue componer una sinfonía en la que todos los instrumentos están exquisitamente afinados y ejecutan al unísono una melodía casi perfecta. La composición de pantalla y la planificación, la ambientación, el estilismo y los peinados, los diálogos y la práctica totalidad de las interpretaciones son simplemente sobresalientes. Es rarísimo que en un film comercial los productores concedan tanta libertad creativa al realizador, pero el resultado ha merecido la pena. Con creces.

Es “Zodiac” una película de verdad, de las de antes, de las de siempre. Su historia progresa de modo lógico y creíble y no cae en la trampa habitual de un happy end falsamente triunfalista. Su reparto está plagado de actores de carácter que ofrecen, con tan sólo un par de miradas un retrato preciso y certero de sus personajes; a destacar muy especialmente al siempre genial Robert Downey Jr., pero también a unos sorprendentes Mark Ruffalo, Anthony Edwards, Chloe Sevigny, Elias Koteas y Dermot Mulroney, este último prácticamente idéntico a como era otro actor, Tom Berenger, hace veinte años (o sea, antes de ponerse hecho un tonel). Incluso el protagonista, Jake Gyllenhaal (el vaquero Jack Twist de “Brokeback Mountain” manifiesta una cierta progresión psicológica y supera sus habituales déficits expresivos. Las escenas violentas (muy pocas) las ha resuelto Fincher con auténtica maestría, eludiendo la truculencia y mostrando a Zodiac siempre en off o utilizando zooms muy largos, con lo cual el suspense acerca de su identidad está asegurado.

Naturalmente, a una película como ésta, extraordinaria, rebosante de calidad e inteligencia, en la que prácticamente no hay tiros ni derramamiento de sangre y en la que no aparece un millón de criaturas generadas por ordenador, el público le da la espalda. Sólo así se explica el fracaso en taquilla de “Zodiac”, tanto en Estados Unidos como en Europa. El buen cine no está de moda. Por desgracia, es el signo de los tiempos.


Luis Campoy
Calificación: 9,5 (sobre 10)

viernes, 25 de mayo de 2007

Cine: mi comentario sobre "PIRATAS DEL CARIBE: En el fin del mundo"


Piratas desalmados, hermosas damiselas en apuros, aguerridos donceles salvadores, batallas navales en mar abierto, efectos especiales de última generación, una banda sonora destinada a hacerse archipopular… Tres años después de su estreno, confieso que “Piratas del Caribe: La maldición de la Perla Negra” (2004) se ha ido convirtiendo en una de mis películas de aventuras favoritas de todos los tiempos. Obviamente, puede pareceros que estoy exagerando, pero, sin necesidad de tener que recurrir al viejo dicho de que “sobre gustos no hay nada escrito”, insisto en que, quizás por casualidad, el film dirigido por Gore Verbinski consiguió recuperar la esencia del cine de piratas de toda la vida, pasándolo por el tamiz de la modernidad digital y revistiendo al conjunto de un irresistible sentido del humor.

El año pasado llegó la primera e inevitable continuación, “PDC: El cofre del hombre muerto”, que, tal y como sucediera con las tres entregas de “El Señor de los Anillos”, se rodó al mismo tiempo que la tercera parte, “PDC: En el fin del mundo”, que es el film del que hoy os voy a hablar, tan sólo unos minutos después de haber salido del cine.

Si en mi artículo acerca de “El cofre del hombre muerto” os decía que la táctica seguida por sus responsables había sido la de aportar más de lo mismo a lo expuesto en la película original, en esta ocasión he de afirmar que lo que ofrece “En el fin del mundo” es… menos. Menos calidad, menos brillantez, menos humor, menos capacidad de sorpresa… menos entretenimiento. En ésto coincide con la reciente “Spiderman 3”: ¿es realmente necesario que una película “familiar” (es decir, teóricamente infantil) se alargue durante más de dos horas y media? ¿Acaso el levísimo esquema argumental necesitaba de tantos minutos tan sólo para mostrar unas pocas excelentes escenas de acción y narrar prácticamente nada?.

El capitán Jack Sparrow (Johnny Depp), que fue abducido por el kraken y llevado al mundo fantasmagórico en el que viven las almas en pena cobradas por el viscoso Davy Jones (Bill Nighy), es rescatado por sus incondicionales amigos Will Turner (Orlando Bloom) y Elizabeth Banks (Keira Knightley), a los que se han sumado su viejo enemigo el Capitán Barbossa (Geoffrey Rush, a pesar de que “moría” al final de la primera parte) y la sensual hechicera Tía Dalma (Naomie Harris), la cual esconde un secreto de proporciones apocalípticas. Como quiera que todos los piratas del mundo están siendo asolados por la Compañía de las Indias Orientales, que ha reclutado en contra de su voluntad a Davy Jones y su fantasmagórico navío, los corsarios y filibusteros que aún no han sido apresados o ejecutados deciden unir sus fuerzas para enfrentarse a un enemigo bien adiestrado y mejor pertrechado. Pues bien, para contar ésto y muy poquitas cosas más, el director Gore Verbinski y sus guionistas Ted Elliott y Terry Rossio (creadores, por cierto, de Shrek) se permiten el lujo de sumir a sus personajes en las situaciones más inverosímiles y ridículas sin venir a cuento, haciendo que Sparrow debata absurdamente con un ejército de clones metafísicos o que la frágil Elizabeth se convierta nada menos que en “Rey” de los piratas. Un sinfín de despropósitos imposibles de detallar, que nutren un film largísimo del que, sinceramente, dan ganas de salirse en más de una y de dos ocasiones.

Superpoblaba de diálogos tan estúpidos como innecesarios, “Piratas del Caribe: En el fin del mundo” hace buena a “La Isla de las Cabezas Cortadas” (aquella denostada película protagonizada por Geena Davis y Matthew Modine que resultaba mucho menos espectacular pero bastante más divertida) y casi se pone a la par que “Piratas” de Roman Polanski en cuanto a los films de bucaneros más soporíferos que este cronista ha presenciado jamás. Las ya citadas ñoñerías de carácter pseudofilosófico (Jack Sparrow debatiendo con sus “alter egos” positivo y negativo) convierten a esta irritante tercera parte en un extraño híbrido entre cine de aventuras y psicoanálisis existencial, además de erigirse en inesperado monumento a la paternidad, ya que tres de los personajes principales (Will, Elizabeth e incluso el propio Sparrow) se encuentran con sus padres. El apergaminado rockero Keith Richards, uno de los ya sexagenarios Rolling Stones, es quien interpreta al Capitán Teague, el papá del Capitán Jack (en su momento se dijo que Johnny Depp se inspiró en Richards para construir su personaje de Jack Sparrow).

Me parece obvio que toda esta película ha sido concebida alrededor de sus únicos tres o cuatro momentos afortunados (el sampán atravesando el mar de hielo, la Perla Negra emergiendo de las profundidades marinas y, sobre todo, la técnicamente maravillosa batalla final), y que el infumable guión no hace sino rellenar los larguísimos huecos existentes entre esos instantes aislados. Es lamentable el modo en que algunos personajes (Sao Feng, al que da vida Cho Yun-Fat; el Comodoro Norrington, de nuevo encarnado por un eficiente Jack Davenport, el terrorífico Davy Jones o el mismísimo Jack Sparrow) están triste y patéticamente desaprovechados, como si los guionistas no supieran qué hacer con ellos. Keira Knightley no está tan guapa como de costumbre y Orlando Bloom sigue tan soso como en él es habitual, pero menos mal que a alguien se le ocurrió la maravillosa idea de recuperar al Capitán Barbossa, porque la deslumbrante interpretación de Geoffrey Rush es, con mucho, lo mejor que ofrece la película. Deleitáos con el trabajo de este hombre (desde aquí reclamo ya una nominación como Mejor Actor Secundario para el año que viene) y dormíos durante las inacabables escenas en las que no hay barcos ni espadazos; no lamentaréis seguir este sencillo consejo, os lo aseguro. Palabra de pirata.

Luis Campoy
Calificación: 4 (sobre 10)
Nota: La versión original de este artículo la he redactado para mis amigos de la librería “NOSOLOCOMIX” de Lorca.

miércoles, 23 de mayo de 2007

¿Qué hemos hecho para merecerte, JoseMari?


Algunos nunca acaban de irse del todo, y, casi siempre, son justamente los que antes deberían haberse ido y los que más lejos deberían estar. También son los que estarían mucho más guapos con la boquita cerrada, ya que, según dijo el filósofo, “en órgano bucal clausurado no penetran insectos volátiles”. Llena de moscas debió de quedarse ayer la bocaza del expresidente del Gobierno, José María Aznar, cuando dinamitó los últimos días de campaña electoral con unas declaraciones tan faltas de rigor y coherencia como en él es normal, sólo que aún más tremendistas y furibundas de lo previsible. Aznar vino a decir que el actual Ejecutivo presidido por Zapatero está actuando "con tal deslealtad" que "se está reproduciendo el mismo clima político que asoló nuestro país hace 70 años" (clara alusión a la Guerra Civil), "habiéndose llegado a un punto en que media España no soporta a la otra media". Asímismo, el íntimo amigo de George Bush advirtió al electorado español de que “cualquier voto que no sea para el Partido Popular servirá para que los terroristas vuelvan a las Instituciones”… y luego se quedó tan pancho. Hombre, yo, que soy bastante menos importante que Aznar pero bastante más moderado en mis planteamientos, coincido con él en que, efectivamente, determinados aspectos de la situación sociopolítica actual mimetizan lo que acontecía en los días previos al Alzamiento (perdón, golpe de Estado) de 1936, pero, si a alguien hay que exigirle responsabilidades acerca de ésto, no es al señor Zapatero sino más bien a los señores Rajoy, Acebes y Zaplana y a sus órganos de comunicación oficiales (la COPE, el diario El Mundo, etc.), que son quienes han crispado los ánimos, magnificando y tergiversando determinados aspectos de la actualidad, con lo cual es cierto que ha resucitado, más vivo que nunca, el malhadado fantasma de las “dos Españas”. En cuanto a que ETA y sus acólitos volverán a algunos Ayuntamientos después del 27-M, obviamente no es totalmente cierto, aunque, desgraciadamente, tampoco es totalmente falso. Es decir, asumir como un hecho que ANV y ETA son la misma cosa es como afirmar que todos los varones son heterosexuales, que todos los españoles son católicos o que todos los madrileños simpatizan con el Real Madrid. Vale que es irritante que, merced a algún inoportuno vericueto legal, una ramificación de Batasuna haya podido erigirse en formación política con entidad propia y posibilidades de ser votada, pero decir que quien no vote al PP está votando a ETA es una exageración y un disparate. Otro más para la cuenta particular de Mr. Ansar, político retirado y agitador hiperactivo.

jueves, 17 de mayo de 2007

El Fin de los Días


La habitación estaba a oscuras cuando mi mano, como siempre, echó a volar como un pájaro que busca a tientas su nido. "No", dijo una voz en la noche. Pregunté la razón, y enseguida reverberaron los motivos habituales. Pero esta vez había, además, una decisión tomada. Las historias de amor empiezan con un "Erase una vez..." pero no todas acaban con un "... y fueron felices y comieron perdices". A mí me encantan las perdices, y mi único anhelo en la vida era ser feliz, pero habrá que esperar a otra ocasión. Como no se trata de un juicio, no hace falta atribuir culpabilidades, pero sus hermanas menores, las responsabilidades, hace tiempo que quedaron repartidas. Lo triste es que la evidencia de los dos puntos de vista, las dos eternas versiones para la misma historia, hace que siempre quede en la boca el amargo regusto no sólo del dolor, sino también de un cierto grado de culpabilidad. Uno no puede ser del todo inocente si la persona que dice amarle le considera culpable de algo. En ese momento en que todo se termina y escuchas las explicaciones ajenas es cuando peor te sientes, porque descubres que aquéllo que creías estar haciendo bien, desde el otro punto de vista lo has venido haciendo fatal. Lo más lamentable es que la experiencia que se supone que la vida tenía que haberte otorgado casi nunca sirve de nada, los buenos propósitos se disolvieron hace tiempo en el ácido de la convivencia y la paciencia y la tolerancia no tienen ninguna recompensa. Nunca te esforzaste lo bastante, nunca luchaste lo bastante, nunca diste lo suficiente. O éso al menos es lo que se ve desde el otro lado del espejo. También existen determinados ingredientes de carácter económico que le dan un poco de sazón al asunto, pero hay que asumir que el amor puro y duro, de tan dulce, debe hacerse empalagoso hasta cuando se extingue. En mi lado de la cama y en mitad de la noche, extendí la mano (la misma que en el vuelo anterior había vuelto vacía), tomé el teléfono móvil y borré todos los mensajes que me mandó y todos los que le escribí, y, mientras los borraba, los iba releyendo por última vez. Nuestras dulces promesas, así como algunas quejas amargas, desaparecieron en la negra nada. Toca pasar otra página en el libro de la vida, toca volver a hacer las maletas, y ya nunca más Monchy y Alexandra me cantarán "Perdidos" como preámbulo de tiernas palabras susurradas como un beso con sabor latino.

miércoles, 16 de mayo de 2007

¿Tuyos? ¿Míos? Nuestros......


"Parece que no vamos a llegar ni a fin de año", dijo, con acento ecuatoriano pero en un castellano perfectamente inteligible. En realidad, a juzgar por el modo en que lo dijo, para mí que podíamos no haber llegado ni siquiera hasta el final del día. El ambiente era el mismo de siempre, y cuando digo "siempre" me parece que ya no estoy exagerando. Antes teníamos un día malo por cada nueve o diez buenos, pero ahora diría que, de cada diez días, dos son malos y ocho son malísimos. Bueno, en realidad, sí exagero un poquito, pero es cierto que éso de empezar el día como Romeo y Julieta y acabarlo como el perro y el gato, cada vez nos viene pasando más a menudo. Y ¿quién lo iba a decir? la causa no es nunca de origen geográfico, gastronómico, cultural o económico, sino siempre debida a que tenemos dos hijos cada uno. Y digo yo: ¿no dicen que los hijos son una bendición del Cielo?. Seguro que el que acuñó esa frase no estaba separado y con niños y no convivía con los retoños de su nueva pareja. Ya he comentado alguna vez algunos de los problemas que tengo, pero esos problemas, aunque son los mismos, parece que se complican, acentúan, enfatizan y magnifican día tras día. Lo malo no es que tengamos que bregar con cuatro mozalbetes. Lo malo es que los cuatro no son del mismo padre y la misma madre. Es inevitable que uno sienta cierta inclinación o predisposición hacia los que llevan la propia sangre fluyendo por sus venas, pero pienso que hay que tratar de que el cerebro se imponga al corazón, y aplicar a los cuatro un trato similar y luchar para que las normas sean las mismas para todos. Tal vez entonces es cuando se nota que tenemos culturas, mentalidades y costumbres distintas, o tal vez simplemente nos jode que nuestra pareja se atreva a hablar mal, a criticar o a reñir a nuestros hijos propios. Incluso dos personas con bastante aguante y contrastada paciencia pueden hartarse alguna vez de tantas regañinas y tantas críticas dirigidas por el "padrastro" o la "madrastra" hacia los hijos naturales, pero la crítica y la regañina, cuando son procedentes y justificadas, son tan parte del ejercicio de la paternidad como el mimo y el cariño. ¿O es que los hijos ajenos son sólo para abrazarlos y jugar con ellos pero no para ser corregidos cuando no se comportan bien?. Lo siento, pero yo no puedo mantenerme al margen cuando contemplo en mis “hijastros” actitudes que me parecen inadecuadas, comportamientos que a mis propios retoños sí se los corregiría. Tal vez esté equivocado, pero, para mí, formar una nueva familia con los restos de dos familias rotas no es sólo compartir un piso, sino que conlleva e implica muchas más cosas, y si hay que aceptar que tu pareja riña o corrija a tus hijos propios con una causa justificada, pues se acepta y punto. Y, si no se acepta, mal van a ir las cosas, en una dinámica de continuo deterioro con una fecha de caducidad mucho más cercana que el final del año.

lunes, 14 de mayo de 2007

Comic: "RUNAWAYS", escapando del armario

Bajo la apariencia de un simple cómic de superhéroes pueden encontrarse muchas más cosas de las que uno espera a simple vista. Si hace unos meses se insinuaba más o menos veladamente una historia homosexual en el seno de los Jóvenes Vengadores, ahora son los Runaways los que salen del armario. Tal vez yo no soy mal pensado o tal vez simplemente no me acuerdo, pero entre este grupo de adolescentes que huyen de la memoria de sus padres, un grupo de supervillanos conocido como "El Orgullo", parece que ha venido subyaciendo un conato de apología del lesbianismo, personificado en la figura de Karolina, la chica de origen extraterrestre que necesita utilizar unas pulseras para mantener sus poderes controlados. La metáfora de la "diferencia" (Karolina es la única homosexual, por lo que se trata de la única no nacida en la Tierra) está utilizada a conciencia, pero, como he dicho antes, o yo soy inocente o el guionista Brian K. Vaughan se ha sacado este as de la manga de repente y sin previo aviso. En cualquier caso (“Runaways” vol. 2 número 1 de la edición española de Panini, que contiene los episodios 7 y 8 USA), el tema está narrado con estilo y contención, al menos hasta que entra en escena un nuevo personaje, que no es otro que el novio de Karolina, novio por contrato, ya que los padres de ambos habían pactado años atrás el matrimonio de sus respectivos retoños. El fulano en cuestión es un skrull, raza que se caracteriza por sus habilidades multiformes (o metamorfas) (o transformistas), por lo que, cuando Karolina le replica que su romance no puede ser, porque "a ella le gustan las chicas", el simpático skrull dice que éso no es problema y, ni corto ni perezoso, se transforma en una hembra curvilínea con la que mantener contenta a su futura esposa, que, sin pensárselo dos veces, se monta en la carroza (perdón, nave espacial) de su prometid@ con destino a otros mundos menos prejuiciosos. Indiscutiblemente, vivimos en una sociedad cada vez más abierta, e incluso los tebeos acaban por hacerse eco de los avances de la sociedad. Esperemos que los lectores potenciales, jóvenes y no tan jóvenes, entiendan que, bajo la apariencia de una historieta frívola y trivial, se esconde un auténtico canto a la tolerancia y el respeto, respeto a los que son diferentes, ya sea por su origen planetario o por su orientación sexual.

viernes, 11 de mayo de 2007

Una vergüenza histórica


De los colores azul y grana que tiñen mi corazón, sólo uno aflora a mis mejillas esta mañana: el granate. No sólo estoy rojo de ira, estoy granate de vergüenza. Hoy parece que todo el mundo se ha hecho socio del Real Madrid, y con motivo. Con este penoso, lastimoso, impotente y patético Barça de 2007 es más fácil que se pongan de manifiesto la animadversión y el odio a todo lo que huela a catalán que sufre la mayoría de los españoles, odio que se concentra en cierto club que juega en un estadio llamado Camp Nou. Anoche tan sólo ví los cinco últimos minutos del que debe ser considerado como histórico encuentro ante el Getafe, y el bar en el que entré estaba lleno de hombres a los que tan sólo unía su incontenible e incontenida satisfacción ante la humillante derrota barcelonista. Casi no les culpo. Durante esta temporada, que podía haber sido inolvidable para los culés por la cantidad de títulos a los que se aspiraba, hemos ido presenciando, una tras otra, tantas debacles deportivas que parece mentira que nadie haya hecho nada hasta ahora. En realidad, el mal ya estaba hecho desde la pretemporada, pésima y caótica pretemporada coronada con un primer tropiezo ante el Sevilla (Supercopa) que no causó el efecto necesario. De un triunfo es fácil endulzarse con las mieles de la victoria, pero de una derrota es imperdonable no aprovechar la durísima enseñanza recibida. Sin embargo, se dejó escapar también el Mundialito de clubs, se pinchó en la Champions casi a las primeras de cambio, se ha regalado la Copa del Rey y la consecución del título de Liga tiene más de utopía que de realidad. Lo de anoche no fue una remontada histórica del Getafe. Fue una vergüenza histórica para el Barcelona. Una catástrofe. Un FRACASO con mayúsculas. Y lo que más me enfurece es que, como dije anteriormente, se veía venir. Tan claro como el agua. Habrá cretinos que digan que un equipo catalán no tiene por qué pelear por una Copa que lleva el nombre del Rey de España, pero ese razonamiento es simplemente intolerable. Lo cierto es que un equipo cuajado de estrellas tiene la obligación de intentar conseguir el triunfo en todas y cada una de las competiciones en las que participa, y que cada una de sus millonarias estrellas está obligada a ganarse su estratosférico sueldo en cada minuto de cada partido en los que es alineado. La de anoche fue una tremebunda bofetada con sabor de realidad, el traumático despertar de un sueño que ahora es como una pesadilla. Tanto que criticábamos al Real Madrid y a Florentino Pérez por haber forjado un equipo que más bien parecía una colección de estampitas, y este Barcelona de 2007 es aún peor. Ronaldinho, Eto’o, Deco, Zambrotta, Edmilson, Thuram, Márquez, Van Bronckhorst… Sus contratos tienen tantas cifras que se creen intocables, se sienten como dioses que no necesitan sudar la camiseta. Algunos de ellos ni siquiera se entrenan con sus compañeros. Si lo de anoche no sirve para que rueden cabezas, pase lo que pase en la Liga, nada habrá tenido sentido. Todos los días, los periódicos italianos hablan del interés del Milan por hacerse con los servicios de Ronaldinho; pues que se vaya, que se vaya de una vez, total ¿qué ha hecho esta temporada? El mayor servicio que aún puede prestar al barcelonismo es resarcir con su venta toda la frustración que su desinterés y su inacción han provocado. ¿Y Eto’o? Sí, sus goles han seguido llegando incluso después de su lesión, pero puede decirse que su fiero temperamento es una bomba de relojería que aún ha de explotar muchas más veces. ¿Y Deco? No es el que fue. ¿Y Edmilson? ¿Y Zambrotta? Pero, sobre todo, ¿y Rijkaard? Al hombre tranquilo, al entrenador con talante, se le ha venido eximiendo de responsabilidad tan a menudo que ahora parece ser el máximo responsable de la indisciplina y la falta de motivación de la plantilla. El holandés ha abusado tanto de su mano izquierda que con la derecha no ha sabido empuñar el látigo cuando ha sido necesario, ¡y hubiera sido necesario tantas y tantas veces en los últimos meses…! El Barça que deslumbró al mundo hace un par de años ya no existe, a pesar de que la mayoría de sus artífices todavía continúa vistiendo de azulgrana. Eso sólo quiere decir una cosa: una época ha terminado, un ciclo se ha cerrado. Si los que están no saben, no pueden o no quieren cumplir con el club como es su obligación, hay que darles el pasaporte lo más pronto posible. Una renovación urgente y total es la única consecuencia útil que puede obtenerse de una vergüenza tan grande como la de anoche.

jueves, 10 de mayo de 2007

En campaña


Esta noche comienza oficialmente la campaña electoral. Digo “oficialmente” porque, aquí en Lorca, hace ya semanas o incluso meses que vengo detectando manifestaciones poco o nada veladas de propaganda sufragial. Ayer mismo, un coche del PP iba transmitiendo megafónicamente las virtudes de su candidato a la alcaldía de Lorca, el señor Paco Jones, perdón, Paco Jódar. Yo a este caballero lo veo ya casi como alcalde, y no sólo porque su rival directo, el sociata Leoncio Collado, sea poco o nada fotogénico, o, lo que es lo mismo, poco o nada mediático. Collado accedió el pasado verano a la alcaldía, cuando su compañero de partido Miguel Navarro dimitió de su cargo para dedicarse a sus… labores. El caso es que Navarro hubiera permanecido imbatido una legislatura más si no hubiera optado por cortarse la coleta, y es que esta Ciudad del Sol en la que habito no es que sea socialista, sino que es personalista. Aquí la parroquia no vota a una formación política, sino a la persona que encabeza su lista, y Miguel Navarro, un lorquino ilustre que venía de presidir la Asamblea Regional, lo tenía todo para eternizarse en la poltrona municipal. Las malas lenguas argumentaron mil y una historias para justificar su espantá, desde discrepancias con sus jefes de filas hasta turbios o más turbios pelotazos urbanísticos, y el vacío de poder, que es mú malo, permitió que un concejal llamado Leoncio se convirtiera interinamente en el nuevo Rey de la Selva (política). Sin embargo, las cosas que uno oye aquí y allá apuntan a que puede haber sonado la hora de la alternancia, y los peperos lorquinos han cerrado filas en torno al abogado Francisco Jódar (abogado era, al menos, cuando yo lo conocí), el primer líder que ha logrado el consenso entre los derechistas de este lado del Guadalentín. No muy lejos de aquí, en Alhama de Murcia, la ciudad en la que he vivido anteriormente, las cosas no pintan demasiado bien para el señor alcalde Juan Romero, cuyo futuro puede que esté más cerca de las romerías que de la alcaldía. Hace unas semanas, nada menos que siete concejales de su grupo (el popular) le dejaron más solo que un café sin leche. No sería tan popular, el hombre. Por cierto, no sería de extrañar que mis padres, que aún residen en aquella localidad, tuviesen alguna bonificación en materia de impuestos municipales, ya que una de mis ex-parejas se presenta como concejala en la lista del PSOE. Esto lo dejo caer a título puramente humorístico, pero a nadie le amarga un dulce. En otro orden de cosas, parece que la campaña que hoy se inicia va a ser la más moderna y cibernética, con slogans enviados mediante mensajes SMS y videos propagandísticos colgados en el portal YouTube. Uno de estos videos ya ha levantado ampollas; se trata del elaborado por el PSOE, que, en lugar de exponer un programa ilusionante, se limita a recordar que Zapatero se trajo a las tropas de Iraq y que, mientras tanto, el PP se ha limitado a forjar teorías conspiratorias. Y digo yo, ¿así piensan desbancar a Aguirre y Gallardón?. Es una pena lo de este hombre, Alberto Ruiz Gallardón, toda una pérdida para la función pública. O, al menos, así lo veo yo. Es el tipo de político que me gusta, el candidato al que yo votaría… si no fuese porque votarle a él sería votar al Partido Popular. A ver si un día de éstos se hace tránsfuga o, por lo menos, independiente. Yo necesitaría una coartada así porque soy todo lo contrario a lo que hablaba antes con respecto a las gentes de Lorca. No podría votar a una persona, por mucho que lo mereciera, si la formación política a la que pertenece no es aquélla con la que mis ideas más simpatizan (o empatizan, que este palabro está muy de moda últimamente).

martes, 8 de mayo de 2007

Dualidades

La vida se divide en dualidades. Día y noche, blanco y negro, bien y mal, salud y enfermedad, SER y COPE, PSOE y PP, Royal y Sarkozy. La vida se divide en dualidades, y la Liga de fútbol, también. Nuevamente, Barça y Madrid se disputan el Campeonato de Primera División los dos solitos, enemigos irreconciliables que, desde tiempos inmemoriales, tienen dividido en dos a todo un país. ¿Quién le iba a decir al honorable Joan Laporta que el equipo que tenía que haber ganado siete títulos en la temporada 2006-2007 se iba a encontrar, a estas alturas de mayo, a sólo dos míseros puntos de su eterno archienemigo y con tan sólo dos competiciones todavía en juego? Campañas como ésta son las que deberían servir para que determinados personajes se diesen un merecido baño de humildad, aunque lo cierto es que, el año pasado, cualquier aficionado el balompié podía bostezar de aburrimiento al contemplar lo abrumadora que era la superioridad azulgrana. Quizás por éso los culés hemos permitido que los merengues nos pisen los talones. Para que el interés y la emoción no decaigan. Bromas aparte, el hecho es que quedan cinco jornadas y ninguno de los dos superclubs puede permitirse ni un solo fallo. No sólo por orgullo y prurito, sino porque el Sevilla viene pisándoles los talones. En estas postrimerías de la Liga es cuando el combustible que mueve el Deporte Rey (los goles) está poniendo a cada uno donde debe estar. Si los goles del recuperado Samuel Eto’o están volviendo a ser decisivos para su equipo, no es menos cierto que los tantos que está cosechando Van Nistelrooy están siendo igualmente determinantes para un Madrid que ha perdido a un líder histórico (Raúl) cuya pólvora parece definitivamente quemada. Por si acaso, por si con las habilidades deportivas de los jugadores blancos no fuese suficiente, desde el Bernabéu está maximizándose la tensión haciendo correr rumores malintencionados acerca de supuestas envidias entre el citado Eto’o y el carismático Ronaldinho, mientras que en el Camp Nou se sugiere que los futuros rivales del Barça ya están empezando a recibir sendos maletines cargaditos de merengue. También hay quien piensa que ¡oh, paradoja! el Madrid tiene ventaja por haber sido eliminado de la Copa del Rey, mientras que los catalanes están obligados a dividirse en dos agotadores frentes. Frente a esos conformistas autoconvencidos, yo prefiero pensar que los dos torneos abiertos pueden no ser una cruz sino simplemente una duplicidad de probabilidades de éxito, aunque, no hay que ser ingenuos, lo que realmente cuenta (con todos mis respetos a la Casa Real) es el Título de Liga. Es la hora de los jugones y las estrellas, de Gago y de Messi, de Robinho y de Ronaldinho, de Guti y de Deco. Es la hora de la Verdad, y para ser Inmortales… sólo puede ganar uno.

lunes, 7 de mayo de 2007

Primeros rumores sobre "SPIDERMAN 4"


Como os adelantaba en mi anterior artículo, apenas estrenada “Spiderman 3” (con un apoteósico éxito de público que contrasta con sus déficits cinematográficos), ya se anuncia la inevitable “Spiderman 4”, la cual constituiría el inicio de una segunda trilogía (o sea, también tendremos “Spiderman 5” y “Spiderman 6”. Ejecutivos de Sony Pictures y Marvel Studios confirman el estreno de la cuarta aventura arácnida para 2009 ó 2010, y en esta ocasión sí habrá novedades muy, muy importantes. Para empezar, es casi seguro que Tobey Maguire no será el Hombre Araña, y entre los actores que podrían vestir las mallas rojiazules destaca el muy adecuado Jake Gyllenhaal (“Brokeback Mountain”, “Zodiac”). También es más que probable el relevo de Sam Raimi en la dirección, y leo con temor que su sustituto podría ser el “experto” en superhéroes Mark Steven Jonson, firmante de “Ghost Rider” (pasable) y “Daredevil” (mala). Una vez descartado Matanza como villano (se le considera demasiado violento) para la nueva trilogía, se rumorea que ésta versará en torno a la célebre “Saga del Clon”, en la que Peter Parker fue reemplazado por un tal Ben Reilly, un duplicado genético exactamente igual a él y que, posteriormente, se convirtió en nuevo hombre araña bajo el seudónimo de “Araña Escarlata”. Los archienemigos que tomarían parte en los nuevos films serían el Chacal, el Lagarto y Morlun, y, acompañando a Spiderman, podríamos ver, por fin, a Felicia Hardy, alias la Gata Negra. Estaremos muy, pero que muy atentos.

sábado, 5 de mayo de 2007

Cine: mi comentario sobre "SPIDERMAN 3"


Aunque ahora sus máximos artífices (protagonistas y director) se dedican sistemáticamente a hablar de la posibilidad de realizar una cuarta entrega, la verdad es que ciertos aspectos de esta esperadísima “SpiderMan 3” denotan que la tercera aventura cinematográfica del hombre araña de Marvel supone el fin no sólo de una trilogía, sino de un ciclo en sí mismo. Para empezar, los títulos de crédito (mucho menos conseguidos que los de la segunda parte) sirven de innecesario resumen de los capítulos precedentes, como si del episodio final de una teleserie se tratase; en una decisión que me parece totalmente equivocada, la duración de la cinta se estira como un chicle para cerrar las dos o tres subtramas que se venían desarrollando en los títulos anteriores, a pesar de lo cual los guionistas todavía se atreven a añadir nuevos personajes procedentes de los comics originales; dando por hecho que se trata de la conclusión de esta fase inicial de la franquicia, se multiplica el número de supervillanos a los que ha de enfrentarse el héroe, como queriendo no dejar nada en el tintero.

Al final de “Spiderman 2” (2004), veíamos cómo Spiderman (Tobey Maguire) conseguía salvar a Nueva York de la amenaza del Doctor Octopus, si bien su rostro desenmascarado había sido contemplado por decenas de agradecidos neoyorkinos, entre los que se encontraban su amada Mary Jane y su mejor amigo Harry, hijo de Norman Osborn, el Duende Verde, supuestamente asesinado por el Hombre Araña. Lógicamente, “Spiderman 3” arranca mostrando las consecuencias de lo sucedido en el capítulo previo, la más importante de las cuales es que Harry desea vengar la muerte de su padre y, pertrechado con el arsenal del Duende, trata de ejecutar a su amigo/enemigo Peter. Paralelamente, se presenta el origen de un nuevo villano, el Hombre de Arena, el cual tiene sus propios motivos personales para desear la destrucción del super-héroe que, durante un tiempo, luce una nueva imagen más oscura y agresiva, ignorante de que su traje recién estrenado es en realidad una criatura viva que, fusionada posteriormente con el fotógrafo rival Eddie Brock, dará origen a uno de los peores enemigos de toda la historia arácnida: Veneno.

Quien quiera que me conozca sabe que soy el fan Número Uno de Spiderman, y no sólo porque ahora esté de moda. Llevo toda mi vida comprando, coleccionando y conservando cada uno de los comics en los que ha aparecido el Trepamuros; lo llevo haciendo desde los primeros años 70, cuando Ediciones Vértice era la encargada de distribuir el material Marvel en España, sigo haciéndolo en la actualidad y pienso continuar haciéndolo en el futuro. Por éso me considero lo suficientemente cualificado como para emitir un juicio de valor acerca de esta “Spiderman 3” que, tanto desde el punto de vista cinematográfico como el estrictamente comiquero me parece… decepcionante.

Varias son las virtudes y muchos los defectos imputables a esta supermegaproducción que, según fuentes oficiales, ha costado unos 300 millones de dólares, los cuales, justo es decirlo, quedan adecuadamente reflejados en pantalla. Tal y como sucedió hace un par de temporadas con el frustrado remake de “King Kong” perpetrado por Peter Jackson, el deseo no del todo ilícito de basar la efectividad de una película en un sofocante, agobiante derroche de medios suele jugar malas pasadas a sus responsables, que descuidan la base literaria en favor del poderío de los carísimos recursos técnicos a su alcance. Quizás para que eso no sucediera ahora, el director Sam Raimi, su hermano Ivan y el veteranísimo escritor Alvin Sargent, guionista de la segunda entrega, han tratado de equilibrar el libreto de “Spiderman 3”, para lo cual han incluído como un centenar de secuencias de “interés humano” que contrarresten el peso específico de las asombrosas escenas en las que los verdaderos protagonistas son los técnicos de efectos especiales. La jugada hubiera sido perfecta, de no ser porque la mayoría de los momentos en los que no hay arañas, telarañas, simbiontes, toneladas de arena y docenas de explosiones o se hacen aburridos o rozan el ridículo, sobre todo cuando Raimi pretende visualizar el modo en que el traje alienígena altera la personalidad de Peter/Spiderman. Si en “Spiderman 2”, film notablemente mejor que el primero de la saga y que constituía una de las raras excepciones al refrán “Nunca segundas partes fueron buenas”, se introdujeron hábilmente determinados elementos humorísticos que hacían al héroe más cercano y humano, está claro que la fortuna no les ha sonreído esta vez al trío de guionistas, y es que convertir a Peter Parker en un hortera con flequillo rebelde new-wave, o, lo que es lo mismo, en un redomado gilipollas, no es la forma más convincente de explorar su lado oscuro. Tampoco las otras innovaciones argumentales están satisfactoriamente desarrolladas: la justificación de la conducta criminal del Hombre de Arena parece sacada de un culebrón de sobremesa, el conato de romance entre Mary Jane y Harry está tan torpemente narrado que resulta casi inconcebible y la alianza final entre Veneno y el Hombre de Arena está más cerca de la risa que de la amenaza, por no hablar de esa otra alianza que conforman Spiderman y el nuevo Duende, este último desfigurado por obra y gracia de un maquillador que parece a sueldo de DC Comics, la editorial rival de Marvel.

Cuando, mediada la película, me dí cuenta de que estaba bostezando y tratando de mirar la hora en mi reloj, comprendí que algo fallaba en la que estaba llamada a ser la película más espectacular y entretenida de la temporada, espectacular, sí, indiscutiblemente, pero entretenida… Personalmente, yo hubiera tomado algunas decisiones drásticas a la hora de plantearme esta “última” aventura arácnida. Por ejemplo, hubiera concentrado mis esfuerzos creativos en desarrollar convincentemente a uno o quizás dos de los tres nuevos villanos, por lo que el tercero de ellos debería haber permanecido en el limbo o bien aguardar su turno en la inevitable “Spiderman 4” (que lógicamente, será una realidad dentro de tres o cuatro años, con o sin el mismo equipo creativo); asimismo, hubiera suprimido la presencia (embriagadora, por otra parte), de una maravillosa Gwen Stacy a la que Bryce Dallas Howard (hija del director Ron – “El Código Da Vinci” – Howard y protagonista de “La Joven del agua”) compone de modo irreprochable, pero que en realidad no aporta nada al argumento principal. Una de las sensaciones que más me acompañaron durante el larguísimo metraje fue la de que el resultado final de “Spiderman 3” era más parecido a tres ó cuatro minipelículas empalmadas una a continuación de la otra que a un solo film con entidad propia.

Pero que nada de lo dicho sirva para deslucir el brillo de las numerosas set-pieces que dan sentido a una película como ésta. El combate aéreo inicial entre Spiderman y el Duende, ambos desenmascarados; la transformación del prófugo Flint Marko (Thomas Haden Church) en el alucinante Hombre de Arena; la pelea posterior entre éste y el Hombre Araña en los túneles del metro, y algunos pasajes de la larguísima escena final valen por sí mismas el precio de la entrada y merecen el aplauso de este humilde cronista, así como las interpretaciones de James Franco (Harry Osborn, que NO estará en la cuarta parte), Topher Grace (aceptable como el fotógrafo Eddie Brock) y, sobre todo, la citada Bryce Dallas Howard, preciosa, dulce y mucho más mujer que la escuálida Kirsten Dunst (Mary Jane). En cuanto a Tobey Maguire, digamos que hubiera sido mejor que en esta ocasión se pasase casi todo el metraje con la máscara puesta, y, a buen entendedor, con pocas palabras bastan…



Luis Campoy
Calificación: 7 (sobre 10)

Nota: La versión original de este artículo la he redactado para mis amigos de la librería “NOSOLOCOMIX” de Lorca.

miércoles, 2 de mayo de 2007

Cine: mi comentario sobre "PREMONITION"


Linda (Sandra Bullock) lleva una vida linda y feliz al lado de su marido (Julian McMahon) y sus dos hijas. Todo parece de color de rosa hasta que un día le comunican que su esposo ha perdido la vida en un accidente de tráfico. La noticia, siendo demoledora, no es tan grave como el hecho de que, al día siguiente, Linda despierta y nuevamente su marido está vivo y a su lado. Pero es que, cuando comienza el tercer día, resulta que es nuevamente viuda, estado que le dura tan sólo veinticuatro horas, después de las cuales, al despertar la cuarta jornada, vuelve a ser una mujer que ya no sabe si está tan felizmente casada como cuando comenzó su desventura…

Ví el trailer de “Premonition” hace unas semanas, y he de confesar que, a pesar de mi natural animadversión hacia la pizpireta Sandra Bullock, el avance de su nueva película me pareció interesante. Todo ésto de la muerte y la resurrección, la vida real y la vida soñada, la fantasía y la realidad, son temas recurrentes en cierto subgénero del cine fantástico, dentro del cual el protagonista unas veces es un paranoico esquizoide incapaz de discernir por sí mismo, la mayoría es objeto de un maquiávelico plan para enloquecerle y en muy raras ocasiones es víctima de acontecimientos, digamos, paranormales o sobrenaturales. “Premonition” opta por esta tercera vía, aunque el referente inmediato no sea un film terrorífico sino una comedia como “Atrapado en el tiempo”. Si en aquella deliciosa película dirigida por Harold Ramis y protagonizada por Bill Murray, el héroe sufridor se veía obligado a vivir una y otra vez el mismo día, nuestra no menos sufridora heroína Bullock se enfrenta a una semana fatídica en la que los días que le toca vivir están esquizofrénicamente desordenados.

A pesar de su apellido, el director de origen alemán Mennan Yapo no lanza un escupitajo sin ton ni son, sino que fabrica un suspense bastante competente en el que una entregada Sandra Bullock da lo mejor de sí misma, secundada por el turbio Julian McMahon (especialista en papeles de villano como los que suele desempeñar en series como “Embrujadas” o en films como “Los Cuatro Fantásticos”), la recuperada Kate Nelligan (“El Príncipe de las mareas”) y el siempre inquietante Peter Stormare (“El Mundo Perdido”). Subtitulada innecesariamente “7 días” para no confundirla con otro film de idéntico título inglés (la japonesa “Yogen”, de Norio Tsuruta) ni con un segundo parecido título español (“Premonición”, que dirigió Sam “Spiderman” Raimi), la película depara hora y media de agradecido desasosiego fundamentada en una muy hábil utilización del sonido y la banda sonora compuesta por Klaus Badelt, que, como es habitual en él, plagia a todo compositor vivo o muerto que se ponga a tiro pero con resultados innegablemente eficaces.


Luis Campoy
Calificación: 7 (sobre 10)

P.D.: El cartel de “Premonition” merece atención especial por sí mismo; todo un deleite visual en el más puro estilo daliniano y a mayor gloria de doña Sandra.